viernes, diciembre 21, 2018

Luis Eduardo Aute

Andrés Suárez


Fredi Leis

Alfredo Segatori

Los murales que le ponen color al puerto 

Un yaguareté ñato, un águila mora, un cóndor andino, un guacamayo verde, un búho, un colibrí y llamas. Todas esas figuras integran "Fauna Portuaria", el gran mural que Alfredo Segatori creó en fachadas de las areneras de la Dársena F del Puerto de Buenos Aires.

Con 1.200 metros cuadrados de largo y picos de 16 de altura, desde este viernes, cuando la inauguren, esas piezas de arte urbano darán una bienvenida llena de color a ese espacio, al que buscan reconvertir en un paseo porteño. Todo forma parte del proyecto de renovación del Puerto, que busca integrarlo con la Ciudad. Nota aquí.





Fito Mansilla


Joaquín Sabina

Alejandro Dolina

LOS MUCHACHOS TRISTES
Cuanto más inteligente, profunda y sensible es una persona, más probabilidades tiene de cruzarse con la tristeza. Por eso, las exhortaciones a la alegría suelen proponer la interrupción del pensamiento: "es mejor no pensar...". No está mal ser triste, señora. El que se entristece se humilla, se rebaja, abandona el orgullo. Quien está triste se ensimisma, piensa. La tristeza es hija y madre de la meditación. Aprovecho para confesarle que suelo elegir a mis amigos entre la gente triste. Y no vaya a creer que nuestras reuniones consisten en charlas lacrimógenas. Nada de eso: concurrimos a bailongos atorrantes, amanecemos en lugares desconocidos, cantamos canciones puercas, nos enamoramos de mujeres desvergonzadas que revolean el escote y hacemos sonar los timbres de las casas para luego darnos a la fuga. Los muchachos tristes nos reímos mucho, le aseguro. Pero eso sí: a veces, mientras corremos entre carcajadas, perseguidos por las víctimas de nuestras ingeniosas bromas, necesitamos ver un gesto sombrío y fraternal en el amigo que marcha a nuestro lado. Es el gesto noble que lo salva a uno para siempre. Es el gesto que significa "atención muchachos, que no me he olvidado de nada".-

Pancho Varona

Pablo Sciuto


Paris Joel

Travestido. -

El vértigo es el miedo travestido,
sudoración involuntaria,
recurrente.
El dolor del corazón atenazado
por la mano homicida,
el fantasma que te la tiene jurada,
el que siempre vuelve.
La desgana permanente,
el: me da igual.
La cama, el lecho de muerte.


Dame tus besos como flechas,
tu sexo como lanza,
el abrazo del que llega,
por fin, para siempre.


Completo aquí.



Ismael & Nach

El Roto


jueves, diciembre 20, 2018

Charly García

El músico que siempre es novedad
Aunque el público no quedó conforme con los escasos 65 minutos de show, el cantante mostró, a lo largo de los 17 temas que tocó, un muy buen nivel interpretativo. Hubo, eso sí, pocas visitas a su pasado glorioso y mucho material de los últimos tiempos.
“Un gran éxito que tuve cuando era joven. Si no, estaría muerto. Pero no le voy a dar el gusto”, así introdujo Charly García en la noche del martes, en un Gran Rex efervescente y colmado, unos de sus clásicos con Serú Girán: “No llores por mí, Argentina”. Curiosamente, se trató de una de las pocas visitas que hizo el músico a su pasado glorioso, pues la mayoría de los 17 temas que le dieron vida a su último recital de 2018 se abocaron a repasar su contemporaneidad. Y es que en lo que va del siglo XXI, por si alguno lo olvidó, este icono del rock hispanoparlante no sólo comió de la polémica y volvió del más allá, sino que también se acercó a su nivel de producción más notable. Lo que dejó en evidencia sobre todo en su último álbum, Random (2017), representado en esta vuelta a la calle Corrientes a través de “La máquina de ser feliz” o “Rivalidad”, por ejemplo. Así que el artista de 67 años parece que esta vez está decidido a apostar por su longevidad tanto dentro como fuera del estudio, debido a que su nivel interpretativo goza asimismo de muy buena salud. Y de eso dio fe en su performance. Nota aquí.


Homenaje a Aute ( Resumen )

Javier Ruibal


Tute


miércoles, diciembre 19, 2018

Kase.O

“A veces, más valdría hacer malas canciones y ser feliz”

El rapero zaragozano finaliza la gira española de 'El Círculo', en la que canta los temas de su último disco. Un trabajo con el que “se ha purgado” y muestra “su esencia”


Javier Ibarra (Zaragoza, 1980) habla en pasado de Kase.O: “Era un gacho que se mostraba muy seguro de sí mismo, como un gran rapero que no tenía fallos”. A sus 38 años, el considerado por muchos como el mejor MC (abreviatura de master of ceremonies, que es como se denominan a los cantantes en el rap) del hip hop en español, ha conseguido humanizar y hacer más real a su álter ego artístico gracias a su disco El Círculo (Rap Solo, 2016). Con este primer álbum en solitario de canciones nuevas, después de 11 años de éxito con Violadores del Verso y su incursión en el jazz con el disco Jazz Magnetism (2011), Ibarra ha querido alejarse un poco de ese tipo duro que creó cuando tenía 13 años para grabar en formato casete su primera maqueta Rompecabezas (1993) y al que ha ido alimentando su ego para competir por ser el numero uno. “Mi nombre es Javier, soy un mito inimitable / mi superioridad en un micro no es cuestionable”, cantaba en 2001 en Vicios y Virtudes. “Yo soy el rey del rap, yo no escucho tu LP ni tu maqueta sin fe”, reza un verso más actual de la canción Trabajos manuales, de 2011. Nota aquí.


Love of Lesbian

Alexis Díaz Pimienta

Decimista Cubano Alexis Díaz Pimienta se roba el show en un bar de Madrid a base de décimas.
El genial decimista cubano Alexis Díaz Pimienta se robó toda la atención en un bar de Madrid cuando, comenzó a deleitar y explicar a los presentes cómo es que se hace una décima espinela.
Al inicio hay un poco de distracción entre los presentes, pero poco a poco el bullicio se fue aplacando hasta que solo se podía oir a Pimienta improvisando – mientras explicaba – y si acaso a una mosca. Nota aquí.


Leiva

Marwan

Luis García Montero

Unas pocas palabras verdaderas

Más que racionales, los humanos somos seres de costumbres. Por muy alto que vuele la capacidad de pensar, poca distancia recorre y poco sirve si las ideas pierden pie separadas de la tierra, o de la cocina, o de las calles de la ciudad. Vivimos en las costumbres y en las palabras porque son un puente entre la realidad y la abstracción, una forma de ser y de estar a la vez, de ser estando.

Pronuncio la palabra desayuno y entro en un orden simbólico de los seres humanos, pero al mismo tiempo aludo a mi costumbre particular de llegar a la cocina, hacerme un café, unas tostadas, un zumo de naranja, tomar un yogur de la nevera y encender el televisor para encontrarme, mientras consuelo mi cuerpo, con las noticias del mundo. Nota aquí.


El Roto


martes, diciembre 18, 2018

Pedro Guerra

Ciro & Los Persas

Sueños barriales a escala monumental
Ante 55 mil personas y a lo largo de tres horas y media de show, Andrés Ciro Martínez planteó una indiferenciación entre presente y pasado, al punto de lograr una masa uniforme, digerible y bien guionada. El cantante presentó Naranja Persa 2, pero tocó 14 temas de Los Piojos.
“¿Y ahora qué?”, podrá preguntarse Andrés Ciro Martínez en su descanso. El hombre acaba de cumplir el máximo objetivo de su segundo nacimiento. Cuando termine de desmigajar qué pasó, qué le gustó y qué podría haber salido mejor, cuando hayan volado los cheques y consigo las hormonas de una noche templada, el cantante tendrá que crear un nuevo horizonte. A casi diez años de la mojada jornada de mayo que vio a Los Piojos tocar por última vez en la cancha de River, su frontman retornó al mismo punto al mando de Ciro y Los Persas, su proyecto solista que, meses después de aquella separación, arrancó con una sola meta: presentarse nuevamente en ese lugar. Así lo reveló anoche, cuando se convirtió en el primer artista argentino en hacerlo con dos proyectos diferentes. Recordó entonces una charla que tuvo con el guitarrista Juan Gigena Ábalos, primer miembro real de Los Persas: “Después de esa noche y toda esa historia maravillosa, me junté con él –dijo–. Me preguntó cuál era mi idea, si ensayar, si armar algunas fechas… y yo le dije: ‘Tocar en River’. Gracias por estar hoy acá, a pesar de la crisis y de lo difícil que es comprar una entrada”. Nota aquí.


Gema & Fran

Kevin Johansen

Más que fin de fiesta, una fiesta sin fin
Al frente de The Nada y con algunos invitados que agregaron vuelo, el argentino-alaskeño celebró los diez años de su espectáculo con una velada atravesada por canciones que lo embellecen todo.
El asunto no admite muchas vueltas: hay músicas que hacen bien, y punto. Cuando se iba el domingo, los pocos transeúntes que pasaban cerca del Luna Park podían sentir algo quizá definible como el rumor de la felicidad, las maquinarias de la alegría echándose a rodar. Sobre el escenario, una pequeña multitud de músicos abrazándose entre ellos y a la distancia con el auditorio; allí, cinco mil personas entregadas al baile, al acompañamiento y al coro, a esa sensación de plenitud que la música puede producir. En el centro Kevin Johansen, un tipo que a esta altura no necesita mayores cartas de presentación porque cada vez que se presenta está bien defendido por las canciones. El responsable de la paradoja de llamar a un espectáculo Fin de fiesta, y que lo desatado sea una fiesta sin fin. Nota aquí.


Víctor Alfaro


Andrés Suárez

Íñigo Coppel

Coppel en la cumbre

En el Cocodrilo, el directo de Íñigo Coppel grabado en el garito de Johnny Burning, es uno de los discos del año. Un trueno de imaginación, poesía e inteligencia descorchado por un tipo que atesora más talento y actitud, más conocimiento de corazón y sus desgarros en una línea de cualquiera de sus canciones que mil y un pijos indies en la práctica totalidad de sus obras completas. Coppel, con una carrera de francotirador a prueba de prescriptores de trap y listillos varios, junta aquí veintiséis rolas supersónicas.
Todo arranca con la presentación de un Johnny al que habría que dedicar un monumento en todas y cada una de las ciudades de España, y que introduce a quien llega desde las tierras bajas y armado con su guitarra salvaje. Deslumbra, para empezar, el verbo feroz y acerado del cantautor rockero. De un Coppel que enamora por su gracia infinita a la hora de combinar lirismo de alto voltaje y desacomplejado cachondeo. Ese humor más bien negro que brota a grandes tragos de sus canciones y cuya ausencia supone uno de los puntos débiles más vergonzantes de quienes, empeñados en fotocopiar los referentes anglos, pobrecillos, olvidan que este es el país de Quevedo, Berlanga, Chumy Chúmez, José Luis Cuerda, Álex de la Iglesia y El Roto y que Chamberí no es un barrio de Seattle ni el Puerto de Santa María, Gijón o Bilbao un trasunto de Manchester. Nota aquí.

Tute


lunes, diciembre 17, 2018

Luz Casal

«Sé de dónde vienen mis cicatrices, pero ya no me duelen»

Después de 60 conciertos por toda España, la cantante llega a Madrid en una cita con la que cerrará un año lleno de éxitos

En marzo, Luz Casal arrancó la gira «Que corra el aire», coincidiendo con el lanzamiento de su álbum homónimo producido por Ricky Falkner. Un disco que, como ella misma dice, «entronca con lo que algunos consideran mi pasado y que para mí es mi presente». Después de 60 conciertos por toda España, llega una de las citas más importantes, el Wizink Center, con la que cerrará un año lleno de éxitos y reconocimientos como el Golden Music Award, la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid o el Grelo de Oro Fundación amigos de Galicia.

Asegura que este es su «mejor disco, sin duda».
Lo toco de principio a fin en los conciertos. Cuando terminas un disco y empiezas la gira, eliges las más rockeras, las que más suenan… Pero así no estás presentando un disco, sino solo una parte. Esta vez, es distinto. Nota aquí.

Cristina Narea

Zahara

Claudio H


El Roto


domingo, diciembre 16, 2018

Joaquín Sabina

Joan Miró

El taller de Miró comparte sus secretos

Los dos estudios del pintor en Mallorca abren mañana al público después de una rehabilitación que ha vuelto a colocar cada objeto e incluso las gotas de pintura ahí donde el artista los dejó.


“Quiero que todo quede como esté después de mí en el momento en que yo desaparezca”. Las palabras de Miró (Barcelona, 1893-Palma, 1983) resuenan, ahora con la voz de su nieto, Joan Punyet Miró, en el audiovisual que prepara al visitante que quiera descubrir el taller mallorquín del artista, diseñado por el arquitecto Josep Lluís Sert en 1956, y que mañana se presenta, remozado y reconstruido al milímetro, tal como lo dejó el artista al morir. “No puedo trabajar seriamente sin haber creado previamente un ambiente propicio para hacerlo”, decía Miró, y ese ambiente es el que ha repuesto un equipo dirigido por Patricia Juncosa, quien, tras su estancia en Boston y en el MoMA de Nueva York, es la jefa del departamento de colecciones de la fundación del pintor, además de recopiladora de la correspondencia Sert-Miró. Nota aquí.


Guille Dinnbier

Tute