EL CENTRO DE UNO
Y sabio es reconocerse explorador y arquitecto de estilos de vida.
Geógrafo de accidentes cotidianos,
prestamista de espejos empañados,
investigador que cuestiona respuestas ajenas y las convierte en interrogantes propios.
Protagonista soy de una única película.
Secundario en muchas otras.
Perfecto sospechoso en un destino sin coartada.
Y entre sencillo y complejo,
acabo enamorándome de lo intermedio,
signo inequívoco de mi impaciente mirada.
También es sabio reconocerse en los errores,
en los aciertos y en los intentos.
Por eso continuamente me replanteo y sigo construyéndome entre andamios, herramientas y arquitectos.
Significante según el sentido de los significados.
Sin viceversa.
Cartógrafo del más complicado de los mapas:
Yo,
sin mis circunstancias.
Es sabio reconocerse el centro de uno.

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