martes, septiembre 16, 2025

Luis Eduardo Aute

 Cara y cruz de dos libros de Luis Eduardo Aute a los cinco años de su muerte

Un 13 de septiembre Luis Eduardo Aute cumple —cumpliría— años. No quiero pensar cuántos, porque las cifras dañan, pero se nos imponen y están ahí, como esos cinco años de su muerte o los nueve años de su desaparición pública tras el infarto del 8 de agosto del 2016 tras su último concierto en Huelva. Ha pasado el tiempo, pero no en vano: la figura de Aute se ha consolidado y hasta agrandado en estos tiempos —desolada grandeza— de ausencia. De ausencias. Se sucedieron los conciertos de homenaje, han sido muchos los cantantes que han reconocido a Aute como maestro y se han grabado discos recordándole. Ahora, a los cinco años, coinciden en los escaparates españoles dos libros sobre su vida y obra: Aute infinito, de Luis García Gil, en Alianza Editorial, y Me va la vida en ello, de Miguel Fernández, en Plaza y Janés.

Desde que en 1983 la editorial Júcar incluyó, en su colección Los Juglares, el primer título sobre Luis Eduardo Aute, se han multiplicado las obras sobre su vida y sus canciones, pero siempre han sido publicaciones ligadas a editoriales menores o especializadas en música. No ocurrió lo mismo, en los últimos años, con la obra de Aute, ya que sus canciones, sus poemigas y animales y su poesía completa se publicaron en importantes editoriales, gracias al interés de Miguel Munárriz y Palmira Márquez, un impulso amistoso que fue la semilla de su agencia literaria.

Al fin, ahora, se presenta a Luis Eduardo Aute para el gran público, y los dos libros salen al mismo tiempo. Ante esta coincidencia, el desorientado lector se interrogará: ¿qué libro es mejor?, ¿en qué se parecen y se diferencian?, ¿cuál debería comprarme?… No es que sea una competición, pero la pregunta no sólo es legítima sino inevitable: el interesado lector quiere saber, y para eso estamos los intermediarios, para explorar, quizás leer, y comentar, sabiendo que somos falibles pero animosos y aclaratorios.

Para empezar, habría que señalar que hay un vencedor en esta hipotética pugna, pero es preferible que el lector lo decida por sí mismo. Es muy sencillo: basta con que acuda a una librería, tome los dos libros, y los visualice, los hojee atentamente. Es decir, empecemos desde fuera, y al hacerlo comprobaremos que Aute infinito es un libro que incluye un índice onomástico o de personas citadas (unas seiscientas), algo que debería ser obligatorio en cualquier biografía que se precie; una amplia bibliografía o fuentes consultadas; una lista (me niego a llamarla playlist) comentada de 50 canciones elegidas para Spotify, además de la obra completa de Luis Eduardo Aute, que comprende —según consultamos— ocho sencillos, 25 álbumes de estudio con todas sus canciones, seis álbumes de versiones y recopilaciones, cuatro álbumes grabados en directo, 28 temas para otros intérpretes, 19 libros propios, nueve piezas audiovisuales, 13 exposiciones colectivas y 29 exposiciones individuales, desde aquella primitiva de 1960 en la galería Alcón de Madrid. Todo ello nos da una idea de que quizás Aute no sea infinito, pero sí inconmensurable, o al menos muy trabajador, y un artista multidisciplinar; renacentista, diríamos. Nota aquí.





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