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miércoles, agosto 05, 2026

Kiran Desai

 Kiran Desai, escritora: "En la India nunca estás solo físicamente"

La novela de más de 700 páginas considerada como una de las mejores del año. Marca el regreso de Kiran Desai, la escritora india más joven galardonada de la historia.

La soledad de Sonia y Sunny es la historia fascinante de dos jóvenes cuyos destinos se cruzan y separan a lo largo de continentes y años: una epopeya sobre el amor y la familia, la India y Estados Unidos, la tradición y la modernidad, que marca el regreso a la gran narrativa de la autora india Kiran Desai, tras El legado de la pérdida. 

Durante su visita a Buenos Aires dialogó con BAE Negocios, con café de por medio y mucha serenidad.

 -¿Por qué 20 años entre una novela y la otra? -Es la pregunta que todos me hacen. Parece un poco loco haber tardado tanto. No me di cuenta. Tengo que decir que casi me he caído en otro mundo y no me di cuenta de que pasaron tantos años. Tenía mucho material.

- Vivís en Estados Unidos, ¿vas seguido a la India?-Eso es interesante porque hasta el 2008 iba a casa, porque mi padre todavía vivía. Iba a casa de mi infancia, volvía a la cocina familiar, al cocinero, que es una gran parte de este libro. Mi padre tenía un poncho que había comprado cuando viajaba a Latinoamérica, tomaba su whisky y ponía la música muy alto. Puede ser la música de guitarra española o de India, todo eso es también es parte grande de este libro. Aún me sentía conectada. Pero después de esa muerte, vuelvo de muy diferente. Aún tengo un hermano que vive allá, pero me di cuenta de que conocí la sensación de la diáspora de India en Nueva York. 

-¿Escribís en inglés?-Sí, crecí en una familia muy occidentalizada, también diversa. En varios idiomas. Papá en los últimos años empezó a hablar mucho en Indi. Mi educación fue en inglés con monjas irlandesas en India. Fue una escuela tipo convento. Muy estricta.

 -¿Eras de una clase privilegiada?-Sí, absolutamente. Hay muchos centros en India con culturas literarias fuertes, con culturas periodísticas fuertes. Sí es cierto que yo no soy de una familia adinera precisamente, pero sí de esta educación occidentalizada que inmediatamente te da cierto privilegio. Esta libro está justamente puesto en ese tipo de personas, en esa clase. Las personas que educan a sus hijos para dejar India y estudiar en Oxford, en Harvard y que esperan que trabajen para la ONU y tienen grandes sueños. 

-¿La soledad es distinta en occidente que en India? -Hay una simple y drástica diferencial. En India nunca estás solo físicamente. No hay esa sensación de comer solo o dormir en un cuarto solo. No tenés esa experiencia. La mayor parte de mi niñez fue tratar de alejarme de las personas. Y en Estados Unidos es lo opuesto, es estar físicamente solo y tratar de conectar con alguien, de conocer personas, de hablar. Cada país y cada lugar tiene sus propias formas de soledad. Tal vez tenés la soledad de no ser comprendido o tener un rol en la sociedad que no querés cumplir. Tal vez una soledad elegida. Alguien puede pensar que dejar a su esposo como hizo la madre de Sonia, fue elegida, que lo toma como algo preciado esa soledad. Especialmente en un país como India, para una mujer que viva sola y tenga esa identidad de sí misma, esa sensación. Entonces es parte del vocabulario del lenguaje occidental de ser un individuo, de la individualidad. Parte del vocabulario de la inmigración también, la soledad en sí. 

-Los protagonistas están situados en la decáda del 90 ¿Cómo sería su imigración hoy? -Los puse en el pasado porque quería escribir sobre varias generaciones, de ellos, de sus padres, de sus abuelos. Escribir sus recorridos entre India y el mundo occidental a través de varias generaciones. Hablar de sus ideas de amor y de soledad en el pasado hacia el presente. Y también mencionar o hablar de una India que ya no está, que ha desaparecido. Creo que las novelas a veces son como un museo. Quería escribir sobre esos personajes que lucharon mucho y creían en India como un país secular, una democracia secular y con diferentes religiones. Ahora es más nacional, se está deshaciendo eso. Quería capturar la India que era antes, porque a veces es importante, me parece, recordar. Uno tiene que tener la memoria de lo que una vez fue el país. Pero si lo hubiera hecho en la actualidad, en la India actual, se podrían ver como en los comienzos en este libro el personaje que es la mejor amiga de la mamá, es una mujer musulmana. Y creo que hay mucho miedo entre las minorías indias, entre los cristianos y musulmanes.

-¿Cómo le hubiera ido a los personajes con Donald Trump? -Estados Unidos e India están con este auge nacionalismo, primero India, después más recientemente con Trump, Estados Unidos. La aniquilación del periodista, del periodismo, del silencio, de las universidades, libros que se sacan de las estanterías. Creo que Sunny y Sonia se sentirían como si tuvieran hablar en ambos lugares, contar lecciones de su niñez y creo que eso sería muy importante.  Nota aquí.



domingo, junio 22, 2025

Gioconda Belli

 "Los escritores usamos la experienciay lo que tenemos en la cabezapara construir ficciones"

La escritora nicaragüense Gioconda Belli visitó Buenos Aires con pasaporte español porque el presidente de su país Daniel Ortega, como a otros intelectuales, la despojó de su nacionalidad.

-¿Esta novela también tiene que ver con su propio exilio?

-No, la empecé a escribir en la pandemia en Nicaragua. No tenía ni idea de que me iba tocar el exilio. Ni idea. La historia fue creciendo. Y claro, una vez que estuve en el exilio, tuve que aprender cómo había sido el confinamiento en España. Entrevisté a varias personas para saber cómo lo habían vivido. Vi la casa donde sucede, la casa de la madre donde Penélope llega y tiene que hacer todo para deshacerse de los bienes. Ese cierre de una vida me pareció bien impactante porque yo lo he hecho. 

-¿Cómo surge esta novela?

-La historia no es mi historia pero si hay rasgos. Fui una persona que estuvo muy involucrada políticamente, que también tuve una situación con mis hijas porque se sentían desplazadas por mi compromiso político, también me tocó estar en el exilio en 1975. También mi mamá fue muy importante en mi educación sexual y parte de la libertad que tiene Penélope y la madre, sobre todo la madre con su idea de la belleza y el sexo como seducción, también lo aprendí yo de mi madre que era una mujer extraordinaria. Pero tampoco Valeria es mi madre. Los escritores usamos todo lo que tenemos en la experiencia y en la cabeza para construir ficciones.

-¿Cómo es la relación madre e hija?

-Bien complejas, que nunca conocemos muy bien a nuestras madres, porque las conocemos como madres, no como mujeres. ¿Conocemos a nuestras madres o no? Y después Penélope como hija, su propio programa de vida, su propia emoción al llegar cuando se le muere la madre. Creo que las dos tienen mucho para decir.

-Se lo dedica a sus hijos, ¿Es por esto que decía que se sintieron desplazados?

-Muchísimos de los que estuvimos en la revolución teníamos esa culpa y ese problema de que los hijos entendieran lo que estábamos haciendo en ese momento no lo podían comprender porque eran pequeños. Todo lo que hacíamos era clandestino, entonces tampoco podía decirles. No pensaba en el presente, yo pensaba en el futuro que les quería construir a ellas. Porque teníamos un presente que era una tiranía. Pensaba estoy haciéndoles el futuro, estoy haciendo algo para que ellos no tengan que vivir lo que yo he vivido.

-¿Lo leyeron?

-Lo están leyendo. No me han dicho nada todavía. Pero es que bien interesante porque es difícil, cuesta que los hijos lean mis novelas. Pero así les pasa a todos los escritores. No las quiero presionar mucho tampoco. Entonces no les he estado preguntando. 

-Pero si era algo que vos le querí. como decir a través de la novela.

-Si al final de la novela en el epílogo o las notas ahí yo digo que quería reconocerle a todos los hijos, hijas que sufrieron esas carencias durante su infancia, que reconocerlas lo que ellos sentían. Entonces Penélope y lo que ella siente es lo que yo imagino que pueden haber sentido.

-¿Se arrepiente de algo?

-La historia uno no la escoge. Yo nací en un país con una dictadura. Creo que escogí coherente con mi sensación de injusticia, de que había que hacer algo que no resultara exactamente como yo soñé que debería resultar, pero también porque creo que va a resultar. Creo que creo es que nosotros nos desilusionamos muy rápido, porque queremos que los sueños se cumplan en nuestro tiempo de vida. Y si uno se pone a pensar en la historia, historia es muy larga y nuestro tiempo de vida es muy corto. Si te pones a pensar en la revolución francesa, triunfó esa gran revolución. ¿Y qué pasó después? Vino el terror. La República Francesa tardó 100 años. Cuando regresamos a Nicaragua porque yo estuve en el exilio en Costa Rica y cuando ya triunfó la revolución yo la fui a recoger a mis hijas a San José, Costa Rica y me las llevé en el automóvil de vuelta a Nicaragua. Y me acuerdo que me paré, cuando ya cruzamos la frontera, para decirles lo que quiero que aprendan de esto es que los sueños son posibles. La posibilidad de los sueños, es mi herencia para ellos.

-¿Y este nuevo exilio?

-Lo mismo pienso. O sea que esta vuelta que ha dado la revolución en que yo participe es inconcebible. Es peor porque es más cruel, más falta de compasión y han quitado todo. A mí me quitaron mi nacionalidad, mi casa. La pensión de jubilación de toda gente que ya tenía 80 años, 90 años, se los quitaron.

-¿Lo trató a Ortega?

-Sí, pero nunca me impresionó. Ortega me pareció siempre un ser mediocre. Y no me lo confirma la realidad. Nota aquí.





sábado, junio 21, 2025

Luis García Montero

 "Para mí fue tan importante pedir libertad como pensar qué decimos cuando decimos te quiero"

El poeta español, director del Instituto Cervantes, Luis García Montero estuvo en Buenos Aires dialogó con Bae Negocios sobre su último libro "Un años y tres meses" y la presentación de un texto editado institución "El Papa Francisco, Borges y la literatura"

-¿Qué puede hacer la poesía en tiempos violentos?

-A mí me parece muy importante la reivindicación de las humanidades. Vivimos en un mundo que está sometido al negocio. Vivimos en un mundo donde la ciencia trabaja para la especulación y para las grandes multinacionales. Vivimos en un mundo en el que la transformación tecnológica puede servir para someter, controlar, manipular. Del mismo modo que es tonto quien niega la importancia de la ciencia o quien niega la importancia de la técnica es también un tonto, peligroso quien niega la importancia de las humanidades y de la poesía. La ciencia y la técnica eso lo dijo García Lorca Poeta en Nueva York se quedan sin raíces y se convierten en agresivas contra el ser humano, si pierden su relación con las humanidades. No es lo mismo investigar científicamente para crear en medicina vacunas que nos salven de una epidemia, que investigar científicamente para crear una bomba atómica y destrozar en un segundo a una población. Creo que además las humanidades nos ayudan a tomar conciencia de nosotras mismas, de nosotros mismos. Una poesía para mí no es sólo la que habla de lo mal que está el mundo, es la que se pregunta ‘qué digo cuando digo te quiero’. Yo empecé a escribir poesía bajo el lema de que quería construir frente a la dictadura, otra sentimentalidad porque había visto como mi madre estaba sometida en una dictadura donde las mujeres, condenadas a cuidar a sus hijos y a su marido y renunciar a su propia vida. Entonces para mí fue tan importante pedir libertad como pensar qué decimos cuando decimos te quiero. Y eso quien lo cumple es la poesía y las humanidades. Reivindico esa manera de hacer el mundo humano habitable haciendo que vayan de la mano la ciencia, la técnica y las humanidades.

-¿Y encontró esa respuesta a' qué digo cuando digo te quiero'?

-Sí, encontré esa respuesta. Decir, te quiero, es decir, quiero formar un nosotros en el que no haya un predominio y una identidad imperante, sino que haya una construcción de complicidad entre dos identidades abiertas, que se basan en el respeto, la necesidad de cuidar sin ser cuidado y no en la necesidad de demandar. Y fíjate cómo el decirte quiero está unido con la historia porque ahora estamos asistiendo a un mundo en el que la libertad ha dejado de ser el respeto al propio pensamiento para convertirse en la ley del más fuerte. Los millonarios quieren establecer una dictadura del dinero donde impongan los que les dé la gana sin ningún estado que pueda limitar su ambición e imponer unos impuestos que generen la igualdad. Y la igualdad se está convirtiendo no en un mundo en el que se respeta la diversidad y nos tratamos con respeto, sino un mundo donde la ley del mas fuerte, se quiere hacer homogeneización que todo el mundo viva como yo impongo en mi identidad. Se está potenciando otra vez el machismo, el supremacismo, el racismo y eso pues fíjate que lo que genera no es la fraternidad lo que genera son discursos de odio. Donde ya no es que las víctimas odien al opresor, sino que las víctimas son invitadas a odiarse entre ellas como minorías que no pueden optar a una ilusión común de convivencia. En vez de la fraternidad lo que se nos están imponiendo son los discursos de odio.

-¿Y la poesía? ¿Puede ser un arma contra eso?

-Ceo que sí. Mira, yo me eduqué en un momento donde la poesía social luchaba por la libertad y hubo un poeta español Gabriel Celaya que escribió un poema, la poesía es un arma cargada de futuro y le puso música a Paco Ibañez y fue como un himno nuestro. Quitándole el significado bélico a arma yo creo que la poesía sí puede ser un instrumento que nos ayude a pensar en nosotras, en nosotros y en la construcción de un nosotros basado en el respeto es la necesidad de cuidarse y de ser cuidados y no en el predominio del más fuerte.

-¿Cuándo supo que querías ser poeta?

-Nací en Granada en el año 58 y con 10, 12 años descubrí la poesía de Federico García Lorca. Mis padres tenían en casa el volumen de sus obras completas y tuve la suerte de abrirlo por un poema sobre los lagartos que era casi un poema infantil. Después a mí me ha marcado mucho Poeta en Nueva York, pero si yo llego abrir con 12 años Poeta en Nueva York me hubiera quedado fuera. Pero entré en el poema de los lagartos y yo que vivía a las orillas del río Genil en Granada, una afluente del Guadalquivir y que me pasaba los días cazando lagartijas, lagartos, de pronto me quedé conmocionado con ese poema. Después pues empecé a leer otros. Ya algo mayor, leí un libro donde se contaba la muerte de García Lorca y lo que había sido la Guerra Civil en Granada. Fui creciendo y busqué todo lo que estaba debajo de los silencios en la ciudad con la muerte de Lorca. Me hice un lector porque yo creo que debajo del escritor lo que hay es un lector. Mi primer libro lo publiqué en 1980 siendo ya alumno de la Universidad pero yo conservaba libretas donde hacía poemas desde el año 70 y poco. Nota aquí.









martes, diciembre 06, 2022

Joan Manuel Serrat

 JOAN MANUEL SERRAT. NO SE DESPIDE NI DEL ESCENARIO A QUIEN SE QUIERE Y SE RESPETA.

Gracias por todo lo que nos diste y por lo que nos vas dar. No hay adiós. Hasta la próxima. Esta es tu casa. Te la ganaste en buena ley.

No fue un concierto más. Él propuso apartar cualquier atisbo de nostalgia y melancolía, aunque sus ojos llenos de lágrimas lo contradecían. Joan Manuel Serrat se subió por última vez al escenario en Argentina.

«No me queda otra que despedirme, yo solo me metí en este lio. Pero voy hacerlo como corresponde, personalmente, de ustedes que tanto amor me han dado y vamos a hacerlo con alegría» , comenzó el catalán más argentino con un estadio que lo ovacionaba como forma de abrazarlo.

Era una fiesta de despedida, pero había un sabor agridulce cada vez que el Nano cantaba por última vez sus canciones: Lucia, Algo Personal, Cantares, Para la libertad, entre las que eligió para retirarse de los escenarios. El último concierto será el 23 de diciembre en Barcelona.

El Nano vino una vez más con sus manojo de canciones, su guitarra a cuestas y su show bien cuidado. Con ese estilo tan personal de convertir un estadio en el living de una casa, de lograr la complicidad con el público, que para que sea parte y no solo espectador.

Hubo espacio para la ironía, hasta cierto humor negro, pero sobre todo emoción. Y aunque hubo tiempo para las risas, con él no podría ser de otra manera, el nudo en la garganta era incontrolable.

A lo largo de los más de 50 años en lo que Serrat vino a la Argentina, estuvo ahí presente levantado cada causa justa, denunciado cada violación a los Derechos Humanos. Vino siempre, aún en las crisis mas duras. Desde lejos y desde cerca acompañó a este país.

Lo que él no puede saber, tal vez si imaginar, es cómo acompañó la vida personal de tantas personas que en tiempos difíciles buscaron refugio en sus canciones, calma en su voz y también musicalizaron sus alegrías.

Claro, viéndolo así, es muy dificil aceptar sin angustia esta despedida, elegida por él, pero no por eso menos dolorosa. Trató de evitarlo, trató de contener a esa gente que en su butaca no podía dejar de llorar. Nota aquí.





viernes, mayo 17, 2019

Ismael Serrano

Las novelas le dan argumentos a nuestras vidas

Ismael Serrano está vez no sólo vino con su guitarra bajo el brazo, también trajo su primer libro de relatos. El cantautor está realizando una gira con su concierto acústico Hoy es siempre y presentado su El viento me lleva, y de él habló con BAE Negocios. "Si bien el viaje que uno transita mientras escribe los relatos es otro, y no son universos comparables, quien los lee reconoce mi forma de escribir canciones", dice Serrano en su faceta de escritor.
 " Tenía pensado escribir un libro de mis viajes y al final resultó otra cosa. Un libro de relatos donde yo no era el protagonista, de viajes pendientes, historias de otros con quienes me iba cruzando, de la observación surgen cosas que se convierten en relatos. Hay parte de ficción y parte de realidad", cuenta. Y remarca: "La música me apasiona, es mi terapia, me encanta mi trabajo... pero escribir, contar historias es lo que más me gusta", sostiene el escritor que hizo la presentación en la Feria del Libro. "Conectar las historias, no es una antología de relatos. Hay vasos comunicantes, son historias pensadas en su conjunto. Hablan de soledades que se encuentran. El canto a la amistad está en el libro. Todo músico se sube al escenario por miedo a sentirse solo, valoro mucho a los amigos", agrega. Nota aquí.