lunes, diciembre 06, 2021

Tute

 


domingo, diciembre 05, 2021

El Kanka, Salo & Fer Casillas

 

Raly Barrionuevo

 


Almudena Grandes

 La defensa de Madrid de Almudena Grandes

La escritora, que reivindicó la ciudad en todos sus libros, deja un mapa sentimental y literario que cruza desde el barrio de Chamberí hasta el Cementerio Civil.

Con amplia sonrisa, dicción clara y esa chulería inconfundible de una madrileña orgullosa de serlo, Almudena Grandes pronunció en mayo de 2018 el pregón de las fiestas de San Isidro de Madrid. “Nadie en mi familia había llegado tan lejos desde que, en 1932, mi tía abuela Camila Rodríguez fue elegida Miss Chamberí en la verbena del Carmen, que se celebraba entonces en el solar donde ahora se levanta el mercado de Barceló”, proclamó desde el balcón de la Casa de la Villa, “un espacio tan pequeño y, al mismo tiempo, el más grande al que puede aspirar una madrileña”.

Aquella declaración de amor a una ciudad en la que “nadie es más que nadie”, y que se sostiene en “un caos misteriosamente ordenado”, no fue ni mucho menos la primera que la escritora dedicó a Madrid. Castiza hasta la médula, del barrio de Chamberí, por las calles de esa villa “que no es distinguida ni falta que le hace” transcurre el mapa vital, sentimental y literario de la escritora fallecida el pasado sábado. Nota aquí.



Marwán

 


Raúl Soldi

 La capilla de Glew del Maestro Raúl Soldi

El columnista y consultor de arte Carlos María Pinasco se sumerge en los detalles de la obra maestra de Raúl Soldi: la capilla de Glew que terminó de pintar hace 45 años.

Hace cuarenta y cinco años Raúl Soldi (1905-1994) dio la pincelada final a lo que fue su capo-lavoro y seguramente la obra más significativa de nuestra plástica. Con el “Nacimiento de Jesús” cierra un ciclo en el que a lo largo de 23 veranos la magia del artista convirtió una modesta capilla del conurbano bonaerense en el pueblo de Glew (hoy en el partido de Almirante Brown) en una catedral de belleza que merece ser admirada y disfrutada por todos.

Consagrada el mismo año del nacimiento de Raúl, 1905, a Santa Ana -madre de la Virgen María- la capilla modesta y luminosa mantenía sus paredes blancas cuando la vio el maestro por primera vez. Era el verano de 1953 y los Soldi -Raúl, su mujer Estela y sus hijos Diego (7) y Daniel (5)- habían alquilado una casita en las afueras del pueblo que por entonces era rural para descansar después de un año laborioso. Nota aquí.





Antonio Flores

 

Pancho Varona

 


Tute

 


sábado, diciembre 04, 2021

Café de los Angelitos

Bares Notables: el histórico café porteño al que iba Carlos Gardel todavía existe

Las calles porteñas están inundadas de cultura y todos los recovecos de la ciudad tienen alguna anécdota para contar: este bar es uno de los más clásicos y los más históricos de la capital y hasta lo frecuentaba Gardel.

En el mundo, la Ciudad de Buenos Aires es sinónimo de tango y no es exagerado decir que Carlos Gardel fue una figura - sino la más importante - que hizo eso posible. El tanguero más amado de la city porteña era fan de un café de media tarde y, junto con otras personalidades y políticos de la época, solía frecuentar el Café los Angelitos.

Antes conocido como "Bar Rivadavia", en la esquina de Rivadavia y Rincón, en el barrio de Congreso, se encuentra el "Café los Angelitos", uno de los más tradicionales y amados de la Ciudad de Buenos Aires.

Su nombre cambió porque, con el paso del tiempo, los vecinos y la policía de la zona comenzaron a llamarlo - irónica y sarcásticamente -el bar de "los angelitos" por la cantidad de peleas que ocurrían dentro de sus puertas, en una época en la que por las calles porteñas rondaban rufianes y buscapleitos.

Con la construcción del Congreso a unas pocas cuadras de Los Angelitos, muchos políticos comenzaron a frecuentar el café para el almuerzo o un necesario café de media tarde. Con ellos también llegaron muchos célebres pensadores, literatos y músicos de la época. Nota aquí.



Luis Pastor


 

Ismael Serrano, Clara Alvarado & Litus

"Malvinas y el rock"

 "Malvinas y el rock", una muestra esencial

El Museo Malvinas es el lugar ideal para la exposición que pone el foco en esa triste bisagra de la historia argentina, y que integra además una bella serie de fotografías tomadas en De Ushuaia a La Quiaca, la inolvidable aventura artística de León Gieco y Gustavo Santaolalla.

La carcajada de León Gieco traspasa la foto en blanco y negro y se adivina en el aire del Museo Malvinas. Aníbal Kerpel, de perfil, lo mira asombrado con la mueca de una sonrisa. Gustavo Santaolalla, casi de espaldas, está tocando la guitarra. Hay otra foto impactante: León con Leda Valladares en el Anfiteatro Natural de Piedra de los Valles Calchaquíes (Salta). Recorrer la muestra Malvinas y el Rock, con la exposición temporal De Ushuaia a la Quiaca, las fotografías de Alejandra Palacios, gran cronista visual de una sensibilidad inaudita que documentó la gira diseñada y realizada por Gieco y Santaolalla entre 1981 y 1984, es como caminar por los diversos paisajes de las provincias argentinas de la mano de los músicos locales. Como si las imágenes de Palacios, curadas por Camilo Carbajal, tuvieran la capacidad de transportar a cada uno de los visitantes a 4000 metros de altura en Iruya, o lograr que, aún los más pataduras, se animen a bailar una chacarera, como lo hizo León con Melchora Abalos en Amaicha del Valle (Tucumán). Nota aquí.




Fetén Fetén

 


Litus, Miguel Ríos, Nina & Quique González

 

Carlos Chaouen


 

Rafa Pons

 Rafa nos cuento por Facebook.

UN MILLÓN DE GRACIAS por la noche de ayer en Buenos Aires.
Por el cariño, por la fiesta que se armó, por la calidad musical y humana de toda la banda, por recibir así el nuevo disco y por tratarme tan bien.
Y sobre todo a @zambayonny que no podía ser mejor anfitrión ni amigo.
Has colocado el listón muy alto en el otro lado del charco.
Súper feliz.
Abrazos múltiples #rafapons #zambayonny #nitunivos @atodrum @rodriguezchelox @diegosavoretti @fedeelias @magdalenabilotte, Nico y Gustavo.





Alfredo González

 


Joan Manuel Serrat

 Una patria llamada Serrat

Desde que se dio a conocer en 1965 con canciones en catalán, el músico, que ha anunciado su retirada, ha sido una referencia para varias generaciones de artistas a ambos lados del Atlántico.

Decía Manuel Vázquez Montalbán en 1976 en su canónico y temprano ensayo sobre Joan Manuel Serrat que el potencial de público del músico de Poble Sec era “inmenso”. Con su gran ojo clínico de escritor y periodista, Montalbán supo ya apreciar que Serrat estaba “por encima del resto de cantautores debido a su capacidad de identificación con la gente”, y que sabía conectar “con los sentimientos más íntimos del hombre de la calle”. Casi medio siglo después de aquellas palabras, cuando el cantautor catalán, de 77 años, ha anunciado que se despide de los escenarios para siempre, ese público inmenso se ha convertido en una patria. En todo un lugar intergeneracional que une a oyentes de todas las edades y representa una magnífica conquista para la música española.

“Serrat ha sido una gran influencia y lo sigue siendo”, reflexiona Luis García Gil, autor de los libros de análisis de la obra del músico. Serrat en la encrucijada y Serrat y los poetas (ambos editados por Efe Eme). “Es el gran referente entre los cantautores y sobre todo es una influencia que va más allá de la canción de autor. Serrat ha influido en la música pop, en los indies, en el ámbito del flamenco, incluso en rockeros, en músicos que están en sus antípodas. Quizá porque nunca fue un cantautor al uso sino un gran letrista y melodista”. En palabras de Juan Puchades, director de la revista Cuadernos Efe Eme: “Desde muy joven alcanzó unas cotas como letrista inimaginables, inéditas: no es fácil encontrar referentes que manejen el lenguaje culto y el popular como él lo hace, es casi imposible, ¡y en dos idiomas! Para eso hace falta haber leído lo que Serrat ha leído y analizado y, por supuesto, tener la cabeza y la sensibilidad únicas que tiene. Súmale su brutal capacidad melódica y estamos ante un compositor excepcional. Si alguien quiere escribir canciones en nuestro idioma, sin duda debería estudiar toda la obra de Serrat”. Nota aquí.



Kevin Johansen & David Byrne

 

Pancho Varona



Tute


 

viernes, diciembre 03, 2021

Leiva & Natalia Lafourcade

 

Íñigo Coppel

 


Luis García Montero

 Las alianzas, el amor y la policía

Me he puesto mi anillo de boda para escribir este artículo. Siento ahora su policía dorada bajo los ojos, mientras los dedos se mueven por las teclas del ordenador. No es que me controle de forma autoritaria. La policía tiene que ver, según la etimología y el diccionario, con el buen orden, la limpieza en el trato, el aseo, la cortesía, la buena crianza y la urbanidad, valores con los que merece la pena escribir y vivir.

Yo me quito con frecuencia el anillo, lo guardo en el cajón de la mesa de noche. Cuando sale el asunto en las conversaciones con mi mujer, suelo decir que no estoy acostumbrado a llevar sortijas en las manos, porque soy poco esteticista y tradicional. Pero ella me dice que en realidad he ido engordando más de la cuenta, tengo hinchados los dedos, y un recuerdo de hace 25 años me queda ahora demasiado incómodo.

Ella no se ha quitado nunca el anillo, pero se lo cambia de dedo con mucha frecuencia. Es una estrategia para recordar las cosas. Cada vez que tiene algo que hacer, comprar algo, llamar a alguien, enviar un artículo, cumplir un encargo de alguno de nuestros hijos, se cambia de dedo el anillo a modo de recordatorio. Un anillo apegado a la verdad de la vida. Nota aquí.



El Roto

 


jueves, diciembre 02, 2021

Joan Manuel Serrat

 Joan Manuel Serrat se despide de ustedes

El autor de ‘Mediterráneo’ dejará los escenarios en diciembre del próximo año tras una larga gira

A los 77 años, empujado por la pandemia, que lo retiró de los escenarios, a él y a todos los cantantes que buscan en el público la razón de ser de su música y de sus canciones, Joan Manuel Serrat ha decidido que se retirará después de una gira que comenzará en abril de 2022 en Nueva York y acabará a finales de ese año en Barcelona, la ciudad en la que nació. En su casa de Barcelona, el que fue Noi del Poble Sec cuenta a EL PAÍS las razones de su retirada después de 65 años de una carrera cuyos éxitos se cuentan por canciones y cuyo Mediterráneo ha sido el himno de su vida y de los numerosos seguidores que lo tienen como uno de los más importantes músicos de las últimas décadas, como compositor, poeta y cantante. En esta entrevista explica la razón principal de su adiós y los detalles de la que será su última gira: ”He decidido despedirme en persona. No me gustó sentirme despedido por una plaga”.

Pregunta. ¿Por qué ha decidido retirarse de los escenarios?

Respuesta. Primero, porque el encierro al que nos llevó esta pandemia que aún dura provocó la imposibilidad de continuar el oficio de cantar en público. Y, también, por la necesidad de recuperar la vida familiar, cumplir con cuestiones íntimas y necesarias. Siguiendo las normas del Eclesiastés: hay un tiempo para cada cosa. Ah, y yo no decidí dejarlo. Han sido los hechos que fueron ocurriendo después de aquella caída de Joaquín Sabina [12 de febrero de 2020] que nos obligó a abandonar una gira. Luego vino la covid… Las dificultades fueron distanciándome. Estaba cada vez más lejos de la actividad que hacía, y aunque no desde el sentimiento, lo cierto es que también estaba inevitablemente alejado de la gente. Lo que he decidido es despedirme en persona. No me gustó sentirme despedido por una plaga. Por eso me planteé ir al lugar más natural para hacerlo, con el público enfrente, lleno de gratitud y alegría. Nota aquí.



Rafa Pons & Zambayonny

 

Rodolfo Serrano

  Rodolfo nos cuenta por Facebook.

Por si alguien tiene curiosidad (aunque es muy largo), ésta fue mi intervención en el homenaje a Don Gabriel Roson. Me dio mucha alegría volver a encontrarme con los amigos del barrio, Lucía, Fernando, Paqui, Manuel y Ángel Balsera y otros tantos. Mi familia. La familia de Don Gabriel, Paca Sauquillo, Mariano y Marta, Pilar Chico, Manolo Paredes, Javier Rodríguez del Barrio y tantos amigos. Tarde emocionante.
Antes de nada, he de decir que estos recuerdos han sido recopilados con la ayuda de Julia Morón, mi mujer. Ella, con mejor memoria que yo, ha ordenado estas líneas y me ha recordado fechas y anécdotas.
Yo conocí a Don Gabriel y a Don Baldomero (es imposible hablar de uno sin mencionar al otro) hace casi 60 años. Yo tenía 14 años y había venido a vivir de patrona con la maravillosa familia Carretero en el Camino Bajo de Palomeras, al lado del bar de Eleuterio. Su patio fue lugar de encuentro los domingos por la mañana de los chavales del barrio, Enrique, los Mellis, Jimmy, Paco el Cordobés, Pepe el Bruto, Pitito, los hermanos Balsera..,
La Parroquia de El Buen Pastor, donde don Gabriel prácticamente, ejerció todo su sacerdocio, se construyó en los años 60. Antes estaba un poco más arriba, en una casa un poco más grande que las otras casas, pero con el mismo tipo de construcción.
El barrio chabolista de Palomeras Bajas no estaba construido tipo favela o con chapa y cartones. Estaba construido con materiales no muy buenos, pero asemejándose más a un pueblo, aunque la mayoría de las casas eran, pequeñas, húmedas y casi sin cimientos.
En las calles, muchas veces, se reunían gentes del mismo pueblo. Los habitantes del barrio era obreros y asistentas y, de madrugada, podían verse riadas de gente camino de la parada de la camioneta, que nos llevaba hasta el Bulevar, al metro del Puente de Vallecas.
Me dio mucha rabia cuando Kiko Argüello, en una entrevista en El Pais, dijo que él en Palomeras había vivido entre yonkis y prostitutas. Le contesté en un artículo diciéndole que, por entonces, aquí no había yonkis -vinieron después- y nunca había habido prostitutas, sino mujeres trabajadoras que se ganaban el sueldo en fábricas o como asistentas en Madrid.
A la nueva construcción de la parroquia, se sumó la del colegio de las monjas y detrás estaba el consultorio, que sirvió de lugar de acogida para las distintas organizaciones del barrio. Los muchachos empezamos a ir a las misas de don Gabriel y don Baldomero, porque las chicas iban todos los domingos. Así conocímos a las Maris, Fani, Paquita, Pitu, Juli y tantas otras.
Y así nos encontramos con Don Gabriel. Los curas del Buen Pastor pertenecían a los sacerdotes formados tras el Concilio VaticanoII del Papa Juan XXIII. A don Gabriel no le costó acercarse al pueblo, porque él llevaba en la sangre el espíritu de servicio y la entrega a los demás.
Con don Gabriel creamos el Club Juventud en unos barracones de obras que creo recordar donó Agromán, me parece, gracias a la mediación de Catín Oriol, una de las jóvenes universitarias que con Paquita Sauquillo, Carmen Oriol y otros, venían entonces por el barrio. Fue lugar de encuentro de muchos jóvenes, allí se hicieron amistades y noviazgos. A cuotas compramos un tocadiscos para hacer guateques todos los domingos. Ahora creo que a muchos jóvenes, este invento de don Gabriel, nos salvó de pandillas entonces tan de moda y de otros problemas.
En muchas parroquias los curas tomaron la iniciativa para luchar por el barrio. La diferencia era que Gabriel Rosón trabajaba en la sombra, no salía en los medios y dejaba siempre el protagonismo a la gente.
Sus homilias empezaron a hacerse famosas entre los vecinos. Hablaba desde el evangelio contra la injusticia, a favor de los pobres y del abuso de los ricos. La iglesia con sus misas se abarrotaba. Y, pronto, empezaron a acudir a ella unos extraños personajes que se situaban en las últimas filas: era la policía político-social. A uno de ellos, Gabrielón, un antiguo minero de Linares que vivía donde don Gabriel y don Baldomero, lo bautizó como el Divino Calvo. Poco después, Gabrielón fue detenido cuando la manifestación por la inundación del barrio, y este personaje se ocupó de interrogarle a golpes. Desde ese momento, Gabrielón lo ascendió a El Divino Hijoputa.
Como consecuencia de sus sermones, un día don Gabriel se nos presentó con la cara y el cuerpo magullados. Le habían dado una paliza al lado de la Iglesia, en el callejoncito que permitía el paso a la parroquia. No fue la única vez. Los Guerrilleros de Cristo Rey lo apalearon en la puerta del obispado, ante la pasividad del propio obispo que le aconsejo que se fuera de Madrid.
A su lado, siempre como un buen escudero, estuvo siempre la bondad de don Baldomero. Y frecuentemente aparecía por la parroquia el padre Arana, un sabio jesuita para apoyar a los dos. Otros visitantes habituales eran los jesuitas de La calle Piedras Albas. Un recuerdo especial para Carlos Thiebaut.
Junto a la iglesia se levantaba la colonia de los falangistas. No era fácil la convivencia con algunos de ellos. Allí tenían la casa don Baldomero y don Gabriel. Cuesta enumerar la gente que pasaba por ella. Allí, los jóvenes, antes de tener el club, teníamos las reuniones, y tenían casi que echarnos a altas horas de la noche. Así se fue creando un tejido humano basado en la igualdad y en la amistad.
Por esa época empezaron a ir por el barrio profesionales y estudiantes. Habría que citar muchos nombres, pero el primero ha de ser el de Paquita Sauquillo, pilar fundamental para el desarrollo del barrio, luego vendrían los arquitectos Manolo Paredes, Nano y tantos otros, como Mariano y Marta que llegan hasta hoy.
Los jóvenes seguíamos en nuestro Club Juventud, bailando los domingos, organizando charlas, teatros, recitales. Por allí pasó un casi desconocido Luis Pastor, y un recién llegado de Francia, Ismael -¿dónde vas, carpintero?-que vino de la mano de Gloria Fuertes y del crítico de arte y poeta Manuel Conde. Nunca faltó don Gabriel a estos actos, nunca dejó de apoyarlos.
Nos apoyó cuando los jóvenes creamos un grupo de cine, comprando entre todos una máquina de súper ocho. Bajo la dirección de Ramón Rubio, rodamos, con guión mío y música de Luis Pastor, el documental Palomeras Hoy, en el que los vecinos, de propia voz, narraban la historia del barrio. Y luego una película, El Peón protagonizada por un joven del barrio, Enrique Valero. En ella actuamos casi todos, incluido Rafa, entonces presidente de la Asociación.
La película la poníamos por el barrio, de noche y a la carrera, para que no nos pillara la policía. Pero un día detuvieron a Ramón Rubio y perdimos la película.
En el barracón donde estaba el Club se creó -otra vez con el apoyo de don Gabriel- el colegio Palomeras Bajas que aún persiste y que fue toda una revolución. Muchos hombres de hoy recibieron en aquel colegio una formación que difícilmente hubieran podido conseguir en otro sitio. Después, allí mismo, se creó una asociación de enfermos de la mano de una mujer, María Dolores, que sería pasado el tiempo, la esposa de Don Gabriel.
Los vecinos habían ido tomando conciencia de que su cercanía de Madrid podía convertir el barrio en objeto de especulación, echándoles fuera de los lugares en que habían vivido todos aquellos años. En 1968 cayó sobre el barrio el decreto de expropiación. Era lo que los vecinos temían. Y empezó una lucha que ya muchos conocéis y que terminó logrando el realojo de prácticamente todos los vecinos. Las manifestaciones, las protestas, la encuesta...
En aquella lucha tuvo don Gabriel un papel muy importante. Su gran capacidad de trabajo, su cultura vastísima, su empatía con todos, le hizo imprescindible, desde las reuniones en el ministerio -él llegaba el primero en su moto que le robaron varias veces- hasta las larguísimas reuniones, en la iglesia, de la Asociación de Vecinos que él creó y alentó y a la que siempre quiso que fuera liderada por la propia gente del barrio.
Por aquí se movían todos los grupos políticos que luchaban contra el franquismo e interesados en contribuir a la remodelación del barrio: comunistas, ORT, Liga Comunista, FRAP... A todos ellos don Gabriel se aproximó y con todos ellos mantuvo una relación cordial y humana. Marín y sus hijos, el señor Alfonso, los Corpa y su madre, Rafa y tantos y tantos.
Nuestras relaciones con Don Gabriel eran prácticamente diarias. A él le encantaba el trato con la gente joven. Participaba en todas las actividades. Íbamos con él al cine, a los partidos de fútbol de los chicos en el campo San Agustín, a las excursiones y unió a los estudiantes de fuera con los chavales y chavalas del barrio creando amistades que, en algún caso siguen hasta hoy.
Voy a contar una anécdota. Una noche un grupo de chavales del barrio nos fuimos con don Gabriel a ver una obra de teatro: Medea, de Seneca, interpretada por Gema Cuervo. Aburrida a rabiar, las únicas cinco o seis personas sentadas en el gallinero, nosotros, nos terminamos despertando a causa de nuestros propios ronquidos. Era insoportable.
Muchos domingos, a la salida de misa, don Gabriel se autoinvitaba a comer en casa de algún vecino. Algún domingo caía por casa de mis suegros, en Los Gonzalez. Allí, amontonados, compartíamos comida y risas, muchas risas. Lugo, cuando nos casamos, muchas tardes, pasaba por nuestra casa, también en Los Gonzalez, 40, que se convirtió en lugar de reuniones y encuentros, para jugar con nuestro hijo Daniel.
El barrio cambio para bien en lo urbanístico. Y muchos cambiamos de barrio y las relaciones se fueron distanciando. Pero nunca nos olvidamos. Mi cuñado Juan Carlos, que es funcionario, y había sido alumno suyo, inició una relación de cariño y amistad con él, ayudándole en los papeleos. La última declaración de Hacienda se la hizo en su casa. El nos tenía informados de su situación. Pilar Chico también fue nuestro nexo de unión con aquellos años.
Últimamente, Don Gabriel me enviaba mensajes preguntándome por gente de entonces, por Pedro Arjona, que le había pintado el cuadro que le regalamos en su momento, interesándose por cada uno de los que firmamos la dedicatoria o para pedirme fotos de aquellos años que yo intentaba buscar y mandarle.
Don Gabriel, querida familia suya y nuestra, estará siempre con nosotros. No se perderá su recuerdo mientras haya gente que le nombre con una sonrisa, como ahora hacemos nosotros. Mientras sintamos en nuestro corazón que gente como él nos hizo mejores personas y nos ayudó a superarnos, a ser hombres y mujeres que valoran la amistad y el cariño.
Quiero terminar con estas palabras: don Gabriel, don Baldomero, fueron personas que renunciaron a algo tan difícil como a la propia gloria. Ellos prefirieron que la gente, el pueblo, al que ellos sirvieron fueran los auténticos protagonistas de su destino. Por eso yo sé que este homenaje a su memoria él hubiera querido que fuera un homenaje a los vecinos de Palomeras, esos vecinos a los que tanto quiso y por los que tanto luchó.
En la película Las Uvas de la Ira, al final, cuando la familia ha de marcharse a un destino incierto, la madre, con una dignidad conmovedora, dice: "Nos perseguirán, nos insultarán, nos machacarán, pero no podrán con nosotros, porque nosotros somos el pueblo".
Don Gabriel siempre creyó en el pueblo. Y luchó por su dignidad. Esa es la gloria de un hombre bueno.



Lichis

 


Tute

 


miércoles, diciembre 01, 2021

Palestinarte Festival

Ismael Peña

 Ismael nos cuenta por Facebook.

La velada del viernes en San Sebastián de los Reyes fue, para mí, una demostración de amistad, respeto por parte de los músicos que intervinieron y por el público que asistió. La cantidad de felicitaciones que he recibido de los amigos que estuvieron presentes y de muchos que no pudieron asistir, me hace imposible dar las gracias uno a uno, por eso aprovecho esta fórmula para deciros lo feliz que me hicisteis, y con el corazón en la mano os digo: GRACIAS.



Rozalén

En Amor al Arte


 

Pedro Almodóvar

 “Presentía que mi película no gustaría por hablar de la memoria histórica”

El director estrena ‘Madres paralelas’ en Francia y Estados Unidos, donde ha recibido “las mejores críticas” de su carrera.

En un cine histórico del norte de París, Pedro Almodóvar baja los peldaños de una sala llena hasta los topes, con el público en pie y dedicándole una sentida ovación. Minutos después, se desharán en elogios durante el largo turno de preguntas que pone fin al preestreno de Madres paralelas. La escena, que tuvo lugar el sábado, supone un preámbulo prometedor para el desembarco de la película en Francia. Llegará a los cines de ese país el miércoles con 350 copias, tantas como en España, y no es imposible que mejore el resultado de la película en su país de origen, donde ha tenido una acogida desigual. Madres paralelas es, junto con Julieta (2016), el peor estreno de Almodóvar desde 1989 y apenas ha superado los 2,5 millones de euros, frente a los casi seis de Dolor y gloria.

El contexto pandémico, con la taquilla bajo mínimos, no ha favorecido al director manchego, pero tampoco, como reconoce, el tema que ha tratado: las fosas comunes y la herencia de la Guerra Civil. En su fuero interno, él ya sospechaba que Madres paralelas no funcionaría igual de bien que sus anteriores títulos. “Presentía que habría una frialdad respecto a la película por parte de la mitad del país, y la atribuyo al tema del que trato: la memoria histórica. España siempre ha sido un país dividido y lo sigue siendo. A toda una parte de la derecha, la película no le hace ninguna gracia”, respondía el director este domingo en su suite del hotel George V, junto a los Campos Elíseos de París. “No quiero hacerme la víctima, porque cuando hago una película como esta me atengo a las consecuencias. Pero sí he visto una frialdad por parte de nuestros compatriotas, que se debe al hecho de hablar de un asunto muy antipático del cual les gustaría que no se hablara nunca”. Admite también que el proyecto, que arrastraba desde hacía un par de décadas, resucitó en una versión “más politizada” tras la emergencia de Vox como tercera fuerza en el Congreso. “Me pareció que era más necesario que nunca recordar de dónde venimos y contrarrestar el revisionismo de la extrema derecha. Sus voces no son mayoritarias, pero hacen mucho ruido y contaminan la vida política española”. Nota aquí.




Zahara

 

Fernando Lobo

 

El Roto


 

martes, noviembre 30, 2021

Fran Fernández