martes, octubre 20, 2026

Arde Bogotá

 Arde Bogotá ensancha los límites del rock español con su inspirado nuevo disco

En ‘Manufacturas del Club de la Gente Sola’ el cuarteto de Cartagena confirma un nivel creativo audaz y elevado dentro del clásico guitarra-bajo-batería-voz

Cuando el rock español joven parecía un asunto marginal y limitado a una escorada minoría, llegó Arde Bogotá y lo llevó de nuevo a la cima, a llenar pabellones, a arrastrar a miles de seguidores a festivales, a conseguir que un público amplio vibre con las guitarras rotundas y las canciones viscerales. A las mieles del éxito suele acompañarlas el recelo de una parte del público y de algunos críticos, sectores ambos ruidosos y llenos de suspicacias. Desde que el cuarteto de Cartagena se transformó en un acontecimiento musical de envergadura, se abrió la veda en busca de vetas que alimenten la desconfianza hacia su propuesta. Esta tendencia va a seguir después del previsible éxito de su tercer disco, de título tan rimbombante, Manufacturas del Club de la Gente Sola.

No es nada nuevo lo que le pasa a Arde Bogotá. También ocurrió, por ejemplo, con Héroes del Silencio, seguramente el grupo español con el que conservan más similitudes. Solo con el paso de los años (muchos) y gracias a la inquieta carrera de Bunbury en solitario, cierto público y medios especializados comenzaron a valorar el legado del cuarteto de Zaragoza. Pero Arde Bogotá es el ahora, viven un momento dulce en 2026, este es su tiempo y valorarlos por su música es lo que toca.

En su nuevo álbum afianzan su impacto sin acomodarse, manteniendo intacta la voluntad por explorar nuevos caminos, asumir riesgos y entender el arte como un territorio vivo y en permanente transformación, aunque no todos los hallazgos terminen de cuajar. Pero la intención de avanzar compensa estos traspiés.

La base del sonido se limita al clásico bajo-batería-guitarra-voz, pero a pesar de un equipaje tan reducido, consiguen hallazgos interesantes. En ese sentido, surgen estructuras musicales flamencas gracias sobre todo a los dibujos melódicos de la guitarra de Dani Sánchez. El ejemplo más claro está en la segunda canción, El Tesoro, una pieza que arranca con palmas acompasadas y se desarrolla en clave sutilmente jonda, incluso en la temática de la letra. No tiene nada que ver con el flamenco-rock: es algo más ligero, pero relevante. Estos pespuntes del género más importante del folclore español aparecen ocasionalmente por el álbum, siempre enriqueciéndolo. Una mirada a la música de raíz española a la que nunca se atrevieron los citados Héroes del Silencio, ensimismados por lo anglosajón, aunque luego Bunbury se desquitaría, eso sí, en clave latina.

La personalidad de Arde Bogotá viene marcada por la voz de Antonio García, gran cantante que amplifica su figura cuando se desenvuelve en concierto: hacía tiempo que no encontraba el rock de aquí a un líder tan completo. Conscientes de su fortaleza, el grupo deja que la voz se imponga en un plano elevado y que tire de la canción, como en Antifiesta, que ofrece todo lo bueno del cuarteto: una composición original con un inicio sinuoso, un estribillo pegajoso, una aceleración en el último tramo y una letra inteligente. Será una atracción fija en sus conciertos durante años.

En el terreno narrativo ofrece reflexiones interesantes, como abrazar la posibilidad de dejar de sentir para protegerse de las emociones y el dolor, como en Señor Herrero. Olivos está llamada a ser otra de las joyas del álbum: emocionante, intensa y con un verso para enmarcar: “Que a todos los olivos miserables vendrá la primavera a abrazarles”. Conviven con esta poesía de altos vuelos otras claramente mejorables (“Qué calor, uh, uh, qué calor!, Hiérvelo, hierve mi amor”, Hervidero), además de alguna canción que baja el nivel, como Bigger Splash.

Tropiezos inevitables que afloran cuando un grupo se marca como meta la búsqueda de nuevas formas de expresión dentro de un género, el rock, donde da la impresión de que está todo dicho. Pero no. Nota aquí.



Luis Pastor

 


La Raíz

 

Salvador Dalí

 


León Gieco

 


Tute

 


lunes, octubre 19, 2026

Paula Mattheus & Ciudad Jara

 

Woody Allen

 Woody Allen enaltece el Museo del Prado: “En Nueva York no hay nada así”

El cineasta estadounidense visita la pinacoteca en medio del rodaje de su filme madrileño, que empezó el 5 de octubre y cuya duración prevista es de seis semanas.

El cineasta estadounidense Woody Allen (Nueva York, 90 años) ha aprovechado el rodaje de su nueva película en Madrid para hacer una visita el Museo del Prado. “Vivo en Nueva York, donde hay varios museos, pero no hay nada como el Prado. Nunca he visto nada igual, es realmente un placer y un privilegio poder estar en una sala de un museo con una colección enorme y estupenda como esta”, ha dicho en un breve vídeo difundido por la propia pinacoteca en su cuenta de Instagram, donde el director aparece ante la obra de Goya ‘El 3 de mayo en Madrid’ (‘Los fusilamientos’).

Allen se halla a la mitad del rodaje de su película madrileña, la 51ª de su amplia trayectoria. La filmación comenzó el pasado 5 de octubre y tiene prevista una duración de seis semanas. El cineasta es reconocido por sus películas sobre romance y crisis existenciales, así como los homenajes que suele rendir a las ciudades que forman parte de su cartografía sentimental. Pero también ha dedicado espacio los museos. Un ejemplo de ello es el filme Sueños de un seductor (1972), donde su personaje (un excéntrico amante del cine que alucina con Humphrey Bogart) visita el Museo de Arte Moderno de San Francisco. Sobre el Prado, Allen ha enaltecido las obras que atesora: “La colección es estupenda, todos los cuadros son magníficos, no los puedes ver en ningún otro lugar del mundo; y las pinturas españolas, los Velázquez, los Murillos y los Goyas... Es simplemente un banquete”. Nota aquí.




Manuel Wirzt

 


Andrés Suárez

 

Andrea Mazas

 Y FLORES Y TOMATES

Acumulo perdones,
dados, pedidos, pendientes.
Son firmas de actas
de resolución o disolución.
Los perdones son
de aire o plumas:
apenas pesan, ocupan poco.
Las heridas son otra cosa.
Dibujan otro cuerpo,
empujan ojos en las venas.
Gimen las comas,
sangran las pausas,
traducen los silencios
de los perdones.
No todo es malo.
De un perdón puede
crecer una flor o un tomate.
Pero lleva tiempo
diez o quince domingos,
lluvias y algunas autoficciones
y muchos, muchos poemas.
Acumulo, pues, perdones,
y heridas, plumas, cuerpos
y silencios, y también
domingos, lluvias y muchas,
muchas palabras dichas,
y escritas y calladas
y tantas, tantas leídas.
Pero no todo es malo:
me crecen flores entusiastas,
y carnosos tomates,
que no acumulo, que regalo
o comparto o muerdo
a mano abierta y boca tendida
con quien guste o hambre tenga.
A costa de los perdones,
las heridas y las palabras,
los silencios, los domingos.
A pesar de ellos y por ellos
algunas amigas y estos ojos
y por ellas, este nosotras
y tantas, tantas lecturas.



Las Migas

 


Quique González

 

Pablo Guerrero

 Luis nos cuenta por Facebook

Anoche los extremeños homenajeamos -en su pueblo- a Pablo Guerrero, que nació tal día como hoy. Y llovió a cántaros, como no podía ser menos. Nada impidió la celebración. Siempre en el recuerdo.



Carlos Chaouen

 


EFFE & Kutxi Romero

 

Ricardo Soulé

 Ricardo Soulé, espíritu en libertad

El compositor, cantante, guitarrista y violinista fue más que las obras inoxidables de Vox Dei. Y en varias charlas con Página/12 dejó claro que el rock era solo uno de sus intereses.

Justo suena en una vieja compactera un disco que no era precisamente de los clásicos de Ricardo Soulé. Ni de los que había concebido con Vox Dei en aquella época dorada. Ni de los suyos, solistas, más renombrados, caso Romances de Gesta. Se llama Buddy Middler y es como una novela filosófica-musical. Lo hizo en 2008, junto a una agrupación familiar, a la que le había puesto uno de esos nombres de criatura mitológica que tanto le gustaban: La Bestia Emplumada. Sus temas hablan de cosas como el espíritu de los peregrinos, de la lentitud de los viajes en las sombras, de ángeles que pasan, de llegar a la colina, del ateneo del alma, todo adobado con un sólido, denso y parejo rock and roll, porque la rockeaba bien el buen Ricardo.

Suena ese disco entonces, porque no solo existen La Biblia y “Presente”, cuando una noticia que hiela la sangre aparece en algún portal. “Tengo toda la fe puesta en Dios”, manifestaba el guitarrista, violinista, compositor y cantante, al anunciar la suspensión de todas las actividades que tenía programadas para el resto del año. La alarma cunde en todo el mundo rockero, pero el respeto prima. Pide privacidad y nadie se zarpa como aquel fotógrafo que retrató a Luis Alberto Spinetta en sus últimos días. Se le concede el respeto. Pero por lo bajo se sabe. Se percibe el dolor. La resignación. Un músico de aquella época llora desconsolado cuando el mismo Ricardo lo llama desde el hospital, tal vez con la intención de despedirse. Otro allegado revela por lo bajo el bravo diagnóstico, y un pionero del rock de acá sabe de los tratamientos paliativos. Los buenos mueren.

Se fue Ricardo el viernes 2 de octubre, a los 76 años. Ocurrió en Quilmes, región que lo vio nacer cuando amanecía el año `50, y en la que vivió buena parte de su vida. Sus hijos son los que se encargan de cristalizar la noticia por las redes: “Con un inconmensurable dolor tenemos que comunicar la partida física de Ricardo Soulé, nuestro padre (…) su espíritu es libre, su música es de todos, su alma está en paz y su obra es eterna. Lo amamos y lo amaremos eternamente con todo nuestro corazón, hoy sumergido en un inmenso dolor. Se fue en paz, amado, rodeado y acompañado todo el tiempo por su familia. Gracias por el amor”.

Por ese amor que Soulé no solo transformó en música durante aquellos extraordinarios discos de los cuales se ha hablado bastante –y bien- en tiempo y forma. De Caliente, el de “Presente” y “Azúcar amarga”. De La Biblia según Vox Dei y su extraordinario todo conceptual. De Jeremías pies de Plomo, el de “Ritmo y blues con armónica”. De Es una nube, no hay duda, el de “La verdadera historia de Sam el montañés” o, ya solo, del citado Romances de Gesta, el de la “Leyenda del Azor” o Vuelta casa, su poderoso disco debut en esta senda.

Porque ya que estaba sonando Buddy Middler cuando apareció la noticia de su estado de salud, sano y noble es recordar que Soulé fue siempre Soulé no solo en sus más populares obras, sino en todos sus días, etapas, geografías y discos. Violinista magnético. Guitarrista fino, contundente y talentoso. Cantante de timbre poderoso y melodioso a la vez. Gran pluma. Mística y terrenal. Sacra y profana. En sus más conocidos y citados discos, sí, pero también en Buddy Middler, el que sugiere estas palabras porque además tiene muy buenos temas como “Plegaria” y “Desesperadamente”. O en Dolmen. O en el más cercano Vulgata, el último que Soulé publicó en estudio.

No fueron pocas las veces que uno de los fundadores de Vox Dei habló de estas cosas con Página/12, todas durante el milenio actual. Buscaba en esas largas y profundas charlas no omitir, pero sí hacer un paréntesis para obras más conocidas, y profundizar en las búsquedas que solía encarar en sus otros discos. Los de culto. Los que escuchaban los suyos, pero era difícil hacer trascender en medio de un estado de cosas muy distinto al de décadas pasadas. Disfrutaba mucho más hablar en sus largas charlas de “Elías, el profeta” y de juglares medievales, barrocos, que de sexo, drogas y rock and roll. Se ponía un tanto incómodo cuando se le preguntaba por las idas y vueltas con Willy Quiroga y Rubén Basoalto, sus compañeros de viaje con Vox Dei que también han partido ya.

Hacía un culto a la vida conyugal y familiar. Siempre Graciela, su mujer, brotaba de sus palabras. También sus hijos. No solo Gabriel, que ligó uno de los más bellos temas que se hayan hecho en la historia del rock criollo (“Mi Gabriel”), sino los demás, que son cuatro y cada quien ocupaba un lugar especial en su alma. Sus posturas musicales también daban lugar a largas reflexiones. “Muchos seguidores me preguntan por qué compongo temas que tienen varias partes y yo les explico que el concepto burdo del rock de tres minutos nunca me gustó. Ese tiempo es tan corto que no permite desarrollar ideas. Mis influencias tienen que ver con sonidos de otros siglos. Me gusta más estudiar una sinfonía de Vivaldi que escuchar a Chuck Berry, a lo sumo puedo escuchar de él un par de temas y nada más”, dijo a este medio en enero de 2000, épocas en las que había formado el Soulé Ensamble. Nota aquí.



Hilda Lizarazu

 


Estopa

 

Ramón Serrano

 DE LA FATÍDICA HORA

Esa hora de la penumbra
fatídica y avergonzada
lleva la ausencia como membrete
y el silencio como voz despiadada
dejadme llorar
en la mecedora de la presencia violada
en mis adentros tiembla desmemoriada
la ilusión de la luz huidiza
el amor será cosa rara
con el marchamo de la risa
y el colofón de la tarde acabada
las horas mueren a toda prisa
el diapasón del tiempo fenece
la ventana rauda ensombrece
el dibujo de la triste acacia
la noche no pide permiso
entra violenta e insolente
las sombras llenan la estancia
degradadas las ilusiones
sus luces internitentes
asesinan la noche cerrada
* * *
dejadme llorar
las sombras nada predicen del alba
pegajosa la tristeza canina
por un bosque de lágrimas
dejadme llorar junto a la zarza encendida
no quiero morar
en el oscuro mar de la nada



Fede Comín

 


Funambulista & Antonio Orozco

 

Roger Waters

 


Carlos Bardem

 


Luiso García

 


domingo, octubre 18, 2026

Tontxu & María Rozalén

 

Joaquín Lera

 MIENTRAS DUERME EL JARDÍN

Aunque estés lejos; sigo en tu orilla.
Coleccionando instintos.
Enlazando abreviaturas.
Apasionadamente; anillado a ti.
Puliendo geometrías,
mientras duerme el jardín…
Aunque no te veo; ardo en tus pupilas.
Aireando laberintos.
Trasplantando confituras.
Desaforadamente; preciado colibrí.
Sembrando utopías…
mientras duerme el jardín.
Tu ausencia es la espina
clavada en el viento.
La luz vespertina
que ilumina el cielo.
El paracaídas
que sigue de vuelo.
La llama encendida
en el cortafuegos.
Aunque esté leyendo; las sílabas silban.
Compartiendo ecos.
Tejiendo partituras.
Afinadamente; llegan a mi atril.
Destilando armonías;
mientras duerme el jardín.
Aunque no te oigo, el silencio grita.
Acariciando alientos.
Despeinando caricaturas.
Deliberadamente; vienes por aquí.
Tiritando de melancolía,
mientras duerme el jardín.
Tu ausencia es la espina
clavada en el viento.
La luz vespertina
que ilumina el cielo.
El paracaídas
que sigue de vuelo.
La llama encendida
en el cortafuegos…
Mientras duerme el jardín.



Gioconda Belli

 


La Trova Rosarina

 

Beatriz Bernabé

 Si alguna vez

te preguntas
el porqué de este amor,
encontrarás el mar.
Encontrarás el rayo en los huesos.
Lo que nunca se pierde,
lo que nunca se calma.
Tanto tú.
Encontrarás mis rodillas de arena
temblando tus olas.
Tu noche azul mojada.
La dulce espalda del beso.
El nudo deshecho
sin sábanas mansas
por debajo de la lengua.
Encontrarás
la piel de los versos
hecha jirones.
La ternura y la tristeza
de caberte en los bolsillos.
De haber llegado antes de ti,
o quizá,
nunca haber llegado a tiempo.
Encontrarás el sabor
de abrazarte,
el sudario de un sueño.
Mi lunática sombra...
Tu eterno reflejo
esperándote.



Pala

 


Las Migas

 

Yoani Sánchez

 Más de 36 horas sin electricidad. A pesar del fuerte cacerolazo de anoche, el barrio sigue a oscuras. Hay gente que ya perdió los pocos alimentos que tenía, vecinos que no han podido salir de los pisos mas altos desde el viernes porque la salud no les acompaña para bajar las escaleras, basura que se acumula, inodoros que carecen de suministro de agua desde hace un día y medio.

Los dramas se suceden y la vida se paraliza bajo un Estado que no puede garantizar lo mínimo. Mantenerse así en el poder no es siquiera testarudez, es un crimen.



Lastureando 6

 


Love of Lesbian

 

Ismael Serrano

 30 años atrapados en azul

“Atrapados en azul” es mi álbum favorito. Ismael Serrano es el cantautor que más me ha acompañado a lo largo de la vida. Lo siento como un amigo por todas las horas que he pasado junto a sus canciones y porque me ha ayudado a creer que otro mundo es posible. A través de las Abuelas de Plaza de Mayo aprendí una frase que todavía me guía: «La única lucha que se pierde es la que se abandona».

Se cumplen treinta años de aquel disco que marcó a quienes lo escuchamos. Cuando vuelvo a ponerlo, me siento tan joven como entonces, cuando nos reuníamos los amigos del instituto en mi casa para compartir canciones que nos transportaban a otros mundos posibles. Yo me había criado escuchando en el coche a Serrat, Sabina, Aute, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Después llegaron Ismael, Tontxu, Javier Álvarez y otros cantautores que nos recordaron que luchar por un mundo mejor era posible y que también estaba en nuestras manos.

«Juventud, divino tesoro». Al ver estos días en las redes las fotografías que conmemoran el aniversario, han vuelto muchos recuerdos. El CD que aún me acompaña está hecho un desastre, roto en pedacitos, pero conserva intacta la emoción de aquel momento. Y no solo la de entonces: sus canciones han estado conmigo durante toda la vida. A veces, una persona puede transformar muchas vidas sin saberlo, simplemente a través de su música.

Ismael dice que crea canciones para sentirse menos solo. Quizá no sepa cuánto acompañadas nos hace sentir a quienes estamos al otro lado. He tenido la suerte de conocerlo y de verlo en sus giras muchas veces. Sí, soy una groupie. Desde que estoy en reposo no había podido asistir a sus conciertos, hasta que este verano Inma Serrano organizó el concierto de cantautores. Fue un honor disfrutarlo allí. Escuché dos canciones y sentí que, de algún modo, estaba oyendo toda su trayectoria y todo lo que he vivido junto a ella.

Me da pena perderme el musical que está haciendo sobre Machado, con canciones de mi querido Serrat, tan admirado por mi madre y tan querido también por mí. Ojalá algún día pueda traerlo a Alicante.

Tus canciones me han impulsado a ser quien soy: a luchar con conciencia, a seguir adelante y a defender a las personas invisibles, especialmente a aquellas con discapacidad, como yo, incluso cuando me falta el impulso. Gracias también por abrirme siempre las puertas para saludarte. Y gracias a Belén, tu mánager, por hacer de puente con tanta naturalidad y amabilidad.

Hoy quizá ya no nos sentimos atrapados en azul como en aquel disco. Sin embargo, después de ver lo ocurrido con esa mujer en silla de ruedas que ha sido desahuciada, comprobamos que hay cosas que no cambian. Treinta años después seguimos atrapados en azul: por unas gaviotas que deciden y otras que se sitúan un poco más a la derecha. Pero conservamos las ganas y la ilusión de cambiar el mundo.

Algunas amigas te llaman «el llorón» por la melancolía de tus canciones. Por mi parte, nunca recibirás una crítica, salvo que no pueda ir a ver tu musical sobre Machado. «Yo vine del norte», «Caperucita» y «La memoria de los peces» me recuerdan la importancia de ser coherentes y luchar por aquello en lo que creemos. Tú lo has hecho con tus canciones y nos lo has transmitido.

Nunca te han dado un Grammy, pero yo creo que merecerías uno por tu música comprometida y coherente, aunque eso no esté de moda. En una sociedad cada vez más líquida, tu entrega a lo que eres y a lo que defiendes es digna de reconocimiento. Por eso tu música permanece y permanecerá.

Gracias, Ismael, por estos treinta años de felicidad. Tu música nos salva. Crónica aquí.



Kamankola & Amigó

 


Pablo Guerrero

 

Pablo Sciuto

 


Manu Míguez