viernes, junio 05, 2026

Indio Solari

 Murió el Indio Solari

Carlos “Indio” Solari, exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, tenía 77 años y padecía parkinson. Fue un ícono y figura central del rock nacional.

Carlos “Indio” Solari”, exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a los 77 años. La trágica noticia fue confirmada esta mañana de viernes por la UFI N2 Ituzaingó. Las causas no fueron reveladas. El referente del rock padecía mal de Párkinson. La familia no emitió un comunicado sobre el hecho por el momento.

Su última aparición pública fue a mediados de mayo, cuando recibió un Doctorado Honoris Causa de la UBA. La ceremonia se realizó en su ausencia por el avanzado estado de su enfermedad, pero el músico envió un video grabado con un mensaje de agradecimiento dirigido al público presente en el auditorio: “Habla el Indio. Quería agradecerles por este medio, tanto al rectorado como a todos los que hicieron posible e impulsaron esta distinción, que me pone muy feliz. Le agradezco a la Universidad de Buenos Aires y también a quienes consideran que merezco este reconocimiento. Les mando un gran abrazo y muchas gracias”.

En este acto, la universidad repasó su trayectoria como líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y luego de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Ambos proyectos fueron presentados como hitos del rock nacional y como espacios de construcción de comunidad en torno a sus recitales. Nota aquí.



Rafa Pons

 


Félix Maraña

 LA SANGRE DE PALESTINA (2026)

Es mi nuevo libro de poemas que, como su título indica, es un grito en favor de la libertad del pueblo palestino, que ha sido masacrado y sometido a ultraje y exterminio por el estado genocida de Israel.

El libro se publica en HUERGA y FIERRO Editores, y se presentará en San Sebastian, el próximo día 9 de julio, en Museo de San Telmo. Me acompañará en la presentación Maiderkoro Maraña, historiadora.
LA SANGRE DE PALESTINA es una especie de diario del primer año de la invasión de Gaza, escrito en décimas, intercaladas con textos y testimonios que denuncian el genocidio. El libro tiene un prólogo del periodista vasco Mikel Ayestaran, corresponsal en Oriente Medio, y un epílogo del poeta navarro Alfonso Pascal Ros.
Entre los textos complementarios, se incluyen sendos poemas de Paul Eluard y de César Vallejo, que ambos escribieron en 1937, tras conocer el bombardeo y las ruinas perpetradas por la aviación nazi contra la ciudades vascas de Gernika y Durango. También se incluye un poema de Alfonso Pascal Ros.





Rolo Sartorio

 

Marwán

 


Esther Zecco

 Esther Zecco, una chica pop en la Maragatería

La cantautora y escritora segoviana, pionera en los escenarios y estudiosa del fenómeno musical español, protagoniza el fin de semana de la Fundación Club 45.

Este fin de semana visita la Fundación Club 45 de Santa Colomba de Somoza la cantautora Esther Zecco (Segovia, 1985). Zecco lleva más de veinte años pisando los escenarios del circuito alternativo y editando pequeñas joyas sonoras, discos repletos de canciones personales e intimistas, cantadas en castellano y a la vez coloreadas con pinceladas de americana y alt-country. Su primer trabajo llegó en 2013 y se titulaba “Detrás de la pared”. A este álbum le siguieron “Bandera blanca” (2014), “Carácter retroactivo” (2016) y “Acercarse al borde” (2018). A partir de entonces, Esther Zecco se tomó un respiro, se centró en su labor en el campo del trabajo social y profundizó en el estudio de la tradición musical con firma femenina.

Carretera y bullicio

En 2022 ve la luz un nuevo trabajo, un EP bajo el nombre de “Quien dispara primero”, donde Esther recupera ese tono cotidiano, pleno de sutileza y resonancias clásicas tejidas alrededor de su guitarra acústica Martin. Se suceden los conciertos, inspirando a la autora en su continuo viaje de carretera y noches de bullicio, hasta que en 2023 publica su último trabajo hasta la fecha, “Lo que ya sabías”. Estamos ante un nuevo EP que recoge temas rotundos como “Original” y “Apretar los dientes”, envueltos en brillantes arreglos de Hammond y teclado Wurlitzer, en un constante diálogo entre guitarras acústicas y eléctricas, respaldado todo ello por la contundente batería de Dani Campillo, fijo en la banda de la leonesa Nadia Álvarez por aquellas fechas.

Dos guitarras y dos voces

Para su showcase en la Fundación, Esther Zecco propone una actuación en formato de dúo: dos guitarras y dos voces. Registro íntimo y melodías cara a cara paseando por un repertorio cocinado a fuego lento. Y una hora antes, un primer destello de maestría pues Esther Zecco nos hablará de su otra faceta creativa, la literaria y documental.

Gran estudiosa del fenómeno musical español, Zecco es autora de dos volúmenes imprescindibles si de lo que hablamos es de música popular. Uno está dedicado a Maryní Callejo, mujer pionera de la industria musical patria, productora de Los Brincos y Fórmula V, pianista, arreglista y compositora inolvidable. Zecco es también autora de la biografía de otra mujer de carácter y personalidad, Mari Trini. En “Mari Trini, retrato de una mujer libre”, la escritora nos desvela muchos de los detalles que hacen posible comprender y valorar la figura de aquella mujer controvertida y apasionada. Una auténtica diva.

Un paseo por la Senda del Robledal

Como colofón a su visita a Santa Colomba, al día siguiente, Esther Zecco protagonizará La Senda del Robledal, un recorrido por el bosque en el que, acompañada de su guitarra, interpretará alguna canción bajo los árboles para aquellos que se sumen al paseo que dará comienzo desde las puertas de la Fundación a las doce del mediodía. Nota aquí.



Pablo Carbonell

 

Carla Pugliese

 


Chunchuna Villafañe

 Murió Chunchuna Villafañe: Adiós a la muñeca comprometida

Fue arquitecta y modelo publicitaria, pero brilló como actriz de cine, teatro y televisión. Trabajó codo a codo con el Padre Carlos Mugica en la Villa 31 y tras el golpe cívico-militar, se exilió junto a su pareja de entonces, el recordado Fernando “Pino” Solanas.

Su apodo era una deformación de “Chonchona” porque así le decían a su mamá. Y significaba “muñeca”. Con semejante belleza, no le hizo caso omiso a la profesión de modelo y grabó más de 200 publicidades. Pero con una gran salvedad: si el mundo del modelaje suele ser considerado frívolo, glamoroso y careta, ella fue todo lo contrario. Más bien estuvo en las antípodas: fue una de las actrices argentinas más comprometidas de su generación, al punto que estuvo exiliada desde 1976 durante la dictadura cívico-militar. Este jueves 4 de junio murió Chunchuna Villafañe a los 92 años. Si 2025 cerró prácticamente con la muerte de Héctor Alterio, y 2026, a poco de comenzar, fue testigo del fallecimiento de Luis Puenzo, buena parte del alma de La historia oficial ya reside en otras almas: las de los espectadores que supieron emocionarse con una de las películas más importantes del cine argentino.

En una publicación de Instagram, una de sus hijas, la cantante, música y actriz Juana Molina -de su matrimonio con Horacio Molina-, escribió: “Queridos amigos murió mi querida mamita. Era algo que esperaba y temía. Sucedió esta madrugada. Es un cocktail de sensaciones, cuando volví a su casa y vi su cama vacía me di cuenta de que la voy a extrañar mucho. Esa ausencia inmensa. Ir a su casa a conversar era algo que hacía muy a menudo y sería incapaz de recordar alguna de esas conversaciones que duraban horas. No sé de qué hablábamos, pero hablábamos mucho. Creo que ahora quiero estar con mi hijita bien juntitas las dos”.

Elba Chunchuna Villafañe nació en Buenos Aires el 9 de abril de 1934. La historia indica que fue bisnieta del político y gobernador de provincia Benjamín Villafañe, y su padre César Villafañe fue jinete internacional. Chunchuna era sobrina de la artista Elba Villafañe, una multipremiada dibujante, escultora y pintora argentina. Viajó y vivió con su familia en diversas provincias. Cuando se mudaron a Buenos Aires, Chunchuna estudió en el Colegio del Sagrado Corazón y luego en la Facultad de Arquitectura de la UBA. Tras recibirse, al mismo tiempo que se dedicaba a la arquitectura, comenzó a trabajar como modelo realizando desfiles y numerosas publicidades. Fue la cara visible de productos que iban desde televisores hasta bancos o bebidas alcohólicas.

Pero el comienzo de esta nota hablaba del compromiso, y en la década del ’70 su vida cobró otra dimensión: empezó a trabajar con el Padre Carlos Mugica en la Villa 31. A principios de noviembre de 1972, hubo una carta que la sorprendió: contenía una invitación muy especial. Era una de las figuras elegidas para acompañar a Juan Domingo Perón en el vuelo de regreso al país, desde Italia, luego de 17 años de exilio en España. El viaje incluyó a 154 personas, casi todos hombres: sindicalistas, futbolistas y cantantes. Entre ellos, estaba la modelo más importante del país. En 1976, luego del golpe, ella y su pareja de entonces, el recordado realizador y político Fernando “Pino” Solanas, fueron amenazados de muerte y tuvieron que abandonar la Argentina, comenzando su exilio primero en Madrid, para luego establecerse por varios años en París.

El retorno de la democracia vino con alto impacto, pero esta vez artístico, aunque no menos comprometido: Chunchuna -que había estudiado con Agustín Alezzo-, fue elegida para trabajar como actriz de reparto en La historia oficial, ganadora del Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa en 1986. La periodista Virginia Mejía reconstruyó en su libro Chunchuna, confesiones de un ícono pop, cómo surgió su participación en la obra cumbre de Puenzo. Chunchuna iba caminando por la calle Florida, a la altura de Paraguay, y se topó ahí nomás con el director. “Me dijo ‘Ay, yo te quería hablar’, y pensé ‘¡Qué pesado! Seguramente me va a pedir que haga el papel de una tipa sexy, como todos los que vengo haciendo’. Estaba cansada de decir que no quería ser una mujer fatal, divina, donde lo único importante era mostrar el traste. Me dijo: ‘Quiero que encarnes el papel de una mujer en la primera película que yo hago profesionalmente’. El ya había hecho mucha publicidad y era conocido, así que yo pensé ‘Ma’ sí, lo hago’. Le dije que sí. Continué mi camino, y más tarde me llamó y me envió el libreto”, recordaba la actriz.

Su rol era el de una exiliada que retorna a la Argentina en 1983 y se reencuentra con su amiga Alicia, interpretada por Norma Aleandro. Ambas construyeron una de las escenas más impactantes y recordadas de la historia del cine argentino. Tras una cena en la casa de Alicia junto a su marido (Héctor Alterio), un hombre vinculado a los militares, cuando quedan solas, ríen, lloran y beben. Y su personaje le confiesa al de Norma cómo terminó por exiliarse: antes había sido secuestrada, torturada y violada debido a su relación con un hombre marcado por los milicos como “subversivo”, aunque ella había dejado de verlo dos años antes. Ingenuamente, Alicia le dijo que debía haberlos denunciado, lo que despertó respuestas irónicas de su amiga. Nota aquí.



Yami Safdie & Sabino

 


Federico García Lorca

 


David Uclés

 


El Roto

 


jueves, junio 04, 2026

Los Tipitos

 

Leo García

 


José Luis Llada

 1.800 objetos en 40 años de obsesión por Joaquín Sabina: «Para mí es como el Papa para un cristiano»

El asturiano José Luis Llada expone en su propia casa una enorme colección de parafernalia sabinera que incluye auténticos tesoros.

El gijonés José Luis Llada guarda muchas, muchísimas entradas de conciertos de Joaquín Sabina. Pero hay algunas que son especialmente valiosas para él, «como la del que dio el día del atentado de Hipercor, en 1987», explica al teléfono desde Gijón. «Le dijeron que quizá no era buena idea actuar después de lo que había pasado, pero él respondió que no le iban a callar porque eso era lo que querían hacer con todos nosotros, y siguió adelante».

Aquel año Llada apenas acababa de empezar a coleccionar objetos sabineros, una afición que nació prácticamente a la par que su amor por su música, desencadenado por un flechazo instantáneo en un concierto. «Mi hermano mayor entró de voluntario en Protección Civil, y a veces le mandaban a espectáculos a echar una mano con la vigilancia. Un día vino Sabina con Viceversa a presentar el disco 'Hotel Dulce Hotel', me llevó con él y al verlo, me quedé pilladísimo. Era la primera vez que lo escuchaba, y nada más salir hice lo posible para conseguir una cinta de canciones suyas».

Lo siguiente fue otra cinta, y otra, y otra, hasta que empezó a recopilar todo tipo de objetos relacionados con su ídolo, «sobre todo desde la llegada de internet, que me abrió un mundo», asegura. «Ahí ya entraron los posters, libros, recortes de periódicos, DVDs, camisetas, tazas, muñecos, dibujos, entradas de conciertos, pegatinas y todo lo que me encontrase que tuviera que ver con él».

En el verano de 1997, Sabina fue a Gijón con la gira 'En paños menores' y se hospedó en el hotel Begoña Park, «en la misma habitación donde una vez durmieron los Rolling Stones», y José Luis se presentó allí para conseguir un autógrafo. «Me firmó el disco 'Malas compañías' y se metió en el taxi para irse al concierto. Pero al día siguiente, monté guardia con mi bici de montaña, y cuando salió a comer pregunté en recepción a dónde iba, y me dijeron que al restaurante Las Delicias. Fui para allá detrás de ellos pedaleando como un loco y llegué un poco antes porque conocía un atajo. Le pedí una foto con él, nos la hicimos y cuando le pregunté si me firmaría un disco, se quitó las gafas, y con los ojos más rojos que el demonio, seguro que por haber estado toda la noche de fiesta, me dijo: '¿Y qué pongo? ¿Para Induráin?' (risas) Ese fue mi primer contacto físico con él».

Desde entonces se ha encontrado muchas veces con Joaquín, que nunca se ha olvidado de que su fan número uno vive en Gijón. «Lo sé a ciencia cierta porque una vez hablé con su asistente personal para comentarle lo de mi colección, y me dijo: 'Sí, sí, sabemos quién eres, tenemos recortes de los artículos que se han escrito sobre ti'. Y en otra ocasión, después de hacernos otra foto en Oviedo, me dijo (imita su voz): 'Ya te he visto en el periódico'. Para mí fue un honor, porque si para los monárquicos el Rey es lo más grande, o para los cristianos el Papa, para mí lo es él».

De los 1.800 objetos que acumula en su casa -«para desesperación de mi mujer», dice medio en broma-, uno de los que más aprecia es «un muñeco de cartón, conocido como el botones, que se usó para la promoción del disco 'Hotel dulce hotel'», explica José Luis, que evidentemente tiene muchos otros favoritos: «Una entrada de su primer concierto en Las Ventas, una botella de cerveza personalizada con su cara, discos descatalogados firmados, una edición limitadísima de un libro que se hizo en Cuba que salió gracias a que Joaquín renunció a cobrar sus derechos, un dibujo hecho por él mismo... el valor sentimental de la colección es infinito, y el económico, difícil de calcular».

Desde que comparte su pasión en redes sociales, YouTube y una página web, José Luis se ha convertido en una suerte de 'influencer' y al hacerse conocido recibe muchos mensajes de gente que quiere mandarle objetos para su casa museo, donde tiene incluso clics de Playmobil personalizados por él mismo y hasta alguna cosa inconfesable. Todo «comprimido como en un Tetris», asegura 'el sabinero de Gijón', que tiene la suerte de tener una esposa comprensiva. «La última vez que reorganicé todo tuve que poner muchas cosas en nuestra cama, y se me hizo tan tarde que ella acabó yéndose a dormir a la habitación de nuestra hija». ¿Y qué hay de esa siguiente generación? ¿Querrán hacerse cargo de la colección cuando él ya no esté?

«No tienen mucho interés, y mi mujer dice que cuando me muera, estaré en la sala 1 del tanatorio y las salas 2 y 3 serán el mercadillo sabinero», ríe José Luis, que quizá hable algún día con alguna institución cultural sobre el asunto. Pero eso ya llegará más adelante. Ahora, toca lamerse las heridas por el adiós de su héroe. «El último concierto que vi fue en Santander. A Madrid no quise ni ir, aunque estaba invitado. No hubiera podido soportarlo» Nota aquí.







Pancho Varona

 

Beatriz Bernabé

 


Julio Cortázar

 


Luis Fercán & Mr. Kilombo

 

Tato López & César de Centi

 


Rodolfo Serrano

  Los espejos

“Pasé la velada solo y triste, sentado en un sillón cerca del fuego. Estaba adormecido y llamaron a la puerta con grandes aldabadas, que en el silencio de las altas horas parecieron sepulcrales y medrosas. Me incorporé sobresaltado, y abrí la ventana”.
Ramón del Valle-Inclán. Sonata de otoño
Valle-Inclán visita a su amigo el Marqués de Bradomín
Como usted, Bradomín, yo siempre quise
ser el último amor. Pocos comprenden
esa sutil belleza que aparece
en los amantes viejos, cuando saben
que el futuro es fugaz como la dicha.
Entonces el amor se hace derrota,
como esas tristes causas —siempre nobles—
que fueron condenadas al olvido.
Pero, usted bien lo sabe, en el fracaso
queda el tenue perfume de la gloria.
Los viejos caballeros guardan siempre
pasiones y nostalgias, el recuerdo
de un nombre que invocar en el combate
o el dorado fulgor de un cuerpo joven
en la orgía de noches de victoria.
Ya ve usted, Bradomín, yo nunca tuve
las vidas que soñaba, sin embargo,
las dejé por escrito y usted mismo
las llevó por la historia y la leyenda.
Fue un placer conocerlas en su nombre.
(Le acompaño a la puerta, amigo Valle.
No tengo servidumbre. Vivo solo.
Viene a veces del Palacio de Brandeso
la añoranza de Concha y de su muerte.
Concha. Pobre Concha, mi amor último).

Coque Malla & Leiva

 

Manu Míguez

 


Ni Una Menos

 Ni Una Menos como nunca

Todavía no logramos salir de una encerrona: cada vez que se describe a las violencias contra las mujeres como fruto de desigualdades estructurales, la respuesta masculina cierra filas, se limita a una autodefensa.

Acercarse a los feminismos es ahora, como ayer, puro instinto de supervivencia. Poner distancia (como cuando se dice “los derechos están bien, pero ¿por qué ese capricho de dejar de ser femeninas?”) es reducir la transformación de la cultura entera que los feminismos proponen a sólo dejar de depilarse las axilas.

Cuando un femicidio por azar (porque hay uno cada día) se transforma en duelo nacional, se vuelve a poner a la vista que en el fondo la discusión es por el derecho a estar vivas, en una primera instancia, y después también, ¡ambiciosas!, por el derecho a vivir una vida medianamente vivible.

En estos años a estas cosas las repetimos tantas veces... Las suficientes para que suene a consigna o clisé. Pero no lo repetimos lo suficiente como para que dejemos de contar muertas a un ritmo que es el de una masacre.

Por más que los poderosos aseguren que le han puesto fin al patriarcado con un golpe de cuerdas, o que el femicidio es una sobreactuación de centroizquierda, todavía sigue siendo necesario correr el riesgo de ser un disco rayado aguafiestas y decir que el lugar de mayor peligro para nosotras es nuestra casa en caso de compartirla con un varón. El 56% de los asesinatos de mujeres en el mundo son cometidos por nuestras parejas o alguien del entorno familiar, mientras que sólo el 11% de los asesinatos de varones suceden en el ámbito privado.

Agostina Vega tenía 14 años cuando desapareció, hace poco más de una semana. Igual que Chiara Páez, asesinada en 2015. El asesinato de Chiara encendió la chispa para la organización del primer Ni Una Menos, movimiento que trascendió fronteras y fue replicado en todo el mundo. Entre ese debut y hoy llevamos 3424 muertes, según La Casa del Encuentro. De esos asesinatos, 3073 fueron femicidios y femicidios vinculados (cuando un hombre mata a alguien para causarle sufrimiento a una mujer).

Claudio Barrelier, el hasta ahora único acusado por el femicidio de Agostina, está detenido. El hombre de 33 años había sido denunciado el año pasado por privación ilegítima de la libertad por una mujer que salió de su casa desnuda y pidiendo ayuda. En mayo de 2025 estuvo detenido 20 días. El fiscal Iván Rodríguez lo dejó libre, fianza de por medio.

¿Era exclusiva responsabilidad de la madre de Agostina identificar a un posible femicida (como se lee y escucha por ahí)? Barrelier era un varón perfectamente integrado a espacios sindicales, laborales, deportivos, partidarios. Un empleado del Estado, públicamente legitimado, con antecedentes por violencia. ¿Nadie conocía ese prontuario?

¿Qué comunidades de varones interceden cuando un integrante ejerce esta clase de violencias? No podría nombrar ni una. Y eso sucede en todas las clases sociales y en los espacios políticos de todos los colores: los pactos de silencio masculinos son increíblemente transversales.

Todavía no encontramos las estrategias para hablar de este tema y salir de la encerrona que se suele producir en ese diálogo: cada vez que se describe a estas violencias como fruto de desigualdades estructurales, la respuesta masculina cierra filas, se limita a una autodefensa. El análisis del funcionamiento de un sistema se reduce a la ofensa personal (“No todos los hombres: porque yo nunca”). Nota aquí.



Mon Laferte

 

Tata Cedrón & Rafa Urretabizkaya

 


Marita Monteleone

 Murió Marita Monteleone, la emblemática voz de los mensajes telefónicos en Argentina y figura de la locución

La locutora falleció a los 68 años luego de varios días internada en terapia intensiva. La artista marcó a miles de hogares de nuestro país con frases como “el número solicitado no corresponde a un abonado en servicio”

La noticia del fallecimiento de Marita Monteleone conmocionó al mundo de la locución argentina. La voz que acompañó durante décadas a millones de usuarios telefónicos dejó una huella tan reconocible como entrañable. Su partida a los 68 años, tras varios días de internación en terapia intensiva, fue confirmada por Radio Mitre, que detallaron que sus restos serían velados en la Casa Marchitto, en la avenida Corrientes.

Monteleone forjó una carrera única en el ámbito de la locución y la telefonía nacional. Desde los años 90, su voz fue la encargada de frases que quedaron grabadas en la memoria colectiva en la línea 113 (del ex Entel, luego Telefónica) y de la línea 110 (información de abonados). “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio”, “La característica marcada se encuentra momentáneamente congestionada” y “El destino que usted quiere alcanzar se encuentra temporalmente congestionado” fueron algunas de las advertencias sonoras que la convirtieron en una presencia constante en los hogares argentinos.

En una entrevista con Infobae en 2019, la locutora recordó el momento que la marcó: “Eso marcó un comienzo de mi voz dentro de los hogares argentinos, que se extiende hasta el día de hoy”. Relató que fue un ingeniero de Entel quien la contactó mientras actuaba en un show de tango en el Café Tortoni. Así nació una colaboración que la transformó en la voz indiscutida de los sistemas automáticos de telefonía.

Durante más de tres décadas, la frase “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio” se volvió familiar para generaciones. Monteleone bromeaba sobre el impacto de su trabajo: “¡Bien que algunos me insultan!” y confesaba que, al escuchar su propia voz como respuesta automática, sentía una mezcla de gracia y satisfacción: “Me da risa, pero al mismo tiempo me gusta porque yo le puse una impronta con el tono en que lo dije. Dejás la firma. Si podés marcar la diferencia, no se paga con nada”. Nota aquí.



Tute

 


miércoles, junio 03, 2026

Babasónicos

 

Silvia Pérez Cruz

 Silvia nos cuenta por Facebook.

El pasado martes la @academusica nos premió como mejor disco de cantautor por “Silvia&Salvador” y mejor canción en catalán por “Ben poca cosa tens”. Muchísimas gracias, entre tantos trabajos maravillosos es un honor que se fijen en un@.
Quiero dar las gracias a @salvadorsobral.music y por querer compartir este viaje conmigo, unir nuestras voces como pájaros hermanos que no distinguen donde empieza uno y termina el otro, para honrar las canciones de nuestros compañer@s compositor@s contemporane@s. Gracias de corazón a:
1. Recordarte. @silviaperezcruzzzzz
2. Ben poca cosa tens. Silvia y #miquelmartipol
3. El corazón por delante. @drexlerjorge
4. Hoje já não é tarde. @luisasobral
5. L’amour reprand ses droits @carlos_montfort @jennathiam
6. Someone to sing me to sleep. @launoah57
7. Mudando os ventos. @leoaldrey @salvadorsobral.music
8. Muerte chiquita. Javir Galiana de la Rosa
9. Este presente. @carlos_montfort 🤍
10. Minhas marcas. @doramorelenbaum @guilhermelirico
11. Tempus fugit (plor per Palestina) @marcomezquida
Gracias por regalarnos tan bellas canciones. Qué honor que escriban canciones pensando en nuestras voces. Gracias a @onthejuan por su acompañamiento y entrega en lo humano y en la producción del disco y a Alberto Pérez @sol_de_sants_studios por grabarlo en su templo. Gracias a los músicos que nos han acompañado con sus saberes y ternuras: @martaromamusic (cello), @dariobami (guitarra) , @sebastiagris (guitarra acústica i banjo). Poder viajar con vosotros por España, Portugal, Alemania, Japón, Uruguay, colombia y Brasil ha sido un regalo. Y a los dos equipos gracias por adaptarse unos a otros y dar lo mejor. Juntar dos equipos nunca es fácil pero lo conseguimos. @plomezyvargas @danielasenademelo
Fotos: @diniloris




Cucuza Castiello

 


José Saramago

 


Pepe Mujica

 

Emiliano del Río

 


Ángel Petisme

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

Posada de Sangre- Ángel Petisme
El pasado viernes, Ángel Petisme presentó en la librería La Esquina del Zorro en el popular barrio madrileño de Vallecas su "libro-disco" Posada de la Sangre acompañado de su amigo Luis Farnox, El Mecánico del Swing. Un nuevo proyecto de Petisme que recupera la memoria de Buñuel y de los poetas del 27, silenciados, asesinados o empujados al exilio. Entre canciones, poesía y mucha memoria, el poeta y cantautor bilbilitano, ahora afincado en Barcelona, reivindica la cultura rebelde y la libertad, en un proyecto sacado adelante de forma totalmente independiente y a pulmón. Una cita para recordar que el arte también sirve para mantener viva la dignidad y la memoria. Entre canciones, poemas y recuerdos, ambos nos regalaron una tórrida tarde llena de cultura, memoria y buen humor. Se habló de Lorca, de Pedro Garfias, de Rafael Alberti, de la Residencia de estudiantes e incluso hicieron un análisis del verso alejandrino.Fue un placer ver la camaradería de dos amigos que han compartido camino en las duras y en las maduras, con una complicidad que se notaba en cada intervención.Ambos desplegaron un discurso erudito sobre la figura de Buñuel y su obra. también sobre la Generación del 27, pero siempre salpicado de anécdotas, cercanía y sonrisas, haciendo que la historia y la literatura llegara a los asistentes de forma amena y viva. Una presentación donde la música, la amistad y la memoria caminaron de la mano.Haceros con un ejemplar. Lo vais a disfrutar (El libro contiene un código QR para descargar el disco)















Juan Diego Botto

 

Sara Torres

 


Benjamín Prado

"Ojalá me hubieran tratado mis parejas como me han tratado mis amigos"

El escritor publica sus memorias, 'Qué estoy haciendo aquí', un libro lleno de vida con aroma a homenaje en el que se muestra agradecido con sus maestros.

A sus 64 años, Benjamín Prado (Madrid, 1961) no había pensado aún en escribir sus memorias. Sin embargo, un diagnóstico médico inesperado precipitó la escritura de Qué estoy haciendo aquí (Alfaguara), su último libro, en el que reconoce que en su vida "todo ha ocurrido, al menos en gran parte, por casualidad". Conocer, por ejemplo, a tres de las personas más importantes de su vida en los bares: Rafael Alberti, Joaquín Sabina y Luis García Montero.

Desde entonces, se desempeña como escritor –poeta, novelista y ensayista–, pero también se inmiscuye con sumo respeto –y no poca destreza– en el oficio del letrista de canciones, del columnista, del tertuliano político... Incluso debutó recientemente como actor, con sorprendente solvencia, en la serie Los años nuevos (2024) de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña.

Para terminar de componer esa figura ecléctica que lo distingue entre sus contemporáneos, fue determinante, según el autor de Mala gente que camina, "cierta capacidad de arrojo para sacar los pies del tiesto, cruzar líneas que en teoría no estaban ahí para uno, meterme en habitaciones donde no me habían invitado a entrar y probarme camisas de once varas para ver qué pasaría".

Cuajado de jugosísimas anécdotas, reflexiones sobre la vida y el oficio del creador, personajes fascinantes y algún que otro dardo más alejado del ajuste de cuentas que de la justicia poética, Qué estoy haciendo aquí es, antes que nada, un homenaje a sus maestros y un hermoso reconocimiento a sus amigos.

A sus 64 años, Benjamín Prado (Madrid, 1961) no había pensado aún en escribir sus memorias. Sin embargo, un diagnóstico médico inesperado precipitó la escritura de Qué estoy haciendo aquí (Alfaguara), su último libro, en el que reconoce que en su vida "todo ha ocurrido, al menos en gran parte, por casualidad". Conocer, por ejemplo, a tres de las personas más importantes de su vida en los bares: Rafael Alberti, Joaquín Sabina y Luis García Montero.

Desde entonces, se desempeña como escritor –poeta, novelista y ensayista–, pero también se inmiscuye con sumo respeto –y no poca destreza– en el oficio del letrista de canciones, del columnista, del tertuliano político... Incluso debutó recientemente como actor, con sorprendente solvencia, en la serie Los años nuevos (2024) de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña.

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, preside la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal en la sede de FerrazEl presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, preside la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal en la sede de Ferraz

Para terminar de componer esa figura ecléctica que lo distingue entre sus contemporáneos, fue determinante, según el autor de Mala gente que camina, "cierta capacidad de arrojo para sacar los pies del tiesto, cruzar líneas que en teoría no estaban ahí para uno, meterme en habitaciones donde no me habían invitado a entrar y probarme camisas de once varas para ver qué pasaría".

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Cuajado de jugosísimas anécdotas, reflexiones sobre la vida y el oficio del creador, personajes fascinantes y algún que otro dardo más alejado del ajuste de cuentas que de la justicia poética, Qué estoy haciendo aquí es, antes que nada, un homenaje a sus maestros y un hermoso reconocimiento a sus amigos.

Pregunta. Poeta, novelista, periodista, letrista y hasta actor, pero ¿qué une a aquel joven que empezó recitando poemas en el Rincón del Arte Nuevo con el hombre que hoy escribe sus memorias?

Respuesta. Creo que me mantiene la curiosidad: el preguntarme siempre qué pasaría si lo hiciera. Siempre he tenido la teoría de que uno no escribe para decir lo que piensa, sino para saber lo que piensa. Uno se mete a hacer una serie, letras de rock o una tertulia política para ver qué pasaría y cómo es ese mundo por dentro. Porque desde entonces lo ves de otra manera: tú haces una serie y el resto de las series las ves de otro modo. Es el sentido de la curiosidad...

P. A los jóvenes que tratan de abrirse hueco en el mundo de la literatura y el periodismo podría parecerles, después de leer estas memorias, que esto es coser y cantar. Pero más allá de la fortuna que siempre lo ha acompañado, hay algo más.

A sus 64 años, Benjamín Prado (Madrid, 1961) no había pensado aún en escribir sus memorias. Sin embargo, un diagnóstico médico inesperado precipitó la escritura de Qué estoy haciendo aquí (Alfaguara), su último libro, en el que reconoce que en su vida "todo ha ocurrido, al menos en gran parte, por casualidad". Conocer, por ejemplo, a tres de las personas más importantes de su vida en los bares: Rafael Alberti, Joaquín Sabina y Luis García Montero.

Desde entonces, se desempeña como escritor –poeta, novelista y ensayista–, pero también se inmiscuye con sumo respeto –y no poca destreza– en el oficio del letrista de canciones, del columnista, del tertuliano político... Incluso debutó recientemente como actor, con sorprendente solvencia, en la serie Los años nuevos (2024) de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña.

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Para terminar de componer esa figura ecléctica que lo distingue entre sus contemporáneos, fue determinante, según el autor de Mala gente que camina, "cierta capacidad de arrojo para sacar los pies del tiesto, cruzar líneas que en teoría no estaban ahí para uno, meterme en habitaciones donde no me habían invitado a entrar y probarme camisas de once varas para ver qué pasaría".

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Cuajado de jugosísimas anécdotas, reflexiones sobre la vida y el oficio del creador, personajes fascinantes y algún que otro dardo más alejado del ajuste de cuentas que de la justicia poética, Qué estoy haciendo aquí es, antes que nada, un homenaje a sus maestros y un hermoso reconocimiento a sus amigos.

Pregunta. Poeta, novelista, periodista, letrista y hasta actor, pero ¿qué une a aquel joven que empezó recitando poemas en el Rincón del Arte Nuevo con el hombre que hoy escribe sus memorias?

Respuesta. Creo que me mantiene la curiosidad: el preguntarme siempre qué pasaría si lo hiciera. Siempre he tenido la teoría de que uno no escribe para decir lo que piensa, sino para saber lo que piensa. Uno se mete a hacer una serie, letras de rock o una tertulia política para ver qué pasaría y cómo es ese mundo por dentro. Porque desde entonces lo ves de otra manera: tú haces una serie y el resto de las series las ves de otro modo. Es el sentido de la curiosidad...

P. A los jóvenes que tratan de abrirse hueco en el mundo de la literatura y el periodismo podría parecerles, después de leer estas memorias, que esto es coser y cantar. Pero más allá de la fortuna que siempre lo ha acompañado, hay algo más.

R. Mira, ser yo ahora mismo es imposible porque nací cuando aún estaba viva la generación del 27, la del 36 y la del 50; era el momento de la eclosión del boom latinoamericano... Si metías un poco la cuchara en esos platos, podías acabar siendo amigo de Alberti, ir un día a casa de Gerardo Diego o a la biblioteca de Dámaso Alonso, otro día a cenar con García Márquez y otro con Cortázar. Eso ahora es imposible. Siempre digo que en aquellos años el trabajo más fácil del mundo era ser jurado del Premio Cervantes, porque la duda era si dárselo a Onetti o a Vargas Llosa; a Alberti o a Borges… Esos escritores mitológicos ya no existen.

»Luego, en lo personal, he tenido una suerte casi inverosímil: si no fuera porque es verdad, sería increíble. Que tu profesor te mande leer a Alberti un viernes y el sábado te lo encuentres en el bar de la esquina… Además, tienen que pasar dos cosas: encontrarte con Alberti y que, por alguna razón misteriosa, le caigas bien. No tengo ni la más remota idea de qué vería él en mí, pero sí sé que hay que tener mucha suerte para ser yo.

P. Dice que siempre ha estado ahí el miedo a fracasar, a que lo acusen de impostor. ¿Crees que su eclecticismo ha podido pasar factura a la notoriedad de su obra literaria, que le haya restado la dimensión que merece?

R. No sabría decirte. Como escritor me va muy bien en cuanto a lectores y ediciones. Posiblemente me podría haber ido mejor desde un punto de vista más académico, pero soy muy poco competitivo; me gusta compartir y muy poco competir. Me alegro mucho de los éxitos ajenos y lo que tengo me hace feliz. He conseguido los dos objetivos principales de mi vida: que me pagasen por leer y no tener un trabajo fijo. Vivo de la literatura, así que no tengo cuentas pendientes con nadie. Nota aquí.