lunes, abril 20, 2026

No Te Va Gustar

 

Coti Sorokin

 


Félix Maraña

 LA MUERTE FUE EN GRANADA

[Alfacar, 18, agosto, 1936]
Por qué en agosto las lunas
de Granada se quemaron,
por qué los cielos lloraron,
por qué temblaron las cunas,
por qué sus noches perrunas
encendieron las cunetas.
Y qué intenciones secretas
tenían los asesinos
para matar a vecinos
y abrir con sangre más grietas.
De noche muere el poeta
y hacia la muerte camina,
pues la maldad asesina,
sin acusación concreta,
conduce la furgoneta
a la ruina de la noche.
Y van también en el coche
un maestro y un torero.
Su sangre en el mundo entero
se convertirá en reproche.
Su madre en silencio llora
y recrea con su mente
el dolor de tanta gente.
Se desespera e implora
que nunca llegué la hora
fatal para el hijo amado,
esperando algún recado
que ablande los corazones
de los cobardes matones
y su hijo sea encontrado.
Pero no hubo compasión,
ni clemencia ni piedad
y en la negra oscuridad
los hombres del pelotón
cumplieron con su misión,
asesinar al poeta,
quien, pasado a bayoneta,
gimiendo desconsolado,
sobre la tierra sangrado
yace con la mano abierta.
Pronto la radio informó
del brutal asesinato
y difundió su retrato
la prensa que lo contó.
Y media España lloró
y la otra media mataba.
Si media España lloraba
la otra media promovía
aquella cruenta sangría
que cada día aumentaba.
Lloraba Antonio Machado,
en Valencia, dolorido,
nadie sabe cómo ha sido,
y escribe desconsolado
un poema ensangrentado
para denunciar al mundo
que aquel poeta fecundo,
lleno de duende y de gracia
ha tenido la desgracia
de morir por odio inmundo.
Lágrimas del Berio y Darro,
dos ríos con sangre muerta,
bajan a dar a la huerta,
convirtiendo el lodo en barro,
liberando así el desgarro
del pueblo herido por dentro.
El riego baja al encuentro
de la tierra donde un niño
creció con mucho cariño,
poeta en el epicentro.
,¿Dónde está su cuerpo ahora?
¿Dónde está? ¿Quién lo escondió?
¿Dónde está? Que alguien mintió
y sus huesos en otrora
se llevaron con la aurora
a recóndito lugar.
Viznar es ahora un altar
de celebrada memoria.
El poeta está en la gloria
que no puede celebrar.
Gibson dice que se sabe
dónde reposa el poeta,
en una balsa secreta
cerrada con torpe llave.
Pero sin duda la clave,
la certeza en la vigilia,
es secreto de familia,
del sistema mentiroso.
Se sabe dónde está el foso
pero nadie nos auxilia.
En el barranco de Viznar
hay una fuente que mana
sangre muy republicana,
que proviene de Alfacar.
No está fijado el lugar
pero en esa sepultura
fue escondida la impostura,
de los novios de la muerte.
Exijamos que despierte
la verdad sin más censura.
Hijo de la Institución
Libre de Enseñanza era
parte de una primavera
que nació con la ilusión
de aprovechar la ocasión
del ideario cultural.
Y se empleó como tal
en dirigir La Barraca,
títere, teatro y traca
popular y universal.
Al pueblo fue La Barraca,
por la cultura y el arte.
Codirige Eduardo Ugarte,
un teatro de alharaca.
Hasta que explotó la traca
de aquella guerra infernal,
que provocó un general,
después de un golpe de Estado,
un verdadero atentado
y un constante funeral.
Por qué en agosto las lunas
de Granada se incendiaron,
por qué violentas cegaron,
con negras e inoportunas
nubes de arena en las dunas
de la Huerta granadina,
clavando honda una espina
en el corazón del mundo.
Un dolor fuerte, profundo,
que pervive y no termina.



Xoel López

Miryam Quiñones

 


María Guivernau

 


Rolo Sartorio

 

Diego Ojeda

 


Pablo Moro

 Pablo Moro: veinte años de nostalgia optativa

El concierto del 20.º aniversario del disco "Emepetreses" del cantautor ovetense

Resulta que hace veinte años que Pablo Moro, que tiene varias canciones grabadas a fuego en la banda sonora de su generación, que nunca le tuvo miedo a la etiqueta de cantautor, sacó su primer disco, "Emepetreses". Una efeméride que bien vale una cita en la Sala Tribeca con todo el papel vendido desde hace días. Cuatrocientas cincuenta personas dispuestas a acompañarle desempolvando algunos de sus mejores recuerdos de noches infinitas y de canciones hasta la madrugada. Como si hace veinte años alguien les hubiese hechizado una noche de sábado en alguno de aquellos bares mágicos para acudir hipnotizados ante la melódica llamada del juglar.

Pablo Moro se subió al escenario con algunos de sus Chicos Listos mientras sonaba Carlos Gardel cantando "Veinte años no es nada" y cortó la canción de golpe para abrir el baúl de los recuerdos con "Álbumes de fotos". Y desde el primer acorde quedó patente que, en Oviedo, aún queda gente de sobra dispuesta a cantar todos los versos de sus canciones desde el primer renglón. "Os veo muy bien a todos", dijo Moro entre risas después de ese primer fogonazo. Pero, claro, es que todo el mundo estaba muy bien. Estaban donde querían estar. En una fiesta de cumpleaños dedicada a sus recuerdos. Así llegaron muy pronto "Vodka y caramelos" y "María", aquella que, en su día, cantó con Melendi y que sigue arrastrando una leyenda con algo de verdad a medio contar. Nota aquí.



Mon Laferte

 

Ale Lacour

 


María Nieves

 Murió María Nieves, ícono del tango argentino, a los 91 años

El mundo del espectáculo llora la partida de una artista que revolucionó el tango y llevó su pasión a escenarios de todo el planeta, dejando un legado imborrable en la cultura y la danza nacional

El mundo del espectáculo y la cultura argentina atraviesa horas de profundo dolor tras conocerse la muerte de María Nieves, una de las figuras más emblemáticas del tango, quien falleció a los 91 años y dejó un legado imposible de igualar. Dueña de una personalidad arrolladora, un estilo inconfundible y una historia de vida marcada por la superación, su nombre ya forma parte de la historia grande de la danza y de la identidad cultural del país.

La Secretaría de Cultura de la Nación dio a conocer la noticia a través de un mensaje difundido por el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, en la red social X. “Lamento profundamente el fallecimiento de María Nieves, una figura imprescindible del tango argentino y una de sus más grandes embajadoras en el mundo”, escribió Cifelli, subrayando la magnitud artística y simbólica de la bailarina para la cultura nacional.

En la misma publicación, remarcó el reconocimiento institucional: “Desde la Secretaría de Cultura de la Nación reconocemos en ella a una artista fundamental, cuyo talento, carácter y dedicación llevaron el tango desde las milongas a los escenarios internacionales, marcando a generaciones de bailarines y bailarinas”. La Secretaría recordó también los homenajes en vida que recibió Nieves. En palabras de Cifelli: “Con enorme orgullo, la recordamos también en el Palacio Libertad, donde pudimos rendirle homenaje en vida y celebrar su legado junto al público. Un legado que es parte viva de nuestra identidad cultural”.

Nacida como María Nieves Rego el 6 de septiembre de 1934 en el barrio porteño de Saavedra, su infancia estuvo atravesada por las dificultades económicas. Creció en un conventillo junto a sus cinco hermanos y desde muy joven debió salir a trabajar. Sin formación académica en danza, encontró en el tango una pasión que cambiaría su destino. Sus primeros pasos los dio en las milongas barriales, especialmente en el Club Atlanta, en Villa Crespo, donde comenzó a forjarse una carrera que con el tiempo alcanzaría una dimensión internacional.

Fue en ese mismo ámbito donde conoció a Juan Carlos Copes, el bailarín con quien construiría una de las duplas más legendarias del tango. Juntos revolucionaron la forma de interpretar esta danza, llevándola desde los clubes de barrio a los escenarios más prestigiosos del mundo. La pareja Copes-Nieves no solo marcó una época, sino que redefinió los estándares de elegancia, técnica y expresión en el tango escénico.

El salto definitivo llegó con el espectáculo Tango Argentino, estrenado en 1983, una obra que resultó clave para el resurgimiento global del género. El éxito fue inmediato y contundente: conquistaron Broadway, permanecieron en cartel durante años y llevaron el tango a una audiencia internacional que redescubrió la potencia de esta expresión cultural. Aquella producción no solo cambió la historia del género, sino que consolidó a María Nieves como una referente indiscutida. Nota aquí.





Florencia Nuñez

 

Doble Valentina

 


Luis Brandoni

Santi García nos cuenta por Facebook.

Luis Brandoni (1940-2026). No se puede escribir la historia de la cultura argentina de los últimos sesenta años sin su nombre en ella. El cine , la televisión, el teatro y hasta el streaming lo tuvieron como protagonista. Incluso la política lo tuvo como una de sus figuras. Como cinéfilo y profesor de cine argentino, lo quiero recordar por sus películas. Desde Tute cabrero (1968) hasta Parque Lezama (2026) sus trabajos siempre marcaron la diferencia y estuvo presente en muchos clásicos, algunos lo fueron por su actuación. Películas muy taquilleras en algunos casos y de enorme calidad en otros, y varias, claro, ambas cosas. La Patagonia rebelde (1974), La tregua (1974), Juan que reía (1976), Darse cuenta (1985), Esperando la carroza (1985), Hay unos tipos abajo (1985), Seré cualquier cosa pero te quiero (1986), Made in Argentina (1987), Cine veces no debo (1990), Convivencia (1994), El verso (1995), La furia (1997), El sueño de los héroes (1997) y No sos vos, soy yo (2004) entre muchas otras. Su carrera tuvo un último nuevo esplendor hace pocos años con Mi obra maestra (2018), 4x4 (2019), El cuento de las comadrejas (2019) y La odisea de los giles (2019). Su última actuación fue este año en Parque Lezama, de Juan José Campanella, repitiendo el éxito teatral que hicieron ambos. Su legado es claro y su figura seguirá presente para las siguientes generaciones. Tuve el placer de estrechar su mano y guardo ese momento como un recuerdo especial. Me tomo el atrevimiento de despedirlo como lo harían sus amigos: Hasta siempre, Beto, gracias por todo.



















Tute

 


domingo, abril 19, 2026

Efecto Mariposa & Pol 3.14

 

Ricardo de Pascual

 


Leonardo Padura

 El don de la capacidad de anticipación de Beatriz de Moura

El escritor cubano recuerda su relación profesional con la fallecida editora desde que le publicó su novela ‘Máscaras’, en 1997

“En medio del camino de la vida…”, Dante Alighieri.

Fue una mañana de marzo de 1996 cuando recibí su llamada telefónica y sostuvimos la conversación que cambió mi vida. Entonces yo estaba justo en medio del camino de la vida que he recorrido hasta ahora. Era un todavía joven escritor de treinta y cinco años, con algunas penas y ninguna gloria que, poco antes, había hecho una apuesta arriesgada: había dejado mi trabajo como jefe de redacción de una revista cultural y me había convertido, legal y oficialmente, en el primer escritor independiente cubano. Cuando miro hacia ese momento, todavía me parece increíble que hubiera optado por tomar semejante decisión: estábamos viviendo en un país en profunda crisis económica como era la Cuba de ese tiempo (la crisis cubana interminable), apenas teníamos dinero para seguir subsistiendo malamente y, como escritor, ni la sombra de un editor en el horizonte. Pero yo solo quería escribir y me había lanzado al vacío.

Pero ahora creo que, como parece que dijo Marco Aurelio (según los hermanos Glass de las obras de Salinger) que “aquello estaba deseando ocurrir”. Y lo primero que ocurrió fue que, tres meses después de vencida la fecha estipulada, había recibido la noticia de que mi novela Máscaras había ganado el Premio Café Gijón de 1995, concedido en enero de 1996, trece días después de mi conversión en escritor independiente. Entonces algo cambiaba: de pronto tenía un premio internacional que ya no esperaba y hasta contaba con un dinero que me salvaba de la inopia, lo cual ya era mucho pedir. Pero nada más. Podría decir, como cubano de finales del siglo XX, que del tórrido infierno de la incertidumbre había pasado al purgatorio de una cierta convicción de que tal vez habría alguna salida… Y entonces sonó el teléfono que me abrió las puertas de lo que sería mi paraíso como escritor.

Ni en mis sueños más desbocados yo habría podido barruntar que algo así podría ocurrirme y esa mañana de marzo de 1996 me estaba sucediendo: al otro lado de la línea, Beatriz de Moura, la fundadora y directora de la editorial Tusquets, me decía que había leído mi novela ganadora del Café Gijón y que me proponía publicarla.

Creo que a cualquier escritor de la lengua una llamada así lo habría removido hasta las entrañas. Pero, para ese joven escritor cubano que era yo, sin otros medios de vida, sin trabajo y sin editor, aquella propuesta inesperada, llegada del sitio más codiciado —esa ya mítica editorial Tusquets, la de Milan Kundera, John Irving, Marguerite Duras, las novelas eróticas de la colección La Sonrisa Vertical—, superaba todo lo que hubiera podido soñar. Mi vida, en el plazo de unos cinco minutos de conversación telefónica, daba un salto mortal hacia lo que cualquier autor podía pretender y yo alcanzaba así, en un instante mágico y revelador y trascendente.

Tres meses después, llegado a España para recibir mi Premio Café Gijón —fue apenas un portentoso cheque, aunque sin ceremonia y ni siquiera un diploma para archivar—, mi esposa Lucía y yo nos trasladamos a Barcelona y entramos por primera vez en los dominios del reino maravilloso de Beatriz de Moura, las estrechas y atestadas oficinas de la calle Iradier. Allí, luego de una primera conversación con Antonio López Lamadrid, director comercial de la casa —un señor que sería también una de las personas más importantes de mi vida, quizás la que más confianza tuvo en lo que yo podría llegar a alcanzar con mi trabajo— pasé al pequeño recinto acristalado, ubicado en el patio o jardín de la propiedad, el sitio donde se decidía el carácter de una editorial referencial en el universo literario hispanoparlante, el pequeño gran trono desde el que Beatriz de Moura hacía sus milagros. Nota aquí.



Ana Belén

 

Iván Noble

 


Nicaragua

 Censura, periodistas exiliados y zonas de “silencio informativo”: así arrasó la dictadura de Ortega con la libertad de expresión en Nicaragua

Un informe elaborado por la red de periodistas “Las Exiliadas Nicas”, con el apoyo de Reporteros Sin Fronteras (RSF) España, documenta la estrategia empleada por el régimen sandinista en los últimos 20 años para erradicar el periodismo independiente.

En las últimas dos décadas, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha ejecutado una estrategia sostenida para aniquilar el periodismo independiente en Nicaragua, con más de 300 periodistas exiliados y el cierre de 61 medios, según un informe elaborado por la red de periodistas nicaragüenses “Las Exiliadas Nicas”, con el apoyo de Reporteros Sin Fronteras (RSF) España.

El informe documenta una estrategia progresiva por parte del régimen para erradicar cualquier vestigio de prensa independiente. “El balance del informe es demoledor: decenas de periodistas en prisión, al menos 61 medios cerrados o confiscados, más de 309 periodistas forzados al exilio y el 65% del territorio nacional sin información independiente”, expuso Maryórit Guevara, fundadora del colectivo y coautora del documento, durante la presentación oficial celebrada en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid.

Carlos Fernando Chamorro, periodista independiente y fundador del medioConfidencial, fue uno de los invitados destacados durante la presentación. Confidencial fue clausurado por el gobierno y su director obligado a exiliarse. “El exilio no es una situación de emergencia, que es tal y como la tratan los Estados y organizaciones de apoyo a periodistas y defensores de derechos humanos. El exilio es permanente y así debe ser considerado y respaldado. Gracias al periodismo independiente exiliado, los ciudadanos nicaragüenses siguen informados, porque afortunadamente aún disponen de acceso a Internet. El periodismo sí vence a la propaganda”, afirmó durante el evento.

En tanto, Edith Rodríguez Cachera, vicepresidenta de RSF España, remarcó la urgencia de actuar desde la comunidad internacional: “Nicaragua se sitúa en el furgón de cola de la libertad de prensa junto a países como Afganistán, Irán, China o Corea del Norte. Es deber de los periodistas apoyar a sus compañeros en el exilio y darle la relevancia a Nicaragua que merece en la agenda mediática española, más centrada en regímenes como el cubano o el venezolano por motivos políticos y económicos”. Nota aquí.




Florencia Núñez

 

Manuel Borrás

 


Penelope Cruz

 “Yo nunca permitiría a nadie que me quitara la voz a la hora de denunciar el machaque a los civiles y a los niños”

Pocas veces el lugar común que dice “no necesita presentación” es útil. Esta es una. Estrella absoluta del cine español, actriz total, celebridad a todos los niveles, Penélope Cruz —embajadora de Chanel, activista por los derechos humanos, invitada de Bad Bunny y ahora, arcilla en manos de Los Javis— nos cuenta cómo consigue renovar la ilusión por su oficio y sus alrededores.

“Me tenía que subir a un tanque y me había hecho unas pruebas médicas. Después de la pausa para cenar, mientras me estaban poniendo la peluca, tenía a un médico al teléfono que me dijo: ‘Parece que tienes un aneurisma cerebral”, explica la actriz que ha protagonizado algunas de las escenas más memorables del cine de las últimas décadas, dentro y fuera de España. Pero Penélope Cruz (Alcobendas, 51 años) otorga un doble matiz al adjetivo inolvidable cuando relata lo que le ocurrió en su primer día de rodaje de La bola negra, la esperadísima próxima película de Javier Ambrossi y Javier Calvo (que competirá por la Palma de Oro en el Festival de Cannes), mientras se forjaba una de esas escenas que prometen grabarse en las retinas de los espectadores: su personaje tiene que unirse a un grupo de unos 300 figurantes e interactuar con ellos mientras canta y baila. “Yo nunca me olvidaré de esa escena. Primero por la libertad que dan ellos. La energía de ese momento no se puede construir de otra manera, no se puede ensayar de más, tenía que tener algo muy salvaje. Y después por esa llamada del médico. Yo empecé a llorar, intentando que no se me estropeara demasiado el maquillaje, mientras al otro lado había 300 personas esperando para seguir con el número musical. ‘¿Cómo que parece?’, le contesté. Y me dijo que no era seguro, que había que repetir las pruebas. Yo solo le pregunté: ‘¿Puedo hacer ejercicio ahora mismo? Porque tengo que bailar y cantar toda la noche’. Y me dijo: ‘Sí, tranquila, lo puedes hacer’. Entonces me subí al tanque, y siempre recordaré la sensación de estar escuchando el inicio del número musical, pensando que tenía que darlo todo, y a la vez con un miedo… Mi cabeza iba a mil por hora, combinada con la adrenalina del número musical, que es impresionante”.

Pregunta. ¿Y cómo consigue disociarse en un momento así?

Respuesta. Porque el médico me dijo que podía hacerlo. Pero siempre recordaré esa sensación, lo extraordinarias que son algunas situaciones que se viven en esta profesión. Al día siguiente se lo conté a ellos, porque necesitaba sacármelo de dentro. Y se portaron genial y me dieron todo el apoyo del mundo, porque me tiré tres o cuatro días pensando que tenía un aneurisma mientras seguíamos rodando. Luego me repetí las pruebas y se despejaron las dudas, que al parecer son frecuentes. No tenía nada, era una cuestión anatómica.

Ese temor, tan insólito como la llamada que lo provocó, no tiene nada que ver con otro que acompaña a la actriz: “Al comienzo de cada rodaje tengo miedo de que me despidan. Creo que sin ese miedo no me reconocería. Para mí es un indicador de que mi trabajo me sigue importando tanto como al principio”.

Su participación en la película de Ambrossi y Calvo surgió de una comida: “Yo quería sentarme con ellos porque me parece que tienen un talento impresionante y porque nos habíamos visto en algunas ocasiones y siempre nos decíamos: ‘tenemos que trabajar juntos’. Entonces Katrina [Bayonas, representante de la actriz] organizó una comida. Y en esa comida, ellos me contaron que estaban escribiendo La bola negra. Y me dijeron: ‘Hay un personaje… lo que pasa es que nos da cosa mandártelo porque es pequeño’. Y yo les dije que para mí no hay personaje pequeño, hay personaje bueno o malo. Y cuando me lo mandaron les dije: ‘¿Pero estáis locos? ¿Cómo habéis dudado? ¡Si es un bombón de personaje, con dos números musicales y una escena!’. Yo creo que ahí ha empezado una relación, hemos tenido tal conexión… Tenemos muchos planes juntos”. Nota aquí



Puño Dragón

 

Aneke

 


Elena Roger

 Elena Roger estrena una ópera rock sobre las invasiones inglesas con canciones de Charly García: “Espero no faltarle el respeto”

La actriz y cantante protagoniza ‘Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires’ en el Teatro San Martín. Su personaje es una farolera llamada Casandra Lange, cuyo sobrenombre es Charly. “Crecí con su música y me toca profundamente”, dice

“Es un quilombo. Casi me muero tres veces armando esto... Es un quilombo ¡pero es fantástico! Tenemos que estar muy orgullosos de nuestra cultura y no debemos abandonarla por nada en el mundo. Hay que valorarla y seguir enriqueciéndola. Yo creo que en eso esta obra es un gran aporte”, dice entusiasmada Elena Roger en la previa del estreno de Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires, la ópera rock que debuta en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín. La pieza, una superproducción del Complejo Teatral de Buenos Aires con dirección de Ricardo Hornos, más de 30 artistas en escena y una banda en vivo, narra la primera invasión inglesa de 1806 a través de las canciones de Charly García. Si, un torbellino de canciones que Elena Roger enumera con una mezcla de asombro y entusiasmo: “‘Por probar el vino y el agua salada’, ‘Como mata el viento norte’, ‘Aprendizaje’, ‘Desarma y sangra’, ‘Rezo por vos’, ‘Canción para mi muerte’, ‘Raros peinados nuevos, ‘Eite leda’, ‘Buscando un símbolo de paz’ y muchas más...”

La mención del músico, un ícono cultural argentino para varias generaciones, cambia el tono del diálogo con Infobae Cultura. La actriz y cantante, una de las grandes figuras del espectáculo argentino para el mundo, habla a punto de lagrimear. “Mirá, te lo digo y me emociona (pausa). A mí Charly me toca, me parece exquisito desde todo punto de vista. Primero, su vida, su rebeldía... Yo creo que su rebeldía fue hacia el sistema. Él vino a romper los límites, a mostrarnos la música de otra manera, a mostrarnos qué hace un artista. Un artista baja data del universo y la plasma en el universo donde vivimos. No todos se animan a hacerlo, porque uno puede fracasar. Y de hecho, Charly fracasó, pero no en su totalidad de artista. Nos deja una obra increíble. Es un genio, realmente es un genio.” Nota aquí.



Xoel López

 

Miguel A. Moreta-Lara

 


Beatriz de Moura

 Muere Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets y leyenda de la edición

Adelantada a su tiempo, reina de la Barcelona literaria, estuvo al frente de la editorial durante 40 años

Beatriz de Moura, leyenda de la edición, fundadora de Tusquets, ha muerto a los 87 años. Cuando puso en marcha su editorial, con su primer marido, el arquitecto Óscar Tusquets, se encontró en la noche de entonces con un colombiano estrafalario al que ella llamaba Gabito, hasta que supo que era Gabriel García Márquez. Este andaba por las noches de Barcelona buscando amistades, y Beatriz fue de las primeras.

Una de aquellas noches de parranda halló que su amigo estaba en un corro hablando de un libro suyo del que ella no tenía noticia. Era Cien años de soledad, del que ya se empezaba a hablar en Argentina. Nunca pudo luego atrapar al que sería en seguida el más grande, con Mario Vargas Llosa, de los divos del boom, pero este le regaló para siempre Relato de un náufrago, el libro más vendido de los libros pequeños del autor de El coronel no tiene quien le escriba.

Ha muerto Beatriz de Moura (Rio de Janeiro, Brasil, 1939), a la que tanto se quería. Cuando aquella editorial que fundó y de la que estuvo al frente durante 40 años, Tusquets, por el nombre del arquitecto, se puso en marcha, ella fue por esos mundos buscando autores, tratando de comprobar la literatura de su gusto. No publicó jamás algo que no le gustara.

“Lamentamos comunicar que hoy nos ha dejado Beatriz de Moura”, ha comunicado la editorial Tusquets, que ha calificado a la editora como “mujer brillante y desprejuiciada, cosmopolita y aguerrida, precursora de tantas cosas y alma de la editorial”.

Siendo una joven de falda chica (lo fue casi siempre) se acercó a Tenerife para presentar ella misma, que era una chiquilla, el primer libro que se publicó en España sobre el paso de Andrè Breton y el surrealismo, que llegó a la isla antes que a la Península. El autor de aquel libro triplicaba la edad de Beatriz, pero allí estaban ellos dos evocando a Breton y a la más audaz de las hazañas literarias del siglo XX. Ella iba siempre buscando y encontraba así un mundo entero en el que mandaban el gusto y la alegría.

Es inolvidable, lo será siempre, y ella se olvidó de sí misma estos últimos años, como si la bruma de la vida rompiera su pasión por discutir, por jugar, por reír, porque reírse de todo era también una manera de prolongar la noche. Esa noche en la que entró, contaban sus amigos y sus compañeros de Tusquets, nunca la tuvo ajena a su propia manera de ser: mantuvo entonces el espíritu aquel de las noches de otro tiempo, cuando invitaba a su casa a los que estuvieran descarriados en Barcelona, para ver partidos de fútbol que, en su tiempo de lucidez, ella miraba a medio lado.

Esta editora singular, inigualable, fue como Kim de la India, la amiga de todo el mundo, pero era dura (lo fue hasta con Almudena Grandes, la gran autora de Tusquets, que terminó despachando con Antonio López Lamadrid para que las aguas del gusto no cambiaran de cauce). Luego serían, otra vez, inigualables, cercanas y queridas.

Los nombres propios de su casa son ahora una legión en la que hay jóvenes que vinieron más tarde o veteranos que ahora estarán velando una muerte difícil de llevar, como todas las muertes, pero en este caso con el agravante de que ella, que fue tan viva, tan hermosa en el habla de la amistad, ya no sabía que era aquella mujer que seguíamos celebrando.

No hubo nada que dijera, de sus autores, de los libros en general, que no respondiera a la pasión que le ponía a su modo de expresar el gusto. Cuando se encariñó (para siempre) con Milan Kundera, éste la sometió a un test: “Sé tú quien me traduzca”. Fueron amigos para siempre, Toni López estaba allí, esperando que la editora y el escritor juntaran sus exigencias.

Cerca de todo el mundo, vivió la marcha de la editorial de Javier Cercas como un dolor, pero tuvo cerca abundante nombre propio, cuidado por Toni, por Juan Cerezo, por tantos que no han dejado jamás el sitio que antes fue la casa de la propia Beatriz, después fue la hermosa casa en Cézare Cantú y finalmente fue la sede actual en los predios de Planeta, a cuya égida ahora pertenece Tusquets. Nota aquí.



El Roto

 


sábado, abril 18, 2026

Cucuza Castiello

 

Rodolfo Serrano

 Rodolfo Serrano

Rodolfo Serrano, poeta y escritor, nació en 1947. Estudió Periodismo y ha sido siempre un periodista de raza, con premios como el Giménez Abad del Gobierno de Aragón, por sus escritos en ‘El País’, o el Mesonero Romanos por su colección de artículos «Historias de Madrid». Pero no se queda ahí su obra. Ha escrito obras sobre historia, novela y ensayo, y como poeta tiene en su haber nueve libros. Muchos de sus poemas han sido musicados por Ismael Serrano, Manuel Cuesta, Fran Fernández, etc. Con su nuevo libro de poemas, el autor quiere homenajear a los amigos y familiares que le han acompañado en su caminar en todos los aspectos. En definitiva, Rodolfo Serrano tiene una pareja de altura y excelencia que es la escritura. No sabríamos decir qué escritura alcanza más vuelo, si la poética o la prosa. Rodolfo Serrano es un gran referente como autor.

El título del libro de poemas , ‘Hotel en las afueras. Registro de viajeros’, es una metáfora que juega con el recuerdo amoroso de tiempos pasados que llegan al recodo donde comienzan a amarillear.

Efectivamente. Los hoteles siempre me han fascinado. Para mí son siempre recuerdos del pasado. En sus habitaciones está el tiempo detenido. El olor de los cuerpos que compartieron sus habitaciones, sus tristezas y alegrías. Instantes de unas vidas que ya sólo son jirones del calendario. En sus camas se unieron parejas eternas y parejas de una noche. Siempre que entro en una habitación de hotel, me pregunto ¿quién estuvo antes, que hicieron, de qué hablaron…? Para mí es fascinante.

Esta obra poética se compone de dos partes. La primera se titula: «Sin equipaje». Y el recuerdo del amor y el deseo se abrazan con amores bohemios, bares con la barra casi desierta, y el camarero ofreciéndole otra copa al último solitario de la noche. En la segunda, que lleva el título del libro, «El hotel en las afueras», el hotel parece unificar los diversos lugares recorridos y hacen que surja la soledad con el «ligero de equipaje» machadiano.

Es una parte en la que trato de describir esa soledad y la nostalgia por lo que imaginamos que pasó y no tanto por lo que realmente pasó. También he querido que fuera una representación de mis propios deseos, de lo que he aprendido en mi vida. De hecho, el libro, en el fondo, es un afán de retener en la memoria, nombres, lugares, sentimientos. Y por eso, los nombres de la gente que ha compartido conmigo momentos de mi vida, ocupando esas habitaciones, formando parte de mi añoranza, de mis amores.

Todo el poemario está escrito casi en voz baja, en la lejanía, cuando los bares, las copas y los cuerpos jóvenes imponían su sello, ahora tamizado ya por el recuerdo.

Claro. Ahora, cuando se llega a una edad como la mía, te das cuenta de que eres lo que fuiste. Que en tu carne viven otras carnes, que tus sueños de ahora no son otra cosa que los anhelos que tuviste cuando eras joven y guapo. Sin el recuerdo de aquello que fue no serías nada. Y, muchas veces, resulta que tus propios recuerdos son falsos, que, a lo largo de los años, has construido tus propios recuerdos que, en ocasiones, poco tienen que ver con la realidad vivida. Pero eso no importa. ¿Qué más da? La poesía tiene la maravillosa ventaja de permitirte reconstruir los recuerdos a tu gusto.

Si tuviera que titular este libro le pondría ‘Nostalgia enganchada en los sueños locos de la juventud’. Sí, nostalgia de aquellos cuerpos jóvenes, su aroma y noches clandestinas, siempre con dos cuerpos entre cigarro y copa.

No me parece mal porque, como te he dicho, los hoteles, son para mí pura nostalgia. Y, fíjate, no es una nostalgia extrema. Es la dulce añoranza de lo que fuimos. El recuerdo salvador de una piel en la que hemos dejado escritos nuestros mejores versos. Porque, al final, el sueño dorado es otra piel, otro espacio para vivir este presente, ya sin futuro, ya con los días contados.

El «qué» del poemario consiste en sacar los recuerdos del pozo de la mente para rellenar el vacío del futuro.

Sin duda. El poema, en este caso, es un camino a la inversa. Es la celebración del tiempo ido. Porque, me parece a mí, que hay que celebrar el tiempo, como un ente vivo. Y lo único vivo es el presente y el eco de los días que, aún y siempre, vive en nosotros. Construimos el ahora, como decía don Antonio Machado, hoy es siempre todavía. Ese ‘continuum’ que nos permite permanecer en la memoria y el espacio.

Si leo estos poemas despacio y en una tarde con los brazos caídos a lo largo del cuerpo, la nostalgia que sale de esos bares y tabernas solitaria me invade, y al mismo tiempo me atrae y se une a mí al lector. ¿Esta de acuerdo?

La tristeza tiene la atracción del abismo. En uno de los poemas digo que a mis amigos dejo mi tristeza, que la guarden con cariño. La tristeza, desde un punto de vista poético, es hermosa y enriquecedora. Naturalmente, hablo de la tristeza poética, de la tristeza melancólica de Pessoa. Yo no soy un hombre triste. Todo lo contrario. Creo que soy un hombre alegre, optimista. Pero hay una melancolía que, a veces, nos hace vivir otras vidas, otras situaciones. No hablo de esa tristeza ante el dolor, ante un mundo que nos agobia y mata. Nota aquí.



Andrés Suárez

 


Querido e Iván Ferreiro

 

Pablo Cano

 Fernando nos cuenta en su Blog.

III - Y AHORA ¡A DISFRUTAR CON "PABLO.CANO" ESCUCHANDO LAS CANCIONES DE SU "FLOR DE HABANERA" !... Y ALGO MÁS.

Después de los dos "cuelgues" que publiqué hace unos días dedicados al disco "FLOR DE HABANERA" –opera prima del cantautor sureño PABLO CANO– hoy creo que lo más importante es recomendar y proponer que lo escuchéis y lo disfrutéis si aún no lo habéis hecho. Creo que merece la pena.

Previamente, y como pórtico e introducción, me encanta poder compartir tres textos –o testimonios– de Javier Ruibal, Álvaro Ruiz y Pasión Vega en los que nos hablan de PABLO CANO y de "FLOR DE HABANERA"; disco en el que han participando aportando su sensibilidad y manifestando, sobre todo, la valoración y el reconocimiento que sienten hacia la obra del cantautor sureño.

Nada más escuchar "FLOR DE HABANERA" hablé con Javier, Álvaro y Pasión y encantados me enviaron los siguientes textos. Testimonios que estoy convencido de que a CARLOS CANO, esté donde esté, le van a llenar de orgullo, satisfacción y alegría.

«Quería comentaros que he participado en el hermoso disco del joven pero maduro Pablo Cano y he vuelto a sentir una cálida cercanía con nuestro querido Carlos. 

»En ese ambiente de afecto y buenos recuerdos he cantado un puñado de los versos de su canción “Olvidar para siempre”, que lejos de su título, dejará testimonio de esta entrañable reunión de cantores del sur.

»Eterna memoria a Carlos Cano y los mejores  deseos para este camino que inaugura Pablo Cano.» (JAVIER RUIBAL.)

«Cantar con Pablo ha sido como dar un paseo por las costuras de mi identidad. Un disco con peso, versatil, necesario, sanador, con mucha memoria y legado, así como también frescura y presente. Pablo sabe como portar su propio palio de canciones. Y yo estoy aquí para acompañar a esta alma, que tanto me recuerda a la mía. 

»Le deseo a este mundo, cada dia más convulso, una flor de habanera.» (ÁLVARO RUÍZ.)

«Lo que me fascina y enamora de Pablo Cano es su esencia de niño puro, su ternura, la fortaleza con la que se quiebra de emocion, su manera de contar la vida en sus experiencias: una vida que sin duda se ha visto marcada por la gran ausencia de su padre y también por algunas puertas cerradas, pero sobre las que él, ha sabido construir un jardín de amor, de respeto y memoria …podemos ver sus brotes frescos regados con hermosas melodías mestizas y versos conmovedores. 

Me siento muy feliz de acompañarlo en este su primer trabajo discográfico “Flor de Habanera” y me siento orgullosa de ser su amiga y de ser testigo de su talento y valentia.  Pablo es Pablo  pero también es Cano y es la nueva Voz del Sur”. (PASIÓN VEGA.)

Leyendo, este testimonio de Pasión Vega, y, en concreto, su referencia a las "puertas cerradas" a las que se está teniendo que enfrentar Pablo Cano –tanto personal como profesionalmente–, me viene a la memoria el disco de Carlos al que tituló "Si estuvieran abiertas todas las puertas" (1983). Disco que fué clave para nuestra entrañable amistad y del que surgió la biografía que le escribí y publiqué en la Editorial Júcar.

Con motivo de la presentación en Madrid de aquel disco y aquella biografía –en el teatro Salamanca y en el Círculo de Bellas Artes– , Carlos y yo, con la extraordinaria y generosa participación del escultor AMADEO GABINO y del pintor y grabador FERNANDO BELLVER, creamos e imprimimos el siguiente aguafuerte firmado y numerado que compartimos  con amigos y periodistas. Crónica aquí.






Benjamín Prado

 


Pedro Pastor

 

Luis Carrillo