lunes, mayo 11, 2026

Charly García

 El mural de Charly García en la esquina de Corrientes y Callao que transformó el centro de Buenos Aires y enamora a los fanáticos

La nueva obra de Martín Ron, inspirada en el mítico álbum “Clics Modernos”, ya se convirtió en parada obligada para amantes de la música, el arte urbano y quienes buscan sacarse una foto inolvidable.

En la esquina emblemática de Corrientes y Callao, corazón del centro de Buenos Aires, la historia cultural de la ciudad sumó un nuevo capítulo con la inauguración de un mural monumental dedicado a Charly García. La obra, a cargo del reconocido artista Martín Ron y su equipo, se erige sobre la terraza de la histórica disquería y librería Zivals, transformando el paisaje urbano con una intervención que rinde homenaje a uno de los íconos más influyentes de la música argentina.

La pieza, de 195 metros cuadrados, está inspirada en la icónica portada del álbum “Clics Modernos”, uno de los discos fundamentales del rock nacional. En la tapa original, Charly fue fotografiado en la intersección de Walker Street y Cortlandt Alley, en Manhattan, frente a un graffiti que decía “Modern Clix”, obra del artista canadiense Richard Hambleton, pionero del arte urbano neoyorquino en los años 80. El mural de Ron toma esa imagen y la traslada al universo porteño, estableciendo un puente visual y simbólico entre Nueva York y Buenos Aires.

La decisión de emplazar el mural en Zivals no es casual. El local, que celebra su 55º aniversario, fue desde sus inicios un punto de referencia para melómanos, coleccionistas y músicos, y supo sobrevivir al cierre de grandes cadenas musicales manteniendo viva la llama de la cultura en la ciudad. La esquina de Corrientes y Callao, en tanto, fue durante décadas epicentro de la movida cultural y contracultural porteña, con teatros, cines y cafés que marcaron generaciones.

La obra de Ron, uno de los muralistas más importantes del mundo, reproduce la imagen de Charly con su inconfundible estilo, sentado en una Buenos Aires intervenida por guiños visuales al disco y a la época. El fondo, en tonos oscuros y dramáticos, replica el clima de los años 80 y suma detalles como un colectivo de la línea 24, patentes y chapas que remiten a fechas clave en la historia de Zivals, y la cúpula del Congreso de la Nación, además del Obelisco y la famosa Calle Corrientes de noche. La escena, pintada como un negativo, invita a los transeúntes a interactuar con el mural y a jugar con la fotografía, recuperando los colores originales desde distintos ángulos. Nota aquí.





Maggie Cullen

 


No Te Va Gustar

 

Fabricio Portelli

 Fabricio nos cuenta por Facebook.

Hoy es el 12vo aniversario del fallecimiento de Miguel Brascó, el hombre que cambió la forma de ver, tomar y disfrutar los vinos argentinos. Un visionario que dejó frases tan eternas como actuales, un gran sibarita que nos legó tips para comer bien y beber mejor. En el año del centenario de su nacimiento y solo como anticipo a los homenajes que se vienen, levanto mi copa para brindar por él, porque gracias a él mis brindis nunca volvieron a ser los mismos e imagino que a muchos amantes del vino les pasó lo mismo. Gracias Miguel y que Dios te tenga en la gloria.



María Ruíz & Mocchi

 


Adrián Berra

 

María Eugenia Sampallo Barragán

 Una sangre común

María Eugenia Sampallo Barragán es hija de desaparecidos de la dictadura militar argentina. Al descubrirlo, en una decisión sin precedentes, se querelló contra el matrimonio que la crio, sus apropiadores. Esta es su historia

No sabe dónde nació. No sabe en qué fecha nació. No sabe cuánto tiempo su madre la tuvo con ella. No sabe qué nombre querían darle. No sabe dónde pasó su madre el último año y medio de vida. No sabe dónde pasó su padre el último año y medio de vida. No sabe si al final sufrieron, no sabe si les dolió, no sabe si fue rápido. Sí sabe en qué situación estaban ambos cuando ella misma empezó a desaparecer. Eso es todo. No hay final. Ni triste ni feliz: no hay final.

El primer encuentro es el 16 de septiembre de 2025 en la Cervecería Modelo, un bar y restaurante de la ciudad de La Plata, a 60 kilómetros de Buenos Aires, donde vive desde 2002. Tiene 47 y cumplirá 48 en un momento indeterminado de 2026 (aunque su documento dice que nació el 8 de febrero de 1978, es una fecha escogida más o menos al azar), pero la piel firme conserva una obstinación casi adolescente.

—Parecés mucho más joven.

—Es porque no tengo problemas: no tengo hijos, no tengo marido y no trabajo.

El chiste —expresado con sarcasmo— refleja parte de su vida actual: una parte pequeña de su vida actual.

—¿Cómo te dicen: María Eugenia, Eugenia?

—Mis amigos me dicen Maru.

—Si seguimos adelante, voy a tener que hablar con tus amigos, con tu abogado.

—Ya sé que la gente va a decir cosas que me van a parecer mal, pero está bien.

—No tenés contacto con tu familia biológica…

Corrige suavemente, sin hostilidad:

—Yo quitaría lo de “biológica”. Es mi única familia. No hay otra. Pero no tengo contacto con ellos.

—¿La próxima vez podemos encontrarnos en tu casa?

—Prefiero que no. No me gusta quedarme sola después de hablar de esto.

El 24 de marzo de 1976 los militares tomaron el poder en la Argentina, iniciando una dictadura que terminó en 1983. A lo largo de esos años, miles de ciudadanos —en su mayor parte militantes de agrupaciones de lucha armada, aunque no sólo— fueron secuestrados, torturados y desaparecidos en cientos de centros clandestinos de detención. Algunos de ellos eran mujeres embarazadas que dieron a luz en cautiverio. Muchos de esos niños, unos 300, fueron apropiados por los represores y entregados a familias de militares o de civiles que los criaron como propios, falsificando su identidad, en lo que se conoce como Plan sistemático de apropiación de menores. Desde 1977, la ONG Abuelas de Plaza de Mayo busca a esos niños, hijos de sus hijos e hijas. Han encontrado a 140. María Eugenia Sampallo Barragán fue y no fue una de ellos. En cierta forma, se buscó a sí misma.

—¿Recordás cuántos nietos habían aparecido antes que vos?, ¿qué número te corresponde?

—No, ni idea. En aquel momento no lo supe, ahora menos.

Es la nieta número 71.

Era el mes de febrero de 2008, verano en Buenos Aires. La causa se había iniciado en 2001 y llegaba el momento del juicio en el Tribunal Oral Federal número 5. Ese año hubo otros procesos importantes, pero ninguno generó tantos titulares como este porque, si bien algunos casos de apropiadores —aquellos que criaban a los hijos de los desaparecidos ocultándoles su procedencia— habían llegado a la justicia, nunca la persona apropiada, la misma víctima, se había constituido en querellante, esto es, en alguien que no sólo denuncia sino que es parte activa del proceso penal acusando a los imputados. Después de un peregrinaje por un mundo de procedimientos burocráticos que hasta poco antes le resultaban ajenos, María Eugenia Sampallo Barragán se presentó como querellante y llevó a juicio a sus apropiadores, Cristina Gómez Pinto y Osvaldo Rivas, y al militar Enrique Berthier, integrante de Inteligencia del Ejército Argentino, que fue quien la entregó a esa pareja. “Es el primer caso en llegar a esta instancia en el que una hija de desaparecidos que recuperó su identidad es querellante”, publicó el periódico Página/12. “María Eugenia Sampallo Barragán es la primera nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo que llega a los tribunales en carácter de querellante contra las personas que actuaron como sus ‘padres’, pero que eran en realidad apropiadores”, publicó Infobae. Otros titulares decían: “Hija robada enjuicia a padres”; “El juicio que una hija hizo al matrimonio que la apropió”. Hija. Padres. Ella, que dormía con un candado en la puerta de su cuarto para que Cristina Gómez Pinto no pudiera entrar. Ella, que, siendo niña, cuando las peleas de ese matrimonio escalaban, corría al departamento de su vecina y aporreaba la puerta gritando: “¡Susto, susto, susto!”. Nota aquí.





Iván Noble

 


Tute

 


domingo, mayo 10, 2026

Koino Yokan & Cruzando El Charco

 

Rafa Mora

 Parar.

Que el mundo quede,
por un instante, aislado.
Respirar.
Profundo.
Desde la raíz.
Sentir el latido.
Inhalar.
Exhalar.
Ser consciente de las maltrechas rendijas.
Saber que siempre es posible reparar los huecos emocionales.
Que hay luz cenital que ilumina el todo.
Que es posible combatir la nada.
Feliz noche



Maggie Cullen

 


Cucuza Castiello

 

Casa Oscarín

 El último fin de semana de Óscar González en "Casa Oscarín", que cierra por "cansancio", pero promete volver: "Algo voy a hacer"

El hostelero baja la persiana tras 18 años regentando el negocio de la calle Sebastián Miranda motivado por un momento vital "complicado" y "la pérdida de esencia de Cimavilla"

Con el cierre de "Casa Oscarín" se va el último reducto del Cimavilla de toda la vida. Así por lo menos lo cree el propio Óscar González, Oscarín, dueño del negocio que durante los últimos 18 años ha animado la calle Sebastián Miranda. "Una cajina de cerilles" que una ilustre del Barrio Alto como Violeta Gómez, "La Monrolla", definió en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA; con unas pocas mesas para comidas y una barra impracticable entre las vitrinas donde descansaban las monumentales tortillas y los escanciadores de sidra que se agolpaban cada día de martes a domingo. Un paraíso terrenal para los gijoneses que buscaban algo diferente, entre los locales de moda y negocios traídos de fuera, pero que a la vez querían regresar al Gijón de siempre. Llegó hace casi dos décadas bajo el nombre de "La Mar de Vinos" y se va como "Casa Oscarín" por todo lo alto.

"El cansancio y el agotamiento" han terminado con Oscarín. "Me dio mucha pena, creo que tengo una clientela maravillosa que hoy me lo demostró", explicaba el hostelero en su antepenúltimo servicio. Entre los clientes ya había corrido la noticia del cierre y este viernes, a primera hora de la tarde, el local ya gozaba de un ambiente envidiable. "Es una pasada, no sabía el cariño que me tienen. Llevo dos días que de mis ojos solo salen lágrimas y cada vez que lo pienso me emociono mogollón", reconoce. Más de 40 años de hostelería que terminan en un momento “complicado” y por una decisión que le costó tomar. "Es triste, pero se acabó", resume.

En la memoria de muchos quedarán las jornadas de vermú, las comidas en los bancos de afuera a base de tostas y tortillas aliñadas con exquisito aceite o los festines de la fabada o el pitu guisado de los domingos. El postre lo servía Oscarín que, si tenía el día, convidaba sin temor a sus licores caseros antes de tener que pagar siempre en efectivo y con precios relativos. El que Oscarín quería si eras de los conocidos, que para algo era el que mandaba. "Estoy muy agradecido a la gente aunque hubo momentos en los que también se pasó mal. No se llega a saber lo que te quieren, pero cuando pasan cosas así, es cuando se nota", reitera en su agradecimiento.

Pese a su carácter peculiar, el cariño de los clientes siempre lo tuvo. "Es mi gente, llevo muchos años sobreviviendo y ellos son los que crearon el bar. Este, el 'Gigia', 'El Busgosu'... todos ellos los crearon la gente. Que yo pude incitarlos a hacer que sean guays y tenerlos contentos, fue mi culpa, por supuesto. Igual que también para otros soy un déspota, un gilipollas... pero hay mucho cariño", explica, mostrando esa personalidad dual y a la vez auténtica. En el pasado ya quedan décadas tras la barra en su memoria. Este cierre, innegablemente, le lleva a pensar en sus anteriores negocios y también en un Cimavilla que, con resignación, asume que ha desaparecido. "Llevo aquí desde el 88. Viviendo en la plaza de la Corrada, teniendo la "Gigia", que eso fue maravilloso y luego pase para aquí. Pero se va perdiendo toda la esencia, esto es un pueblo turístico. Me acuerdo cuando todo el mundo se llamaba por los motes. Yo soy Casaronse, mis primos son los Balancho, la Monrolla... eso ya no existe y es la verdadera pena", lamenta el hostelero que reconoce que la situación del barrio "pasa factura". "Son todo pisos turísticos, es una mierda", concreta. Nota aquí.



Alma Guillermoprieto

 


Lila Downs & Alex Cuba

 

Félix Maraña

 GERNIKA Y LA HUMANIDAD

(Plegaria)
Steer denuncia y explica,
con un mensaje profundo,
para que supiera el mundo
quiénes quemaron Gernika,
tragedia que significa
y dibuja claramente
cómo murió tanta gente
arrasada por las llamas,
gritos, lamentos y dramas
creados por un demente.
Era un día de mercado,
lunes, finales de abril,
cielo mustio y algo gris,
el pueblo vivía angustiado,
temeroso y preocupado,
tras la quema de Durango.
Gernika no era Berango,
era villa juradera,
sin respetar que tuviera
fueros, historia y más rango.
Eluard y César Vallejo,
poetas del ancho mundo,
pusieron verbo profundo,
son sus poemas espejo,
y el mundo quedó perplejo
con el mural de Picasso.
Las guerras son un fracaso
de toda la Humanidad.
No hay en la Tierra piedad.
Las guerras marcan su ocaso.




Iván Noble


 

Paula Maffía

 


Juanlu Mora

 


Ismael Serrano


 

El Roto

 


sábado, mayo 09, 2026

María Guivernau

 


María Ruíz & Mocchi

 


Jorge Drexler

 

Quino

 El Espacio Cultural Quino abrirá sus puertas para preservar y difundir el legado del artista

La inauguración está planificada para mediados de año. Es un proyecto impulsado por la Subsecretaría de Cultura para rendir homenaje a la obra de Joaquín Salvador Lavado, Quino, a seis años de su fallecimiento.

El sitio funcionará en el edificio patrimonial de la antigua Escuela Mitre, en la Avenida San Martín 12, en el límite entre Ciudad y Godoy Cruz. Es una construcción de principios del siglo XX —inaugurada en 1906— que fue restaurada recientemente y que albergó dependencias vinculadas al patrimonio de la provincia.

La iniciativa se desarrolla junto con la familia del artista —que participa desde las primeras etapas— y ha cedido material original en calidad de préstamo para su exhibición.

El sitio tiene la misión de custodiar y promover el legado de Joaquín Salvador Lavado Tejón para preservar su estudio original y crear un lugar de reflexión e inspiración. Se pretende mantener vivo el espíritu crítico y filosófico de su obra y promover el humor gráfico como lenguaje accesible, universal y transformador.

El proyecto, de larga data, fue retomado con la intención de crear un ámbito de referencia dedicado al humor gráfico y al legado de uno de los artistas mendocinos de mayor proyección internacional.

La propuesta museográfica está a cargo de la curadora y artista visual Marcela Furlani, quien trabaja con un equipo interdisciplinario integrado por profesionales de distintas áreas, como arquitectura, diseño, investigación y accesibilidad. El recorrido tendrá varios ámbitos de exhibición, que combinarán salas interiores y espacios abiertos, e incluirá un sector de bienvenida pensado para contextualizar la figura de Quino y las actividades del lugar.

Uno de los elementos centrales será la recreación del estudio que el artista tenía en Buenos Aires —trasladado íntegramente a Mendoza— con sus herramientas, mobiliario y objetos personales. Este espacio permitirá acercar al público a su proceso creativo y a su forma de trabajo.

Contará con muestras permanentes y temporales. Entre los ejes previstos para las exposiciones estables se encuentran su vínculo con Mendoza, su desarrollo como dibujante, su mirada sobre el ambiente y el universo de Mafalda y sus personajes. También habrá exposiciones temporales vinculadas al humor gráfico, tanto del propio Quino como de otros artistas contemporáneos e históricos.

La propuesta incluirá recursos interactivos, material audiovisual, obras traducidas a distintos idiomas y una biblioteca especializada. También se prevé la incorporación de espacios destinados a actividades educativas, talleres y visitas escolares, con el objetivo de consolidar un perfil pedagógico. Nota aquí.





Adriana Varela

 


Arturo Pérez-Reverte

 

Verónica Forqué

 La historia de Verónica Forqué contada por su hija en un libro: “Se estaba muriendo, delante de mis ojos, y yo no podía hacer nada”

María Iborra Forqué repasa la vida de la cuatro veces ganadora de un Goya, y recuerda sin tapujos sus dificultades para quedarse embarazada, la adicción a los porros, los efectos de su paso por ‘MasterChef Celebrity’ y la dramática muerte de la intérprete en 2021.

“Mi madre era un ángel, pero también tenía un demonio. Lo que más llegaba a la gente era lo primero. Pero también había en ella una inclinación hacia lo oscuro, hacia lo inquietante, como si deseara ponerse a prueba y romper con todos los límites y convenciones”. Así comienza No soy Verónica Forqué (Vergara, 2026), la biografía de la fallecida actriz escrita por su única hija, María Iborra Forqué, y Antonio Álamo, publicada este jueves 7 de mayo. Un libro que le ofrecieron a la intérprete hacer en vida, pero para el que no aceptó ofertas. Ahora es su vástaga la que toma la palabra, la que intenta resumir en más de 300 páginas su trayectoria profesional, relatar capítulos inéditos de su vida y hablar sin tapujos de lo que ocurrió en las horas previas a que se quitara la vida, el 13 de diciembre de 2021. De momento, María Iborra Forqué prefiere que hable su libro; ella no quiere hablar con la prensa.

Forqué creció en una familia de artistas. Sus padres eran el reputado director José María Forqué y la escritora y actriz Carmen Vázquez-Vigo. Aunque tuvo claro desde pequeña que lo suyo era la interpretación, no fue hasta después de cumplir la mayoría de edad que comenzó a formarse para ello —aunque ya había participado en proyectos sin acreditar—. Pero antes de dar un paso en su carrera profesional, con el que quería “enamorar a su padre” —escribe su hija—, pasó una adolescencia marcada por el activismo. “Ella va al Liceo Italiano, uno de los pocos colegios laicos, si no el único, que había por entonces. No obstante, todas las mañanas les hacen cantar el Cara al Sol, el himno fascista por antonomasia. Con apenas 15 años la expulsan del colegio por hacer activismo político en contra de Franco y a favor de Mao", afirma Iborra Forqué.

La información que da forma al libro la ha podido recuperar gracias a los diarios que la actriz empezó a escribir siendo una niña. Reconoce que es una “suerte” tener estos escritos, ya que en sus últimos años de su vida Forqué decidió ir desprendiéndose de muchas cosas: “Tiró casi todos los recortes de críticas, entrevistas y reportajes de los periódicos y revistas que había guardado. También se deshizo de sus premios, de los Goyas, de la Biznagas, de los Sant Jordi, de los Feroz y demás. A la mierda. Y quiso tirar a la basura hasta su nombre, especialmente su nombre”. Pero sí hubo objetos que guardó: “No se deshizo de algunas de sus fotos, de unos pocos recortes de prensa, de las cenizas de sus seres queridos, de sus libretos de teatro y de sus diarios”. Y ahora pertenecen a su hija, quien quiere que todos se puedan acercar más a la persona que se escondía detrás del personaje.

Gracias a estos extractos de sus cuadernos personales, el lector conoce los amores y desamores de Forqué, las relaciones más estables y cómo conoció al que se convertiría en el amor de su vida y padre de su hija, Manuel Iborra. “El encuentro que tenía que ser”, así describe Forqué su primera quedada en persona con el guionista el 5 de enero de 1982. Unos días antes, ella había soñado que él la llamaría por teléfono. Luego efectivamente la llamó, quedaron y, a partir de entonces, mantendrían una relación a distancia. Nota aquí.



Kevin Johansen & Liniers

 


Alejo Stivel & Silvio Rodríguez

 


Rodolfo Serrano

 Los teléfonos muertos

A Belén Domínguez
y a Juan Luis Cebrián
(Habitación 132 125)
Esas cosas pequeñas que nos abren el pecho:
no borrar el teléfono de quienes ya se fueron.
Y a veces, muchas veces, desear que contesten
y nos digan que todo sigue bien. Y nos digan
que es un día perfecto para dar una vuelta
y recorrer las calles y comer en alguna
tabernita perdida con papel en las mesas
y amable camarero y parroquianos viejos.
Los teléfonos muertos. Ese dolor tan suave
de las voces perdidas que esperamos insomnes
en las noches sin nadie, de soledad y frío.
Es un puente ya en ruinas que no va a ningún sitio,
una estación desierta, abandonada, oscura.
Trenes en vía muerta de recuerdos lejanos.
La añoranza de un nombre, la sonrisa tan viva,
esa luz que inundaba entonces el teléfono
el ruido, la palabra que es ahora silencio.
Es como si al borrar ese número amado
tacháramos con él el pasado, los rostros
que nos dieron la vida con sus vidas, que hicieron
nuestro nombre su nombre en la cálida carne.
Y aún están con nosotros en la agenda del alma.
Foto de Raul Cancio.



León Gieco, Joana Gieco & Alejo León

 


El Roto

 


viernes, mayo 08, 2026

Ale Kurz

 

Ismael Serrano


 

Aleja Stivel & Silvio Rodríguez

 “Este es el primer ‘rock and roll’ de Silvio Rodríguez”: Alejo Stivel y el cantautor cubano sellan 50 años de amistad en una canción

‘Déjame en paz’ es un tema tremendamente pegadizo en el que el antiguo miembro de Tequila compone la música, el autor de ‘Ojalá’ escribe la letra y ambos cantan.

“Este es el primer rock and roll de Silvio Rodríguez”, dice Alejo Stivel entusiasmado. Luego, matiza: “Bueno, puedes llamarlo rock lento o medio tiempo rock”. Habla de Déjame en paz, una canción que se puede escuchar desde hoy en las plataformas digitales y donde los dos artistas han trabajado como un equipo: el cubano escribe el texto, el argentino-español compone la música, y los dos cantan. Un tema tremendamente pegadizo, con pinceladas de country-rock y que habla de mantener en silencio a los juicios de nuestra conciencia y de vivir en armonía con nuestras inseguridades y contradicciones. El estribillo dice así: “Déjame en paz, conciencia que todo nombra / hay que tener paciencia con esta sombra. / Quiero vivir tranquilo con tu presencia / yo soy un tipo normal, trátame con otra ciencia”.

Sobre cómo llegan a emparentarse dos músicos alejados estilísticamente y de distinta generación cuenta mucho de los vasos comunicantes que se dan en el arte. “Nos conocemos desde hace nada menos que 50 años”, cuenta Stivel (Buenos Aires, 67 años), que arrasó en la España de finales de los setenta y principios de los ochenta como vocalista de Tequila y que después se convirtió en uno de los productores más solicitados, responsable, entre muchos otros discos, de la obra cumbre de Joaquín Sabina, 19 días y 500 noches (1999).

Stivel y Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños, Cuba, 79 años) entablaron amistad en Madrid a finales de los años setenta. Stivel había llegado en 1977 a Madrid con su madre, Zulema Katz, actriz, directora de teatro y maestra de actores. Huyeron de la dictadura argentina, que unos meses antes asesinó al poeta y periodista Paco Urondo, el padrastro (Alejo lo llamé “mi papá”) del cantante de Tequila. “Mi madre conoció a Silvio y a Pablo Milanés en los sesenta en Cuba”, explica Stivel. “La invitaron a la Casa de las Américas de La Habana para ser jurado de los premios de teatro y coincidió con los músicos. Ella me trajo a Buenos Aires el single de Silvio La era está pariendo un corazón (1968). Y aunque yo tendría unos nueve años me encantó”.

Aproximadamente una década después y ya instalados en Madrid, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez actuaron en la capital. Después del recital, acudieron a casa de los Stivel. “Mi madre cocinó, cenamos, y luego los dos se pusieron a tocar. Vimos amanecer y todavía seguían cantando. Tenían una energía tremenda”. Alejo, que contaba unos 18 años y ya empezaba a dar los primeros pasos con Tequila, enseñó a Silvio todos sus discos del rock argentino, que viajaron con él en una especie de arcón en una larga travesía en barco de 15 días desde Buenos Aires a España. “Años después me dijo Charly García que coincidió con Silvio y le dijo que yo le había descubierto su música”, comenta Stivel.

La relación de amistad entre Zulema Katz (que falleció en 1994) propiciaba que cada vez que el cubano tocaba en Madrid acabarán juntándose. Así empezó a forjarse una relación, “entrañable, casi familiar”, entre Alejo y Silvio. El año pasado, 2025, el cubano aterrizó en Madrid y, como siempre, quedó con Alejo para comer. “Y entonces le comenté algo que nunca me atreví a decirle: ‘Silvio, me gustaría algún día producirte una canción”. La respuesta fue tajante: “No, no, yo me produzco solo desde hace mucho…”. Pero el intérprete de Ojalá añadió después de unos segundos de pausa: “Producir no, pero compongamos algo juntos”. Alejo casi se cae de la silla. Nota aquí.




Yoly Saa

 

Pancho Varona


 

Félix Maraña

 Mondragón

Mondragón es una orquesta,
que ha dado la vuelta al mundo.
Tengan mi aplauso rotundo:
50 años de fiesta!