miércoles, enero 07, 2026

Rafa Pons


 

Loquillo

 

David Uclés

 David Uclés ficha por Planeta al ganar el Premio Nadal con una nueva novela de realismo mágico

El autor del superventas ‘La península de las casas vacías’ reúne a Laforet, Rodoreda, Bolaño y Freddie Mercury en la Barcelona de posguerra. El filósofo Francesc Torralba se alza con el Premio Josep Pla.

David Uclés ya había avanzado públicamente que estaba escribiendo un libro sobre Barcelona donde aparecía Mercè Rodoreda, pero lo que no se sabía es que se alzaría con el Premio Nadal de novela, en una gélida noche del día de Reyes por esta obra, titulada La ciudad de las luces muertas. El galardón, que concede la editorial Destino, integrada en el grupo Planeta, está dotado con 30.000 euros. Es la primera novela de Uclés tras el éxito de La península de las casas vacías, publicado por Siruela en 2024, que ha convertido al autor en un fenómeno literario y lo ha sacado del anonimato en tiempo récord. Con el galardón, además, Destino arrebata a Siruela una de sus firmas estrella.

Como es costumbre, el hotel Palace de Barcelona ha acogido este 6 de enero la gala de entrega de este histórico premio, que llega a su 82ª edición. El año pasado, cuando se llevó el galardón Jorge Fernández Díaz, Uclés se estrenó en el Palace y captó muchas miradas en una velada tradicional de la vida literaria barcelonesa. En la misma ceremonia se ha entregado el Premio Josep Pla, destinado a prosa en catalán, que llega a la edición 58 y está dotado con 10.000 euros, al filósofo Francesc Torralba por el ensayo Anatomia de l’esperança. Ambos premios, para los que se habían presentado 1.207 obras inéditas en castellano y 42 en catalán, se publicarán el próximo 4 de febrero.

Sin sacarse su habitual boina, David Uclés ha recogido el premio emocionado y ha contado que se había presentado al Nadal desde 2010 hasta 2020 cada año, hasta que desistió de su empeño. Pero este verano volvió a animarse y lo probó con esta obra coral que reúne a aquellos intelectuales que nacieron aquí o hicieron de Barcelona su ciudad. Entre las escritoras que le han inspirado ha mencionado a Mercè Rodoreda, Montserrat Roig y Carmen Laforet. “Sin ellas y su literatura, esta novela no existiría”, ha enfatizado mientras el público ha arrancado en aplausos. También ha contado que pudo escribir el libro gracias al impulso de la beca Montserrat Roig.

El autor ha agradecido también el apoyo de su familia, de sus padres y su hermana, con quienes ha hecho un “núcleo de amor muy bonito gracias a este sueño extraño”. Y ha dado las gracias a sus tres agentes, a quienes ha comparado con la santísima trinidad, y a la editorial Siruela. “Soy el escritor que soy gracias a ellos; les quiero, son también mi familia”, ha afirmado.

Resulta curioso que sea Carmen Laforet, la escritora que ganó el primer Premio Nadal en 1944 con su novela Nada, una de las protagonistas de esta obra de David Uclés (Úbeda, 35 años), que se sitúa en el mismo periodo histórico que la de Laforet y sigue el camino del realismo mágico recurriendo a personajes del mundo cultural como ya hizo con La península de las casas vacías.

La novela transcurre en una Barcelona de posguerra que se ha quedado a oscuras, y una joven Laforet podría ser la responsable de tal oscuridad. En un cruce de tiempos, serán personajes como Ana María Matute, Antoni Gaudí, Freddie Mercury, Roberto Bolaño o Mercè Rodoreda los que deberán encontrar la manera de unir sus artes para devolver la luz a la ciudad. Tampoco parece casual la presencia de Rodoreda, que ya aparecía en La península de las casas vacías y de la que Uclés se ha confesado devoto, en un momento en el que la obra de la escritora catalana, autora de La plaça del Diamant o La mort i la primavera, se está revalorizando con homenajes, relecturas y traducciones en todo el mundo. Nota aquí.



César de Centi


 

Idígoras y Pachi


 

martes, enero 06, 2026

Fernando Samalea

 “Podemos seguir matando al rock un rato más”

El baterista y bandoneonista va por su quinto libro, en el que repasa anécdotas vividas junto a Charly García, Bandalos Chinos y otros de los músicos con los que ha compartido aventuras.

“¡No hay nada más egocéntrico que escribir un libro!”, exclama mientras ríe Fernando Samalea. La pregunta de Página/12 circulaba en torno a los por qué y para qué de Viviendo el futuro, el quinto, que acaba de publicar desde que le dio por ahí cuando el debut en el rubro mediante Qué es un long play, en 2015. Y siguió vía Mientras otros duermen (2017), Nunca es demasiado (2019) y Memorias en cámara rápida (2021). Esta vez, como en los primeros tres, su propósito ha transitado por contar en primera persona sobre giras, sesiones clandestinas, escenarios, vivencias, hoteles y camarines. Secuencias y espacios, pues, propios del rock que ama y curte desde el segundo lustro de la década del ‘70. Oficialmente, desde que su batería empezó a sonar como parte fundacional de Clap, en 1984. Y no paró más. “Aunque lo diga casi en chiste, es difícil escapar de la propia identidad, ¿no? Ahí estará el motivo del libro”, retoma “Sama” acerca del chiste inicial. “Además, sabiéndome ligado a tantas movidas musicales, entendí que no vendría mal dejar esos testimonios. Al menos como agradecimiento, por ser yo mismo público y partícipe de infinidad de aventuras”.

Vaya que la pluma del también bandoneonista, arreglador y compositor tiene para contar. Su estadía en Clap fue apenas el comienzo de un zarandeado periplo que no solo replicó en bandas de aquella era (Fricción y Metrópoli, centralmente), sino también en reencarnaciones y relecturas dinámicas de viejos compañeros de ruta. Porque el tipo fue parte también de Electric Gauchos (Fernando Kabusacki), el Sexteto Irreal (Christian Basso), La Portuaria (Diego Frenkel) y la Orquesta Hypnofón de Alejandro Terán, además de haber girado y grabado con Charly García, Gustavo Cerati, Calle 13 e Hilda Lizarazu, entre muchísimos otros. “Se me hace sanador revivir esos momentos. Pienso en la Buenos Aires de los ‘80, en Europa, Manhattan, el Caribe, Río de Janeiro, Montmartre, la Kasbah de Tánger, cordilleras o selvas que tuve oportunidad de recorrer, y todo esto quedó un menjunje entre vida real y onírica, medio como El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, salvando distancias”, sostiene el batero. En el libro, entre una amplísima variedad de secuencias, habla de sus andanzas en Seattle y Nueva York; de ser una vieja loca rodando por las calles; de “grabar sin tocarse”, durante la pandemia; de actuar en barcos del río Sena, y de tocar con pibardos y pibardas . “Al estar involucrados tantos iconos populares en esto, puedo animarme a pensar en mitología griega, en los artistas de antaño tipo Midnight in Paris, en los beatniks del bebop, o en el post punk de Blondie y Talking Heads. ¡A fantasioso no me van a ganar!”, ríe él otra vez.

Más allá de tener pasajes vividos junto a Charly como centro neurálgico de la narración, Samalea elige destacar como eje de tal lo nutriente que ha implicado para él “aprender de los jóvenes” sobre las nuevas tecnologías, modas, estéticas y formas de hablar: “Intenté recrear conversaciones o detalles al milímetro, de manera cinematográfica, sabiendo que toda vez que alguien las lea, ahora o dentro de muchísimo tiempo, volverá a suceder en su cabeza como una obra de teatro perpetua. ¡Es un flash!”

-¿Por eso el nombre? ¿O a qué alude, en todo caso?

-A una humorada en las conversaciones telefónicas con mi amigo y prologuista Sandro Romero Rey, el literato colombiano, acerca de que ya estamos viviendo lo que imaginábamos lejano a los veintitantos. El futuro llegó y habrá que disfrutarlo.

-Hay un dato relevante que recorre y enaltece las casi 600 páginas que pueblan tu ensayo: la memoria. ¿Cómo hacés para recordar tanto?

-La memoria es mecánica. Incluso Krishnamurti o (el filósofo armenio) Gurdjieff hablaban sobre cómo nos bajan las “placas de pensamiento”. En mi caso, ayudó volver a los lugares citados, escuchar cada disco, ver videos de giras, fotografías, etcétera. Ahora, ¿por qué recuerdo tanto? Que alguien venga a decírmelo, pues. No quiero ser el Funes del cuento de Borges.

-La memoria, empero, es inocua sin la contemplación. ¿Cómo observás vos para recordar así, tan nítido?

-Sin ánimo de hacerme el místico, tal vez haya algo del “yo nací para mirar” de la canción de Seru Giran. Me llevo bien con la observación, direccionando las antenas hacia todo lo que aparezca dentro de un radio, eso sí, razonable. Nota aquí.



Residente

 

Miguel Vilanova


 

Ana Montojo

 QUE VIENEN LOS REYES

¡Vamos corre, mi niño,
ven a la cama!
¡Que ya he visto a los Reyes
por la ventana!
¡Vamos corre, mi niño,
y no te inquietes!
¡Que ya vienen los Reyes
con tus juguetes!
¡Vamos corre, mi niño,
ven a mi vera!
¡Que ya suben los Reyes
por la escalera!
¡Vamos corre, mi niño,
que ya han venido!
¡Y que vean los Reyes
que estás dormido!
(De JAIME Lastura 2016)

El Kuelgue

 

Sara Veneros & Salvador Amor


 

Juan “Tata” Cedrón

 Juan “Tata” Cedrón: “‘Pichuco’ Troilo es como nuestro Mozart”

Con su legendario Cuarteto, el cantor, compositor y guitarrista recorrerá lo más representativo de su repertorio en el espectáculo “Siempre estoy llegando…”.

Tiene 86 años. No bien levanta el teléfono para hablar con Página 12, Juan “Tata” Cedrón empieza a recordar. Justo está ensayando con su eterno compañero de Cuarteto, Miguel Praino, que tiene 84 y está recién llegado de Francia, donde se instaló en épocas bravas. Hace un año que no se ven, ni humana ni musicalmente, y urge ponerse a punto. “Estamos enteros, estamos bien”, asegura el “Tata”, mientras ambos, uno con la guitarra y el otro con la viola, desempolvan viejas piezas que piensan recrear durante un ciclo veraniego-dominguero en Hasta Trilce (11, 18 y 25 de enero a las 20 horas) junto a quienes hoy completan el legendario Cuarteto Cedrón: Daniel Frascoli en guitarrón y Miguel López al bandoneón.

El nombre del espectáculo no podría ser más pertinente: “Siempre estoy llegando…”. No solo porque marca la atemporalidad de la agrupación nacida en los primeros sesenta, sino también porque Aníbal Troilo –el autor de la frase, claro- es, para Cedrón, el más grande músico argentino. “El más grande, que quede claro”, repite. “Yo creo que habría que hacerle un monumento a `Pichuco`. Es como nuestro Mozart, qué se yo. Nosotros no tenemos en la Argentina músicos clásicos. No tenemos dioses como Mozart o Beethoven… tal vez Ginastera o Guastavino, un tipo que hizo mucha música popular. El disco que grabó Eduardo Falú con temas de él (Eduardo Falú interpreta a Carlos Guastavino, 1974) es hermoso. Pero Troilo es Troilo, che”.

Antes de reparar en los detalles de los conciertos en la sala musical de Maza 131, Cedrón se sumerge bastante en el pasado. Su memoria viaja hasta mayo de 1963 y aquel acetato conformado por “El último organito” y “Madrugada” que anticipó el disco debut de la primera formación del Cuarteto –Carlos Francia, Carlos Lavochnik y César Stroscio, más Cedrón- en 1964.

“Brillaba no solo el tema epónimo, que era mío, sino también `Organito de la tarde`, del enorme Homero Manzi. El tema lo hicimos con Carlitos Francia mediante algo que no se hizo nunca en el tango, un dúo de guitarra y cello. No hay ningún grupo así. Hay dúos de piano y violín, de piano y saxo, de todo lo que quieras, pero en el tango nunca se hizo un dúo entre guitarra criolla y cello”, asegura el guitarrista y luego salta de ahí a 1966 (cuando el cuarteto era pasajeramente trío ya con Praino en sus filas) porque se lo hace recordar un folletín que anunciaba la participación del grupo en Mar del Plata. Para entonces, los muchachos no solo hacían y grababan temas tradicionales del tango argentino (“La última curda”, “Malena”, “Che Bandoneón”) sino también poemas de Juan Gelman musicalizados en trance de balada por el propio “Tata”, como aquella del hombre que se calló la boca.

“Tocábamos mucho en esa época. Cuando había bolonqui, nos presentábamos en actos de solidaridad en las universidades, o contra los yanquis que le hacían la guerra a Vietnam. ¡Qué épocas!”.

-Ya que estás sumergido en la historia, es imposible contar la del Cuarteto sin detenerse en “Gotan”...

-El Café Concert, claro. Entonces estaba también “Caño 14”, en el que tocaba Troilo, pero en “Gotan”, que lo abrimos nosotros, había tango y mucho más. Tocaban (Astor) Piazzolla y (Eduardo) Rovira, por ejemplo, que se peleaban por ver quién era más moderno y qué se yo ¡y yo los metí a tocar el mismo día! (risas). Bueno, la cosa es que esa vez tocó Piazzolla y Rovira lo escuchó, pero cuando subió a tocar Rovira, Piazzolla se fue al bar de la esquina.

-¿Cómo era Rovira, vos que lo tuviste bien cerca en su mejor momento?

-Un tipo bonachón. Un proletario. Un tipo de suburbio. Vivía en Lanús. Había tocado en las orquestas de Caló y de Gobbi. Nosotros, con el Cuarteto, fuimos los primeros en grabar su obra. Tenemos cuatro o cinco temas de él. Ahora está como de moda, ¿no? Hay un grupo belga que se llama Sónico y graba sus piezas, pero nosotros, el tango “Sónico” ya lo grabamos en el 68` y lo tocamos con un quinteto de cuerdas en el Olympia de París. También hicimos “A Evaristo Carriego”, “A Luis Luchi” y otros temas” Nota aquí.



El Roto

 


lunes, enero 05, 2026

Paris Joel

 

Luis García Montero

 Una carta

Me gustaría que cuando se levante y vaya al salón familiar encuentre lo que se merece: a ser posible nada de nada, o un desastre

Queridos Reyes Magos, espero que comprendáis el sentido de mi carta, porque necesito poner las cosas en su sitio y estoy cansado de que mi hermano Pedro se haya convertido en el hijo predilecto de papá y mamá. Creo que es justo pediros que acomodéis vuestra justicia a mi irritación y que no le traigáis ninguno de los regalos que os ha pedido. Me gustaría que cuando se levante y vaya al salón familiar encuentre lo que se merece, a ser posible nada de nada, o un desastre, un secuestro, un bombardeo, juguetes rotos, caramelos chupados y ropa que le quede mal, demasiado grande o más pequeña de la cuenta. Una cabalgata no deja de ser un acto familiar hipócrita y la verdadera realidad tiene que ver con los dulces pasados de fecha, el balón pinchado y el teléfono con las teclas envenenadas. Sólo así, queridos Reyes Magos, conseguiréis que esta familia sea justa y viva feliz. Porque él se ríe de nosotros, y el humor es muy malo en este mundo sin valores.

Mejor. Os propongo una cosa. Estoy pensando en dejar abiertos esta noche los grifos de la cocina y el baño. Dejaré abierto también el cuarto de nuestro hermano pequeño. Que empiece a salir agua, que se inunden los suelos, que se aneguen los armarios y todo quede sumergido. Cuando vengáis a casa a dejar los regalos, no podréis entrar, pero sí podréis dejar un aviso a mis padres de que no habéis conseguido cumplir vuestro deseo porque alguien, seguro que mi hermano Pedro, quién si no, dejó los grifos abiertos. Él tiene la culpa de todo, de las protestas de los vecinos por las goteras y de los gastos que va a ocasionar este desastre. Se le ve venir y conviene repetirlo. Es un niño mentiroso, imprudente, ladrón, se merece todo lo peor. Y no lo digo por maldad, sino porque quiero lo más hermoso para esta familia, nuestra familia, de la que él no merece formar parte. Espero que se puedan cumplir mis deseos en 2026. Moitos bicos, voso amigo Alberto. Nota aquí.



Mabu


 

Ana Torroja

 

Ramón Serrano

 PREGUNTAS MUY SENSATAS

Son las doce de siempre
son las horas de cuando caen las sombras
y te vienes a mi mente
de cuando te subías a mis hombros
y yo te paseaba contento
aquel peso era mi aliento
de cuando tu sonrisa
que entraba en mi mente
y me llamabas papá
y me preguntabas qué es el pensamiento
o qué hace un soldado
y yo te respondía con mucho tiento
pensar es algo muy cierto
un soldado es un pobre muchacho
al que mandan contar muertos
y yo ya me temía
que me oreguntaras qué es la muerte
y aquí yo me escondía
para vestirme de padre y muy señor nuestro
¡cómo iba a ontarte que aguardaras un tiempo
y sabrías qué es un padre muerto!
han pasado los años
y los relojes muy atentos
dan cada noche las doce
con sombras de negro viento
y me voy a ti con aquel tiento
para no tener que explicarte
que aquel soldado ya murió
hastiado de contar muertos
porque su pensamiento
se convirtió en un cadáver cierto
tan cierto como sus lamentos.



Pancho Varona


 

El Roto


 

domingo, enero 04, 2026

Andrés Suárez

 

Rodolfo Serrano

 Feliz año, amigos

Ventajas de la edad
No sé si es algo triste o estas cosas
son el curso natural de nuestras vidas.
Por ejemplo, que me traten
de usted esas mujeres
a las que uno seguiría al fin del mundo.
O que prefiera un vino a medio día
a una cita amorosa a media noche.
Yo siento que he perdido las urgencias
de buscar una piel que sea conmigo
borrascosa aventura de los días.
Procuro no mirar hacia mi cuerpo,
me conformo con mirar con añoranza
a todo cuerpo ajeno.
Mas llegar a esta edad tiene también,
sin duda, sus ventajas.
No me esfuerzo
en quedar bien con nadie. Y he perdido
la vergüenza a decir algo incorrecto.
Pocas enfermedades ya me asustan
y no me afectan ni críticas ni halagos.
No existe algún amor que me arrebate,
y tampoco yo despierto las pasiones.
Disfruto en plenitud lo que otros llaman
las cosas de Rodolfo y sus manías.
Así que, mientras duren estos años,
seguiré aprovechando las ventajas
de la edad. Incluso, a veces,
en el metro, sueño con la sonrisa
de una mujer que nunca será mía
pero que, muy amable,
va y me cede su asiento.
Y lo agradezco. Qué quiere que le diga.
Foto de Raul Cancio.



Alejo Martínez & Amigos


 

Rosario Flores, Antonio & Josemi Carmona

 

Joaquín Lera

 Joaquín Nos cuenta por Facebook.

GRACIAS TOCAYO.
GRACIAS SABINA.
Mientras estoy viendo y disfrutando de lo que mi querido tocayo dice que es su último concierto, quiero aprovechar para agradecer la complicidad de los primeros años… cuando Madrid era un cuento de hadas hasta el amanecer… y cada noche una fiesta.
Gracias por invitarme a cantar contigo en Vigo en los 80, donde casi pierdo el tren…
como te reías desde la ventanilla de aquel vagón en la estación del Norte, viéndome correr con la lengua fuera.
Gracias por esa corbata de seda que me regalaste y que solo me puse una vez, porque prefiero los nidos a los nudos.
Gracias por los discos dedicados.
Gracias por dejarme hacerte los coros en un par de canciones.
Gracias por invitarme a ser tu estrella invitada en Santiago de Compostela, en esa gira de 19 días y 500 noches…
y gracias por compartir tantos momentos en pequeños escenarios cuando tú estabas empezando y yo prácticamente iba en pañales recogiendo todo lo que las noches en vela me ofrecían.
Hola y adiós… Adiós con olas querido tocayo, maestro… amigo en Lavapiés y La Latina… compadre del desmadre por las calles empedradas de la utopía que nos vio abrazar a las farolas de la vida entre hielos y brindis compartidos con la soledad.
Un abrazo eterno querido Joaquín o Joaquinito como siempre me llamabas.
Gracias por tan hermosas canciones.
Ojalá sigas haciendo canciones inolvidables y ese adiós sea un ; Hasta pronto.
*Aquí estoy cantando contigo y con Juan Márquez, cantante y bajista de Coz, en el Café del Mercado de Madrid, hace muchas lunas.
La foto es de Domingo J. Casas y he alucinado cuando me la han enviado.
En su disco Ruleta Rusa, hice los coros en; Eh Sabina y Pisa el acelerador, junto a Jaime Asúa y Manolo Tena que entonces tenían el grupo Alarma.
Un auténtico lujo.
Gracias querido tocayo. Cuídate mucho campeón.



Rafa Pons


 

Tute


 

sábado, enero 03, 2026

Rozalén

 Rozalén nos cuenta por Facebook.

GRACIAS por este “Hasta pronto”
Qué felicidad de días!!!!
Qué dolor de cuerpo diorsssss
Muakasssssssss!
Conciertos despedida en @salagalileo
Inmortalizado por @chema.moragon















Fernando Montalbano


 

Ismael Serrano

 

Rodolfo Serrano

 ¿La vida es esto?

La vida, amigo mío, es un desastre.
Al final, es un sueño, es un relámpago.
Tal vez solo el momento irrepetible,
el instante fugaz, el sobresalto.
La vida es recordar lo que un día fuera,
la tristeza que ahora nos alcanza
cuando viene una imagen, ya difusa,
y se sienta, en silencio, junto al lecho.
Es el tiempo, amigo mío, el calendario
amarillo de días y de olvidos.
El deseo, el insomnio, una palabra
que pronuncia algún nombre en la tormenta.
Hoy la vida es rutina, el abandono
de versos y recuerdos. Un segundo
de esta suave añoranza que te llega
en la noche de nadie. Como sombra.
Hoy la vida, amigo mío, es solo un paso
del viaje hacia la noche. Y va borrando,
lentamente, nostalgias y memoria.
Nada en la nada y nada ¿Existió ella?
(Resulta que, al final, la vida es esto)
Foto de Raul Cancio.



Quique González


 

Viva Suecia

 

Ramón Serrano

 RADIOGRAFÍA

De qué me sirve tener columna
si no es ella la que me mantiene
falsedades discales
spondilos y pseudos protusiones
me curvan en mi espacio de siempre
nada que hacer
sentarse y aguardar
la noche
la que dicen que no tiene tiempo
ante el espejo vigente
pared blanca y mala suerte
me encojo abigarrado
y ando cojo además de tuerto
nunca me creí guaperas
mas no pensé jamás que el tiempo
jugara tan mala pasada
al caer por la escalera
una tarde casi anochecida
de caracol y su mala baba creciente
aunque así fuera
dime cuenta que mi columna
o cualquier vertebra que me sostuviera
yo que volar quería
ahora en horas negras
me arrastro por esta estancia
sobre la hoja del tiempo
con mala columna y mal viento:
andar recto es hoy mi quimera.



Emiliano del Río


 

El Roto

 


viernes, enero 02, 2026

El Plan de la Mariposa

 

Rafa Mora

 LA FELICIDAD

Espera sentada en las escaleras del tiempo.
Es frágil,
incolora,
invisible ante la niebla que vertemos sobre ella.
Nos visita a menudo pero no la reconocemos.
La ignoramos constantemente.
Sin piedad.
Y se va, claro que se va.
Como no marcharse
ante tanta indiferencia.
Vuelve a sentarse y espera.
Ella siempre espera y teje hilos de luz.
Y mientras,
desesperamos.
A pies juntillas creemos que jamás llega,
sin percatarnos,
que la tenemos sobre los pies y que estamos bloqueando, estúpidamente, cada uno de sus accesos.



Diego Ojeda


 

Dante Spinetta