jueves, enero 29, 2026

Polaco Goyeneche

 A un siglo del nacimiento del Polaco Goyeneche: de los inicios al legado del cantor de la voz áspera que hizo carne el tango

El recordado intérprete, que inspiró a Cacho Castaña a componer el clásico Garganta con arena, nació el 29 de enero de 1926 en Saavedra. “Aprendí de la vida, de la calle y de la noche…”, resumió alguna vez el recorrido que lo llevó a convertirse en una de las grandes leyendas del tango.

No tenía el physique du rôle del típico cantor de tangos. De hecho, en el imaginario colectivo, había quedado grabada la imagen de Carlos Gardel, a quien por algo habían apodado El Morocho del Abasto. Él, en cambio, era de tez blanca y cabello rubio algo rojizo. Y quizá, lo podían imaginar entonando alguna balada italiana como Doménico Modugno. O algún tema del cancionero americano, al estilo Frank Sinatra. ¿Pero tango? Tango no. Por eso, cuando en sus comienzos Roberto Goyeneche se paraba sobre el escenario para mostrar su arte, muchos lo miraban raro.

Pero el efecto duraba poco. Apenas abría su boca y dejaba salir esa voz áspera producto de una “garganta con arena”, tal como lo describió Cacho Castaña en la composición que le dedicó, todo cambiaba. Pero no porque su instrumento vocal fuera excepcional, sino porque con su fraseo lograba hacer sentir, de verdad, la letra de cada tango que decidía entonar. Y así era como este hombre de aspecto nórdico, terminaba conmoviendo hasta las entrañas a los más fieles amantes de la música del Río de la Plata.

Claro que su aspecto seguía sin corresponderse, según los prejuicios de la época, al género que él hacía. Y por eso, allá por los años ‘50, cuando ambos cantaban en la orquesta de Horacio Salgán, el gran intérprete Ángel Paya Díaz decidió rebautizarlo como El Polaco. Desde entonces, fue conocido como El Polaco Goyeneche. Y, finalmente, se convirtió en un verdadero emblema del 2 x 4.

“¿Dónde aprendió a interpretar los tangos?”, le preguntó una vez Antonio Carrizo para su programa, La vida y el canto, de Radio Rivadavia. ”Aprendí de la vida, de la calle y de la noche... de todos esos lugares donde siempre fui punto, nunca banca”, respondió el Polaco.

Había nacido el 29 de enero de 1926 en el barrio porteño de Saavedra, como descendiente de una familia de vascos, y cursó sus estudios primarios en la escuela Juan Bautista Alberdi. Su papá era tapicero y pianista, pero falleció el 14 de abril de 1931 cuando él todavía era un niño. Aunque su madre siempre contó con la ayuda económica de sus tíos, Goyeneche tuvo que empezar a trabajar siendo un adolescente para poder ayudar en la casa.

Fue taxista, colectivero y mecánico. Y soñaba con ser futbolista. Pero la música le ganó la pulseada a los potreros cuando, en 1944, se presentó en un concurso de voces del Club Federal Argentino y empezó a hacer sus primeras presentaciones junto a la orquesta de Raúl Kaplún. Al tiempo debutó en Radio Belgrano y, en 1946, grabó Celedonio, su primer tema. Su carrera siguió junto a Salgán, a quien se unió en 1952. En 1956, pasó a formar parte de la orquesta de Aníbal Troilo, quien lo alentó para que comenzara su etapa como solista. Nota aquí.






Santy Pérez

Raquel del Rosario

 

Manuel López Azorín

 Manuel nos cuenta por Facebook.

Buenos días amigos y seguidores he encontrado este largo poema que escribí en febrero del año pasado 2025 y que al leerlo me ha recordado un poco a "Ni ya tengo otro oficio" mi ultimo libro publicado.(Mahalta Editorial) Recordado en el sentido de manera de pensar de la poesía y sobre la poesía. Os dejo aquí el poema y lo que había escrito de comentario tras escribir este poema.
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Desde que publiqué "Baluartes y violines" (Lastura 2023)no habia vuelto a escribir ningún poema, mi salud ,quebrada, no me lo permitió (y así continúo) Pero anoche surgió que llegó la Voz y escribí este poema, no se el porqué (ya que sí tengo antología con el título general del libro inédito que seincluye en ella: Sólo la luz alumbra), pero así fue, no sé si esta bien o no, pero surgió de repente como un misterioso torrente y se escribió automaticamente. Os lo pongo aquí para que , si os parece , lo juzgueis vosotros. Gracias anticipadas por vuestra opinión.
NO TENGO ANTOLOGÍA
No tengo antología donde quedar impreso
en esa eternidad ligera, como el viento,
efímera y variable del río del recuerdo.
No tengo antología donde vivir sin tiempo,
donde dejar mi huella, donde dejar mi aliento,
en un breve poema que alargue mi recuerdo.
No tengo antología porque no pertenezco
ni a grupo ni a corriente, voy siempre con lo puesto.
Yo vine pronto al mundo y escribir…ni me acuerdo,
Dibujaba, escribía mas, vine tarde al verso.
Se labró mi camino, sin orden ni concierto,
en soledad continua, en profundo silencio,
guardando para mí lo que aprendí leyendo.
Pensé que había tantos poetas, y tan buenos,
que aquello que escribía ya lo dijeron ellos
y era mejor guardarlo y seguir aprendiendo.
Durante muchos años me ejercité en el verso
y emulé a los poetas que tanto me dijeron.
Estudié sus poéticas, los copié como juego.
Y conocí sus ritmos, sus cadencias, sus metros,
era imitarlos fácil, mas no era yo, eran ellos.
Un buen día me dije: voy a escribir en serio.
Voy a dejar las fuentes, esas que llevo dentro,
y voy a escribir sólo aquello que yo siento
aunque nunca me olvide de tan grandes maestros.
Pero ¿cómo olvidarse del magnífico elenco
que ha legado la historia en el hacer poético?
Los hay que andan buscando su voz, para ser ellos,
y no quieren lecturas, ni fuentes, ni maestros,
influencias: ningunas, ningún sometimiento.
Y definen y muestran su poética al viento
y administran olvido al legado de un tiempo
que ha hecho grande la historia de la vida del verso.
Yo, si tengo poética, que no sé si la tengo,
se construirá ella sola y se vendrá a mi encuentro,
irá con mis poemas como yo, con aliento,
por la página viva de la vida y mi tiempo
haciéndose ella sola, igual que yo me he hecho
gracias a tantas fuentes de que bebí y bebo.
Porque mis versos, digo, se me han hecho leyendo,
bebiendo de los grandes poetas que ya fueron
desde un ayer cercano hasta latinos, griegos…
y cito aquí los nombres de algunos que yo quiero,
que conocí y que quise: Claudio, Gabriel, Antonio
Ángel y Rafael, Joaquín y Pepe, sí, Hierro.
De modo que aunque diga que van solos mis versos,
sabed que se acompañan de un ejército inmenso,
desde Safo hasta el Dante, de Petrarca hasta Homero,
de juglares que muestran cantando pueblo a pueblo,
las canciones de gesta y todo el romancero
lo popular, lo culto se han abrazado luego.
Nuestros grandes poetas usaron esos metros,
a los dos sin distingo les dieron altos vuelos
desde la humilde copla al señorial soneto.
Así de esta manera, leyendo y releyendo,
imitando el ayer al ahora me vengo
y me escribo a mí mismo a todos escribiendo
Mis versos que antes iban sólo por los cuadernos
vieron la luz un día en páginas, impresos,
y al tiempo que la dicha sentí un extraño peso.
Me escribía a mí mismo y a todos; pero al tiempo
me sentía inseguro, ¿Era bueno mi verso?
Siempre me preguntaba ¿Qué poética tengo?
No tengo antología donde quedar impreso,
pero es mentira, tengo
Me pregunto: ¿interesa lo que estoy escribiendo?
No tengo antología mas, para ser sincero,
después de tantos años, eso ya es lo de menos.
Como aquello que un joven me dijo un día de enero
“¿Puede ver mi poema? Su opinión yo la quiero”.
Y le dije lo que pensé al leerlo:
Tienes buenas imágenes y es metafórico, bello
Puedes hacer un buen poema, pero…
Para hacerlo te falta la cadencia primero
Pues si no tiene ritmo y en este no lo encuentro,
No será poesía, no lo será lo siento.
Le dije mi verdad, lo que creía y creo.
Y se sintió ofendido, y me dijo: “De acuerdo,
No lo tomaré en cuenta, le busqué y no lo encuentro,
No está en la Wiquipedia” No vale su criterio.
Y no volví jamás a decir lo que pienso
Por temor a ofender, que ofender yo no quiero.
Tu querías escribir y has escrito, ¿No es cierto?
Pregúntate de nuevo, recuerda todo aquello
que hace tiempo decías sobre tus propios versos:
todo aquello que escribo, ya lo han escrito ellos.
Si lo cuento distinto o mejor o más bello
parecerá otra cosa, parecerá algo nuevo
y será lo de siempre mas con otro reflejo.
(Me lo indicaba Claudio, me lo indicó con celo)
No tengo antología, pero lectores ¿Tengo?
y si leen mis poemas, sé que ya vivo en ellos
porque los hacen suyos. Ya no míos, son nuestros.
Y si acaso olvidaran que los fui escribiendo,
y los vuelven anónimos, por lo tanto del pueblo,
qué más dará el autor, serán versos eternos.
Serán antología, eso que yo no tengo.
Y si acaso quisieran recordarme en mis versos,
doy ahora las gracias que ya no podré luego.
Hoy la voz me ha llegado y me ha dicho en silencio:
escribe que te salva, te adentra en el misterio
que tienen las palabras, la poesía es eso,
misterio y luz que alumbra, invisible misterio
que llega a lo visible para escribirte aquello
que intuyes y no sabes de su luz, su misterio…



Ede


 

Sara Veneros

 

Carlos Salem

 


Pimienta & Amigos


 

Jesús Gutiérrez

 

Salvador Amor

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

𝑺𝑨𝑳𝑽𝑨𝑫𝑶𝑹 𝑨𝑴𝑶𝑹 – 𝑫𝒐𝒏𝒅𝒆 𝑻𝒐𝒅𝒐 𝑪𝒐𝒎𝒊𝒆𝒏𝒛𝒂

El próximo 22 de enero se estrenó "Donde Todo Comienza", el nuevo disco de Salvador Amor, grabado este pasado 2025 junto a David Díaz, responsable de los arreglos musicales, y con producción de Unai Díaz. Un trabajo que marca un punto de inflexión en su trayectoria.
Estamos ante un disco más complejo, con músicas más elaboradas, canciones de presente y futuro, nacidas de días de incertidumbre, de crecer, de avanzar caminando y también de volar en sueños. Un viaje que a veces se mira hacia dentro y otras pone el foco en los desahuciados en la indigencia. Un álbum que analiza la persona y el personaje y que, como un manual de autoayuda, nos enseña a ser humildes, a aprender de la realidad y a convivir con nuestras propias contradicciones para al fin refugiarnos en aquello que nos hace fuertes.
En este proceso, Salvador Amor se desnuda SIN CARETA Y SIN DISFRAZ, agradeciendo lo vivido, asumiendo la realidad tal como es, pero siempre desde la natural modestia que atesora. Las canciones analizan personajes, destierran el dinero, enfrentan el poder contra el poder y ponen nombre a la pobreza, rindiendo reconocimiento a los desclasados, a quienes no encuentran su sitio y a quienes se ocultan tras la hipocresía de estos tiempos. Todo ello desde una mirada profundamente introspectiva, sostenida por la voz de Salvador con una lírica superlativa y unas frases certeras: “𝘓𝘢 𝘰𝘣𝘴𝘰𝘭𝘦𝘴𝘤𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘨𝘳𝘢𝘮𝘢𝘥𝘢 𝘪𝘯𝘷𝘢𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘢𝘳𝘵𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘢𝘮𝘰𝘳”.
"𝘿𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙩𝙤𝙙𝙤 𝙘𝙤𝙢𝙞𝙚𝙣𝙯𝙖"habla de ese punto de partida que está en uno mismo: recordando las ausencias, buscando en la memoria dónde se esconde la verdad y asumiendo que la vida sigue. Entre estas canciones también emergen gritos de resistencia para cambiar el futuro. Los sentimientos están a flor de piel y Salvador nos muestra su alma, susurrándonos secretos y verdades que nos hacen pensar y, al mismo tiempo, nos acompañan. Todo el disco está atravesado por una triste felicidad, esa que invita a preguntarnos cosas, a mirar al horizonte, a mirarnos por dentro y a sacar partido de ese aprendizaje vital.
Hay canciones que suenan como un grito de resistencia y de rabia, creadas para cambiar el futuro, para defender la tierra y los pueblos ancestrales que no negocian su libertad ni su identidad. Himnos que refuerzan ese espíritu combativo y emocional de este enamorado de la palabra :
"𝘴𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘺 𝘤𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘯𝘴𝘰
𝘱𝘪𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘺 𝘴𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘢𝘯𝘵𝘰
𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢𝘺 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳 𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰
𝘦𝘴 𝘢𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘰 𝘯𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰"
El disco está compuesto por 15 temas, arropados por músicos y AMIGOS, porque donde todo comienza también es donde la amistad se afianza. Un camino compartido con:
Bego Ortiz, David Diaz, Jordi Estévez, Isi Estévez, Rolo Diorio, Alberto Alcalá, Manu Clavijo, Cris Imaz, Myriam Quiñones, Lolo, Mario Boville, Nancy Mulbayer, Fede Comín, Luis Farnox y Fernando Rossini.
"𝘿𝙤𝙣𝙙𝙚 𝙩𝙤𝙙𝙤 𝙘𝙤𝙢𝙞𝙚𝙣𝙯𝙖", en definitiva, un disco sanador, que aconseja, comparte vida y nos invita a compartirla con él. Un trabajo delicioso, conmovedor y sensible, que nos lleva justo al lugar donde todo empieza.
Un disco verdad, SINCERO, SIN TRAMPA NI CARTÓN.
ESCUCHARLO ES OBLIGATORIO



Olga Andrés


 

Gori

 

Rafa Mora

REFLEXIONES EN VOZ BAJA DE UN POETA CON ÍNFULAS A PUNTO DE SALIR AL ESCENARIO.
Veinticinco poetas, nervios@s, afilando versos para el importante recital a favor de la libertad de elección de basura de las moscas comunes en verano.
Sólo se puede leer un poema. Maldición. ¿Cuál elijo?
Si es que todos los que tengo son buenos.
Conforman mi próximo libro. Una maravilla. Ya me lo dijeron mis amig@s y el editor al que pagué para publicarlo; por cierto, que una buena pasta me costó.
Pues tengo que leer el mejor, el mejor de todos. Hoy tengo que lucirme. Es mi oportunidad para dejar boquiabiertos al escaso público asistente. Hay más poetas que público, qué cosas. Da igual.
Aunque si leo tres, seguro que tampoco pasa nada. Si son muy cortitos.
A ver, mis tiritas de colores están bien colocadas en sus páginas correspondientes.
Ay, dentro de dos plastas me toca a mí.
No escucho nada del resto. Aunque aplaudo con sonrisa empática y condescendiente.
No puedo descentrarme. Es mi momento.
Sal sereno, me digo. Da las gracias por la invitación, adula a l@s organizador@s, sonríe siempre, comenta, muy serio, que te comprometes en la lucha por la elección libre de basura para las moscas comunes y haz un chiste, que eso gusta mucho.
Y sobre todo no se te olvide decir lo de tu libro y la dirección de tu blog.
Si de tod@s est@s eres el mejor, hombre. Tranquilo, vuelvo a repetirme.
Bueno pues allá voy.
Me toca.
A por la fama.


Fito Mansilla


 

El Roto

 


miércoles, enero 28, 2026

Antonio Vega

 

Quique González

 “Nosotros estamos de paso, pero las canciones seguirán viajando mucho más lejos”

Quique González regresa este viernes a la sala Jimmy Jazz para presentar su nuevo disco, ‘1973’, su año de nacimiento.

De nuevo en la carretera, como lleva haciendo desde hace casi tres decenios, Quique González se sube este viernes a la capital alavesa y las tablas de la sala Jimmy Jazz. Será a las 20.30 horas cuando las puertas del espacio de la calle Coronación se abran, quedando todavía alguna entrada disponible para compartir la gira de presentación de 1973.

Tras celebrar 25 años de trayectoria, ahora llega su decimoquinto disco, que se dice pronto. ¿Dónde encuentra la chispa para seguir, para volver a la carretera y seguir en esto? 

–La principal motivación es seguir escribiendo canciones que nos expliquen un poco. Me sigue gustando mucho el oficio y me sigue sirviendo en lo personal y en lo profesional. Es lo que tienen los oficios vocacionales, ¿no? Es algo que no puedo dejar de hacer. Forma parte de mí. Me sigue ayudando y sigo disfrutando mucho cuando escribo canciones y cuando voy a grabar en el estudio. También cuando salgo a tocar con mi banda como pasa este viernes en Vitoria. 

Sus discos son casi como diarios de la vida. 

–Las canciones de este disco crean como un álbum de fotos de los casi tres años que he estado escribiéndolas. Mientras las escribo me voy explicando e intento que sean un reflejo fiel de la persona que soy mientras estoy escribiendo. A veces me doy cuenta de cosas un tiempo después de haber grabado las canciones, ¿sabes? Identifico cosas en mí que a primera vista no se veían y luego las encuentro la explicación. No en todas las canciones, pero en algunas sí.

Y sin embargo, siendo temas tan personales, luego la gente las hace suyas y, en realidad, Quique González desaparece. ¿Cómo se entiende que algo tan personal que usted ha escrito, de repente alguien lo convierta en suyo? 

–Lo importante son las canciones, más que nosotros. Y lo que nos va a sobrevivir es la música. Nosotros estamos de paso, pero las canciones seguirán viajando mucho más lejos. Yo entiendo eso que dices porque lo vivo como oyente. Soy músico porque me gusta mucho la música y porque quería comunicarme con otras personas a través de mis canciones, como lo hacían mis héroes musicales. Hago canciones porque soy fan de Antonio Vega, Bob Dylan, Tom Petty y José Ignacio Lapido, por decirte cuatro nombres. Como ellos me han acompañado de esta manera, yo también he intentado hacer canciones que acompañen a la gente durante un tiempo. Y que esas canciones también les lleven a ellos a sus propias historias y que les recuerden cosas. Que una canción que has escrito en tu casa tenga el poder de acompañar a cierta gente durante un tiempo me sigue pareciendo un milagro. Y es la principal razón por la que sigo haciendo. Nota aquí.



Kevin & Liniers


 

Leiva & Natalia Lafourcade

 

Félix Maraña

 Atocha

Hemos recordado el asesinato de aquellos ciudadanos dignos del despacho de abogados de Atocha. Agur eta ohore.
Honor a aquellos ciudadanos: Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz, Francisco Javier Sauquillo, Serafín Holgado y Ángel Rodríguez Leal fueron asesinados.
Miguel Sarabia Gil, Alejandro Ruiz-Huerta Carbonell, Luis Ramos Pardo y Lola González Ruiz, quedaron heridos de gravedad. Lola, compañera de Javier Sauquillo, ya sabía lo que era la muerte. En 1969, la policía mató a su novio Enrique Ruano, arrojándolo de un sexto piso. A sus padres les dijeron que el joven se había suicidado.
Para rematar la barbarie, un día se 1977, asesinaron a Lola González Ruiz. Por eso Valentín Martín Valentin Martin y Ricardo Galan Marquez han escrito y puesto en escena una obra de teatro que invoca la memoria y dignidad de Lola, asesinada tres veces.
Atando lazos
Este abrazo que aquí ves
recoge la voluntad
de hermanar la Humanidad:
lo enlazó Juan Genovés.
Pero antes y después,
sin demorar en los plazos,
una miriada de abrazos
esperan cumplir su fin:
Que te abraces con tu afín
y nadie suelte los lazos.
La rima de tus abrazos,
con versos de afinidad,
conjuga con la bondad
aunque rime con tortazos.
Aunque rime con codazos
y con puñetazos rime,
el abrazo nos redime
y nos mejora por dentro,
porque rima con encuentro:
dime si me abrazas, dime.
Abraza al niño que gime
y a la persona que llora,
abrázalos sin demora,
antes que el mundo se ultime.
Antes que todo termine
y el universo se muera,
al ver que nadie lo quiera
y se sienta desolado.
Abrázalo con cuidado,
que el mundo es frágil y espera.
(C) Félix Maraña
[Imagen: escultura El abrazo, de Juan Genovés, en homenaje permanente a los héroes de Atocha].



Celtas Cortos


 

Ismael Serrano

 

Rodolfo Serrano

 Pueblos

Si vas hacia el oeste, por viejas carreteras
que atraviesan los campos amarillos y secos,
y cruzas por los pueblos olvidados, desiertos,
con ese sol terrible, cegador, que te aplasta.
Verás águilas altas en un azul de nubes,
con el viento caliente que asfixia hasta a los pájaros
y, lejos, muy lejano, un horizonte apenas
dibujado en difusa calima temblorosa.
Si vas hacia el oeste, sin prisas ni destino,
pasarás algún club, pura ruina, sin luces,
verás en un otero los restos de un castillo,
mudo testigo ahora de los tiempos de gloria.
El mar está lejano, aunque siempre adivines
en el aire un perfume de salinas y algas.
Y ese temblor dulcísimo que acaricia el matojo,
y que a ti te parece una brisa marina.
Párate en cualquier pueblo. En este mismo. Busca
el bar oscuro y limpio donde los cuatro viejos
dejan pasar el tiempo ante un vino caliente
y saluda discreto, amable y educado.
Son la España marchita, sin dios que les asista,
olvidada de reyes y gobiernos lejanos,
y tú, sin tú saberlo, serás, sin duda alguna,
el único suceso del que hablen en la cena.
(Sigue luego tu viaje. El mar siempre está lejos).
Foto de Raul Cancio.



Franco Luciani & Victoria Birchner

 


Adrián Berra

 

Benito Quinquela Martín

 Quinquela inextinguible

1977-28 DE ENERO-2026
A 49 años de la partida del Maestro, recordamos las palabras de Eduardo Baliari: “Deja muchas cosas, muchos recuerdos, muchos hechos concretos de amor a sus semejantes y una serie de cuadros que son orgullo de la pintura argentina, de la cultura argentina… De ahí esa congoja que es silencio en el espíritu de todos los que ayer recibieron la noticia de su muerte. Muerte que debe sentirse derrotada ante ese caudal de vida espiritual que se irá extendiendo cada vez que se le recuerde en su vida y en su obra y que puede afirmarse que será inextinguible”.




Rafa Pons


 

Alejandro Astola

 


Plus Ultra

 Cien años del ‘Plus Ultra’, la primera travesía trasatlántica en un avión y la gran gesta de la aeronáutica española

Río de Janeiro acoge el espectáculo inicial de acrobacias del Ejército del Aire para conmemorar la hazaña de volar en 1926 de Palos de la Frontera a Brasil, Uruguay y Argentina.

Un dibujo con los retratos de los cuatro aviadores españoles junto al hidroavión y las carabelas de Colón convocaba a los cariocas, con llamativa precisión, un día de principios de 1926: “El Plus Ultra debe llegar a Río entre las cinco y las seis de la tarde. Crece por todas partes el interés por el audaz raid”. Cuando la aeronave asomó sobre la bahía de Guanabara el 4 de febrero con uno de los motores averiado, eran tantos los barcos reunidos para presenciar el espectáculo que el Plus Ultra tuvo enormes dificultades para amerizar, según el relato recopilado por el historiador Rostand Medeiros. Ya en tierra, una multitud aguardaba excitada.

Según publicó Folha de Manhã, la Cámara Española de Comercio había pedido a sus socios que facilitaran a los compatriotas y sus descendientes acudir al recibimiento. A las mujeres, las animaron a colocarse flores en el cabello, “de preferencia claveles”. Miles de cariocas, con banderas y banda de música, recibieron en Río de Janeiro, entonces la capital de Brasil, a los protagonistas de la mayor gesta de la aeronáutica española. Nunca antes una aeronave había completado la travesía transatlántica.

El Plus Ultra, un hidroavión Dornier Wal bimotor con la tecnología punta de hace un siglo, fue modificado para aumentar su potencia con dos motores de 450 caballos. Despegó de Palos de la Frontera —como Colón siglos antes— rumbo suroeste, hacia el Atlántico Sur. Completar los 10.270 kilómetros de la travesía interoceánica requirió siete etapas: Palos-Las Palmas-Porto Praia (Cabo Verde)- Fernando de Noronha (Brasil)-Recife-Río-Montevideo-Buenos Aires. En total, 59 horas y 40 minutos a una velocidad media de 172 kilómetros por hora (en ese trayecto los vuelos comerciales van ahora a 900 kilómetros por hora).

Para conmemorar aquella hazaña, un equipo de militares españoles vuelve, con una exhibición acrobática de los helicópteros colibrí a cargo de la patrulla ASPA, a los cielos de Río (este miércoles sobre la playa de Ipanema), Montevideo (el 1 de febrero) y Buenos Aires (el 4 de febrero). Este martes en el ensayo, los colibrí han dibujado la bandera española ante el Cristo Redentor.

El comandante Ramón Franco Bahamonde, 29 años, el hermano pequeño del futuro dictador, que militó por un tiempo en las filas republicanas, pilotó la misión y el Plus Ultra. Tanto él como el copiloto, el capitán Julio Ruiz de Alda, iban al descubierto, sintiendo el viento en la cara. También a bordo, el teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico, el soldado Pablo Rada, al que un grupo de obreros quiso acercarse a saludar personalmente en el acto oficial de despedida en Huelva. El interés de la prensa —y de las autoridades españolas— era tal que un veterano periodista, Emilio Herrero, de United Press, se coló en el avión, con el aval del piloto, y compartió la experiencia de volar con ellos hasta las islas Canarias. Gracias al reportero existen fotos de aquel tramo.

La proeza encumbró a sus protagonistas “como arquetipos del héroe moderno, que combinaba audacia y arrojo con dominio técnico” e “inspiró en toda una generación el interés por la ciencia y la ingeniería”, explica en una entrevista por videollamada desde Río el general de división Juan Sanz, jefe del servicio histórico y cultural del Ejército del Aire y del Espacio. La travesía demostró que “el cruce por el Atlántico Sur era viable en términos de seguridad y eficiencia para travesías interoceánicas”. Aquella era una época de feroz competencia entre países en el terreno de la aviación, como muchas décadas después la carrera espacial.

El Plus Ultra completó la compleja y celebrada misión un año antes del vuelo más famoso de aquella época, el Nueva York-París que Charles Lindbergh hizo en solitario y sin escalas. Un trayecto más corto que el de los españoles y con unas condiciones meteorológicas menos adversas que las del Atlántico Sur, por las corrientes tropicales. Nota aquí.