lunes, junio 08, 2026

Rodolfo Serrano

 TANGO

y Anabel Díez
(Habitaciones 316 y 333)
Gracias por la tristeza y el olvido.
Por no tener ni citas ni llamadas.
Por no tener reloj ni calendario
y llegar tarde a todo y a destiempo.
Gracias por el olvido y hasta siempre.
Aunque es verdad que hay noches largas largas
y días de tormenta que te pillan
a cuerpo y en la calle y sin paraguas.
Algún nombre olvidé hasta pronunciarlo,
y aprendo, poco a poco, a beber solo.
Siempre estará la ley de la taberna
que dicta que te escuche el camarero.
Tampoco busco amores ni pasiones.
Tal vez una mujer que me acompañe
a un bar, a la farmacia a cualquier viaje,
que llore al escuchar a Goyeneche.
A los viejos amores, mis respetos.
Los nuevos ya no dan ni un sobresalto.
Y, ante ellos, lo mejor es retirarse,
lo mismo que hizo Rick en Casablanca.
En fin, que esta tristeza que me viene
de cuando en vez y muy de tarde en tarde
la cuido con cariño y agradezco
que me la hayáis dejado en usufructo.
Por lo demás, ahí sigo por las calles,
como un gato sin gata en un tejado.
Saludo a quien me encuentro en las esquinas.
Y apuro en las tabernas los recuerdos.
(Por cierto, si me veis alguna noche
en un lugar poco recomendable,
no hagáis caso si olvido nombre y rostro:
Es que me duele aún alguna ausencia).
Foto de Raul Cancio.



Ismael Serrano

 

Ana Montojo

 


Rolo Sartorio

 Rolo Sartorio, de La Beriso, dice que es un embole, que no tiene anécdotas para contar y se define: “Soy casi un solista con banda”

A los 53 años, y después de llenar River y ser telonero de los Rolling Stones, toca en teatros para 1.500 personas.

Dice que es lógico, que no para de componer, que YouTube y Spotify no le rinden, e insiste con que sigue grabando discos porque es algo que le encanta a él, no al público.

Tampoco la pavada, pero las manos de Rolo Sartorio, tatuadas y enormes como para un mi menor en la guitarra, se parecen a las de un luchador de UFC. Encima, de entrada, cuenta que la otra vuelta quiso ir a buscar a un periodista que se aventuró a titular una nota suya con algo que él no había dicho.

Antes de ser Rolo, El Sartorio fue la primera película porno de la historia. Se filmó en la Argentina, dura cuatro minutos y está fechada en 1907. Se la tenemos prometida al cantante de La Beriso. Sí Rolo, todas las categorías del porno que conocemos empezaron a orillas de una playa de Quilmes. Tres mujeres desnudas se acarician (lesbianismo) y un hombre con máscara (fetichismo) va y secuestra a una de ellas.

Sartorio Segundo tuvo un año rutilante hace exactamente una década. En 2016, La Beriso llevó 55 mil personas a la cancha de River y además fue telonera de los Rolling Stones. Cuesta decir “la banda”. Sólo parece haber ojos para este colorado que ahora se nos antoja un estibador arrancado de un cuadro de Quinquela Martin. En la oficina donde nos reciben con sánguches de miga y gaseosas está también alguien que se presenta como el baterista de la Beriso, Javier Pandolfi, ah, hola, mucho gusto.

El momento bisagra llegó con su quinto álbum, Historias (2014), donde había canciones como No me olvides y Traicionero. Ahí arrancó una seguidilla de reconocimientos: primer Disco de Oro y shows cada vez más multitudinarios en estadios cada vez más grandes. Luna Park, Malvinas Argentinas, el Único de La Plata, Ferro, Vélez y River.

“Tengo un carácter que a los demás les molesta un poco. Es como si contestara mal, pero yo en realidad no me veo así. Me veo más... más simpático. A veces me comparan con Vicentico. Dicen que él es difícil para las entrevistas. A mi me joden las fotos. Que me pidan que me ría. Detesto que me den esa clase de indicaciones”.

En 2017 había títulos que hablaban de La Beriso como si fueran Los Redonditos de Ricota. "El dueño del nuevo rock argentino". Rolo Sartorio se trasformaba en la cara de la banda más convocante del país junto a La Renga. No tenían competencia. Los medios tradicionales llegaban un poco tarde a un fenómeno que había empezado 20 años antes.

Se descubría al Sartorio futbolista que no fue, al del pasado de vendedor callejero. Para no quedar rezagados, de un solo sorbo nos enterábamos de su infancia en Dock Sud, del dolor por la muerte de sus hermanas y un olfato afinado para saber detectar a los amigos del campeón. La Beriso seguía siendo la banda nueva.

Ya habían llenado la cancha de River y el Estadio Unico de La Plata, pero debían aclarar que no eran de Berisso sino de Avellaneda. "Toqué en River, volví a cenar con mi señora y levanté los platos de la mesa como siempre”. Lo cuenta y te suena haberlo leído o escuchado antes. Debe ser la manera de explicar su llamativa falta de exotismo.

Hicieron una rueda de prensa para anunciar un show en el Teatro Vorterix. El Teatro Vorterix tiene capacidad para 1.500 personas. Uno que no conoce casi nada de La Beriso sólo puede sorprenderse.

-¿Pero que pasó con ustedes? ¿Es un tema de popularidad?

Sartorio señala con el mentón de acero al baterista, y Pandolfi sale al toro. “Hicimos tantos estadios que ahora quizás nos toque experimentar la cercanía de la gente, algo que se disfruta muchísimo”.

-Dale...

-Fue una locura -vuelve Rolo-, un verdadera locura, pero después supongo que viene la meseta de todas las bandas y uno tiene que saber buscar su lugar. Es algo normal.

-¿En serio es normal?

-En el mejor momento me agarró la manager de uno de los más grandes artistas que tenemos en la Argentina y me dijo: “Prepárense porque después de los estadios viene la meseta o empieza a bajar”. Y tenía razón.

-¿Esto te enoja?

-¿Enojarme? ¿Por? -repregunta logrando que los sánguches de miga vayan hacia él-.

-Bueno, el año pasado le dijiste a este diario que no ibas a grabar más discos porque la gente solo quiere oír los temas viejos.

-Sigo pensando lo mismo, lo cual es un problema porque me la paso componiendo como un animal. Pero es así: la gente se enamora de un grupo por los primeros tres discos, después ya sacás discos porque te encanta sacar discos. El público quiere escuchar siempre las mismas canciones. Las bandas de estadio, fijate, tocan las que todos conocen. Nota aquí.




La Delio Valdez & Abel Pintos

 

Frank Delgado

 


Ramón Serrano

 DE LA PALABRA SAGRADA

Ver amanecer
escuchar el silencio
magullada la carrocería
chirría el chasis
el motor respira cansino y sin embargo aguanta
se ha hecho costumbre descansar tres o cuatro horas
el tiempo de reposo del hipotálamo
mirad la frondosa acacia de enfrente como duerme
mirad el gris cobarde del cielo de los ajusticiados
hoy no es un viernes cualquiera
es el día de las decepciones y los desalentados
hubo tiempos de ilusiones
incluso de celebraciones y pavanas vanas
hay que regresar a mis veredas de la floresta
donde la fragancia revive en el alma
hay que evitar el cielo plomizo y la mar de estaño
si tomas como tuya la palabra sagrada
evitarás caer en pana
en las aguas primordiales crece el plancton que alimenta
el verso puro de la templanza
mirad mirad
ya despiertan las acacias
graznan las gaviotas en el tejado de la madrugada
ella está sentada en el sofá de enfrente
sonrisa abierta cuando me canta
no la veis porque os falta la palabra sagrada
ella nunca se fue
ella vino para quedarse
asistir al gran evento
el aquelarre de Musas alrededor de la Metáfora
ella no se fue
ella me sonríe siempre cuando canta
porque en su gineceo guarda la palabra sagrada
pétalos flotando en la copa de cava.



Mario Díaz

 

Jon Andión

 


La Despensa de Aurora

 En despensa centenaria de Villa Devoto, un bodegón con flan premiado y un hit: polenta cremosa con croquetas de osobuco

La despensa de Aurora funciona en un local que data de 1920.

También sirven platos de parrilla y pastas caseras.

Si existe un plato que un buen bodegón tiene que tener es un buen flan. La Despensa de Aurora, en el límite entre Devoto y Villa Pueyrredón, lo tiene y con diploma: a fines de 2025 ganó el premio al mejor flan de bodegón de la Ciudad, otorgado por el Gobierno porteño.

Pero no todo es flan, como buen restaurante popular también sirven parrilla, pastas caseras, una polenta cremosa con croquetas de osobuco que es uno de los platos más pedidos. El local data de 1920, cuando el asfalto aún no cubría la transitada calle Griveo. Ahí funcionaba una despensa de barrio. Una de las mujeres que la atendió se llamaba Aurora. El nombre gustó y quedó.

A la noche cuesta conseguir mesa. Es una postal conocida para los vecinos pasar por la esquina y ver la cola esperando para comer. Las porciones son generosas, para compartir. Y además hay terraza. La ambientación ayuda porque remite a lo que el lugar fue: una vieja despensa de barrio.

Cómo es y qué se come en La Despensa de Aurora

La Despensa de Aurora está en la zona Norte de Devoto, a tres cuadras de Villa Pueyrredón, en una zona alejada del polo gastronómico que rodea a la plaza de Devoto. El barrio tiene propuestas instaladas: la parrilla Marycarmen, el bar Geppetto, el restaurante La Chancha y los Veinte.

Desde hace un tiempo también el primer restaurante con nombre propio de Fernando Trocca, que terminó de poner la zona en el mapa. Casas bajas, sin el ruido del centro de Devoto. Barrio de verdad.

El local data de principios de 1900, cuando las calles eran de tierra y una despensa abastecía a los vecinos de la zona. Sathya Pintos, el dueño actual, se enteró de la historia hablando con vecinos antiguos mientras armaba la identidad del lugar. La primera persona que atendió ahí se llamaba Abraham. La segunda se llamaba Aurora. "Me gustó mucho más Aurora", dice. Y con ese nombre abrió en 2019.

La apertura duró tres meses. En marzo de 2020 llegó la pandemia. "Acá no había nada, había funcionado un restaurante pero en decadencia absoluta. Entré sin fondo de comercio, con piso y techo, sabiendo que habían dejado un muerto", cuenta. Lo que siguió fue reconstruir desde cero, con una idea clara: que la cocina tuviera tanto protagonismo como la parrilla.

Sathya venía de trabajar seis años como supervisor en Cablevisión, después gerenció, junto a su familia, una residencia de adultos mayores en Devoto. De gastronomía sabía lo que había cocinado de chico y lo que le apasionaba. Para traducir las ideas al plato convocó al chef Diego Rojas, con quien desarrolla hasta hoy todo lo que sale de la cocina. Nota aquí.




María Peláe

 

César de Centi

 


Pablo Neruda

 


No Te Va Gustar, Jorge Drexler, Agarrate Catalina & Hugo Fattoruso

 

Leire Martínez

 


Javier Bergia

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Fue un placer participar junto a compañeros tan entrañables en el homenaje al cantautor, poeta y muy querido Pablo Guerrero Cabanillas. ¡Oh!, mío Pablo, el de la barba en flor. Gracias de corazón a todos los que lo hicisteis posible. Con mucho gusto. Hasta siempre Pablo. Foto: Paco Manzano.



Rolo Sartorio

 

El Plan de la Mariposa

 


Indio Solari

 El adiós al Indio Solari: debajo de la lluvia, miles de fanáticos despidieron a la leyenda durante las 18 horas de velorio

Las puertas del Microestadio Gatica se cerraron pasadas las 4 de la madrugada y a las 6 el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires informó que, luego de retirarse los últimos seguidores, la familia del artista decidió finalizar la despedida pública. En el momento de mayor concurrencia, la fila para ingresar llegó a los 8 kilómetros de extensión.

Miles de personas se acercaron al Microestadio Gatica de Villa Domínico, en el partido de Avellaneda, para darle un último adiós a Carlos Alberto “Indio” Solari, quien fue hallado sin vida el viernes 5 de junio a las 9 de la mañana, cerca de la piscina de su casa en Parque Leloir. Murió de un accidente cerebrovascular (ACV), de acuerdo con lo que indicó la autopsia.

El velorio comenzó a las 10 de la mañana del domingo, una hora antes de lo previsto, debido a la masiva presencia de seguidores que formaron una fila que llegó a extenderse por casi 8 kilómetros, cerca del límite con la Ciudad de Buenos Aires. El ingreso al predio se mantuvo abierto desde entonces y hasta la madrugada de este lunes, cuando el flujo de fanáticos, que se había mantenido en constante movimiento pese a la lluvia y las bajas temperaturas, comenzó a mermar.

La familia había anticipado en un comunicado que la ceremonia continuaría sin horario de cierre “hasta que haga falta, para que nadie pierda su oportunidad de decirle adiós", pero cerca de las 4.30 se cerró la transmisión en vivo.

Pasada las 6 de la mañana llegó la confirmación de que no habrá reapertura porque finalizó la ceremonia que tuvo lugar en el predio de la avenida Mitre al 5.000, en el Parque de los Trabajadores.

Luego de 18 horas de un adiós multitudinario que ya quedó en la historia de la Argentina, esta mañana el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires informó: “Luego de retirarse los últimos seguidores, la familia ha decidido finalizar la despedida pública de Carlos “Indio” Solari en el Parque de los Trabajadores en Villa Domínico, Avellaneda".

En el mismo comunicado, las autoridades destacaron la colaboración de los cientos de miles de personas que se acercaron a saludar por última vez al mítico cantante argentino: “Agradecemos a la multitud que se acercó para despedir a su ídolo, cuidándonos entre todos y garantizando una movilización en paz. Este Ministerio agradece especialmente a quienes colaboraron y formaron parte del operativo para despedir al Indio”. Nota aquí.




Sergio Más

 


domingo, junio 07, 2026

Coque Malla, Dani Martín, Rulo y la Contrabanda

 

Frank Delgado

 


Clara Ballesteros

 Clara nos cuenta por Facebook.

Ya han pasado tres días desde el Homenaje a Pablo Guerrero en la Escuela de Caminos de Madrid y creo que es el momento de significar a quienes han hecho posible este Homenaje preparado desde hace meses.
La iniciativa partió de la Escuela de Caminos y de la Fundación Ingeniería y Sociedad, con Angel Guerrero, Luis Marceriño, Vicente Negro y David Novaes, como equipo promotor. Me invitaron a participar en la organización, también por parte Antonio Guerrero, el hermano de Pablo y accedí llena de ilusión.
Mis primeros pasos: pedir orientación a Luis Mendo y a Lara López.
Lara López aceptó sin dudar el papel de presentadora y conductora del concierto, que pensamos iba a bordar -como de hecho así fué-, por su experiencia en la Radio , su conocimiento del mundo de la canción de autor y ¡añado yo! : por su preciosa voz y su don y sensiblidad de poeta. Fue una ayuda imprescindible para todos los contactos y criterios para la elaboración del espectáculo. Sentir su apoyo fue fundamental, del principio al fin.
Con la incorporación posterior de Gloria González para las funciones de Comunicación y de Armando Ruah para cubrir las complicadas cuestiones técnicas y necesidades de cada cantante y del sonido y luces del concierto, quedó conformado el equipo que llevó hasta el final el Homenaje. Armando fue mi interlocutor fundamental en el diseño final del acto.
Se fijó la fecha del 23 de mayo pero tuvimos noticia de que en esa fecha estaba prevista la celebración del Concierto para el Sáhara. Cambiamos de fecha y en ese tránsito, perdimos la participación de algunos cantautores. Luis Pastor, Pedro Guerra, Ismael Serrano no han podido estar por coincidencia de trabajo. También hubo ausencias por razones de salud.
Todas y todos los participantes: músicos, cantantes, poetas, respondieron a la invitación, sin dudar ni un momento, de forma muy generosa y en muchos casos con grandes desplazamientos para poder asistir.
No fue sencillo articular un espectáculo artístico con más de treinta partipantes, cuidando especialmente de no perder el ritmo y evitar una duración excesiva. Todos los participantes lo entendieron y fueron muy rigurosos con las pautas de tiempo que establecimos para canciones y poemas.
Y aquí radica el problema que situó a Lara López y a Fernando González Lucini en una situación muy enojosa. El error, mi error, fue el no haber hablado directamente con Lucini para conocer el contenido de su intervención y la necesidad de tiempo. Siento mucho que por este error, se haya tomado, en algunos casos, la parte por el todo y se haya descalificado todo el Homenaje declarándolo caótico y criticando de forma irrespetuosa a los propios artistas.
Recibimos todos nosotros una gran cantidad de elogios por este Homenaje, llenos de la emoción que Pablo Guerrero suscita.
Agradezco especialmente los post de Víctor Claudín, Cibercanción de Autor (Fernado Bódalo), Javier Batanero, Paco Manzano y tantos otros amigos por sus respetuosos comentarios no exentos de crítica.
Y no menos emocionante fue ese público que lleno la sala de amor y aplausos a Pablo Guerrero, su persona, su obra, a su imponente figura.
“A cántaros” volvió a nuestras gargantas y a nuestros corazones, con esa actualidad que hace de su mensaje un deseo colectivo de resistencia.
Si Pablo levantara la cabeza … desde su inmensa humanidad, desde su humildad, seguro que sentiría una gran emoción, percibiría el amor que hemos volcado en este gran abrazo en torno a él y sería compasivo con nuestros fallos.
Gracias a todas y a todos, a quienes puedan leer este mensaje y contádselo a los demás.



Lolita Flores

 

Leonardo de León

 


Lionel Messi

 Messi: el mejor artesano

Lo ganó todo con el Barça y tiene el récord de balones de oro. Hace cuatro años, en Qatar, se quitó la espina mundialista. En vísperas de su sexta Copa del Mundo, suma a su lista de galardones el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026.

Messi se va; se va y, durante años, será el espejo de cada novedad: bueno, este sí podría ser el nuevo Messi. Pero muy pronto él dejará de ser quien siempre fue. Muy pronto —unos meses, un año— los medios ya no hablarán de él todos los días, los millones ya no hablaremos de él todos los días: tendrá que sucederle algo importante —ir a la playa con sus hijos, cenar con su señora— para que lo nombremos. Será un cambio brutal: su vida fue que lo miremos y lo comentemos, que lo envidiemos y lo veneremos desde hace más de 20 años, cuando tenía 16 o 17. Va a ser raro para él vivir un poco lejos de nosotros; va a ser raro para nosotros vivir casi sin él. Raro, y nos acostumbraremos. Lo extrañaremos cuando las cosas vayan mal. Miraremos sus goles en YouTube, cada vez menos. Lo iremos olvidando.

Pero falta, todavía, para eso; mientras tanto, en estas semanas de Mundial estará más presente que nunca. Todo lo que haga será chicle mediático. Para muestra, un botón: Messi fue con su equipo de Miami, campeón de USA, a ver al presidente Trump en pleno ataque a Irán. En Argentina algunos se lo reprocharon con vehemencia; otros les gritaron que era Messi y podía hacer lo que se le cantara. La Argentina es tan caprichosa que, con su clásica capacidad de grieta, ha conseguido que el kirchnerismo reivindique a Maradona, el mileísmo a Messi. Se armaron barricadas: Maradona era el sindiós diabólico mientras que Messi era la representación del orden familiar casi cristiano, argentino de bien.

Para creerlo hay que olvidar que Lionel Messi es un producto triste de la Argentina actual. Es, en todo caso, un chico que tuvo que dejar su país a sus 12 años para seguir el tratamiento que necesitaba para crecer esos centímetros que necesitaba para crecer en el mundo del fútbol. La Argentina no pudo o no quiso dárselo y él se fue haciendo así, lejano, extranjero de toda extranjería: no vivía en su sitio pero seguía hablando como si viviera, se armó una especie de barrio rosarino en la cabeza y en ese barrio está instalado desde entonces. Es el migrante tipo de estos tiempos, el que se va y se queda.

Y es, también, el más famoso de estos tiempos. En un mundo que ataca a los migrantes, él y sus compañeros de triunfo lo son —porque se fueron. En los países ricos, otros lo son porque vinieron. Somos tontos: los patriotas más xenófobos gritan los goles de señores que sus gritos intentan deportar —el deporte masivo. Los migrantes son el núcleo de este gran negocio de punta que se llama fútbol; la concentración de la riqueza futbolística en tres o cuatro ligas es otra forma de la desigualdad mundial. La enorme mayoría de sus estrellas no juega en sus países, pero no es lo mismo un Mbappé en España o un Rodri en Inglaterra que la legión sudaca que se vende inevitablemente a clubes europeos porque los suyos no pueden pagarles las vacunas o los Lamborghini. Nota aquí.




Andrés Suárez

 

Lisandro Aristimuño

 


Santy Pérez

 CiberCanción de Autor nos cuenta por Facebook.

Santy Pérez en Taberna Garibaldi
Bajo la imponente bandera republicana que preside el recoleto escenario de la Taberna Garibaldi, Santy Pérez volvió esta tarde a demostrar por qué su nombre ocupa un lugar distinto y auténtico en la canción de autor madrileña. Un rock de autor con fuerza y poesía.
Desgranó temas ya conocidos y otros menos transitados, regalándonos incluso una hermosa incursión en el repertorio de El Último de la Fila con una versión de “Sin Llaves”. Desde CiberCanción de Autor ya hemos hablado en diversas ocasiones de la maestría y la excelencia que atesora Santy Pérez, de esa autoridad serena y esa energía incontestable con la que imprime carácter a cada canción, incluso a las más íntimas y desnudas. Esta tarde volvimos a disfrutar como enanos con el buen hacer de este musicazo.
Quizás, la nota más novedosa, además de un público internacional; llegó fuera del repertorio: Santy lleva ya más de una semana bebiendo únicamente Acuarius, un auténtico hito en su carrera vital que merece quedar consignado en la pequeña intrahistoria de sus conciertos.
Y aunque el habitual ruido de barra de la Garibaldi nunca concede tregua, la guitarra rotunda de Santy sonó con poderosa firmeza, imponiéndose a las conversaciones mundanas y recordándonos que cuando un músico tiene carisma y verdad, siempre acaba encontrando su espacio.
Tuvo además el acierto de invitar al escenario al músico Julio Rospir Autor que nos adelantó un tema de su próximo disco, añadiendo un atractivo contrapunto a una tarde de música sincera, cercana y sin artificios.







Rosa León & Rozalén

 

Benjamín Prado

 




Indio Solari

 Su última carta

Hay un ruido de platos vacíos en la Argentina.
Un sonido áspero.
Como ascensores cayendo dentro de hospitales apagados.
Como tizas partidas sobre pizarrones gastados en escuelas que ya no llegan a fin de mes.
Y mientras desde arriba venden épica financiera con sonrisa televisiva, abajo la realidad mastica gente.
Los jubilados cuentan monedas como si fueran balas sobrevivientes de una guerra perdida.
Les licuaron la vida despacito.
Primero los remedios.
Después la comida.
Después la dignidad de tener que elegir entre calefacción o un paquete de arroz.
Y todavía aparecen predicadores del ajuste diciendo que el sufrimiento “era necesario”.
Como si el hambre fuese una materia universitaria.
Como si ver ancianos revolviendo descuentos fuera parte del equilibrio fiscal.
Los laburantes tampoco llegan.
El sueldo dura menos que un semáforo en verde.
El consumo se desplomó porque ya no se compra: se sobrevive.
La heladera parece un teatro abandonado después del saqueo.
Y en las calles hay persianas bajas como párpados cansados.
Construcciones detenidas.
Fábricas respirando por tubos.
Comercios vacíos donde antes había ruido de monedas y olor a pan caliente.
La recesión avanza como hollín pegado detrás de las paredes.
Silenciosa.
Espesa.
Entrando en las casas mientras algunos influencers del mercado festejan numeritos como si la economía fuera un videojuego sin cadáveres.
También le metieron motosierra a la educación y a la salud.
Universidades asfixiadas.
Hospitales universitarios peleando por insumos básicos.
Docentes agotados enseñando entre ruinas presupuestarias y techos que lloran goteras.
Pero en la televisión hablan de libertad.
Siempre libertad.
Aunque millones estén cada vez más presos del miedo, de las deudas, de la angustia de perder el trabajo.
Y entonces aparece el gran truco del circo:
hacerte creer que la crueldad es valentía.
Que insultar es gobernar.
Que destruir es sincerarse.
Que el ajuste sobre los cuerpos cansados del pueblo es una especie de purificación divina.
Hay fanáticos aplaudiendo el incendio mientras el humo les entra por debajo de la puerta.
Gente defendiendo verdugos porque aprendieron a odiar más de lo que aprendieron a pensar.
Y lo más oscuro no es el personaje delirante que grita desde el escenario.
Lo verdaderamente oscuro es una sociedad agotada, partida, furiosa…
que empezó a normalizar que le rompan el alma a los más débiles mientras le llaman “cambio” al derrumbe.
La Argentina no se está quedando sin plata solamente.
Se está quedando sin alma.
Sin paciencia.
Sin futuro.
Y cuidado…
porque cuando un pueblo ya no siente el dolor del otro,
el monstruo deja de gobernar desde arriba.
Empieza a vivir adentro de todos.
INDIO



Ricardo Mollo

 

Christian Masello

 La vez que recibí un mensaje del Indio desde su “palacio silente”

Cuando el artista tuvo el gesto de prologar un libro de un periodista del diario El Cordillerano.

“Christian, contesta Indio”. Así decía el mail que recibí un día de febrero de 2014. El correo electrónico contenía un archivo adjunto con un texto sobre Enrique Symns firmado por Solari y destinado a usar como prólogo en un libro en el que yo trabajaba.

Admito que, al ver aquello, algunas lágrimas se deslizaron por mi rostro. Pocas personas hicieron de su palabra un templo como él lo hizo. De la hablada, de la cantada y de la escrita. Daba escasas entrevistas. Sus recitales no eran conciertos, sino misas. Y lo que escribía —las letras de sus temas y demás— contenía un halo de misterio que enriquecía la leyenda. Que hubiese aceptado realizar aquel prefacio, simplemente, me resultaba increíble. 

Hoy, ante la noticia de su muerte, nuevamente aparecen aquellas lágrimas. Si bien la frase atribuida al filósofo griego Heráclito, vinculada al fluir de la vida, afirma que nadie se baña dos veces en el mismo río, insisto en que las lágrimas son las mismas. De algún modo, renacieron para volver a morir en un instante. Pero cambiaron su vestimenta. Algo más de doce años atrás, iban ataviadas con un vestido elegante, casi de fiesta, y ahora caen al vacío con ropajes negros, luctuosos. Aquellas eran dulces; estas, saladas.

“Camino del infierno se alcanza a ver el cielo y es bastante…aburrido. Esto parece habernos dicho Enrique todo el tiempo”, así comienza el texto que mandó por mail. El Enrique al que alude, claro, es Symns, periodista y notable escritor que falleció en 2023, creador de la mítica revista Cerdos & Peces y monologuista de varios shows ochentosos de Los Redondos.

El libro, que salió en 2015, se titula Enrique Symns. Dolor, soledad y magia frente a las puertas de la eternidad, y las palabras del Indio, presentadas como un “prefacio epistolar”, fueron enviadas desde —tal como él lo denominó— su “palacio silente”.

En 2022, en tanto, se editó Por qué escuchamos a Leonard Cohen, libro de Marcelo Figueras, también con prólogo del Indio, quien, sobre el final de aquel texto, refiriéndose al poeta y cantante canadiense, escribe: “Influenciado por la melancolía de Cohen, he imaginado muchas veces una manera de irme de esta dimensión, cuando mi tiempo aquí termine”. Y profundiza: “Sería algo así. Estoy jugando póker (cerrado, por supuesto) con amigos, y en un momento me levanto. Abandono la partida en silencio, dejando mis naipes volcados del revés sobre la mesa, sabiendo que mis amigos no osarán darlos vuelta y descubrir mi juego…”. 

Quedate tranquilo, Indio, a nadie se le ocurriría develar lo profanamente sagrado.

Descanse en paz.

Nota aquí.




Lalo Mir

 

Iván Noble

 Iván nos cuenta por Facebook.

Wittgenstein dice que de lo que no se puede hablar, lo mejor es callar. La muerte es inefable. Y cuando sobreviene una que nos conmueve, pedaleamos en el aire del Lenguaje y nos convertimos en tartamudos intentando decir sombras. Ayer me explotó el teléfono con invitaciones de productores de radio y televisión ( ni se imaginarían algunas…) para “hablar dos minutitos del Indio”. Pero la verdad es que a mí me sobra un minuto y medio para nombrar lo único que creo importante: su muerte es un hachazo en la corteza de la Cultura Popular Argentina; su obra arañó el corazón del pueblo y eso es un enorme y precioso misterio que solo logran en vida unos poquísimos tipos bendecidos.
Qué se le va a hacer…pasa la vida y se nos va poblando de ausencias.
Gracias por las canciones, Indio.
Y buen viaje, adonde sea que estés viajando.