sábado, abril 11, 2026

Tráfico de Libros

 𝐋𝐚 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐞𝐫𝐢́𝐚 𝐝𝐞 𝐋𝐚𝐯𝐚𝐩𝐢𝐞́𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐟𝐮𝐧𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐛𝐢𝐛𝐥𝐢𝐨𝐭𝐞𝐜𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬 𝐦𝐚𝐲𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐞 𝐢𝐧𝐯𝐢𝐭𝐚 𝐚 𝐭𝐨𝐜𝐚𝐫 𝐞𝐥 𝐩𝐢𝐚𝐧𝐨

Hay una muchacha que ha abierto una librería en Lavapies , y va diciendo que le presta los libros a las personas mayores. También tiene un piano para que lo toque la gente y le dijo a Telemadrid amablemente que por favor que no vinieran por su librería, que con ellos no.
La gente dice que es una locura, abrir una librería en el 2024, otros piensan que es una necesidad.
Para los que me preguntaron la dirección de la librería se llama:
"Tráfico de Libros."
Librería de segunda mano.
C/ sombrereria 6. Lavapies, Madrid.



Diego Ojeda


 

Santiago Segura

 

Félix Maraña

 MEDIO SIGLO DE POESÍA

Hay que tener mil reaños
para ser un editor
de poesía y valor,
para, tras 50 años,
avanzar nuevos peldaños,
persistiendo en el empeño.
Pero se ha cumplido el sueño
de coronar una obra
que, pasado el tiempo, cobra
un objetivo risueño.
De este modo en Huerga & Fierro
han traspasado el umbral,
esa cima cultural
de impreso grabado a hierro,
con más acierto que yerro,
con coraje y trayectoria
confirmando así una historia
en el mundo editorial,
tarea consustancial
de luz, testigo y memoria.
Sea en la feria de Soria,
en Fuencarral o Madrid,
Txaro logra en buena lid
una presencia notoria
en cada convocatoria
con éxito más que fijo
pues logra con su botijo
de barro y de poesía
regalarnos alegría
y vender con regocijo.
Yo me tatuaré un botijo,
en el centro de la frente,
esperando diligente,
y así lo pido y exijo,
un recompensado alijo
de lírica y narrativa,
cosecha de letra viva
hecha gozosa canción,
una excelsa creación,
la mejor que se conciba.
Ya van cincuenta más uno
en esta lírica empresa,
actividad que no cesa,
para aumentar el consumo
de lo mejor de ese zumo
que surte de los poemas,
deriva de alegres flemas
para continuar la juerga,
medio siglo que da Huerga
y Fierro en miles faenas.
En la Feria de Toledo
y en la Feria de Trujillo
la poesía es el brillo
y con su fervor me quedo.
La poesía es el credo
de todos los creadores.
Junto con los editores
se entiende la promoción
de estos haces de emoción,
camino de los lectores.
Tras medio siglo y un día,
la tarea sigue y crece
y en su biblioteca ofrece,
además de poesía,
narrativa en armonía
junto a nuevas expresiones.
Y surgen publicaciones
de muy diversos registros,
con algunos imprevistos
y cuidadas ediciones.



Javier Sáez de Ibarra

 


Juanes

 


Ramón Serrano

 A SOÑAR

Ahora sí que me voy a la cama
ahora me voy a soñar
la estancia libre de sombras
la música se acerca con su guitarra
no hay trenes en las vías muertas
ni las horas marcan silencios
en el inquieto mar de la infancia
ahora sí que me despido
ahora dormiré soñando
no contaré corderos
escucharé Pirekuas de su rica Voz amada.
La Musa y su Poeta



Belén Jiménez

 


Idígoras y Pachi

 


viernes, abril 10, 2026

Silvina Moreno & León Gieco

 


Mercedes

 La ciudad cerca de Buenos Aires donde el salame es protagonista y atrae turistas todo el año

Este producto regional marca la identidad de la cuidad bonaerense.

Allí se realiza la Fiesta Nacional del Salame Quintero, la del Durazno y la Fiesta Provincial de la Torta Frita.

Aproximadamente a 100 kilómetros de Buenos Aires, se encuentra una ciudad cuyo protagonista es el salame. Además de su oferta gastronómica, se caracteriza por ser un lugar tranquilo que atrae miles de visitantes durante todo el año.

Ubicada en la Provincia de Buenos Aires, esta ciudad también es la sede de la Fiesta Nacional del Salame Quintero; de la Fiesta Nacional del Durazno, en diciembre, y de la Fiesta Provincial de la Torta Frita, que se llevará a cabo este 11 y 12 de abril.

La ciudad bonaerense de Mercedes es el destino ideal para aquellos fanáticos de los embutidos, especialmente del salame quintero, el producto artesanal que marca la identidad de este lugar.

Este producto es tan importante que, desde 1975, tiene su propia Fiesta Nacional y reúne productores, gastronomía regional y espectáculos. A partir de 2001, la celebración extendió su duración a 3 días y año tras año recibe miles de visitantes.

Además de la oferta gastronómica, Mercedes es reconocida por los diferentes espacios al aire libre que ofrece para disfrutar y descansar en una escapada de fin de semana.

Qué planes hacer en Mercedes

El Parque Municipal Independencia es uno de los más destacados. Con 55 hectáreas junto al río Luján, es el punto ideal para realizar caminatas, picnics en familia o con amigos y actividades recreativas.

Por otro lado, cuenta con la Reserva Natural Arroyo Balta, un espacio con espejos de agua y áreas naturales ideal para realizar recorridos y avistaje de aves.

Mercedes también se ubica cerca de dos pueblos rurales ideales para visitar luego de esta ciudad protagonizada por el salame:

Tomás Jofré: considerado uno de los polos gastronómicos más importantes de la provincia.

Altamira: se trata de una localidad tranquila conocida como "pueblo lento", ideal para quienes buscan desconectar de la ciudad y relajarse. Nota aquí.











Víctor Manuel


 

Florencia Núñez & Raly Barrionuevo

 

Ramón Serrano

 FLORESTA DEL AMOR SOLITARIO

Cuando paseo por la orilla del mar
no pienso en el abismo del agua
cuando asciendo a la cima del monte
soy albatros en vuelo muy alto
camino por largas veredas
orladas de pájaros solitarios
del amor distingo los vientos
escojo los versos muy bardos
la amistad es un viento sincero
que anida en los corazones alados
de ángeles se llenan los cielos
su música es lluvia de amores
que riega el bosque sagrado
,¡ay ay como llora el laúd clavijero!
lágrimas ajadas su llanto.



Fran Mariscal

 


Puño Dragón

 

María Guivernau

 


Rebeca Jiménez

 


Marta Gómez

 

,Rodolfo Serrano

 Rodolfo nos cuenta por Facebook

Hace ya años, 27 para ser exacto, me fui con Pablo Guerrero a recorrer la historia de su canción “Pepe Rodríguez, èl de la barba en flor”. Lo hice llevando figuradamente como guía por los mesones al propio Pepe Rodríguez. Hoy os traigo su recuerdo en este artículo que publiqué en El País. Si tenéis tiempo y paciencia, ahí os va:
De vinos con 'Pepe Rodríguez, el de la barba en flor'
Pablo Guerrero, 25 años después, recorre con el personaje de sus canciones los mesones de Madrid.
RODOLFO SERRANO
Madrid - 11 SEPT 1999 -
"Pablo Guerrero -que es un sentimental y se ha empeñado en que viniéramos en metro, como en la canción-, ya sabe ("Pepe Rodríguez, el de la barba en flor / cuando cae la tarde coge el metro hasta Sol"). Pero las cosas ya no son lo que eran. Vamos, como dice otro amigo: el futuro ya no es lo que era. Ni tampoco los mesones. ¿Te acuerdas, Pablo? En uno de ellos me hiciste la canción hace ya..., joder, macho, 25 años, que se dice pronto.Fue en el mesón del Segoviano, que ya no existe. En la Cava Baja. Alquilaban guitarras. Y allí hiciste la canción ("Sabe inglés que aprendió de noche en un mesón. / Llega, pues, y sonríe. Un vino y ya ligó"). Algunas cosas Pablo se las inventó, ¿sabe? O las exageró un poco. Pero, ¿qué historia hay en la que no se exagere un poco? Inglés, lo que se dice inglés, cuatro palabras. Aquello de foki-foki, my darling y lo de American Pie.
Este mesón, por ejemplo. Aquí había un tío que tocaba el bandoneón como nadie. Algún tango nos hemos marcado aquí, ¿eh, Pablo? Y a las guiris les encantaba. Ahora, ya ve -pena da decirlo-, hay hasta un karaoke. A lo mejor es la evolución lógica de los mesones, no le digo que no. Coño, el vino, las cosas como son, sigue siendo tan peleón y tan duro como siempre.
¡Qué tiempos! Por entonces fue cuando a Franco le dio lo de la flebitis y cuando todos los españoles aprendimos que había heces en melena y equipos médicos habituales, tú. Hay que joderse.
También fue un año triste, ¿te acuerdas, Pablo? Se cargaron en Barcelona a Salvador Puig Antich, un libertario al que le aplicaron el garrote vil. Y mira que hubo presiones, pero el viejo ni se inmutó. Y luego, lo de ETA y la calle del Correo... A veces, cuando la gente dice que hay que olvidar... Como si no se hubiera olvidado poco. Lo que tú decías, Pablo, "que tiene que llover a cántaros", ¿eh? Y mira si ha llovido.
Veinticinco años. ¿Tan viejos somos? Venga, vámonos a otro. Los mesones se recorrían así. Te tomabas un vino y a otro. A buscar mujerío. Mejor, extranjeras ("¡Oh mío Pepe, el de la barba en flor / tus amigos te envidian por tu liberación, / vives como en Europa y salvas la tradición"). Es que es verdad, se lo digo yo. Había profesionales del ligue. Pero era otra clase de ligue. Costaba mucho llevarse a alguien a la cama y sólo la batalla merecía la pena ("Lleva a sus guiris a un piso coquetón/ y, después de unas copas, lo que allí sucedió / ni lo cuentan las crónicas ni lo contaré yo"). ¿Entramos aquí? ¿Ves? Éste está casi igual.
Unos vinitos, jefe. Y una de champiñones. Para hacer barrillo. Mira qué prendas. Perdonad, que os voy a enseñar cómo se torea. ¿Conque de Jaén. Y ¿qué?, ¿separaditas?, ¿o con el marido ausente? Ya lo ves, Pablo: dicen que han venido a una cosa de Ifema. Cómo ha cambiado esto. Antes eran ellos los que venían a Madrid. Y, por la noche, se daban una vuelta por aquí a ver si caía algo. Tan contentas, ya lo ves.
Aquí tocaba el señor Ramos. De toda la vida. Tocaba el armonio, que le decíamos antes. No me he cantado yo aquí boleros y aquello de "por la Puerta de Alcalá", que tenía mucho éxito, o La violetera. Ahora se sigue cantando casi lo mismo. En eso, Pablo, poco ha cambiado, ¿eh? La memoria colectiva sigue funcionando en estas cosas. Aunque ya nadie se acuerde de que hace 25 años, por ejemplo, de lo del espíritu del 12 de febrero de Carlos Arias. Joder, mucho espíritu, pero se arreaba estopa cosa mala y seguía casi todo prohibido. Éste lo decía en una canción: "Hoy, que te amo, / dejará de ser / la libertad una palabra escrita en la pared". ¡Qué tiempos, Pablo!
Pero, en fin, si no había libertad para algunas cosas, la había para cantar a Manolo Escobar o a Valderrama. Había gente, ya ve usted, que era casi profesional. Venían y se ponían al lado de Ramos y cantaban con mucho sentimiento. Pero lo que de verdad gustaba era el canto coral. Todos a la vez.
Así que usted es el que ha sucedido a Ramos. Encantado, Miguel. ¿Le importaría tocar para la señorita, que es mexicana, Caballo blanco? No, no, Caballo viejo; no: Caballo blanco. Una pena que no la sepa. Pero, es igual. Poca gente hoy, ¿no? Claro, septiembre. Y que es jueves, aunque, antes, cualquier noche era buena.
Bueno, hasta otra, prendas. Que aprovechéis mucho lo de Ifema y recuerdos en Jaén. Tan peinaditas, como dices tú, Pablo. Oye, que esto está muerto. Mejor quedamos otro día y nos tomamos algo.
Foto de Raul Cancio.



Paula Mattheus


 

Julio Sosa

 

Félix Maraña

 TEORÍA DEL LABIO HERIDO

"Yo te enseñé a besar con besos míos,
inventados por mí, para tu boca".
Gabriela Mistral
Yo te enseñé a besar con besos míos,
a medida de tu vibrante boca,
puliendo los resorte de la roca,
doliente de las aguas del mar frío.
Y será un beso nuestro, tuyo y mío,
repartido de iguales, y nos toca
un calambre total, no será poca
la tensión que descargue escalofrío.
Y después de este trance, boca a boca,
después de esta experiencia consumada,
después de esta aventura cuerda y loca,
tendremos otra fuerza, reforzada
por si el labio no encaja y se equivoca
y haya de repetirse la jugada.



Manu Clavijo

 


El Roto

 


jueves, abril 09, 2026

Pedro Pastor, Luis Pastor & Lourdes Guerra

 

Felipe Hernández

 La servilleta de papel de los bares como guardiana de la historia de las ciudades

Durante más de una década, el fotógrafo Felipe Hernández ha coleccionado y retratado las idiosincrásicas servilletas personalizadas. Ahora publica un libro con 600 de ellas

Las servilletas de papel de los bares no limpian, pero siempre están ahí, encima de las barras preparadas para salir de sus cajitas metálicas o arrugadas en el suelo junto a huesos de aceitunas. Blancas, ásperas, con los nombres y direcciones de los establecimientos que las ofrecen impresas, son guardianas de la historia de las ciudades y los pueblos con la hostelería como protagonista.

El fotógrafo Felipe Hernández, autor del libro de retratos de las subculturas Ecstasy & Wine y Arenal, El Carmen, Sol, Montera, Ópera, donde fotografía a los últimos supervivientes del siglo XX del centro de Madrid antes de la llegada del turismo masivo, está acostumbrado a detenerse a inmortalizar lo que otros no hacen. No extraña así que se enamorara de estas servilletas. “Siempre me ha gustado coleccionar todo tipo de cosas en soporte gráfico. Los posavasos, las servilletas o los flyers me han interesado como vehículo publicitario”, dice como quien reconoce una manía antigua. Su libro Servilletas, publicado esta semana por Ojos de Buey, es la consecuencia natural de esa obsesión y reúne 600 recogidas en más de 10 años.

“Comencé a coleccionarlas en 2014. Cuando tuve unas 300, en 2017, empecé a fotografiarlas sobre una placa de mármol que tenía en el estudio. Al principio las documentaba para mí, pero las fui subiendo a Instagram y tuvieron tan buena acogida que decidí seguir”, recuerda. Hoy supera el millar. Todas son españolas, aunque cuenta que en países como Portugal, Italia o Francia también existen de una manera más minoritaria. En España son comunes porque el bar se concibe no solo como un negocio, sino como una extensión del hogar, un punto de encuentro donde se crea una comunidad alrededor de la barra. Y durante décadas, Hernández cuenta que también ha sido un espacio donde el diseño, anónimo y funcional, ha encontrado su espacio en objetos aparentemente secundarios como las servilletas. “Antes era más popular personalizar las cosas. Todo se cuidaba más. Las barras eran de materiales más nobles y se usaban posavasos del propio local para protegerlas. Hoy los ponen solo en cuatro coctelerías y ya”, dice de un modo más reivindicativo que nostálgico.

Ahora que las ciudades se han vuelto cada vez más parecidas entre sí, cuando desaparecen pequeños signos de identidad que han compartido varias generaciones, como un letrero o el logotipo de un establecimiento, muere parte de la historia de un lugar. Por eso, las servilletas de Hernández se han convertido en un archivo involuntario. “Hay gente que me escribe para decirme que ha cerrado el bar de una servilleta que he publicado en Instagram. Entonces siento que cobra sentido este trabajo porque mi intención es preservar de algún modo ese patrimonio gráfico”. Así, lo que empezó como una colección, con el tiempo se ha transformado en una forma de resistencia.

Pero Felipe Hernández no es el único con esta iniciativa de recuperación de la historia cotidiana. En distintas ciudades han surgido colectivos, como Paco Graco, que rescatan de las fachadas carteles, rótulos y tipografías populares. “Todo está siendo altruista y en manos privadas. Las instituciones deberían proteger este patrimonio gráfico porque habla de la identidad de una ciudad, de gente que llegó de los pueblos con una mano delante y otra detrás, creaba un negocio y con él se iba construyendo una ciudad como Madrid, en la que nadie es de aquí”. Y al escuchar al fotógrafo, uno comprende que una servilleta puede trascender del papel y convertirse en el rastro de una biografía no escrita.

El libro reúne 600 de esas piezas, aunque al fotógrafo le hubiera gustado llegar a 1.000. “Pero se disparaba el precio y siempre tuve en mente hacer algo más accesible [el libro cuesta 38 euros]”. Tampoco tiene espacio en su libro cualquier local. “No entran franquicias ni negocios como Casa Pepe [conocida venta de Despeñaperros] porque no quiero dar visibilidad a establecimientos que honren la tradición franquista o falangista”. Nota aquí.



Víctor Claudín

 


Clara Peya & Niño de Elche

 


Fernando Lucini

 Fernando nos cuenta en su Blog.

"LA CLAVE" EN RTVE (1983) Y EN ANTENA 3 (1993). DOS DOCUMENTOS ESENCIALES EN LA HISTORIA DE NUESTRA "CANCIÓN DE AUTOR".

Gracias a mi buen amigo Francisco Javier Rodríguez Bueno he recuperado un video que desde hace tiempo vengo buscando. Se trata del vídeo del primer programa de "LA CLAVE" que José Luis Balbín dedicó a la "Canción de Autor" cuando realizaba su programa en RTVE. 

Fue emitido en 1983 y en el participaron: Luis Eduardo Aute, José Pascual Casado (director comercial casa discográfica), Carlos Tena, Elisa Serna, Gonzalo García Pelayo, José Luis Uribarri, Jerónimo Granda y Víctor Claudín.

A aquel programa Balbín lo tituló ¿DÓNDE ESTÁN LOS CANTAUTORES? –título que años después Luis Pastor tomó para  una de sus canciones–.

Pasados 10 años, en 1993, Balbín, trabajando ya en "Antena 3 Televisión", volvió a realizar un nuevo programa -como una segunda parte del primero- al que tituló: «¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES CONTESTATARIOS?». En aquella ocasión participamos Chicho Sánchez Ferlosio, Marina Rossell, Labordeta, Carlos Cano, Gerónimo Granda, Javier Krahe y yo –el único que no era cantautor–.

Dos documentos "claves" en la historia de nuestra "canción de autor".

Comentaba antes que andaba buscando la grabación del programa LA CLAVE de 1983 porque el día que se emitió viví una experiencia verdaderamente "alucinante" que nunca olvidaré, que no estaba prevista, ni la esperaba: 

Estaba en casa viendo y disfrutando del programa y "la única e inolvidable ELISA SERNA" sacó –como de una chistera– mi primer libro "NUEVA CANCIÓN: DISCO-FORUM Y OTRAS TÉCNICAS" y empezó a hablar de mi. (Recuerdo que Balbín, diez años después, me habló de aquel momento, que a él también le soprendió y a partir del que nos conocimos).Crónica aquí.





Carlos Chaouen

 


Mara Barros

 

Dante Spinetta

  “Me gustan las visiones personales de los artistas, pero hoy todos quieren sonar igual”

El músico argentino, integrante del dúo ‘Illya Kuryaki and the Valderramas’, presenta su sexto álbum solista, ‘Día 3’, donde el funk y el soul conviven con el tango y el bolero

“Después de todo, tú eres la única muralla. Si no te saltas, nunca darás un solo paso”, cantaba a principios de los setenta Luis Alberto Spinetta (1950-2012). Su primer hijo aún no había nacido, pero algo de ese desafío vital, criado entre melodías y disonancias, entre poesías, guitarras y ritmos sincopados, se deja escuchar en los pasos con que recorre su propio camino como músico Dante Spinetta. Sobre ese legado de libertad creadora, la trayectoria de Spinetta (49 años, Buenos Aires) lo ha llevado desde una aparición pionera para el rap o hip hop en América Latina –a fines del siglo pasado y como parte del dúo Illya Kuryaki and the Valderramas–, hasta una obra solista que hoy estrena su sexto álbum, Día 3 (Sony Music), un disco donde el mestizaje musical salta muros: en sus canciones, el funk y el soul conviven en armonía con el tango y el bolero. “La música”, dice en esta entrevista, “es un viaje para llegar a distintos territorios mentales y espirituales”.

Dante Spinetta sale a recibir a EL PAÍS a la puerta de La diosa salvaje, el ya mítico estudio de grabación que fue de su padre, en Villa Urquiza, uno de los barrios de casas bajas que componen la heterogénea partitura de Buenos Aires. En una sala colmada de consolas, pantallas e instrumentos, dos presencias parecen dar la bienvenida. Cerca de la entrada, un vinilo: Thieves in the temple (Ladrones en el templo), de Prince. En el otro extremo, después de varias piezas que denuncian fanatismo coleccionista por la serie animada He-Man, una imagen juvenil de Luis Alberto Spinetta, el Flaco en la época de su banda Invisible.

Día 3 fue concebido por Dante Spinetta como el final de una trilogía integrada por sus álbumes anteriores, Mesa dulce (2022) y Puñal (2017). “Puñal es un disco atravesado por el dolor y Mesa dulce es mucho más funky. Día 3 tiene una mezcla de las dos cosas, siento que es un disco de resurrección”, dice. “Narrativamente, lo armé como si fuera una historia de alguien que se separa y se pone soltero. O de cuando yo me puse soltero”, confiesa. “Arranca Pensando en ella [la primera canción], una ruptura con la sensación de ‘vamos a apretar El reset [título del tercer tema] y nos vamos a olvidar de todo’. Empezás a conocer gente y es El plancito [el cuarto tema], algo más sexual. Pero de golpe te encontrás destruido y solo, como Solos en la oscuridad[novena canción]”.

A la vez, el álbum tiene otra veta narrativa: “Es un disco que trata de conectar con el lado humano, con la imperfección de lo humano. Estamos siendo demasiado controlados por los algoritmos, nuestro tiempo en pantalla es cada vez más. Y nos desconectamos como personas”, dice. “Una canción como Maldito frenesí habla de eso, de la epidemia de ansiedad y soledad que hay en el mundo. Con la música pasa lo mismo. Hay discos que están hechos con 15 productores, 15 compositores y son una porquería hecha para vender, nada más. La música tiene que ser alimento para el espíritu”.

Pregunta. ¿Reivindica el trabajo del artista como artesano frente a la industria cultural?

Respuesta. A mí me gustan las visiones personales de los artistas y creo que de a poco eso se está perdiendo... Hay algo de esta industria que atenta contra la creatividad. En los años 90, por ejemplo, en la época de oro del hip hop, también en los 2000, todos los productores trataban de sonar de una manera diferente, todos tenían su sello y la competencia era ver quién era más fresco. Hoy en día todos quieren sonar igual. Es como que la mayoría se quiere subir a una misma ola. Por suerte sigue habiendo también artistas creativos que buscan algo diferente.

En su nuevo álbum, cuenta Spinetta, mezcló “los condimentos” que ya venía usando, ”como el rhythm and blues, el hip hop y el funk, pero en distintas proporciones", con la esperanza de que “sea un disco que con el tiempo se vaya poniendo bueno, que vaya madurando como un buen vino”, sonríe. Así entran notas de boleros y de tangos, también cuerdas de la Orquesta Sinfónica Nacional checa, vientos de Michael B. Nelson, participaciones del estadounidense De la Ghetto y del argentino Juanse, con un homenaje a Charly García incluido. Todo bajo un halo nostálgico o melancólico que recorre varias canciones. “Todos los sueños que tuvimos hoy van a desaparecer”, canta Spinetta en El reset.

P. La mezcla de géneros y de estilos, pero también de músicas antiguas y modernas, ¿supone una postura ideológica?

R. Sí, 100%. Ese concepto de mestizaje musical está conmigo desde siempre y tiene que ver con cómo crecimos acá, escuchando tangos, a Rubén Blades y a Jimi Hendrix... Me gusta ese concepto medio ‘volver al futuro’, de ir para atrás y para adelante en el tiempo con las cosas. Porque la música es mágica y hay magia en todas las épocas. Cuando empezamos en los noventa con Illya Kuryaki nos hemos comido mucha mala onda también, porque para los raperos éramos demasiado rockeros, para los rockeros demasiado raperos. Pero yo siempre creí en eso, en no ponerme límites estilísticos, porque la música también es un viaje para llegar a distintos territorios mentales y espirituales. Quiero seguir siendo un alumno del sonido y de la música, seguir investigando, seguir jugando y divirtiéndome. Cuando algo te conmueve, no importa el estilo, es amor. Si conectas, es real. Nota aquí.







Sergio del Molino

 


Sidonie

 

Félix Maraña

 A mi manera

Comencé hace un año a escribir "Don Quijote de la Mancha" a mi manera, en décimas o espinelas. He escrito cientos de espinelas cervantinas, pero nunca termino. Cada vez que lo pienso crece mi admiración por don Miguel de Cervantes, que escribió tan magna y magnífica obra, él sólito. Sólo me queda expresar agradecimiento a su memoria. Al releer algunos estudios sobre esta gran novela me acuerdo siempre de mi amigo Joaquín Forradellas, catedrático en Instituto de Bachillerato en San Sebastián, con quien hablar de Cervantes era una fiesta. A Joaquín irá dedicado el Quijote a mi manera.



Claudio H

 


Tute

 


Nonpalidece & No Te Va Gustar

 


Antonio Maestre

 “En mi pandilla éramos como una escuadrilla de camisas negras”

En su nuevo ensayo, ‘Me crie como un fascista’ (Seix Barral), explora cómo la socialización de los jóvenes varones en las pandillas facilita su radicalización en la ultraderecha.

Antonio Maestre (Getafe, Madrid, 46 años), periodista y tertuliano, quería escribir sobre cómo los jóvenes varones se radicalizan en la extrema derecha a través de emociones como el miedo, el odio, la incertidumbre, en contraste con las habituales explicaciones centradas en la dificultad material. Y resulta que el propio autor estaba pasando por un difícil proceso emocional: “Me había roto”, cuenta.

Su continua exposición pública había recibido como respuesta una presión, tanto en redes sociales como en la calle (con alguna agresión fascista), que no pudo soportar. “Yo pensaba que podía con todo. Era lo que le decía a mi familia... Pero no podía”. Llegó la depresión, que contrarrestó con terapia, antidepresivos, ansiolíticos y crossfit. Perdió 18 kilos. Su nuevo ensayo no es un testimonio personal, pero parte de ahí para tratar de entender un proceso colectivo. Se publica este miércoles y se titula Me crie como un fascista (Seix Barral).

Pregunta. ¿Se crio usted como un fascista?

Respuesta. Sí. En mi pandilla éramos como una escuadrilla de camisas negras. Nos relacionábamos a través de la humillación, el abuso sobre el que se mostraba débil, la violencia por la violencia. Pero una violencia muy violenta: un amigo disparó a otro en el pie con una escopeta de perdigones.

P. ¿Qué genera eso?

R. Esas dinámicas de socialización masculina generan un aprendizaje patriarcal. Y creo que eso explica los procesos de radicalización política. Si no te rebelas ante esa educación es fácil arraigarte a los discursos de extrema derecha. Por eso crece entre los chavales: les dicen que su manera de comportarse es la correcta.

P. ¿Se sale?

R. Sí, pero es un proceso doloroso que implica desaprender lo que hemos aprendido para la supervivencia. Cito a la escritora Rosario Villajos cuando dice que los hombres nos desarrollamos molestando. Y es que es tal cual: o eres el sometido, el que sostiene las dinámicas de estatus dentro del grupo, o bien eres uno de los que practican la humillación. O de los que se quedan en segundo plano para no ser víctima de ella. Nota aquí.