viernes, abril 03, 2026

Pedro Pastor

 

Linaje

 


Rodrigo Cuevas

  “Mezclarte te quita el supremacismo. Ni altares, ni pocilgas. Y dejas de odiar”

Bebe de fuentes tan dispares como el folclore asturiano, la electrónica, los instrumentos tradicionales, el jazz o las comedias de Lina Morgan y las mezcla en una inquietud creativa que ahora despliega, de nuevo, en su disco ‘Manual de belleza’. Visitamos en Piloña al músico, agitador cultural… y rural.

Yo no me veo tan moderno, fíjate... No soy tan raro. ¿Tú me ves raro?“. Lo pregunta Rodrigo Cuevas (Oviedo, 40 años) en mitad de la calle del Quesu, pleno centro de L’Infiestu, el pueblo asturiano donde ha decidido montar su cuartel de La Benéfica. Allí agita mediante diversas expresiones culturales, lenguajes, tendencias, romerías, música, performances, artes escénicas y visuales e inclusión de todo tipo una vida rural anclada en poderosas raíces. Si moderno es echar la vista atrás para beber del folclore, puede que no. Eso lo han hecho a través de los siglos buena parte de los mejores creadores de la historia de la música. Si en cambio, a una copla entonada con sensualidad bable le metes atmósferas electrónicas, luego lo envuelves en un halo de divismo pop y consigues que artistas como Bad Bunny diga que se va a fijar mucho en lo que haces, entonces, aunque le sorprenda que lo consideren así, Rodrigo Cuevas destaca como un artista plenamente moderno y, desde una inequívoca brillantez con la que marca la diferencia, bien raro.

El músico disfruta de un atardecer que reduce la temperatura al tiempo que se oculta el sol entre las peñas junto al río Piloña. Recibe el saludo de cada vecino que pasa a su vera en una terraza. En el pueblo y en la comarca lo quieren como a uno de los suyos. Esperamos a que abra sus puertas La Maléfica, su bar en el centro de L’Infiestu, donde ofrece raciones, vinos, exposiciones, emite programas de radio y hace caja para mantener su proyecto. Allí, convenientemente abrigado contra el relente, se nos desnuda... “A mí me hubiese gustado nacer en un circo”, dice, “haber sido hijo de una trapecista y un payaso, por ejemplo, andar todo el tiempo de aquí para allá, tropezar con un viento de la carpa, haber crecido en un entorno de titiritero”.

Y esa ansia nómada, ¿cómo casa con su búsqueda constante de la raíz? Volver a la esencia se ha convertido en una necesidad para buena parte de una generación milenial, a la que Cuevas pertenece y también de la siguiente —la Z—, amamantados ambos generalmente entre pantallas. “Se ha perdido la conexión, nos hemos quedado vacíos por esa parte, hemos soltado el pie respecto a lo que nos diferenciaba en el mundo. Es difícil encontrarlo porque se impone lo trendy, incluso entre lo que muchos creen auténtico sin serlo. Con internet, hemos caído en una clasificación unívoca y uniforme. Todo igual, todo se estereotipa. Yo huyo de eso como de la peste”, afirma.

Para ello, Cuevas no ha hecho otra cosa que perseguir un camino propio. En ese recorrido mandan dos esferas: en una anda con su propia búsqueda como artista tanto sonora como icónica y en la otra desarrolla un papel de agitador. Ambas conviven y se combinan sistemáticamente en un perfil único. Una referencia cara al público y un ejemplo para otros artistas del entorno latino mundial, como Bad Bunny pero también varios en España de generaciones anteriores y posteriores a él o de su misma quinta. “Lo conocí porque compartimos algún día estudio en la República Dominicana. Le hice frisuelos, tomamos mezcal, cantamos karaoke y me dijo eso: ‘Voy a fijarme en lo que tú haces”. Nota aquí.



Raúl Porchetto

 

Adriana Varela

 


Rafa Mora

 ACTOS DE AMOR

Hay actos de amor que ensanchan la luz del horizonte.
Que se abren paso entre la oscuridad y el vértigo.
Que acompañan la estela del dolor
y la disipan con una ternura hermosa e incondicional.
Hay actos de amor que nos hacen llorar entre bambalinas.
Cuando la luna agradece el gesto y tus lágrimas recuerdan lo que somos:
un suspiro del mundo.
Hay actos de amor que beben el tiempo de la soledad.
Que hacen brotar la vida bajo la tierra quemada.
Allí donde no nace el sueño,
porque el sueño durmió hace años entre primaveras baldías.
Hay actos de amor que te honran.
Que escriben lo que eres.
Que describen lo que has sido:
un puente en la senda de alguien;
una orilla,
donde espera otro río.



Lucho Milocco & León Gieco

 

Luis Quintana

 


María Guivernau

 


Miguel Savage

 


César de Centi


 

Rubén Ibero

 “BANDERA TRISTE "

TRISTE”¡Bandera que agigantas tu figura!

Bajo el manto que azules te ha prestado
Y algodones de nubes te han formado
Realzando de ese modo tu hermosura.
¡Como antaño juré, mi alma te jura!
Con el sonoro grito acongojado
Defender con la vida tu legado
¡Y antes que verte arriar la sepultura!
Mis ojos al mirarte se ensombrecen
Porque a pesar del tiempo hay desconsuelo
En nuestro mar austral que te ilumina
¡Más sonrío al pensar que se guarecen!
Bajo tu inmenso paño que es el cielo
Mis hermanas pequeñas…¡Las Malvinas!



Ciro y Los Persas

 

Trazos de Soberanía: La Memoria Enmarcada

 


Tute

 


jueves, abril 02, 2026

Alejandro Vigil

 Alejandro nos cuenta por Facebook.

2 DE ABRIL , Día del Veterano y caídos en la guerra de Malvinas
No todo se puede explicar. Hay cosas que se sienten… y se respetan.
Malvinas no entra en una grieta, ni en un discurso armado. Malvinas es más profundo. Es el pibe que volvió distinto… y el que no volvió. Es el silencio de los que cargan lo que no se ve.
Nos acostumbramos a opinar de todo, a reducir todo. Pero hay historias que no se tocan. Se honran.
El 2 de abril no es para discutir quién tiene razón. Es para tener memoria. Para mirar de frente una parte de lo que fuimos… y decidir qué queremos ser.
A los veteranos: gracias no alcanza, pero el respeto sí es obligatorio.
Malvinas vive donde no se olvida



Víctor Claudín

 


Felipe Pigna

 

Nicolás Kasanzew

 Malvinas en primera persona: cómo fue cubrir la guerra y por qué gran parte del material fue censurado

A más de cuatro décadas del conflicto, el testimonio del periodista que estuvo en las islas revela las limitaciones, la censura militar y las imágenes que nunca llegaron al público, en medio de una cobertura marcada por el control y el silencio.

El conflicto por las Malvinas en 1982 fue transmitido por televisión a millones de argentinos, marcando un antes y un después en la historia de la cobertura periodística de guerras en el país. Nicolás Kasanzew, director de La Gesta de Malvinas del Senado, fue quien relató desde las islas los combates para la pantalla nacional. Esta semana encabezó Malvinas, Epopeya Nacional – Homenaje a los héroes de la gesta, realizado en el Congreso.

Kasanzew recordó en Infobae en Vivo A las Nueve que después de regresar de las islas, él y su camarógrafo Alfredo Lamela supieron a través de sus colegas de ATC que “entre el 90 al 95% de nuestro material no solo no fue mostrado, sino que fue destruido por la censura militar”. Este hecho, señaló, dejó sin difundir cerca de 100 horas de grabaciones.

La censura, según relató, respondía a que el material filmado “no era funcional a la propaganda del momento” y tampoco contenía “ningún secreto militar”, pero de todos modos fue destruido. “Era censurar por censurar”, denunció Kasanzew.

Cobertura periodística bajo censura y limitaciones

Kasanzew no estaba en ATC al comenzar el conflicto, pero fue convocado por el productor días antes de la recuperación de las islas. “Me convocan sin que yo sospechara nada, me dicen: ‘Venite el 2 de abril a grabar tu promo de reingreso al noticiero’. El 2 de abril me llama Víctor Sueiro y me dice que habíamos retomado las Malvinas. Fue una mezcla de alegría y frustración porque me había perdido ese momento”.

Explicó que fue enviado a las islas en función de su experiencia y dominio del inglés. “Había cubierto algunas guerras civiles en Centroamérica. De traje y corbata, me fui con mi camarógrafo a Comodoro Rivadavia”, reconstruyó. Tenía 33 años en ese momento.

“Era muy intenso y conmocionante. Al principio uno no puede creerlo. Ver flamear la bandera argentina y a los soldados, muchos de ellos subtenientes que se arrodillaban y besaban el suelo, fue muy emocionante”, describió Kasanzew.

Durante la cobertura, enfrentó la presencia constante de un censor militar que le impedía cumplir su tarea. “Me habían adosado un censor del Ejército que me hacía la vida imposible. Si desobedecía, me mandaban de vuelta al continente”, relató. Nota aquí.





Javier Ruibal

 


León Gieco

 


Las historias de los soldados Galarza y Vargas

 “Vine hasta acá porque no quería dejarte solo”: historias íntimas de padres e hijos que combatieron en la guerra de Malvinas

Aunque parezca increíble, son varios los casos de quienes además de una relación familiar combatieron en las mismas trincheras durante el conflicto del Atlántico Sur. Las historias de los soldados Galarza y Vargas y cómo se encontraron con sus progenitores en medio del infierno de la guerra.

Para los Galarza, el final de la guerra de Malvinas significó el peor de sus recuerdos. Porque cuando el padre preguntó por su hijo, le respondieron que estaba muerto o desaparecido y cuando el hijo preguntó por su padre, le dijeron que estaba mal herido.

Lucio se llama igual que su papá, que en la época de la guerra tenía 40 años y era sargento primero del arma de sanidad del Ejército.

Después de haber hecho la instrucción en la Marina (se negó a cambiarse a Ejército como le insistía su papá) Lucio hijo fue destinado al Batallón de Infantería de Marina 5 de Río Grande, una ciudad que ni sabía que existía.

Como el papá le había enseñado a toda su familia los rudimentos de enfermería y de primeros auxilios, fue al Departamento de Sanidad, donde se desempeñó como asistente de un odontólogo.

El 8 de abril el BIM 5 cruzó a las islas con la Compañía Nácar. Lucio fue como conscripto camillero. Estuvo en Monte Tumbledown donde, increíblemente, en una oportunidad su papá lo fue a visitar. El hombre, que estaba con el regimiento 4 de Monte Caseros en Monte Kent, decidió buscar a su hijo cuando se enteró de que el BIM 5 también estaba en las islas.

Lucio recuerda que no lo había visto, que venía caminando a sus espaldas. Apenas lo vio, dejó su fusil y corrió hacia él y se abrazaron.

En ese primer encuentro, recordó que se sentaron en una piedra, que no se separaban y que lloraron. La comida fue el tema recurrente de conversación, que se interrumpió por una alerta roja que indicaba un ataque de la aviación británica. Antes de irse, Lucio ubicó donde estaba su papá, al sur de su posición.

Cuando era un espectador privilegiado del intenso bombardeo de la artillería británica sobre Tumbledown, le pidió al capitán de fragata Carlos Robacio, comandante del BIM 5, ir a combatir con el 4 para morir con su papá, pero no lo autorizaron. Nota aquí.





Jorge Drexler


 

Laura Pausini

 

Ramón Serrano

 YADIRA Y EL MEDITERRÁNEO

Una Voz llegó hasta el halda
de espuma mediterránea
palabras en purépecha
que la mar ignoraba
una Voz como un estilete
que mordía las esmeraldas
era un jardín de flores sobre el terciopelo azul
era una guitarra de amores
sobre plumas de colibrí
eran Yadira y su Voz
que hablaba con. las aguas
por qué bme miras tan fijo y hondo
muchacha de la mata de pelo larga
te miro y no te imagino
hasta dónde llegan tus sueños
miro tu encaje de espuma
lindos bordados que rugen
por qué no eres dedicado
amable por los cuatro costados
soy alfombra para las flores
música para desamparados
soy un pequeño mar
comparado con tu Océano
tú vienes a ésta mi playa
a contarme tus hazañas
navegantes de aguas turbias
sargazos y roquedales
mangas de temporales
galernas arboladas
yo te ofrezco filósofos y poetas
y teatro de las sombras trágicas
es la magia mediterránea
vestida de luto sus barca
nepentes y cicutas
y cantos de sirenas lejanas
la Pireri seguía con sus Pirekuas
en purépecha sus pétalos el pentagrama
no hay claves de fa ni de sol
sola en la playa una muchacha
no había visto nunca la mar
tupida meseta de esculpidas gemas
belleza sin par en lontananza
el Mediterráneo encendido
le pide su mano a la muchacha
de algas y de corales
lleva su luz adornada
¡cuidado! que vienen al galope
caballos de profundas aguas
la Pireri tranquila y sonriente
le cantará con dulzura una nana
ay ay frías caricias de las olas
un minueto sus pies bailaban .



César de Centi

 


Oscar Martínez

 

María Guivernau

 


Ariel Prat

 


Tute

 


miércoles, abril 01, 2026

Gracias !!!

 


Pablo Cano

 Fernando nos cuenta en su Blog.

2 - ASÍ ES "FLOR DE HABANERA" –"OPERA PRIMA" de PABLO CANO–: UN DERROCHE DE LATIDOS, SENSIBILIDADES Y DE LA MÁS AUTÉNTICA "CANCIÓN DE AUTOR".

Hoy este segundo "cuelgue" dedicado al disco "FLOR DE HABANERA", del joven cantautor sureño PABLO CANO, voy a iniciarlo compartiendo un texto del periodista JUAN JOSÉ TÉLLEZ en el que nos habla de Pablo y de su primer disco. 

Le pedí a Juan José –periodista y escritor profundamente crítico y cercano a nuestra "canción popular y de autor"– que participara en esta crónica aportándonos su valoración del trabajo de Pablo y de su "FLOR DE HABANERA". Téllez que, por otra parte, fue buen amigo de Carlos Cano, nos cuenta:

En este artesanal trenzado del "canasto creativo" que es "FLOR DE HABANERA" –hermosísima "explosión emocional"– Pablo Cano ha trabajado durante tres años buscando sus raíces, realimentando su memoria y escudriñando en sus búsquedas y hallazgos las "claves de su identidad". 

Apasionada aventura en la que siempre le acompañó y dio fortaleza Eva –su madre– y en la que estuvo especialmente presente su padre como un referente esencial, al que perdió de muy pequeño y al que le urgía recuperar y sentir lo más cerca posible.

Sin duda un reto difícil, de gran complejidad y en algunos momentos triste y desgarrador al sentir el incomprensible distanciamiento y rechazo de algunas persona muy cercanas al amor y la admiración que sentía hacia su padre.

La luz, o mejor, el destello luminoso, fértil y esperanzador surgido tras aquellos tres años de reflexión y búsqueda –refiriéndome aquí a su identidad poÉtica y musical– fue la creación de "Flor de habanera": nueve canciones vitales que nos transportan desde su infancia hasta la actualidad gracias al bolero, el fado, la chacarera, la cueca, la milonga, o el tanguillo... Todo ello impregnado de un sonido con reminiscencias a la canción de autor y al jazz. Crónica aquí.
















Alfonso del Valle

 


El Chojin

 

Casa Mocha

 El restaurante de la quebrada que encontró su refugio en una casa de 187 años de antigüedad

Casa Mocha reúne arte, cultura y sabores de la Quebrada de Humahuaca en mesas comunitarias con un menú que fusiona recetas andinas y libanesas

“Huacalera es el pueblo del futuro, por eso es el pueblo del silencio”, dice Rocío Manzur desde Casa Mocha, un restaurante conceptual dentro de una casa típica de adobe y techos de madera de cardón de 187 años, que reúne arte, cultura y sabores de la Quebrada de Humahuaca en mesas comunitarias donde se cuenta la historia familiar y se presenta una rareza: un menú que fusiona recetas andinas y libanesas.

“Te sentás, ves el cielo, perdés la noción del tiempo y te conectas con vos y los silencios de la Quebrada”, sostiene Manzur. Ella es la tercera generación de una familia que llegó a principios del siglo XX desde el Líbano. Su abuelo Pedro fue muy querido e importante, vendía frutas y verduras en todo este luminoso territorio declarado por la Unesco como patrimonio de la Humanidad.

“La casa de los abuelos”, así llaman a “Casa Mocha”. La familia la compró en 2022 y la restauró conservando su esencia original. “Es un homenaje a los abuelos de la familia que fueron pioneros, pero también a los simbólicos de los cerros”, dice Manzur. Se trata de una tradicional construcción quebradeña. Una larga casa con ladrillos de adobe y pequeñas aberturas que la protegen del calor, el frío y el impiadoso viento de altura que arrastra polvo, pero, sobre todo, historias.

¿Por qué Casa Mocha? Sucede en la Quebrada algo similar a lo que sucede en las grandes regiones de nuestro país, como la Patagonia: hay palabras que trascienden fronteras y viajan por el mundo. También señales propias, códigos y lenguajes que solo se pueden hallar en esas tierras, por eso tal es la fascinación que producen en turistas de todo el mundo. “Las casas mochas son las casas que no tienen techo”, explica Manzur.

En tiempos inmemoriales cuando aún no existía el sol, se cuenta en los cerros, existían pequeñas casitas con mínimas aberturas donde vivían Los Antiguos. Presencias elementales que no podía ver ninguna fuente de luminiscencia. Cuando los creadores hicieron el sol, se murieron. “La figura de Los Antiguos pasa a la de Los Abuelos”, cuenta Manzur. Sobre la ancianidad se tiene un profundo respeto en estas tierras altas. Nota aquí.





Vicente Ferrer




Hugo Alconada Mon

 

Félix Maraña

 NUEVO FERVOR DE SILOS

El Monasterio de Silos
rima con horas y preces
que elevan los feligreses
y musitan con sigilos
benedictinos estilos,
con el rumor de las mieses.
La antena de sus cipreses
enhiestos, donde los mirlos
trinan por sobre los tilos
y del silencio enmudeces.
Y los trigos y las mieses,
y el tantán del campanario
trenzan un vocabulario
con armonía que creces,
una, cien, hasta mil veces,
al son de su gregoriano
que hace del enfermo sano
y al creyente da emoción.
La piedra, con su canción,
crea un viento más humano.
Queda registrado en pliego,
por el tiempo de los tiempos,
en este y en otros templos,
para solaz y sosiego,
lo dijo Gerardo Diego,
la oración y la plegaria,
en la historia literaria,
la civil y religiosa,
con el soneto y la glosa
de su prez originaria.
Y durante noche y día
se hospedan los peregrinos,
perdidos por los caminos
en la histórica abadía,
al coro y la melodía
de armónicas canciones
que curan los corazones
a quienes llegan cansados
y reposan encantados
sus piadosas ilusiones.
Los monjes han ideado
un sistema natural,
con energía cabal,
con un ingenio adecuado,
un proyecto financiado
de biomasa renovable,
un programa saludable
de ahorro y ecología.
Confortable la abadía
y la estancia, confortable.



Iván Noble

 


El Roto