sábado, enero 17, 2026

Conociendo Rusia

 

Víctor Manuel

 Víctor Manuel nos cuenta por Facebook.

Gracias Aspe por el día de ayer, por agotar las entradas en solo ¡SOLO 20 MINUTOS!
¿Cómo no emocionarme?
Ayer fue una noche mágica en la que a través de la conversación con Fernando Botella, hablamos de la música, del amor, de política, del pasado, del presente y del futuro. También compartimos unas pocas canciones.
Esto es solo el comienzo, en breve volvemos a la carretera para iniciar mi próxima gira. ¡Muchas ganas!
Así que, ¡NOS VEMOS EN LOS CONCIERTOS! 🎤 Un millón de gracias por hacer que todo esto sea posible. ¡Gracias por la noche de ayer!









Depedro


 

Uxía, Mondra & Malvela

 

Ismael Serrano

 “Habría que hacer una canción sobre la corrupción en la izquierda, ¿por qué no?”

El cantautor madrileño cierra este sábado la gira ‘Sinfónico’ con un concierto en Madrid en el que contará, como invitados, con Víctor Manuel y Pablo Alborán.

on la precisión y meticulosidad que caracterizan a casi todo cantautor, Ismael Serrano (Madrid, 1974) dedica parte de la víspera de su concierto en la capital este sábado 17 de enero a decidir el parloteo con que deleitará al público antes de cada canción, palique que, entre los de su jaez, puede durar más que la propia canción. “Tenemos una cierta obsesión por la palabra”, admite. “Somos contadores de historias, nos gusta la tradición oral, que tiene que ver con el juglar. No nos desprendemos de la idea de concierto como una suerte de diálogo. Hay artistas como Iván Ferreiro que odian hablar en las actuaciones, pero a mí siempre me ha divertido”, dice.

Si puede permitirse dedicar tiempo a tan ameno menester antes de la cita, cierre de su gira Sinfónico, es porque ya lo tiene todo bien ensayado con la orquesta de cuarenta músicos que lo acompañará. Sí: trompetas y violines envuelven ahora las canciones más representativas de su carrera. “Es muy emocionante —dice—, porque aportan una épica diferente a las canciones. Es como volar en parapente: te dejas llevar por las corrientes de aire”. En esta ocasión contará con Víctor Manuel y Pablo Alborán como invitados.

La gira ha servido de presentación de su disco de igual título, que actualiza con arreglos orquestales temas de hasta hace casi treinta años con los que el músico madrileño sigue identificándose. “Mis canciones no pierden vigencia”, sostiene. “Papá, cuéntame otra vez la cantaba como un hijo que hace un reproche a un padre, y ahora la canto como un padre que se pregunta qué responderá a su hijo cuando le haga el reproche pertinente”.

Fue en 1997 cuando Serrano publicó su primer álbum, Atrapados en azul. En todos estos años, considera que, como músico, ha ganado “en permeabilidad”. Lo explica: “De joven eres arrogante. Uno siente que en la industria hay injerencia permanente y te acorazas, te cargas de prejuicios. Musicalmente está bien, porque te conviertes en guardián de tus propias esencias, pero también rechazas cosas que habría estado bien incorporar”.

“Con 20 años —añade—, todo te parece urgente y definitivo: quieres estar en el centro del relato y te mueres de amor. Con el paso del tiempo te das cuenta de que no te mueres de amor y que no hace falta estar en el centro del relato. También pensaba que no hay mayor felicidad que el estar sobre un escenario, y luego comprendes que debes saber bajarte de él. Para mí, la música es muy importante, pero no lo más importante. Lo más importante es la vida: vivir, enamorarse, estar con tus afectos, aprender… He conocido artistas a los que admiro que cuando se bajaban del escenario eran profundamente infelices”.

Lugar central en su vida ocupan sus hijos, Lila, de 11 años, y Martín, de tres. “A ella le gustan muchos los musicales, y me llevó a un concierto de Lawrence, un grupo de hermanos neoyorquinos. Canta muy bien. Igual para mi próximo disco hacemos una colaboración”, dice.

Para el oyente medio, Ismael Serrano es exponente de la canción de autor de tintes políticos. Quizá porque de los de su promoción, era el más activista de todos. ¿Se siente cómodo con esa etiqueta, aunque en su repertorio haya otras temáticas? “Me parece un orgullo reivindicarlo —responde— en un contexto en que la gente se cuida mucho de posicionarse políticamente, porque sabe que le va a caer la de Dios. Hay un acojone, porque saben que se va a generar un ambiente tóxico en las redes. Pero, por otro lado, eso, quizá, ha opacado otras sensibilidades que están presentes en mi música, y que me gustaría reivindicar. Soy lo que soy, hay señalamientos que casi son una medalla, pero esa etiqueta ha podido generar cierto prejuicio y tal vez hay gente que no se ha aproximado a mi música por eso”. Nota aquí.




Rafa Mora & Moncho Otero


 

Colectivo Panamera

 


Félix Maraña

 ORACIÓN POR EL SINTECHO MUERTO

Pero nadie se dio cuenta,
aunque pasó mucha gente,
yace muerto un indigente,
ahora alguno se lamenta,
su sociedad opulenta
vive muy despreocupada,
como si no pasa nada,
en una calle cualquiera.
¿Cómo puede ser que muera
tanta gente abandonada?
Yace muerto un indigente,
pero nadie se da cuenta,
aunque pasa tanta gente.
Sucedió en San Sebastián,
en Madrid, en Barcelona,
lo mismo en Cádiz, Pamplona,
Palestina, Afganistán…
Si sabemos dónde están
y que carecen de techo,
con la intemperie por lecho,
¿cómo es posible que vivan
en la penuria y que sigan
sin cobijo ni pertrecho?
Yace muerto un indigente,
pero nadie se da cuenta,
aunque pasa tanta gente.
Ocurrió en la Plaza Easo,
y a plena luz del día,
mientras la gente corría
por allí sin hacer caso.
Policía con retraso,
que se iba a morir igual,
con un destino fatal
por pobre, solo y migrante.
La ciudad va de elegante
pero falsa y fantasmal.
Yace muerto un indigente,
pero nadie se da cuenta,
aunque pasa tanta gente.
Se atrasó la funeraria,
se atrasó la policía
a donde el pobre yacía,
la asistencia sanitaria,
menos de la necesaria
para atender dignamente.
Nadie supo estar presente
en hora tan señalada,
en hora tan desgraciada
para aquel cuerpo yacente.
Yace muerto un indigente
perro nadie se da cuenta,
aunque pasa tanta gente.
© Félix Maraña
[El pasado 22 de diciembre de 2025 moría en la plaza de Easo de San Sebastián, a plena luz del día y con la indiferencia de los viandantes, un hombre sin techo, al que engulló la desgracia y la tragedia de nuestro tiempo: la insolidaridad. Murió con la sola compañía de una botella de Martini, que mantuvo la guardia mientras la ciudad se desperezaba y seguía acumulando víveres para celebrar la fiesta de San Sebastián, la ciudad más hermosa del mundo pero muy pobre, como tantas, en la atención a las personas desfavorecidas].



Manuel Borrás


 

Idígoras y Pachi


 

viernes, enero 16, 2026

Andrés Suárez

 

Rodolfo Serrano

 Nuestro mundo se va

Se nos va nuestro mundo. Es un disparo
que rompe el griterío que es la vida.
El mundo conocido que se acaba
veloz, veloz, veloz y con la angustia
de todo lo que fue y que ya no es nada.
Aquellos viejos días, los momentos
inenarrables, únicos, magníficos,
la música llenando el cuerpo todo,
las tabernas abiertas como mundos,
los poemas escritos en la noche,
en servilletas de bar de carretera.
Los amigos prendidos a las venas,
tensadas como arcos, como flechas
terribles que nos clavan carne y alma.
Nuestro mundo se acaba, se deshace,
—implacable, feroz agotamiento—
en las manos que fueron por entonces
hacedoras de vida, hueco santo
para el amor, amor, lluvia bendita,
camino hacia el pecado, furia plena.
No somos ya los mismos, pero somos
un chispazo de luz que iluminara
entonces la tiniebla, ahora la nada.
Se nos va como arena de la playa
de una niñez feliz. El arte, la belleza
nuestras ansias de cambio, cuando éramos
los reyes de las noches y en las camas
de todos los hoteles descubríamos
jirones hechos versos y palabras.
Y ahora nuestro mundo se nos marcha
en cada esquela mortuoria en los diarios,
en cada golpe seco de conciencia,
en cada golpe de Estado y de metralla.
Somos ya como viejos dinosaurios
perdidos en un mundo que termina.
Esperando que caiga el asteroide
que acabe con nosotros para siempre.
Nuestro mundo se va, amigos queridos.
Que la noche nos cubra y nos acoja
con la piedad que siempre ha de mostrarse
al vencido que entrega espada y yelmo
y sólo busca la paz de la derrota.
Foto de Raul Cancio.



Fran Fernández


 

Xoel López

 


Antonio P. Gaitero

 Hay un amor que sale del recinto

de dos, y me hace libre, amor le llamo,
pido la paz, y en libertad proclamo
la vida y la esperanza que precinto.
Es entrega de amor cuando el instinto
nos llama a preservar la vida, y amo,
y defiendo la paz y la reclamo
para poder salir de un mundo extinto.
El homicida encierra en su conjuro
las alas de la vida y la esperanza
y asegura por oros su futuro.
Un cementerio el mar, la guerra avanza,
el poder nos ofrece un mundo oscuro
señando con el odio su alianza.



Diego Ojeda


 

María Ruiz & Noelia Morgana

 


Ramón Serrano

 ME SIENTO DEPRIMIDO

Con la que está cayendo
acobardado e inquieto
llevo cinco días colgado de la noticia
estoy enmedio del desastre entero
hace unos días escribí que sentía miedo
vi hablar a un hombre decir yo quiero esto y lo tomo
y lo ha hecho y seguirá haciéndolo
a mí me gustaban Faulkner
Dos Passos y Tenesee
me gustaban Steinbeck y Miller
la Gertrude y la McCullers
Kerrouak y el Capote ese
ahora me da de bofetadas un payaso que es un petrolero
vulgar y pendenciero
me siento muy deprimido
colgado tantos días del noticiero.



Leiva


 

Marta Soto

 


Luz Casal

 “El marquesado es un honor, pero seguiré siendo macarra y pintándome los labios de rojo”

La cantante emprende la gira de su nuevo trabajo, ‘Me voy a permitir’, un disco ecléctico en el que vuelca sus amplios gustos musicales.

“Alrededor de mí todo es música”. “Eso de que si soy o no roquera siempre me ha dado igual”. “Siempre he navegado en muchos mares”. Es Luz Casal hablando. Tiene 67 años, es gallega (y asturiana). Su nuevo disco, Me voy a permitir, es un desafío musical y humano. Es el primero que publica desde que el Rey le concedió el título de marquesa de Luz y Paz, en junio del año pasado. En Toledo, el pasado 2 de enero, estrenó la gira. El 17 de enero hace el estreno mayor en el Movistar Arena de Madrid, dentro del festival Inverfest. Ella (música de Charles Aznavour) forma parte de las canciones del disco nuevo, y en este caso la acompaña Carla Bruni, cantante italiana y esposa del expresidente francés Nicolas Sarkozy.

Pregunta. La música es su vida.

Respuesta. Sí, todo lo que he hecho musicalmente tiene que ver con mi vida. La vida personal está mezclada con la música. Alrededor para mí todo es música. Me voy a permitir, este disco, cuenta quién soy, lo que me puedo permitir, lo que tiene interés para mí, de naturalidad, de espontaneidad. Aquello que permite considerar que soy una persona libre.

P. Le dije al conserje del hotel que había quedado con usted y él me dijo: “Los viejos rockeros nunca mueren”.

R. ¡Y las rockeras menos! Muchas canciones que canto pueden despistar mucho. Estamos encajonados en tipologías, en gustos, en tendencias, como si no pudieras ser de este grupo porque ya eres del otro. Musicalmente, siempre he navegado en muchos mares. Eso de que si soy rockera o no siempre me ha dado igual. Yo soy lo que soy o trabajo para saber lo que soy. Como oyente, mis gustos son amplísimos. Escucho de todo. Puedo entender y disfrutar de un concierto de música electrónica y escuchar a los Beatles. El rock lo empecé a escuchar como elección personal. El bolero, el flamenco, la música clásica, todo vino con mi formación y con mi ambiente. En este disco hay de todo ello. Si aquí yo cantara solo Lágrimas o Bravo me moriría de tristeza o de aburrimiento.

P. ¿Y cómo lo hace?

R. Tengo que pasar de un lado al otro con la frescura y la naturalidad que tenga, pero sintiendo que estoy interpretando historias distintas. Acepté la invitación de Pedro Almodóvar para cantar las canciones que me ofreció en Tacones lejanos porque me dio, a nivel interpretativo y gestual, por hacer otra cosa, por sentir algo distinto.

P. En el concierto de Toledo se escuchó, al final, este grito: “¡Pareces una marquesa!”.

R. No lo escuché. Lo del marquesado… Es un honor. Yo recibo cualquier premio con muchísimo agradecimiento. Sé de inmediato que si me lo dan a mí es porque también se lo pueden dar a cualquier persona. Yo lo recibí con alegría. Quizá me obliga a una responsabilidad, pero seguiré siendo macarra y seguiré pintándome los labios de rojo. Nota aquí.



Belo


 

El Roto

 


jueves, enero 15, 2026

Félix Maraña

 TEMPLO DE LA BORRACHERA

Templo de la borrachera,
donde la vida se alarga,
y el hígado se recarga,
donde todo a su manera
se estira por la escalera
hacia la felicidad.
Los licores, la amistad,
los sueños y los deseos,
los cantos y los recreos
se corren en probidad.
Entre Palermo y La Boca,
entre libros de Corrientes,
llenan de vida las gentes,
y el mundo se descoloca.
Tanto contraste le choca
al despistado viajero,
que luce capa y sombrero
en el hemisferio austral.
Se oye tango de arrabal
por Caminito te espero.
Buenos Aires se perfuma
de caldos, asados, llantos,
mientras curan sus quebrantos,
en un paisaje de bruma,
el escritor, a su pluma
y a su canción el tanguista.
Hay desfile de turista
entre casas de colores
que eligieron los pintores
con cierto tono de artista.
Para que tenga mandáme
de Buenos Aires un trozo,
que me llene ego y gozo
y cuando puedas llamáme,
no esperes a que reclame
un pedacito de cielo.
Algo que cubra el anhelo
de otro modo de vivir,
que me prohíba morir
y cure mi desconsuelo.




Agustina Bazterrica

 


Rozalén

 

Rosa Montero

 El regocijo

He escrito un texto sobre la fuerza ciega de la vida. Sobre lo bello que es existir, incluso cuando acecha la amargura

Este primer domingo después de las fiestas de Navidad siempre me ha resultado un poco melancólico. Bueno, en realidad todos los domingos tienden a ensombrecerse al atardecer, cuando cae sobre ellos una sensación de pesadumbre que supongo que se originó en la infancia y en la obligación de regresar al colegio al día siguiente. Pero reconozco que el día de hoy, el primer domingo de enero tras el fin de las celebraciones, posee una tristura especial, el profundo desaliento de las fiestas acabadas, de las bombillas apagadas que los operarios han empezado a desmontar, de los papeles de charol sucios y arrugados, de un corazón cansado de deseos y tan vacío como una botella de champán a la que se le ha ido toda la espuma por la boca. En días así, el nuevo año se extiende por delante de nosotros enigmático, abrumador y áspero, verdaderamente cuesta arriba (lo de la cuesta de enero es un gran hallazgo metafórico).

La buena noticia es que, como todos sabemos, se trata de un desencanto pasajero. Luego la empeñosa realidad vuelve a abrirse paso y, con un poco de voluntad y suerte, el año venidero empieza a ofrecernos sus posibilidades y un apetecible futuro por descubrir. Pero eso será dentro de un par de semanas, porque hoy, lo que se dice hoy, este domingo de piedra sigue siendo un muermo. Por eso, para animarme y animarnos, he escrito un texto sobre la fuerza ciega de la vida. Sobre lo bello que es existir, incluso en aquellos momentos en los que acecha la amargura. De todos es conocida la última carta que escribió Cervantes el 19 de abril de 1616, ya moribundo, a su benefactor el conde de Lemos: “El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo eso llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”. Cuatro días después fallecería de diabetes a los 68 años. ¡Sobre el deseo que tengo de vivir! Aún agonizante como estaba, la vida seguía tironeando de él hacia la vida.

Desde el principio de los tiempos, los humanos hemos intentado encontrarle un sentido a este breve pataleo que es la existencia. Para ello inventamos sin parar religiones y filosofías, pero a mí ninguna de ellas me resulta creíble o suficiente. Con los años, sin embargo, he ido comprendiendo cada vez mejor la humilde y poderosa pulsión de nuestras células. ¿Cuál es la razón para vivir? Pues pura y simplemente el hecho de estar vivos. El mandato supremo de la vida es existir; incluso el mosquito más diminuto se empeña en seguir aleteando. Y hasta los virus, que son algo así como unos zombis microscópicos medio muertos, se afanan por adaptarse y replicarse. En resumen: vivo porque soy un ser vivo. Porque estoy hecha para ello. A mí me basta con esta respuesta, con esta certidumbre tan sencilla. El gran Albert Camus opinaba algo parecido: “En el apego de un hombre a su vida hay algo más fuerte que todas las miserias del mundo. El juicio del cuerpo vale tanto como el del espíritu y el cuerpo retrocede ante la aniquilación. Cogemos la costumbre de vivir antes de adquirir la de pensar”.

De joven me asustaba esa furia vital. Como si se tratara de una cadena con la que mi cuerpo me atara a la existencia. Ahora, en cambio, empiezo a verla como una alegría, un don, un regalo salvador. Creo que, si nos entregamos a ella, si apagamos un poco la mente y nos hacemos algo más carnales, esa furia nos sostiene y nos protege como un viento caliente y luminoso. Y es que la vida se regocija en vivir. Hay una alegría celular e innata que hay que aprender a reconocer y a surfear. Un amigo argentino, el escritor Adrián Desiderato, me mandó este maravilloso poema de Borges que incluí en mi última novela. “He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados. Mis padres me engendraron para el juego arriesgado y hermoso de la vida, para la tierra, el agua, el aire, el fuego. Los defraudé. No fui feliz. Cumplida no fue su joven voluntad. Mi mente se aplicó a las simétricas porfías del arte, que entreteje naderías. Me legaron valor. No fui valiente. No me abandona. Siempre está a mi lado la sombra de haber sido un desdichado”. Se titula El remordimiento, lo escribió a la muerte de su madre y es una rareza emocional dentro de la muy contenida obra borgiana. Para mí sus bellísimas palabras son una guía. Atrevámonos a vivir el arriesgado y hermoso juego de la vida, el aquí y el ahora, el mandato animal del regocijo. Nota aquí.



Joaquín Calderón


 

Ainoa Buitrago & Andrés Suárez

 

Rafa Mora

 CRASH!

Dejé de ser Peter Pan hace ya algunos años.
Cuando supe, en realidad, que los reyes no eran los padres.
Que la democracia era un estado de ánimo y
que el amor,
ni se crea ni se destruye,
que sólo te transforma.
Dejé de creer en dios cuando me dijeron que existía.
Y de creer en la magia cuando pude, finalmente, fabricarla.
Ahora que soy cómic en la vida de muchos,
caricatura en la vida de otros,
superhéroe para los que en realidad me importan;
ahora es el momento de respirar kriptonita
y saltar de la viñeta con una onomatopeya en letras grandes que rece CRASH!,
y apaciguar, así, la esencia estéril de ser, literalmente, humano.



César de Centi


 

Miguel Cantilo

 

Indio Solari

 El mensaje del Indio Solari tras recibir el doctorado honoris causa de la UBA

La Universidad de Buenos Aires reconoció al Indio Solari como figura central del rock y personalidad destacada del arte popular argentino.

El cantautor de rock nacional Carlos “Indio” Solari le agradeció este martes a la Universidad de Buenos Aires (UBA) por la entrega del título Doctor Honoris Causa “en virtud de la originalidad de su obra, de su aporte a la cultura y al pensamiento crítico, y de su incidencia en la producción de sentidos colectivos que forman parte del patrimonio simbólico del país”.

“Quería por este medio agradecerles tanto al Rectorado como a todos aquellos que han tenido que ver e impulsaron esta distinción que a mí me pone muy feliz”, dijo el músico argentino en un mensaje de voz que compartió por redes sociales.

Y concluyó, emocionado: “Le agradezco a la Universidad de Buenos Aires y a aquellos que les parece bien que yo merezca esa distinción. Les mando un gran abrazo y muchas gracias”.

En diciembre pasado, la UBA anunció la entrega del título Doctor Honoris Causa al “Indio” Solari, a quien describió como una “figura central del rock argentino y latinoamericano” y una “personalidad destacada del arte y la cultura popular de nuestro país”.

En los considerandos, el Consejo Superior de la UBA explicó que el músico merece ser valorado con un título honorífico a partir de diferentes hitos y aportes a la construcción de sentido artístico-político del país.

“Cantante, compositor y letrista argentino, fundador y voz emblemática del grupo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, así como referente y motor creativo de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado: (ambos) conjuntos se han constituido en hitos de la música popular y en núcleos de experiencias comunitarias singulares en torno a sus presentaciones en vivo”, determinó la UBA en su escrito.

En este sentido, la entidad académica remarcó que las “letras” escritas por el Indio, son de una “de notable densidad poética y simbólica, han sido objeto de interés analítico desde múltiples perspectivas disciplinares –filosófica, sociológica, literaria y cultural– dando lugar a libros, ensayos, investigaciones académicas y tesis que abordan su producción artística y su gravitación en la cultura contemporánea".

“Su obra ha contribuido a la configuración de un lenguaje propio en el campo del rock, articulando referencias literarias, filosóficas y políticas con una mirada crítica sobre la realidad social, la desigualdad, el poder y las formas de vida de amplios sectores populares, y ha construido a la vez una relación singular con su público”, concluyó la UBA. Nota aquí.



Ismael, Maremoto & Julio

 


María Ruiz

 

Juanlu Mora


 

Mikel Izal


 

Tute


 

miércoles, enero 14, 2026

Manu Chao

 

Karmelo C. Iribarren

 DONDE LA TARDE PELEA CADA TARDE

Ya apenas me interesan
esas calles
que tengo ahora a mi espalda
-ciénagas donde chapotean los mezquinos
y medran los cobardes-,
por eso
cada tarde cojo el río
y juntos nos venimos hasta aquí,
él a morir para nacer de nuevo
de tus aguas,
yo sólo para quedarme quieto
unos minutos
-frente a tu furia
o frente a tu inmensa calma-
y respirar tranquilamente un rato,
en paz, dejando
que se me pierda la mirada
allí, a lo lejos,
donde
la tarde pelea cada tarde
contra la noche en defensa
de la luz,
hasta dejar la última gota
de su sangre
sobre ti,
como una ofrenda
en un campo de batalla.