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domingo, mayo 03, 2026

Raly Barrionuevo

 


martes, febrero 17, 2026

Paris Joel

 

domingo, diciembre 22, 2024

Soledad Pastorutti

 

lunes, septiembre 30, 2024

Atahualpa Yupanqui

Imágenes y palabras de un artista fundamental

Entre la primera versión de “Caminito del Indio”, hasta imágenes de sus films, y secuencias de sus conciertos aquí, allá y en todas partes, transcurre este riguroso trabajo documental. 

Una abrumadora y profunda imagen inicial del Cerro Colorado se funde con una música al tono para iniciar el relato. Luego, dentro de la casa que Atahualpa Yupanqui habitó en sus días –tal vez- más luminosos, alguien echa mano a sus recuerdos. Fotos del viejo rapsoda. Notas periodísticas en japonés. Cintas abiertas. Casetes U-Matic, postales... un nutrido archivo conforma un todo escénico y estético junto al rostro del poeta. Y a su palabra, claro. “Yo nací en un pequeño campo de la pampa argentina. Se llamaba Campo de la Cruz, en la provincia de Buenos Aires. Mi padre era mestizo de indios de Santiago del Estero, donde se habla idioma quechua. Mi madre era vasca. De muy niña llegó a Argentina”, empieza a contar Atahualpa, con su grave y pausado tono, musicalizado por un tenue bombo leguero, al tiempo que esas mismas manos del principio, le sacan polvito a fotos en sepia con una escobilla.

Así comienza Atahualpa Yupanqui, un trashumante, documental dirigido por Federico Randazzo Abad, cuyo estreno está previsto para este jueves en tres horarios (16, 17.50 y 22) en el cine Gaumont, y cuyo devenir intrínseco (93 minutos total) despliega al fino el intenso trashumar viajero del guitarrista. Sus interminables travesías a caballo campo adentro y por América del Sur, por caso, que sus palabras tornan elocuente en otro pasaje fuerte del documental. “A caballo, usted llega a una flor, a un amigo, a una piedra, a un árbol, a un rincón, a un arenal, a algo que parece un desierto”, se le escucha decir, perdido entre imágenes en blanco y negro, que lo muestran jineteando entre montañas y cardos norteños.

El relato en primera persona, donde manda Cronos sin veleidades –prima una ajustada secuencia temporal- compensa alteridades a través de la mirada de otros. Logra así un equilibrado péndulo entre quienes dicen al poeta, y desde dónde lo dicen. No es lo mismo, la mirada de la licenciada en letras e investigadora, Fabiola Orquera, cuando se explaya sobre las complejas relaciones maritales que el bravo Yupanqui atravesó en la Argentina (el off de su mujer Nenette no se mete ahí) que el ángulo elegido por el periodista Schubert Flores Vassella, cuyo foco está puesto en las contradictorias derivas políticas del protagonista. Desde su ninguneo al 17 de octubre de 1945 hasta su desafiliación del Partido Comunista, en 1953.

El corte geográfico en torno a la vida de Yupanqui se deja traslucir con supina claridad en los testimonios de su hijo, Roberto “Coyita” Chavero; del musicólogo, traductor y amigo japonés de Atahualpa, Jiro Hamada; y del coleccionista e investigador yupanquiano, Patrick Clonrozier. Mientras el primero, rememora detalles de su infancia de a caballo, en Cerro Colorado (“Fue un lugar sanador para mis padres, y también para mí”, evoca), el nipón recuerda que su país y Hungría eran los que más le habían gustado al cantor de las artes olvidadas, y el galo pone la lupa en el concierto que dio junto a Edith Piaf, durante su primer viaje a Francia, en 1950. Nota aquí.



lunes, febrero 26, 2024

Atahualpa Yupanqui

Destino Del Canto

Nada resulta superior al destino del canto.
Ninguna fuerza abatirá tus sueños,
Porque ellos se nutren con su propia luz.
Se alimentan de su propia pasión.
Renacen cada día, para ser.
Sí, la tierra señala a sus elegidos.
El alma de la tierra, como una sombra, sigue a los seres
Indicados para traducirla en la esperanza, en la pena,
En la soledad.
Si tú eres el elegido, si has sentido el reclamo de la tierra,
Si comprendes su sombra, te espera
Una tremenda responsabilidad.
Puede perseguirte la adversidad,
Aquejarte el mal físico,
Empobrecerte el medio, desconocerte el mundo,
Pueden burlarse y negarte los otros,
Pero es inútil, nada apagará la lumbre de tu antorcha,
Porque no es sólo tuya.
Es de la tierra, que te ha señalado.
Y te ha señalado para tu sacrificio, no para tu vanidad.
La luz que alumbra el corazón del artista
Es una lámpara milagrosa que el pueblo usa
Para encontrar la belleza en el camino,
La soledad, el miedo, el amor y la muerte.
Si tú no crees en tu pueblo, si no amas, ni esperas,
Ni sufres, ni gozas con tu pueblo,
No alcanzarás a traducirlo nunca.
Escribirás, acaso, tu drama de hombre huraño,
Solo sin soledad ...
Cantarás tu extravío lejos de la grey, pero tu grito
Será un grito solamente tuyo, que nadie podrá ya entender.
Sí, la tierra señala a sus elegidos.
Y al llegar el final, tendrán su premio, nadie los nombrará,
Serán lo "anónimo",
Pero ninguna tumba guardará su canto ...





martes, enero 30, 2024

Atahualpa Yupanqui

 Atahualpa Yupanqui en una mirada integradora

El ensayista y poeta aborda la figura del autor de "El arriero va" a través de su literatura, su búsqueda de una identidad, sus canciones y sus visiones políticas. 

El cancionero de Atahualpa Yupanqui no necesita fanáticos sino interrogadores, piensa Alejandro Gómez Monzón, que es escritor, que es poeta, que es ensayista, y que ha utilizado su pluma justamente para responderse algunas preguntitas sobre don Chavero, a través de un libro flamante y de título sugerente: La flecha ya está en el aire (El cancionero y la literatura de Yupanqui). Deviene tal de “La flecha”, una milonga que Ata grabó alboreando los setenta. “Ni bien escuché esta canción, supe cuál sería el título del libro”, asegura el autor, hombre nacido en Todd, pueblo ubicado en el norte de la provincia de Buenos Aires, y aquerenciado hoy en los pagos de Yupanqui: Pergamino.

Publicado por la Editorial Mil Campanas, el ensayo de Monzón –prologado por Sergio Pujol y epilogado por Liliana Herrero- se propuso abordar la abarcativa y contradictoria figura de Yupanqui en todo su esplendor: su literatura, su búsqueda de una identidad propia –“entre Chavero y Yupanqui”-, sus canciones y sus visiones políticas. Y lo logró a través de un entreverado y jugoso vaivén biográfico de siete capítulos. “Puedo señalar tres ejes del trabajo”, asegura Monzón a Página12. “Las identidades desarrolladas en el cancionero y en la literatura de Atahualpa; la fuerte conexión entre su obra y el imaginario surero o pampeano; y el Yupanqui autor y lector de literatura”.

-¿Puede que el principal entre los tres haya sido el de intentar dilucidar su identidad?

-Por caso, una pregunta que enhebra buena parte de este trabajo es qué habría pasado si Héctor Chavero hubiera elegido como nombre artístico el mismo, y no Atahualpa Yupanqui. Bautizándose de esta manera, él se aleja del Héctor homérico, del Chavero vasco y del Héctor Chavero pampeano, alejamientos que le permiten ingresar con mayor fuerza al circuito musical argentino. Por un lado, más allá de este silenciamiento onomástico, hay un subsuelo surero decisivo en Yupanqui, que forjó su imagen de cantor caminante y comprometido a la luz de los payadores anarquistas que recorrían la provincia de Buenos Aires a comienzos del siglo XX, así como de la lectura que hizo del Martín Fierro durante la niñez y la juventud. En cierto sentido, las lejanas tierras de las que habla el seudónimo quechua son las de la pampa bonaerense. Por otra parte, si bien la obra de Yupanqui instaló al aborigen en el folclore criollista de los años 30 y 40, la respiración incaica de su nombre artístico le otorgó mayor cercanía con el mundo del noroeste, donde a comienzos del siglo XX la oligarquía nacional fijó la cuna folclórica argentina, y donde la herencia originaria está más a flor de piel que en la provincia de Buenos Aires. Nota aquí.



miércoles, agosto 16, 2023

Antonio Sanz

 


martes, febrero 21, 2023

Atahualpa Yupanqui

 Rodolfo nos cuenta por Facebook.

Un soneto magnífico de Atahualpa Yupanqui a la muerte del músico y poeta
Daniel Reguera, autor de una zamba mítica: Quiero ser luz.
SONETO PARA REGUERA
Si una guitarra triste me dijera
que no quiere morir entristecida,
me pondría a rezar sobre su herida
con tal de recobrar su primavera.
Si un trovador errante me pidiera
un poquito de luz para su vida,
toda la selva en fuego convertida
para su corazón yo le ofreciera.
Mas de poco valió la proclamada
pujanza de mi anhelo, si callada
la muerte te llevó, Daniel Reguera.
Pasa tu zamba por la noche oscura,
y el eco de tu voz en la llanura
sigue buscando luz y primavera.
(No conozco la autoría de la foto)



viernes, enero 27, 2023

Atahualpa Yupanqui

 


jueves, octubre 06, 2022

Atahualpa Yupanqui


 

viernes, julio 01, 2022

Homenaje a Juan Alberto Badía

 


lunes, mayo 23, 2022

Atahualpa Yupanqui

 A 30 años de la muerte de Atahualpa Yupanqui: nombrar lo que ya no existe

Encarnó en vida la referencia esencial de ese universo tan complejo como condicionado al que todavía se llama folklore.

Cuando Atahualpa Yupanqui murió, una madrugada de hace 30 años, en la primavera de Francia, lejos de aquellos valles y cerros que supo escuchar y cantar, hacía rato que era mucho más que un terrenal perseguidor de las pasajeras razones del éxito. Para muchos, Don Ata ya era la medida de la razón folklórica, con todo lo que eso significa en un país que a lo largo del siglo XX había apelado una y otra vez a su entraña nativa, en busca de respuestas a la gran pregunta de la identidad.

Se cumplen tres décadas de la muerte de una de las figuras más importantes de la cultura Argentina. Un artista que por sobre cualquier categoría comparativa resulta, tal vez hoy más que nunca, único. No sólo porque en él confluyen como en nadie más el cantor, el poeta, el narrador, el músico y el viajero, sino porque su descendencia artística son todos y ninguno.

Más allá de las peripecias del mundo del espectáculo, Yupanqui encarnó en vida la referencia esencial de ese universo tan complejo como condicionado, que con mezcla argentina de conformismo y altanería nos empecinamos en llamar “folklore”. Si la legitimación que Buenos Aires hizo de Andrés Chazarreta –a inicios de la década de 1920, cuando con tonos épicos Ricardo Rojas lo bendijo en un artículo publicado en el diario La Nación– significó de alguna manera la sacralización de una práctica desde siempre laica y terrenal, por no decir comercial, la irrupción de Yupanqui en la escena de la canción criolla, pocos años después, señaló otro destino posible para el folklore. Nota aquí.



martes, enero 18, 2022

Atahualpa Yupanqui

 Muestra itinerante sobre Atahualpa Yupanqui

La exposición reúne objetos y símbolos de la trayectoria del artista, desde portadas de sus discos hasta cartas, guitarras y su máquina de escribir. Se podrá visitar de manera gratuita hasta el 30 de enero, frente a la Plaza de los Artesanos. 

La exposición itinerante Tierra que anda, sobre el compositor, guitarrista, cantor y poeta Atahualpa Yupanqui, llega esta semana a Cosquín en el marco del festival folklórico más importante del país. “Esta muestra es una forma de brindarle al público que quizás no lo conoce tanto la posibilidad de recorrer un pedacito de su vida y su obra y buscar que se interesen por su pensamiento y su legado”, sostiene Roberto “Kolla” Chavero, hijo del mítico autor bonaerense. “Yo creo que en la actualidad está más presente su figura y su nombre que su obra en sí misma. Por eso, nuestra tarea es lograr que las personas se acerquen a su mensaje, que es realmente inmenso”, dice sobre la exposición que se podrá visitar de manera gratuita hasta el 30 de enero en Cosquín, frente a la Plaza de los Artesanos. 

La muestra, que se realiza en el marco del año del 30 aniversario del fallecimiento del artista, a conmemorarse el 23 de mayo, está inspirada en los tres misterios con los que Yupanqui enmarcaba a la música de raíz folclórica, vinculados a la selva, la pampa y la montaña; y se puede disfrutar en la Escuela Pte. Roca, San Martín, esquina Sarmiento de la ciudad cordobesa. El recorrido ofrece material simbólico en su vida, como sus cartas y su máquina de escribir; su pasaporte, su poncho, su guitarra y su pañuelo. Además, se exhiben portadas de sus primeros discos editados en la Argentina y en Francia, libros que formaban parte de su biblioteca, fotografías, partituras, manuscritos y un mural con la tapa de sus vinilos. “Los tres misterios están representados por algunos textos extraídos de sus libros y su poesía. Hay objetos que hablan de su vida personal y otros que hablan de su vida artística”, detalla Chavero, quien estará presente en la muestra. Nota aquí.



lunes, enero 17, 2022

Atahualpa Yupanqui

 Yo nunca fui como el valle,

eso lo saben los vientos.

Mi vida es domar caminos,

el valle está siempre quieto.



martes, noviembre 02, 2021

Juan Carlos Baglietto, Lito Vitale e Hilda Lizarazu

 


miércoles, septiembre 29, 2021

Abel Pintos

martes, agosto 24, 2021

Nenette

 

sábado, agosto 21, 2021

Atahualpa Yupanqui

El Payador Perseguido

Cuando yo aprendí a cantar
armaba con pocos rollos
y en la orilla de un arroyo
bajo las ramas de un sauce
crecí mirando en el cauce
mis sueños de pobre criollo.
Cuando sentí una alegría
cuando un dolor me golpió
cuando una duda mordió
mi corazón de paisano
desde el fondo de los llanos
vino un canto y me curó.


viernes, agosto 13, 2021

Atahualpa Yupanqui

"El Forastero" 

Porque no soy de estos pagos 
me acusan de forastero.
Como si fuera un pecado
Vivir como vive el viento.
¡De dónde vendrán los ríos,
de adónde vendrá el sereno
que besa los pastizales
de la llanura y el cerro!

Yo vengo de todas partes
por los caminos del sueño,
cómo las rosas a mayo
y los jazmines a enero.
Doy lo que tengo que dar
y a veces me doy entero,
cómo la dicha en los valles
y la pena en los desiertos.



domingo, noviembre 15, 2020

Atahualpa Yupanqui

La hora difícil

Es la hora difícil. La nube oscura.
Tal vez en la sombra aceche el verdugo con su fusil alquilado
al amo que encarcela y mata.
Tal vez, a esa hora como ahora,
yo esté cantando una canción o pensando un canto,
acunando una vidala, floreciendo un re menor para mi patria.
Todo puede ser, todo puede esperarse,
por eso esperemos también el fin de estas cosas,
el paso definitivo de esta hora infamante.
Quiero vivir! Quiero cantar alto y limpiamente!
Todos los días ensayo la forma mas elevada de mi canto
para mi pueblo amado, aun para los hijos y los nietos
del verdugo y sus sirvientes.
Todo puede ser, todo puede esperarse.
No temo. Solo tengo la pena del engrillado.
Oh, libertad del hombre sobre la tierra de todos!
Has de llegar un día, luminosa y alegre, aunque
mi voz esté callada, no vencida bajo las estrellas.