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miércoles, julio 15, 2026

Mario Benedetti

 


sábado, marzo 07, 2026

Bares de Montevideo

 Comó es el renacer de los bares históricos de Montevideo, del preferido de Benedetti al elegido por los marineros

En la capital uruguaya, emprendedores recuperan edificios del siglo XIX y XX y les suman cocina y música; cuatro paradas con historia.

Montevideo es una ciudad que mira a la costa rioplatense todo lo que puede, donde convive el presente con el pasado, y el ritmo es ameno. No se ve ese acelere caótico de otras capitales, como Buenos Aires. Entre palmeras, monumentos antiguos, callecitas, avenidas, parques inmensos, se erigen diferentes bares y cafés, que después de tener años de esplendor, pasaron décadas olvidados, relegados y hasta un poco marginados, vistos como algo turbio, peligroso.

“Durante décadas, Uruguay fue reconocido por su cultura cafetera y su red de bares tradicionales. Pero la falta de políticas públicas que los protegieran y el avance de otros formatos gastronómicos llevaron a que muchos de esos lugares quedaran estigmatizados”, dice Joaquín Casavalle, actual dueño de Paysandú, Montevideo al Sur y Santa Catalina, tres bares antiguos e históricos del Barrio Sur y Ciudad Vieja.

En los últimos diez años tanto él como otros emprendedores uruguayos apostaron a reimaginar la gastronomía local y el barrio y a revalorizar muchos de estos lugares, emplazados en edificios patrimoniales, no para destruirlos, sino para visibilizarlos y revalorizarlos.

“El problema de los bares patrimoniales de Uruguay es que van desapareciendo, tristemente”, afirma Germán Medina, gerente de Bar Arocena. Hoy se está impulsando un proyecto que busca reconocer y recuperar los cafés y bares patrimoniales de la ciudad, creados entre el siglo XIX y XX, para volver a darle vida a zonas como el Barrio Sur o Ciudad Vieja, que durante años permanecieron olvidadas y marginadas. “Nosotros no queremos que la gastronomía sea moda, sino cultura viva, por fuera de los circuitos gourmet. Creo en el bar de la esquina como lugar de encuentro y de pertenencia”, dice Casavalle.

Abierto desde 1929, en el bar Arocena se autoadjudican una valiosa insignia: “El mejor chivito de Montevideo”. Según Media, es un mote que ha puesto la gente, pero como todo el que va lo dice, aceptan el reconocimiento. Él tiene 30 años y junto con José Luis Mallón, el dueño, actualmente llevan el día a día tanto de la primera sucursal, en Carrasco, como de las nuevas, en Punta Carretas, Montevideo; en Canelones y Punta del Este. También llevan el mismo apellido que Roberto Mallón, un gallego que tomó las riendas del lugar en 1974 junto a Mallón, y se lo compraron a Don Manuel Loureiro y sus socios.

El Arocena nació como un almacén y proveeduría, punto neurálgico y obligado para cualquier habitante de Carrasco. En ese entonces el balneario tenía calles de arena y no había nada, salvo un hotel antiguo, muy pintoresco, con un casino, que hoy es el Sofitel.

En el primer Arocena pasaba de todo: la gente iba a buscar una lata de conservas, se tomaba una copa, fumaba, o tomaba whisky sin parar, durante las 24 horas que permanecía abierto. Nunca cerraba, tenía un kiosco en la puerta, un sector de quiniela y, como la mayoría de bares de Montevideo en ese entonces, solo los hombres lo frecuentaban. “Vos venías acá con tu abuelo a tomarte un whisky, o con tu padre o con tus amigos. Como funcionaba 24 horas también era el remate después del boliche, o de un casamiento. Era el único lugar donde había teléfono. Entonces venían sanitarios, electricistas, a esperar que los llamen”, dice Medina.

En 1974, los nuevos dueños siguieron la misma tradición del bar, que puede verse desplegada en las mil fotos de diferentes generaciones que pasaron por el lugar, al que fueron y van actores, músicos, políticos, deportistas de todo el mundo, y también un público cautivo que se ha hecho amigo de los mozos, y se ha juntado a festejar años nuevos, navidades, los han invitado a sus casamientos.

En La Sociedad de la Nieve (2023), en una escena se lo menciona: una publicidad que podría haber salido carísima, pero fue espontánea. “¿Sabés lo que me comería yo? Un chivito del Bar Arocena”, dice uno de los personajes, representando al plantel. Los jugadores del Old Christians Club de Uruguay lo frecuentaban, y los sobrevivientes aún siguen yendo. El director de la película, Juan Antonio Bayona, rescató este dato en charlas y relatos y lo sumó en el guión. Tiempo después fue a probar el chivito y quedó encantado. Nota aquí.










viernes, enero 10, 2025

Alexis Díaz Pimienta

 Alexis Díaz Pimienta nos cuenta por Facebook.

Haciendo memoria, al primer uruguayo al que conocí en persona fue al novelista Daniel Chavarría, uruguayo-cubano, quien terminó siendo mi mejor amigo en La Habana de los años 90. Y terminamos compartiendo manuscritos, conferencias, escenarios en Cuba y en Italia. No estuvo nada mal como estreno.
Los segundos uruguayos a los que conocí en persona, y con los que también compartí escenario, se llamaban Mario Benedetti y Daniel Viglietti. Era Almería. Era el año 1995. A Mario no lo vi nunca más, pero recuerdo una larga charla y un largo paseo por las calles almerienses, más algunas fotos que se perdieron para siempre cuando se cayó en algún punto del camino el rollo de mi antigua cámara fotográfica. A Daniel volví a verlo en la sala Zitarrosa de Montevideo, hace exactamente 20 años (en 2005), la primera vez que vine al Uruguay, como repentista. Y luego en La Habana, en la Casa de las Américas, en un encuentro íntimo con Silvio Rodríguez. Era el año 2008.
Al tercer uruguayo que conocí en mi vida se llama José Silvio Curbelo, el gran payador, el maestro de varias generaciones de payadores, uno de los más impresionantes repentistas de América Latina y ya para siempre mi gran amigo.
El cuarto uruguayo al que conocí en mi vida se llama Jorge Drexler. Y con él también compartí escenario desde el minuto cero. Era Madrid. Era el año 2011. Y luego en Granada, en Barcelona, en Sevilla, en La Habana, en Madrid muchas otras veces, convertidos ya en grandes amigos, en casi hermanos, cómplices creativos en el mundo de la canción y la poesía.
La quinta fue Mariela Acevedo, la mejor payadora uruguaya, una de las voces más importantes del repentismo femenino en América, con la que también he compartido escenarios a ambos lados del Atlántico. Era el año 2006, creo.
El sexto fue Daniel Drexler, a quien ya me une una amistad muy sólida. Era Madrid, no recuerdo en qué año y era su buena música y era su bonhomía. Y era, además, el hermano de mi hermano Jorge, por lo tanto, éramos hermanos por carambola afectiva, y luego esa hermandad se ha consolidado sola, con admiración mutua, hasta sellarse con el abrazo que me dio anoche en La Serena, un abrazo-abrazo, de los que no se olvidan.
No está nada mal para mi colección de uruguayos “en persona” estos grandes amigos que me regaló la vida . Chavarria (novela). Benedetti (narrativa y poesía). Viglieti (canción). Curbelo y Mariela (payada, repentismo, décima). Jorge y Daniel Drexler (canción, música).
Pero este año, 2025, he regresado a Uruguay, al festival de La Serena por primera vez, he impartido un curso intensivo de tres días sobre Décima y canción y he conocido y he descubierto a muchos otros uruguayos. Mis uruguayos. Más uruguayos. Mi colección de uruguayos ha crecido. Pero entonces me doy cuenta de que no solo son uruguayos “en persona” quienes han conformado mi relación de amor con Uruguay. Que ya tenía (y tengo) muchos más uruguayos familiares en la música, en la poesía, en la narrativa, en el deporte, hasta en en la política. Uruguay es un pequeño país que parece muy grande. Que es muy grande. Uruguay es un continente en miniatura. Por eso este homenaje en décimas, mi agradecimiento en décimas. Y espero, simplemente, que mi familia uruguaya siga creciendo.
MIS URUGUAYOS
Yo también tengo mi Onetti.
Mi Quiroga. Mi Galeano.
Mi Buscaglia. Mi Liscano.
Mi Darnos. Mi Benedetti.
Mi Cabrera. Mi Viglietti.
Mi Brocha. Mi Eustaquio Sosa.
Mi Vilariño (grandiosa).
Mi grandiosa Tabaré.
Mi Capote. Mi Blanqué.
Mi Appratto. Mi Zitarrosa.
Yo también tengo mi Musso.
Mi Circe Maia (maestra)
Mi Peri Rossi. Mi Riestra.
Mi Bombai. Mi Fattoruso.
Mi Lautreamont Keith al uso.
Mi Mateo. Mi Maslíah.
Mi Bentos. Mi Chavarría.
Mi Nueva Escuela. Mi Rada.
Mi Ibargoyen. Mi Ana Prada.
Mi charrúa cofradía.
Mi Zeballos. Mi Godín.
Mis Iracundos. Mi Roos.
Mi Drexler (¡vale por dos!)
Mi Gavioli. Mi Amorim.
Mi Mano Arriba (sin fin)
Mi Agárrate Catalina.
Mi Agus. Mi Negro Ansina.
Mi Chala Madre (genial)
Mi Algodón (tan musical)
Mi Mariela y mi Molina.
Mi Levrero. Mi Lugano.
Mi Suárez. Mi Vengarán.
Mi Marama. Mi Forlán.
Mi Filisberto (Borgeano)
Mi Muslera. Mi Romano
Mi Ribeiro. Mi Carini.
Mi Nasser. Mi Corbellini.
Mi Mujica. Mi Meretta.
Mi Ibarbourou (gran poeta)
Mi Vitale. Mi Agustini.
Mi Wolf. Mi Chalar. Mi Lena.
Mi Curbelo en Canelones.
Mi Olivera y sus canciones.
Mi Arbeleche a boca llena.
Mi Reissig (vale la pena).
Mi Gabino en Paysandú.
Mi Lago. Mi Yamandú.
Mi finísima garúa.
Mi pasión por lo charrúa.
Yo trato a Uruguay de tú.
Mi Opa. Mi SeIva Casal.
Mi Zampayo. Mi Foglino.
Mi Moratorio (divino).
Mi Umpi. Mi Yábor. Mi Ubal.
Mi Osiris. Mi Carvajal.
Mi Pablo Drexler (van tres).
Mi joven Matias Valdez.
Mi Kalmar y Mi Estramín
Rodó. Berocay. (No hay fin).
Qué docta uruguayeñez.
Mi Murga. Mi chacarera.
Y mi candombe. Y mi rumba.
Mi chamamé. Mi macumba.
Mi milonga lastimera.
Mi fogón la noche entera.
Mi carnaval bien cantado.
Mi choripán, que es sagrado.
Mi pastafrola. Mi grappa.
Mi patria gaucha en el mapa.
Mi yerba mate. Mi asado.
Yo también tengo mi clan
de uruguayos adictivos.
De grandes (idos o vivos).
Los que son y los que están.
Mi Diego Drexler (qué man).
Mi Paula Drexler (qué talle)
En la casa y en la calle:
charrúas al por mayor.
¡Pobre del bardo o cantor
que no tenga “su uruguaye”!
Y ahora tengo muchos más.
Más y mejores que antes:
Compositores, cantantes,
Kamikazes del compás.
Ahora tengo este disfraz
de familia campechana.
Por eso, diré mañana
sin complejos ni desmayos:
Yo colecciono uruguayos.
Y en eso nadie me gana.
Este curso en La Paloma
me ha hecho extender en la playa
mi colección uruguaya
y me ha enseñado otro idioma.
Cuánta gente buena asoma.
Cuánto Uruguay se desea.
Me haces bien, con tu marea
de luz, feliz disparate.
Es más: voy a hacerme un mate
¡y que sea lo que sea!




sábado, noviembre 02, 2024

Mario Benedetti

 Hoy Tu Tiempo Es Real

Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventa
y aunque otros olviden tus festejos
las noches sin amos quedaron lejos
y lejos el pesar que desalienta.
Tu edad de otras edades se alimenta
no importa lo que digan los espejos
tus ojos todavía no están viejos
y miran, sin mirar, más de la cuenta
Tu esperanza ya sabe su tamaño
y por eso no habrá quien la destruya
ya no te sentirás solo ni extraño.
Vida tuya tendrás y muerte tuya
ha pasado otro año, y otro año
les has ganado a tus sombras, aleluya.



lunes, diciembre 27, 2021

Nacha Guevara

 

jueves, mayo 13, 2021

Mario Benedetti

 En un café

A veces me metía en un café
acompañado de mi soledad
y quería pensar y no pensaba
porque en la esquina del tumulto ajeno
me convocaba algún silencio simple
uno es tan único que no consigue
ser como otros y menos no ser
nos levantamos y desmoronamos
con los recuerdos o con los despistes
mirarse adentro puede tener gracia
y también puede convertirse en duelo
nos conocemos tan precariamente
que respiramos y eso nos asombra
el corazón aporta sus latidos
y los sentimos con un ritmo ajeno
es cierto / me metía en un café
y los otros pasaban y pasaban
pero no me dejaban ni un vistazo
para que lo escondiera en mi guarida



martes, enero 19, 2021

Mario Benedetti


 

lunes, noviembre 16, 2020

Mario Benedetti

 

domingo, octubre 04, 2020

Benjamín Prado


martes, septiembre 29, 2020

Mario Benedetti


domingo, septiembre 20, 2020

Joan Manuel Serrat


miércoles, septiembre 16, 2020

Joan Manuel Serrat

martes, septiembre 15, 2020

Homenaje a Mario Benedetti

lunes, septiembre 14, 2020

Mario Benedetti

Mario Benedetti, los cien años del poeta más contado y cantado

Una antología de poemas seleccionados por Joan Manuel Serrat, reediciones de su obra, un libro de fotografías y cartas inéditas y actos a uno y otro lado del charco celebran en el centenario de su nacimiento el genio del autor uruguayo.

Antes de que los versos y las rimas se colaran en Instagram, mucho antes de que las redes sociales existieran, incluso, hubo un hombre que hizo de la poesía un género universal, la democratizó y la bajó de esos elevados altares a los que los lectores tienen vetado el acceso: Mario Benedetti (1920-2009). El poeta más cantado, y contado, habría cumplido hoy cien años, y aunque tan significativa fecha ha pasado más desapercibida de lo que debiera debido a la pandemia que no deja al mundo tranquilo, su Fundación en Montevideo (Uruguay), editoriales, amigos y todos sus lectores, en definitiva, han hecho un esfuerzo añadido para celebrar el centenario de su nacimiento.

Una de las joyas literarias publicadas al otro lado del charco es, sin duda, «Cien veces Benedetti», libro editado por la fundación que lleva su nombre que reúne fotografías y cartas inéditas, además de revelar algún que otro secreto de su biografía, como el origen de sus cinco nombres (Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno) o su pasión por las escritura epistolar, que le llevaba a conservar siempre una copia de todas las misivas que enviaba. Nota aquí.



viernes, septiembre 11, 2020

Homenaje a Mario Benedetti


martes, julio 14, 2020

Hernán Casciari

lunes, junio 01, 2020

Mario Benedetti

Ángelus
Quién me iba a decir que el destino era esto
Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.
Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.
Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.
Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.


martes, mayo 19, 2020

Mario Benedetti

Gabriel nos cuenta en su Blog

Mario Benedetti... el mejor de todos nosotros.

Estas cosas suceden... claro que suceden.
Anoche llegó un SMS a mi móvil desde Montevideo...

“Llegó la tregua para Benedetti. Abrazo grande.”

Y no precisé más nada para entender. Llegó el momento que todos sabíamos que tarde o temprano iba a llegar. Y llegó nomás. Cuando aún no terminamos de hacer el duelo por la ida de Bécquer Puig, Idea Vilariño y de Rolando Faget, viene usted Don Mario y nos hace chau con la manito y se va...
Y está bien.
Esta vez no habrá llanto pero sí una profunda tristeza.
Tristeza por la muerte del hombre, del intelectual, del compañero comprometido con su tiempo... eternamente ético. Pero no lloro al poeta. Y no lo lloro porque su poesía, Don Mario... permanecerá para siempre y ella amanecerá empecinadamente una y otra vez.
Tristeza, querido Mario, porque al igual que con la partida de Idea Vilariño, con Usted se nos va aquella “Generación del ‘45”. La de Onetti, Sarandí Cabrera, Carlos Real de Azúa, Humberto Megget...
Tristeza porque este tiempo de días con olor a pasillo de hospital, de despedidas eternas... no nos da tregua alguna.
Tristeza porque hoy todos nos quedamos más desprotegidos, más guachos... más solos.
Cierta vez, usted dijo que “la poesía, es un altillo de almas, un tragaluz para la utopía y un drenaje de la vida que enseña a no temer a la muerte".
Por eso Don Mario, porque juntos hemos recorrido el duro tiempo que nos tocó vivir, porque no nos quedan cuentas pendientes, porque ahora sí, usted se va en busca de Luz, su amada y eterna compañera.
Vaya nomás Don Mario... vaya tranquilo... pero si alguna vez tiene ganas de visitarme en ciertas noches de Dénia, entonces... Vuelva con su peor y su mejor historia... total, usted conoce este camino de memoria pero igual... usted venga. Crónica aquí.


martes, abril 21, 2020

Mario Benedetti

Cien años de Benedetti entre los versos solidarios de una pandemia global

La Fundación del escritor uruguayo destinará los recursos del centenario a ayudar al mundo de la cultura.

Buscando ser «consecuente» con lo que fue «el tono de la vida y la obra de Mario Benedetti», la fundación que lleva el nombre del escritor uruguayo lanzó una serie de medidas para apoyar a los trabajadores de la cultura durante la crisis que atraviesa el país por el Covid-19.
«Siempre fue una persona muy comprometida y muy solidaria con la sociedad, con el prójimo, como él le llamaba en sus poesías», cuenta a Efe el coordinador de la Fundación, Roberto López Belloso, quien detalla los pasos tomados por la que considera una «difícil situación».
«La Fundación decidió que algunos de los recursos que se iban a utilizar para los festejos de los 100 años de Benedetti (que se celebran el 14 de septiembre), se utilizaran para apoyar a trabajadores de la cultura», puntualiza.
En ese sentido, explica que habrá una ayuda económica para minimizar la pérdida de ingresos de aquellos escritores que tienen esa profesión como único trabajo, y que «no son la mayoría». Nota aquí.

martes, agosto 13, 2019

Luis García Montero

Recuerdo de Mario Benedetti

Hace ya diez años que murió Mario Benedetti. Aprovecho estos días de verano para leer algunos de sus poemas y recordar la generosa amistad que me ofreció desde que nos conocimos al principio de la década de los 80, cuando era yo un joven poeta que buscaba su mundo y él un maestro que llenaba los salones de actos de España, ya fuese para presentar sus libros o para participar en las convocatorias políticas de la izquierda latinoamericana.

La poesía es un recurso privilegiado para recordar a los amigos porque conserva un rincón de intimidad en el que se pueden evocar conversaciones, manías, sonrisas y secretos. Hacer memoria del otro acaba convirtiéndose en un examen de la propia vida. Leo una antología de sus poemas, El amor, las mujeres y la vida y recuerdo al joven universitario que fui yo, interesado en los Epigramas de Ernesto Cardenal y en la poesía amorosa de Mario Benedetti porque suponían una invitación a mezclar los sentimientos de la vida cotidiana con el compromiso político. Nota aquí.