Mostrando las entradas con la etiqueta Paco Ibáñez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Paco Ibáñez. Mostrar todas las entradas

lunes, abril 27, 2026

Paco Ibáñez

 


miércoles, marzo 25, 2026

Paris Joel

 

jueves, enero 08, 2026

Paco Ibáñez

 


jueves, noviembre 20, 2025

Paco Ibáñez

 

lunes, mayo 12, 2025

Paris Joel

 

sábado, febrero 01, 2025

Paco Ibáñez

 Juan Miguel nos cuenta en su Blog 

PACO IBÁÑEZ AL TEATRO COLISEUM DE MADRID (27/01/2025)














jueves, enero 30, 2025

Paco Ibáñez

 Paco Ibáñez, a sus 90 años y sobre el escenario, echa la verdad por la boca

El veterano cantautor político llena el Palau de la Música Catalana en Barcelona y el teatro Coliseum de Madrid.

Apareció en el escenario de riguroso negro, fiel a su imagen, y con una envidiable melena blanca como contraste. A sus 90 años, Paco Ibáñez tiene un caminar vacilante y los achaques propios de esa avanzada edad, pero los mismos ideales e idéntica fuerza que cuando irrumpió como cantautor hace seis décadas. Y ese aire rebelde y poético a la vez, socarrón y profundo, sobrevolaba a las 1.400 personas que abarrotaron el madrileño teatro Coliseum el lunes por la noche para escuchar a un pionero de la canción de autor, al artista que puso música a los mejores poetas españoles.

Acompañado del guitarrista Mario Mas, Paco Ibáñez arrancó su recital con Erase una vez, poema de José Agustín Goytisolo sobre un mundo al revés, para seguir inmediatamente después con Es amarga la verdad de Francisco de Quevedo, toda una declaración de principios de su trayectoria. “Pues amarga la verdad quiero echarla de la boca y si el alma su hiel toca esconderla es necedad, sépase pues libertad ha engendrado en mi pereza la pobreza”. El público estaba entregado desde el primer minuto, pero esas dos canciones, que fueron símbolos del antifranquismo, convirtieron el teatro en un multitudinario coro que conocía de memoria sus letras. A pesar de sus muchas más canas y sus goteras de salud los espectadores emprendieron un viaje a sus recuerdos juveniles y a una rebeldía que sigue viva en buena parte de la generación de los progres. Desde luego que motivos para la protesta no faltan en una época que asiste, entre la perplejidad y la indignación, al ascenso de la extrema derecha en todo el mundo.

No obstante, Paco Ibáñez no quiso recrearse tan solo en sus temas más conocidos y ofreció varias intimistas canciones en euskera en homenaje a su madre o una pieza sobre un poema del poeta gallego Celso Emilio Ferreiro o invitó al escenario a Soleá Morente para que interpretara una tierna Nana de la mora. Haciendo gala de un humor que se reía de sus propias limitaciones por la edad, (“¿Dónde tengo las gafas? No encuentro la cejilla de la guitarra”) fue desgranando también las canciones que lo hicieron famoso allá por los años sesenta y setenta del pasado siglo. Admirador de Georges Brassens y más tarde amigo y compañero de aquel mítico cantante francés, así como de Jacques Brel, Edith Piaf o Leo Ferré; el gran mérito de Paco Ibáñez consistió en poner música a poetas clásicos como Góngora y Quevedo, a la vez que descubría a otros condenados al olvido por la dictadura franquista. Gracias a este cantautor, nacido en Valencia pero criado en el País Vasco, varias generaciones conocieron y comenzaron a leer a Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Blas de Otero, Gloria Fuertes, Gabriel Celaya o José Agustín Goytisolo. Su disco España de hoy y de siempre, publicado en 1967, supuso una reivindicación con música de la mejor cultura española y un grito contra el ostracismo de tantos y tantos intelectuales prohibidos por la dictadura.Nota aquí.




sábado, enero 11, 2025

Paco Ibáñez

 Paco Ibáñez, el juglar rojo: “Ya no hay indignación, ya no hay opinión, todo es yo, ¡el ‘yoísmo’!”

El artista que cantó y canta a los grandes de la poesía en español cumplió hace poco 90 años, de los que ha empleado más de 60 en pisar escenarios de medio mundo y publicar un buen puñado de discos a caballo entre la creación musical y el activismo político. Lo celebra con un nuevo álbum en ciernes y varios conciertos. Tiene 90 en el DNI pero, asegura, 30 en el espíritu.

Paco Ibáñez se morirá —y los demás también— sin saber por qué su adorado tío Ramón, un kashero cascarrabias del pueblo de Aduna (Gipuzkoa), cada vez que él le preguntaba “¿Zer moduz, osaba?” (¿Qué tal estás, tío?), le contestaba “¡Gaizkiiii!” (¡Maaaal!). Pero qué otra cosa es la vida que las grandes preguntas sin respuesta o con respuesta indescifrable. Él, al contrario que el osaba Ramón, se encuentra bien, gracias. Si no, no se explicaría que los 90 años que cumplió el 20 de noviembre los afronte ni más ni menos que preparando un nuevo disco —Érase una vez— con alguna composición inédita y nuevos arreglos y adaptaciones de temas viejos, y con una minigira que le llevará, de momento, a Barcelona (Palau de la Música, 16 de enero), Madrid (Teatro Coliseum, 27 de enero) y Bilbao (Teatro Campos Elíseos, 15 de febrero), aunque ya tiene previsto otro recital sin fecha confirmada en París.

Para quien —en tiempos como estos de genios musicales españoles y latinos a repetición y fotocopiamente ocupando sin desmayo la primera plana— no conozca a Paco Ibáñez, hay que empezar diciendo que hablamos de un pionero. Él fue el cantautor que empezó a poner voz y guitarra hace más de 60 años a los grandes de la poesía en español. Desde Góngora y Lorca hasta José Agustín Goytisolo y Gil de Biedma pasando por Neruda, Rubén Darío, Blas de Otero, Celaya, Cernuda, Alberti o Miguel Hernández, su timbre ronco y feroz ha retumbado en escenarios de medio mundo y en sucesivos discos convertidos ya en clásicos, siempre en un cruce de caminos entre la creación musical y un incansable activismo de izquierdas que lo convirtió en presa recurrente de la censura franquista.

Nacido en Valencia de un valenciano y una guipuzcoana que se habían conocido en París, su biografía marea un poco. Tras vivir en Valencia y en Barcelona, la familia se exilió en Francia tras la derrota de la República en la Guerra Civil. El padre, un ebanista anarquista del que él aprendería el oficio, fue detenido e internado en los campos de trabajo de Saint-Cyprien y Argelès-sur-Mer, en el sur de Francia. Fue cuando la madre y los hijos regresaron a España, instalándose en San Sebastián. El pequeño Paco fue enviado entonces a Apakintza, el caserío familiar de Aduna, con sus tíos y abuelos. Allí, cantando a las vacas y a las ovejas, se fraguó el vascoparlante que es (habla castellano, euskera, catalán, francés, italiano y hebreo), recuerdos que recogería en 1999 en su disco Oroitzen (Recordando). En 1948, su madre, sus tres hermanos y él cruzaron la frontera y se reunieron en Perpiñán con el padre. Tras unos años allí, marcharon a vivir a París, ciudad que cambiaría la vida de Paco Ibáñez. Allí conoció, en 1955 y durante un concierto en la sala Olympia, a Georges Brassens, que a la postre sería el clic que le llevaría a dedicarse a la canción. El músico que se marchó A galopar con Alberti ha vivido en Valencia, Barcelona (varias veces), Madrid, Perpiñán, Aduna, París (varias veces) y ahora, desde hace dos años, lo hace con su compañera Julia en Camallera, un pueblecito perdido del Empordà. Allí nos sentamos con él para hablar del ayer pero, sobre todo, del hoy. Que del mañana, ya si eso.

Si yo le preguntara cómo es que con 90 años prepara un nuevo disco y una serie de conciertos, usted podría contestar con toda ley que los 90 es una edad como otra cualquiera, ¿no?

Sí, pero también diría que esos 90 años han pasado en cuatro meses. Joder. Yo oigo eso de que tengo 90 y digo: ¡pero si yo sigo teniendo 30! Treinta máximo. Eso es un sentimiento, ¿eh?, no es físicamente medible, claro, pero lo tengo aquí y aquí [se señala la cabeza y el corazón]… bueno, y en la musculatura, claro. Y en el carácter. Nota aquí.






jueves, noviembre 21, 2024

Paco Ibáñez

 La alfombra roja de Paco Ibáñez

El cantautor, que ultima su próximo disco, ‘Érase una vez’, con dibujos de Frederic Amat, comenzó por sugerencia del artista visual a actuar en los escenarios sobre un tapiz encarnado.

Según nos has recordado en alguna ocasión, de muy niño ya cantabas a las vacas que pastaban en el caserío de tus abuelos maternos en Aduna, Gipuzkoa, e incluso emulabas, como un pequeño charro vasco, al cantor mexicano Jorge Negrete a oídos de tu madre. Tiempo después, a tus 14 años, junto a ella y tus hermanos, cruzaríais los Pirineos clandestinamente al encuentro de tu padre, exiliado en Francia. De él aprendiste el oficio de ebanista, que aún ejerces en tu pequeño taller con banco de carpintero, fresadora, gubias y cinceles. Hace unos años me regalaste unas castañuelas de madera de ébano hechas por ti con estas herramientas y me contaste que así las hacía tu padre para un ballet flamenco que actuaba en el teatro Champs-Élysées, en aquel París de los años cincuenta donde se respiraban nuevos aires de rebelión.

Desde el principio de tu constelación de grabaciones discográficas, has sido solícito con los artistas pintores. Son memorables tus ediciones de poesía cantada de la mano de la pintura y he tenido la alegría de poder participar en la antología Paco Ibáñez canta a los poetas andaluces, y también en un nuevo álbum que se llamará Érase una vez —será para niños, como tú dices, de 0 a 90 años—, que fui pintando durante la pandemia, coloreando aquellos días y tus canciones.

Algo profundo te ocurrió en París el año 1958 al leer La más bella niña, el poema de Luis de Góngora: su lectura se hizo música y con ella un poema engarzó a otro y otro, como un cesto de cerezas, y así llegaste a Federico García Lorca, que has cantado como nadie. Con estos poemas aparece tu primer disco en 1964 y tres años más tarde una grabación con tus versiones cantadas de los poemas de Blas de Otero, Gabriel Celaya, Miguel Hernández, Francisco de Quevedo y otros. Estos dos primeros discos, bellos tanto por su contenido como por el diseño e imagen de su funda, fueron cimientos de tu larga trayectoria como trovador de la poesía y simiente para un público ávido que ya azuzaba las espuelas en su galopar más allá del escenario y se alzaba en la platea con un aplauso solidario en tu icónico recital en el teatro Olympia de París aquel diciembre de 1969.

Para entonces ya eras un símbolo de la resistencia cultural y un referente de la lucha antifranquista. Tus primeros tres discos, como tres negros soles de vinilo, forman parte de nuestra memoria colectiva: generación tras generación, escuchamos tus canciones que no envejecen porque su esencia poética es eterna. Para ti, la máxima modernidad es saber que venimos de muy lejos y consideras insensata la avidez de novedades del culto al futuro. ¡Y con qué clamor por la dignidad has dado respuesta a la dificultad de combinar vocación estética con preocupación cívica! Es así que como artista te convertiste en referente político y moral de nuestro tiempo. Nota aquí.




miércoles, septiembre 18, 2024

Joan Isaac & Paco Ibáñez

 


lunes, septiembre 16, 2024

Paco Ibáñez

 

lunes, abril 08, 2024

Ramón Serrano

 PACO IBÁÑEZ Y JORDI ÉVOLE

PALABRAS PARA PACO
Jordi Évole
No todo es bueno. Ha sido descubrir mis propias uñas, y recaer en una de mis frustraciones: tocar la guitarra. Nunca es tarde, pero al borde de los 50 veo complicado reeducar mis dedos, mis manos. Me sigo consolando viendo a mi amigo Javi o a mi amigo Esteban haciendo virguerías. O el miércoles, que acabé casi por casualidad en un concierto de Paco Ibáñez. Solo le había visto en directo en el concierto de los treinta años de Al vent de Raimon. Fue en el Sant Jordi, con unas primeras filas plagadas de representantes institucionales. Ibáñez les quiso dedicar unas palabras antes de cantar A galopar : “Para que los políticos presentes en esta sala no se enteren por la prensa de mañana que han estado aquí… que si ellos están aquí presentes es porque vosotros habéis venido y no al revés, eh”. Me ganó para siempre.
Esta vez el concierto era en un Palau de la Música casi lleno. Paco Ibáñez a punto de los 90, treinta años más viejo que el día del Sant Jordi. Todos treinta años más viejos. Apareció en el escenario a paso lento, apoyado en el brazo de Mario Mas, que no solo le acompañó a la guitarra sino que le ayudó a buscar las letras que no encontraba en el cancionero. Daba la sensación de que Ibáñez se perdía en el orden, “cuál toca ahora”, pero cada despiste era recibido por el público más como gag que como despiste, y con cerradas ovaciones que eran agradecidas por Ibáñez, con su característico levantamiento del brazo derecho mientras sostenía la guitarra con la izquierda. “Son ustedes muy indulgentes”.
Ibáñez saludó en catalán, cantó en castellano, en euskera, en gallego, en italiano. Nadie necesitó pinganillo. Tocó sentado, sin apoyar su pie izquierdo en una silla de tijera como acostumbraba. Él y su guitarra llenaban el Palau de carisma, de dignidad. Dedicó unas palabras a los yanquis, y nos advirtió que si no reaccionábamos pronto nos iban a invadir culturalmente, como quien hace una premonición que todos los presentes ya sabían cumplida.
Proclamó que si la capital de la música era Bach, la capital de la canción era Brassens. Versionó a Lorca, a Machado, a Hernández, a Goytisolo. Cantó con Soleá Morente, y contó como, en una entrevista en presencia de Alberti, rajó del comunismo. El periodista se dio cuenta y le preguntó a Alberti, militante comunista, que qué le parecían las palabras de su amigo Ibáñez, a lo que el poeta contestó: “Estoy de acuerdo en todo lo que ha dicho… y en lo que dirá”, colocando la amistad muy por encima de las ideas.
Me fijé en lo bien que sigue tocando la guitarra. Le preguntaría cómo se ha cuidado tan bien las uñas, ahora que ya no me las muerdo. Aunque en su caso lo importante es no morderse la lengua.
Foto: Paco Ibáñez, con Julia y María José Castaing vinieron a comer paella a mi casa de Calella de Palafrugell este pasado verano de 2023.

martes, marzo 26, 2024

"VOLAD CANCIONES, VOLAD!

 Fernando nos cuenta en su Blog 

INTRODUCCIÓN DEL LIBRO "VOLAD CANCIONES, VOLAD!

Como pórtico de esta aventura literaria, a la que he titulado Volad canciones, volad, siento la necesidad de evocar al poeta gaditano Rafael Alberti. Sus palabras, bellas y aleccionadoras, han estado presentes a lo largo de toda mi vida y, como no podía ser de otra manera, su presencia, poética y personal está latente, de principio a fin, en este nuevo libro. Presente en el título, el contenido, el propósito, el deseo de emprender altos vuelos y, sobre todo, en el recuerdo de mis no muchos encuentros con él, aunque significativos e inolvidables, en los que mantuvimos conversaciones apasionantes en torno a la poesía, la música y la canción de autor.

La poesía y el canto se manifiestan en toda su obra como dos realidades expresivas y artísticas de común identidad. «Quiero cantar; / ser flor de mi pueblo», escribe el poeta en Baladas y canciones de Paraná. «Canto está noche de estrellas / en que estoy solo, desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando». «¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?». «Creemos el hombre nuevo cantando».

Dos realidades hermanadas, poesía y canción, predestinadas felizmente a encontrarse, para emprender juntas un vuelo común, gratificante y enriquecedor. Experiencia vivida intensamente por el propio Alberti el día en que su poema «La paloma» –palabra poética–, allá por 1941, se hizo canción con música del compositor argentino Juan Carlos Guastavino.

«Se me presentó en mi casa de la calle Las Heras un jovencísimo compositor bonaerense, Juan Carlos Guastavino. Me pedía permiso para poner música y canto a cinco de mis poemas, entre los que se hallaba "La paloma". Le dije que sí, asistiendo yo al estreno de la canción, con música de cámara, como pieza de concierto. Poco después, un coro de Santiago del Estero, el de los hermanos Carrillo, la repitió, solo a voces, con gran éxito, pasando enseguida a ser repertorio de la radio. Aquella paloma de mis noches de guerra parisina había comenzado su vuelo, pero todavía a ras de los tejados argentinos. Pero la paloma adquirió verdadera altura cuando en Roma, durante un homenaje que se me hacía en un teatro, otro compositor argentino, Bacalov, la oyó, acompañada de guitarra, en la voz de una muchacha, Daisy Lumini. Bacalov pidió permiso para orquestarla, ofreciéndosela enseguida al gran cantante italiano Sergio Endrigo, que la estrenó con éxito ruidoso en un festival de San Remo. Y desde entonces la paloma, equivocándose siempre, remontó todos los aires, ya traducida al alemán, en la voz de Milva, y en su idioma original en la de Joan Manuel Serrat, Paco Ibáñez, Ana Belén, Nuria Espert, Montserrat Caballé... Hasta una vez, en Pekín, la oí cantar en chino por una vocecita que salía como de la corola de una flor de suavísimos tonos». (Texto tomado de las páginas 130 y 131 de La arboleda perdida.). Crónica aquí.





martes, diciembre 19, 2023

Ciudad Jara

 


martes, noviembre 28, 2023

Joan Isaac

 


martes, noviembre 21, 2023

Luis García Montero

 La poesía y las edades de España

A los cuarenta y siete años de mi edad, da miedo decirlo, soy sólo un poeta español (dan miedo los años, lo de poeta, y España). Así empieza el poema "Noticias de todo el mundo", de Blas de Otero. Impresiona el tiempo convertido en cronología. Me impresiona pensar que Blas de Otero murió hace ya 44 años. Y me impresiona caer en la cuenta de que al morir tenía menos años que yo ahora. El viejo poeta que tanto admiré desde la adolescencia es más joven que yo.

Me gusta releer a Blas de Otero. Busco la antología Verso y prosa (1974) que él mismo preparó para la editorial Cátedra. Me detengo en las anotaciones del joven estudiante que al leer “A la inmensa mayoría”, el poema con el que iniciaba Pido la paz y la palabra (1955), recordó otra dedicatoria de Juan Ramón Jiménez, un gran poeta que quiso escribir para “la inmensa minoría”. Y veo subrayados los versos de “En el principio”, en los que se afirma de manera rotunda “me queda la palabra”, después de reconocer que se sufre, se pierde y se tira la vida como un anillo al agua, y después de ver el rostro puro y terrible de la patria. La tinta roja de los subrayados se convierte en canción gracias a la guitarra y la voz de Paco Ibáñez

En el Colegio de los Escolapios de Granada también daban clase profesores no sacerdotes. Fue Manuel Jerez, uno de ellos, quien en medio de una conversación sobre García Lorca y Machado, me aconsejó que leyera a Blas de Otero. Escribir en España es hablar por no callar lo que ocurre en la calle, me avisó enseguida el poeta vasco con los versos de “Nadando y escribiendo en diagonal”. Y mis primeros ensayos líricos, amparados en el mundo lorquiano, se llenaron también de redobles de conciencia, ángeles fieramente humanos y quejas existencialistas destinadas a pedir la palabra para la inmensa mayoría. Nota aquí.




Ramón Serrano

 POETAS DE ESPAÑA Y MÉXICO

a Paco Ibáñez, amigo
Resuenan los violines
en el rincón del recuerdo
tiempos de fuertes colores
tequila y más argumentos.
Guitarra y tu trémula voz
recorrerían en un vuelo
una geografía olvidada
y con el olvido sus pueblos.
La voz de los poetas
resucitaste en sus fueros
León Felipe y el gran Cernuda
regresaron de nuevo a México.
Tierra de un grave exilio
escribían en sus versos
España en el corazón
este año volveremos.
Vuela vuela palomita
los mariachis al cielo
tocaban sus instrumentos
guitarras y guitarrones
violines y varios vientos
vivimos tantas anécdotas
que hoy son el argumento
de una cálida amistad
que se agranda con el tiempo.
México de nuestros amores
Guanajuato y Querétaro
San Miguel y Guadalajara
y en el puño los recuerdos.



martes, octubre 24, 2023

Paco Ibáñez

 Juan Miguel nos cuenta por Facebook.

PACO IBÁNEZ PRESENTO AYER 21 DE OCTUBRE EN EL ATRIO DE VILADECANS, DENTRO DE BARNASANTS.

Con Mario Mas en la guitarra y Pep Pascual en efectos especiales.

¡Simplemente INCREÍBLE!

Completo aquí.









domingo, agosto 06, 2023

Ramón Serrano

 UNA PAELLA DE TREINTA AÑOS

a Paco Ibañez
Llegó con camisa blanca
yo un polo de blanco verano
Julia cada día más joven
puros jazmín y nardo
Marcia y Maria José
un jardín a cada lado
cociné una paella
que esperó sus treinta años
Gambas de Palamós
arroz de Pals grano a grano
un Reserva de ocho tacos
en pleno condumio nostálgico
vino Pablo con su Voz pausada
siempre viva en nuestra memoria
a recitarnnos apasionado
se hizo un silencio agudo
que la tecnología rompió
con la ausencia presente
del me gusta cuando callas
y brindamos por Latinoamericana
Andalucía y nuestra casa
distantes más no alejados
viajamos a Galicia
desde la terraza emplumada
visitamos a Miro Casabella
en casa de Celso Emilio
tomando un carajillo
entre cantigas de mal dicer
Galicia vino a Calella
montado en la tramontana
regresamos al Montseny
para cantarle a Quico
el home del carrer
con la Voz serena de Paco
y en nuestros labios la fe
nos faltaron los que se fueron
al otro lado de la guitarra
nosotros seguimos de pie
con un verso en cada mano
un abrazo y una copa
a la orilla del Mediterráneo.



lunes, marzo 20, 2023

Ramón Serrano

 POETAS DE ESPAÑA Y MÉXICO

a Paco Ibáñez, amigo
Resuenan los violines
en el rincón del recuerdo
tiempos de fuertes colores
tequila y más argumentos.
Guitarra y tu trémula voz
recorrerían en un vuelo
una geografía olvidada
y con el olvido sus pueblos.
La voz de los poetas
resucitaste en sus fueros
León Felipe y el gran Cernuda
regresaron de nuevo a México.
Tierra de un grave exilio
escribían en sus versos
España en el corazón
este año volveremos.
Vuela vuela palomita
los mariachis al cielo
tocaban sus instrumentos
guitarras y guitarrones
violines y varios vientos
vivimos tantas anécdotas
que hoy son el argumento
de una cálida amistad
que se agranda con el tiempo.
México de nuestros amores
Guanajuato y Querétaro
San Miguel y Guadalajara
y en el puño los recuerdos.