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sábado, septiembre 05, 2026

Félix Maraña

 QUERIDO MIGUEL HERNÁNDEZ

En la cárcel de Alicante
un poeta mal respira,
tiene fiebre, casi expira,
aparece agonizante,
sufre y ya no tiene aguante
para luchar por la vida,
sabe que de haber salida
será para el cementerio.
Tras este cruel cautiverio,
lo que la muerte decida.
Esperó que la condena
por su gen republicano,
con la pluma y con la mano,
pudiera salvar la pena,
y liberar de la trena
al miliciano poeta.
Pidió una gestión secreta
ante Cossío y Almarcha,
mientras el frío y la escarcha
dibujaban su careta.
El obispo aconsejó
que el poeta, arrepentido,
adjurase convencido
del credo con que luchó.
Pero Miguel replicó
que la lucha popular
por la que quiso luchar
por el pueblo soberano,
por el credo ciudadano,
nunca lo iba a manchar.
Fui cabrero en Orihuela,
cuando niño, esperanzado,
de encontrar libro adecuado
que me diera algo de escuela,
pero tuve una secuela
que me dio la poesía.
Era niño y ya leía
a Quevedo y a Machado
en los libros de prestado
que Ramón Sijé tenía.
En la cárcel de Alicante
escribe cartas de amor
y poemas sin rencor
y canciones con semblante
y a veces le pega al cante
para ir matando las horas,
superando las doloras
de poeta presidiario,
piensa en su niño a diario
y en sus hadas protectoras.
En la cárcel de Torrijos,
en Madrid del 39,
unos versos que conmueve,
piensa el poeta en sus hijos,
con sus nanas por prefijos
del hambre intrafamiliar,
de su pobre y triste hogar
en la ciudad de Orihuela.
Que no hay dolor que más duela
que el hambre por mitigar.
Deja como testamento,
además de sus poemas,
sus desgarros y sus penas,
memoria de su talento
y un sólido pensamiento
de verdad universal.
Siendo víctima del mal,
de la guerra y el rencor,
quiso darnos lo mejor,
su humanismo sin igual.
Aunque su muerte nos duela,
su obra nos viene urgente
al alivio de la gente,
y su verbo nos consuela,
en su mundo, de Orihuela
al confín del universo.
Grita y ama en cada verso
y abraza y cubre del frío
a quien, en su desvarío,
ve su mensaje diverso.
Tus versos, perito en lunas,
nos remueven con su aliento,
son guías del pueblo y viento,
golpes contra el mal, vacunas
de la Cultura, fortunas.
Son de la mente lucero,
son para el pueblo un te quiero,
son para el hombre que acecha
y hace en la historia una brecha
rompiendo muros de acero.
© Félix Maraña
[Dibujo de Miguel Hernández, realizado por Antonio Buero Vallejo en la cárcel de Alicante].



lunes, agosto 24, 2026

Miguel Hernández

 


miércoles, julio 22, 2026

Miguel Hernández

 


jueves, abril 16, 2026

Miguel Hernández

 Una nueva herida: Miguel Hernández, escritos inéditos de guerra

Un libro recupera artículos periodísticos del autor que permiten conocer mejor la Guerra Civil

Apenas unos meses antes de concluir la Guerra Civil, Miguel Hernández tenía terminado su último libro, El hombre acecha, que no vería la luz en España hasta 1981. Desde entonces no ha dejado de crecer su figura y su obra, dentro y fuera de España. Una de las facetas más reveladoras, pendiente todavía de explorar, sigue siendo su trabajo periodístico durante el conflicto. Se trata de una serie de escritos, apenas conocidos hasta hoy de manera fragmentaria, inseparables de su compromiso y de su obra poética, que muestran la verdadera extensión de la herida con la que Hernández sintió la guerra. No en vano, su trabajo como reportero del frente terminaría costándole la vida. Un libro, con estudio introductorio y notas de Joaquín Riera Ginestar, recupera ahora más de treinta y cinco artículos inéditos suyos, e identifica, además, aquellos otros que el poeta de Orihuela había escrito bajo seudónimo. El resultado es la satisfacción de ver completada toda una obra que ilumina su poesía y que abre una ventana a la propia historia social de la Guerra Civil. Una oda al lenguaje, a las costumbres, a las vivencias populares que encarnaban el rostro del joven Ejército Popular de la Republica.

A diferencia de muchos otros escritores de aquella época que firmaron crónicas del frente, José María Pemán o Manuel Chaves Nogales, por citar solo dos ejemplos opuestos, Hernández sí que estuvo allí. Tras ser movilizado en Madrid por el Quinto Regimiento del Partido Comunista, donde sufre el primer ataque frontal a la ciudad, los bombardeos y los combates por la Carretera de la Coruña, sigue buena parte de la guerra en los frentes secundarios del interior. Aquellos en los que nunca pasa nada, pero en los que se decide todo. Se mueve con bastante rapidez por los caminos de Andalucía oriental, donde asiste al asedio republicano del Santuario de la Virgen de la Cabeza (Andújar, Jaén).

Uno de los primeros episodios que narra con detalle y del que se conserva numerosa correspondencia con los combatientes. Pasa después a Extremadura, donde estuvo concentrado en el entorno de Castuera, para partir de nuevo hacia Aragón. Pronto su voz cruzaría las líneas enemigas a través del servicio de altavoces del frente. Miguel, “ruiseñor entre fusiles”, tiene clara su función como intelectual entre todas las atribuciones que el Comisariado de Guerra guarda desde su creación. Y encuentra un formato, el periodístico, que le permite desplegar su prosa humana para describir los horrores de la guerra, acusando directamente al enemigo y sus apoyos extranjeros, al tiempo que supervisar la línea ideológica de las distintas publicaciones de cada batallón. Todo lo que escribe se convierte en un arma, un dique contra la propaganda enemiga que busca y consigue, poco a poco, extender la desmoralización, forzar el abandono y la deserción entre las filas republicanas. Nota aquí.



sábado, marzo 28, 2026

Miguel Hernández


"Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas".

En el aniversario de su muerte en 1942.



domingo, febrero 08, 2026

Félix Maraña

 Miguel Hernández, siempre

Miguel Hernández murió dos veces
Querido poeta, dos puntos: creo que no te perdonan el amor de tus verbos, el calor de tus versos, la mirada de tu sangre que atraviesa toda tu poesía. Creo que en realidad no se perdonan a sí mismos que sus abuelos no te fusilaran en una tapia. Por eso ahora, con las armas que tienen, te arrancan de los muros, para quitar la piel de tu testamento de libertad, vida, conciencia, historia y futuro. Quiero que sepas que yo, que no soy nadie, te quiero, además, porque sé cómo, entonces y ahora, no se perdona que hayas sido pastor. Pronto explicaré todo esto a mi nieta, y le cantaré tus versos, y le diré que eras amor contra el desamor. Bueno, tampoco vamos a ponernos solemnes. Pero quiero que sepas que ya han pasado 85 años, aunque no lo parezca. Quiero que sepas que muchos, muchos te queremos. Y que tus poemas, siempre, nos ayudaron a mejorar las ruinas, a calentar el frío, a celebrar la mirada de los limpios de corazón, a levantar los pies del suelo, a recoger las cosechas, a sembrar la siembra, a cantar, a encarar la lucha contra la injusticia, porque tus poemas nos han ayudado a ser pobres, pero dignos, a vivir y a deshacernos. Eskerrik asko, cabrero de la Libertad, poeta de todas las palabras del Mundo.
© Félix Maraña
[Retrato al lápiz, hecho por Antonio Buero Vallejo, en enero de 1940, en los días en que Miguel iba muriendo de cárcel y de odio, sin odiar a nadie].



jueves, noviembre 20, 2025

Miguel Hernández

 DESPUÉS DEL AMOR

No pudimos ser. La tierra
no pudo tanto. No somos
cuanto se propuso el sol
en un anhelo remoto.
Un pie se acerca a lo claro.
En lo oscuro insiste el otro.
Porque el amor no es perpetuo
en nadie, ni en mí tampoco.
El odio aguarda su instante
dentro del carbón más hondo.
Rojo es el odio y nutrido.
El amor, pálido y solo.
Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio.
Llueve tiempo, llueve tiempo.
Y un día triste entre todos,
triste por toda la tierra,
triste desde mí hasta el lobo,
dormimos y despertamos
con un tigre entre los ojos.
Piedras, hombres como piedras,
duros y plenos de encono,
chocan en el aire, donde
chocan las piedras de pronto.
Soledades que hoy rechazan
y ayer juntaban sus rostros.
Soledades que en el beso
guardan el rugido sordo.
Soledades para siempre.
Soledades sin apoyo.
Cuerpos como un mar voraz,
entrechocado, furioso.
Solitariamente atados
por el amor, por el odio.
Por las venas surgen hombres,
cruzan las ciudades, torvos.
En el corazón arraiga
solitariamente todo.
Huellas sin compaña quedan
como en el agua, en el fondo.
Sólo una voz, a lo lejos,
siempre a lo lejos la oigo,
acompaña y hace ir
igual que el cuello a los hombros.
Sólo una voz me arrebata
este armazón espinoso
de vello retrocedido
y erizado que me pongo.
Los secos vientos no pueden
secar los mares jugosos.
Y el corazón permanece
fresco en su cárcel de agosto
porque esa voz es el arma
más tierna de los arroyos:
«Miguel: me acuerdo de ti
después del sol y del polvo,
antes de la misma luna,
tumba de un sueño amoroso».
Amor: aleja mi ser
de sus primeros escombros,
y edificándome, dicta
una verdad como un soplo.
Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, todo.



sábado, noviembre 01, 2025

Félix Maraña

 La muerte viene a caballo

Miguel Hernández me duele,
la muerte viene a caballo,
en menos que canta el gallo
y el sol del día se cuele,
antes que el cigoño vuele,
morirá el hombre, no el verso.
Su nombre corre disperso
cantando la poesía,
era tal lo que sentía
que abrazaba el universo.
Viene a caballo la muerte
por los senderos del mundo,
mientras un grito rotundo
nos golpea fiero y fuerte.
Y antes que el alba despierte
y el verso dicte sentencia,
antes que nueva conciencia
renueve los corazones,
serán miles y legiones
quienes lloren por su ausencia.
Serán miles y millones
las gentes del mundo entero
quienes sigan el sendero,
enarbolando razones
en todas sus poblaciones
para cantar al poeta.
Su voz inunda el planeta,
escaso, herido de amor,
la lírica del dolor
sigue horadando la grieta.
Cuando el poeta moría
hasta el vómito sangrado
lanzaba amor coagulado
para parar la agonía,
para que la poesía
cantara a la libertad
en toda la Humanidad
como quería el poeta.
Prieto el puño, mano prieta,
ciudadanos, despertad!



sábado, octubre 04, 2025

Lourdes Pastor

 Lourdes Pastor, cantaora: “A Miguel Hernández unos lo persiguieron por sus ideas, pero otros lo rechazaron porque olía a cabra”

Socióloga y flamenca, sus letras recogen las fatigas de madres solteras, recuerdan a Las Trece Rosas o piden a los eurodiputados, por bulerías, que paren el genocidio en Gaza

Lourdes Pastor (Puente Genil, Córdoba, 44 años) es socióloga y cantaora y no necesita que Israel destruya Gaza para que, como decía Manuel Vázquez Montalbán, le salga social la poesía. Además de elegir las letras, elige dónde decirlas y por eso canta su versión de Santa Bárbara Bendita en Dolores Ibarruri La Pasionaria, documental que Amparo Climent estrena el 3 de octubre. Otro escenario con un eco especial es el Parlamento Europeo, donde estuvo el 23 de septiembre para homenajear a Miguel Hernández. Allí, en Bruselas, cantó Andaluces de Jaén a petición de la familia del poeta, pero también un tema propio, Bulería por la paz, acompañada del guitarrista Melón Jiménez y la flautista Lara Wong.

Pregunta. ¿Cómo fue cantar “lo de Gaza es genocidio con complicidad mundial” a un parlamento que sigue sin aceptar el término?

Respuesta. Muy emocionante y acabé llorando porque pude cantar esa bulería delante de personas que tienen poder para cambiar el mundo. También porque delante de mí estuvieron la nieta y la nuera de Miguel Hernández, que pidieron a sus señorías que pongan fin a esa masacre. Hice lo que suelo hacer: intentar que el arte sirva para llegar donde no está llegando la razón, que es la que tendría que llegar.

P. Entre su repertorio está Bella Ciao, un cante dedicado a Las Trece Rosas y sé que le encanta El Cabrero, el cantaor con conciencia social vivo por excelencia. ¿Faltan en el flamenco más figuras como él?

R. No soy quien para decirle a nadie hasta dónde mojarse, pero sí me parece que el flamenco debería tener más conciencia social porque sus raíces lo son: los cantes de fragua hablan de las dificultades de la explotación laboral, también las carceleras o las mineras. Me acuerdo ahora de El Lebrijano, que se inventó un palo, las galeras, con las que denunció la opresión del pueblo gitano. Esa es la raíz. Nota aquí.




martes, septiembre 09, 2025

Félix Maraña

 Miguel Hernández

En la cárcel de Alicante
un poeta mal respira,
tiene fiebre, casi expira,
aparece agonizante,
sufre y ya no tiene aguante
para luchar por la vida,
sabe que de haber salida
será para el cementerio.
Tras este cruel cautiverio,
lo que la muerte decida.
Esperó que la condena
por su gen republicano,
con la pluma y con la mano,
pudiera salvar la pena,
y liberar de la trena
al miliciano poeta.
Pidió una gestión secreta
ante Cossío y Almarcha,
mientras el frío y la escarcha
dibujaban su careta.
El obispo aconsejó
que el poeta, arrepentido,
adjurase convencido
del credo con que luchó.
Pero Miguel replicó
que la lucha popular
por la que quiso luchar
por el pueblo soberano,
por el credo ciudadano,
nunca lo iba a manchar.
Fui cabrero en Orihuela,
cuando niño, esperanzado,
de encontrar libro adecuado
que me diera algo de escuela,
pero tuve una secuela
que me dio la poesía.
Era niño y ya leía
a Quevedo y a Machado
en los libros de prestado
que Ramón Sijé tenía.
En la cárcel de Alicante
escribe cartas de amor
y poemas sin rencor
y canciones con semblante
y a veces le pega al cante
para ir matando las horas,
superando las doloras
de poeta presidiario,
piensa en su niño a diario
y en sus adas protectoras.
En la cárcel de Torrijos,
en Madrid del 39,
unos versos que conmueve,
piensa el poeta en sus hijos,
con sus nanas por prefijos
del hambre intrafamiliar,
de su pobre y triste hogar
en la ciudad de Orihuela.
Que no hay dolor que más duela
que el hambre por mitigar.
(C) Félix Maraña
[Dibujo de Miguel Hernández, realizado por Antonio Buero Vallejo en la cárcel de Alicante].



domingo, septiembre 07, 2025

Manuel López Azorin

 Manuel nos cuenta por Facebook.

El próxcimo marte día 9 a las 7 de la tarde se celebrará un homenaje poético musical al poeta Miguel Hernández. Será en el ATENEO de Madrid.
Yo trataré de acudir, despacito pero acudir, porque creo que Miguel se merece este Homenaje. Yo en 1992 escribí este poema para rendirle homenaje, un poema que se publicó en mi libro "Azul de los afectos" en 2001.
CÓMO OLVIDARTE
(A Miguel Hernández en el cincuentenario de su muerte)
I
Con los ojos vacíos
de odio, con el aliento dolorido
y con el pecho al borde del abismo,
en su Mediterráneo,
la alondra de su carne le hizo libre
con la sonrisa en ristre
de una soñada espada victoriosa.
Voló sobre las olas,
por tierras de azahares
sobre el hombre y sus guerras, y sus males.
Sus ojos, trigo limpio,
miraron prisioneros y asombrados
la extraña sinrazón del ser humano.
El amor se trastoca
si el hombre acecha al hombre
y el alba, enmarañada y sin anhelos,
se estrella entre barreras.
II
Tu dolor me hizo daño,
daño tu suerte
y tu amor por el verso
me lleva a este.
Cómo olvidarte
si eres perito en luna
nunca menguantes.
Campesino del alma,
pastor de versos,
enemigo del odio
tan ciego y yermo.
Cómo olvidarte.
Rayo tu que no cesas
hoy de alumbrarme.
Y te has vuelto más barro
mientras escribes
por la tierra que sueñas
de viento libre.
Cómo olvidarte
si eres viento del pueblo,
preso de nadie.
Tu cuerpo encarcelado,
no tus sentidos.
Fabricante de alas
para tu nido.
Como olvidarte
hacedor de la nana
que sacia el hambre.
Fue tu muerte baldía,
cárcel de paso.
De versos te sembraste
y germinaron.
Cómo olvidarte
si aún te siento vivo
Miguel Hernández!
Del libro “Azul de los afectos"
Retrato a lápi de Miguel realizado por Buero Vallejo en la cárcel de Torrijos.



lunes, agosto 25, 2025

Javier Bergia & Begoña Olavide


 

domingo, julio 27, 2025

Federico García Lorca & Miguel Hernández

 Miguel Hernández y Lorca, una amistad forzada y con tiranteces

Las cartas que se cruzaron los poetas, que se custodian en Jaén, revelan la relación distante y los recelos entre dos autores de mundos muy distintos.

“Moléstate un poco más por mí (…) Si para ti no significa nada mi amistad, para mí mucho la tuya”. El 1 de febrero de 1935 Miguel Hernández fechó en Orihuela (Alicante) la que sería la cuarta y última carta enviada a su admirado Federico García Lorca. El poeta granadino solo le contestó a la primera misiva, en abril de 1933: “No te he olvidado. Pero vivo mucho y la pluma de las cartas se me va de las manos”.

Las cartas que se cruzaron estos dos genios de la literatura española, ambos víctimas de la represión franquista, son uno de los mayores reclamos que atesora la Fundación Legado Miguel Hernández de la Diputación de Jaén. La institución se hizo, en 2014, con los más de 5.600 registros, entre manuscritos, poemas y otros documentos, que los descendientes de Miguel Hernández heredaron de Josefina Manresa, la mujer de Quesada (Jaén) que se casó con el poeta alicantino y fue la principal guardiana de su legado.

“Esa tirantez entre los dos poetas era hasta cierto punto comprensible, por varias razones: pertenecían a mundos muy distintos, tanto de extracción familiar como de personalidad. Federico pertenecía a una clase acomodada y en algunos aspectos era un dandi de la época, mientras que Miguel era en ocasiones rudo y directo”, explica José M. Liébana, director de la Fundación Legado Miguel Hernández de Jaén. A su juicio, en las cartas se percibe ese distanciamiento, la delicadeza aparente y educación con la que le escribe Lorca, frente a las puyas que le lanza Miguel.

“Miguel admiraba la obra de Federico, pero este no le correspondía en la misma medida, quizás por su insistencia, por su ambición o por su carácter tosco”, sostiene Liébana. Y un ejemplo de ello, añade, es este párrafo de la única carta que le escribió Lorca al poeta de Orihuela: “Me acuerdo mucho de ti porque sé que sufres con esas gentes puercas que te rodean y me apeno de ver tu fuerza vital y luminosa encerrada en el corral y dándose topetazos por las paredes”.

García Lorca, miembro de la Generación del 27, era 12 años mayor que el poeta alicantino, al que se considera epígono de esa Generación ya que, aunque era más joven, trabó relación o amistad con ellos. “Dime, en cambio, que has visto algún amigo tuyo político influyente como me ofreciste”, le dice Miguel en febrero de 1935 en la que, casi de forma desesperada, le pide ayuda para encontrar un trabajo con el que salir de su “situación penosísima”. “Si sigo así un mes más me iré Dios sabe dónde en busca de un ganado y un mendrugo”, le comenta. Nota aquí.




sábado, marzo 29, 2025

Rafa Mora

 MIGUEL

Eres tú,
el viento del pueblo que insufla esperanza.
El amanecer de una cárcel,
azul y repentina.
La vida,
pero también la muerte, Miguel.
Nana y elegía al mismo tiempo.
Luz quebrada de sombra.
Sombra henchida de luz.
Traes la tierra fértil.
La excarvas y gritan las calaveras tu nombre desarmado.
Simiente que brota donde no quisieron sembrarte.
Futuro presente de un tiempo sin alma.
Ríe Miguel, ríe como tú sabes.
Libre en las enredaderas de este mundo destemplado.
Consuelo ilegible de amor y rebeldía.
Yo quiero ser llorando,
aquel verso de paz.
Poema sin tiempo que emociona y duele.
Sube Miguel,
que en el infierno,
dicen que anda la muerte acechando tu casa.



jueves, noviembre 21, 2024

Paco Ibáñez

 La alfombra roja de Paco Ibáñez

El cantautor, que ultima su próximo disco, ‘Érase una vez’, con dibujos de Frederic Amat, comenzó por sugerencia del artista visual a actuar en los escenarios sobre un tapiz encarnado.

Según nos has recordado en alguna ocasión, de muy niño ya cantabas a las vacas que pastaban en el caserío de tus abuelos maternos en Aduna, Gipuzkoa, e incluso emulabas, como un pequeño charro vasco, al cantor mexicano Jorge Negrete a oídos de tu madre. Tiempo después, a tus 14 años, junto a ella y tus hermanos, cruzaríais los Pirineos clandestinamente al encuentro de tu padre, exiliado en Francia. De él aprendiste el oficio de ebanista, que aún ejerces en tu pequeño taller con banco de carpintero, fresadora, gubias y cinceles. Hace unos años me regalaste unas castañuelas de madera de ébano hechas por ti con estas herramientas y me contaste que así las hacía tu padre para un ballet flamenco que actuaba en el teatro Champs-Élysées, en aquel París de los años cincuenta donde se respiraban nuevos aires de rebelión.

Desde el principio de tu constelación de grabaciones discográficas, has sido solícito con los artistas pintores. Son memorables tus ediciones de poesía cantada de la mano de la pintura y he tenido la alegría de poder participar en la antología Paco Ibáñez canta a los poetas andaluces, y también en un nuevo álbum que se llamará Érase una vez —será para niños, como tú dices, de 0 a 90 años—, que fui pintando durante la pandemia, coloreando aquellos días y tus canciones.

Algo profundo te ocurrió en París el año 1958 al leer La más bella niña, el poema de Luis de Góngora: su lectura se hizo música y con ella un poema engarzó a otro y otro, como un cesto de cerezas, y así llegaste a Federico García Lorca, que has cantado como nadie. Con estos poemas aparece tu primer disco en 1964 y tres años más tarde una grabación con tus versiones cantadas de los poemas de Blas de Otero, Gabriel Celaya, Miguel Hernández, Francisco de Quevedo y otros. Estos dos primeros discos, bellos tanto por su contenido como por el diseño e imagen de su funda, fueron cimientos de tu larga trayectoria como trovador de la poesía y simiente para un público ávido que ya azuzaba las espuelas en su galopar más allá del escenario y se alzaba en la platea con un aplauso solidario en tu icónico recital en el teatro Olympia de París aquel diciembre de 1969.

Para entonces ya eras un símbolo de la resistencia cultural y un referente de la lucha antifranquista. Tus primeros tres discos, como tres negros soles de vinilo, forman parte de nuestra memoria colectiva: generación tras generación, escuchamos tus canciones que no envejecen porque su esencia poética es eterna. Para ti, la máxima modernidad es saber que venimos de muy lejos y consideras insensata la avidez de novedades del culto al futuro. ¡Y con qué clamor por la dignidad has dado respuesta a la dificultad de combinar vocación estética con preocupación cívica! Es así que como artista te convertiste en referente político y moral de nuestro tiempo. Nota aquí.




jueves, octubre 31, 2024

Miguel Hernández

"Amar … Pero, ¿quién ama? Volar …
Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje."



martes, junio 25, 2024

Daniel Ibáñez

 “Miguel Hernández es un poeta de luz y esperanza”

Tras protagonizar la película ‘Segundo premio’, el intérprete da vida al poeta cabrero muerto en una cárcel franquista.

A pesar de que empezó a trabajar incluso antes de acabar la Escuela de Arte Dramático y ha encadenado proyecto tras proyecto, incluyendo su participación en una gran producción como Terminator: Dark Fate, Daniel Ibáñez reconoce que está viviendo sin duda un asombroso año de suerte. De protagonizar la película de Isaki Lacuesta Segundo premio, que ganó la Biznaga de Plata en el Festival de Cine de Málaga y en la que interpretaba a Jota, del grupo Los Planetas, ahora se sube al escenario con la función Para la libertad, en la que da vida a Miguel Hernández, el poeta cabrero que murió en 1942, a la edad de 32 años, en la cárcel de Alicante, encarcelado por la dictadura franquista. En ambos proyectos, Daniel Ibáñez, el actor madrileño de 29 años que iba para médico, no solo interpreta, sino también canta. En Segundo Premio, pone voz a los temas de Los Planetas, y en Para la libertad, nada más y nada menos, interpreta las canciones con las que el Joan Manuel Serrat rescató del olvido a la figura del poeta de Orihuela. Para la libertad está dirigida por Gabriel Fuentes y, junto a Daniel Ibáñez, trabajan Eva Rubio y Pablo Sevilla. La función, que recrea la vida y obra del poeta con la música de Serrat como motor de la trama y que ha contado con la asesoría del propio cantante, se representa en el Teatro Marquina, de Madrid, hasta el próximo 28 de julio.

Pregunta. Lleva tiempo encadenando trabajos, pero este año parece especial. De Jota de los Planetas a Miguel Hernández. ¿Cómo ha sido ese doble salto mortal?

Respuesta. Ha sido bastante asombroso y muy emocionante, pues he tenido que lidiar con la diferencia de colores entre un personaje y otro, pero me ha resultado sencillo. Al estar rodeado de gente con talento, sientes que el reto no es un salto al vacío, sino que tengo un buen paracaídas. Contar la vida de Miguel Hernández bien vale la pena todo.

En los dos proyectos no solo actúa, sino también canta. ¿Hace algo más?

R. Me queda macramé y papiroflexia. Hablando en serio, canto e interpreto, pero hay otros trabajos de muchos actores que hacen verdaderas maravillas, como mis dos compañeros en Para la libertad, que se desdoblan cada uno en multitud de personajes.

P. ¿Abruma ponerse en la piel de un hombre como Miguel Hernández?

R. Sí. Después de leer mucho sobre él, especialmente la biografía que escribió José Luis Ferris, hemos ido descubriendo que te puedes ir agarrando a todo aquello que fue fundamental en su vida, como la poesía, el amor y la lucha. Esperamos que el público se lleve emoción, esperanza y que la historia que contamos les pueda sacudir. Nota aquí.



martes, abril 30, 2024

Salvador Amor

 


sábado, abril 13, 2024

Javier Bergia & Begoña Olavide


 

miércoles, abril 10, 2024

Miguel Hernández

 CANCIÓN ÚLTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.
Será la garra suave.
Dejadme la esperanza.