viernes, diciembre 22, 2023

Leiva & Rubén Pozo

 


Robe Iniesta

 Robe Iniesta, sobre Extremoduro: “Eso ya se perdió, forma parte del pasado. Pasó a la historia”

El músico presenta en una rueda de prensa en Madrid su nuevo disco en solitario y anuncia gira para 2024. “Hay que vivir el presente porque todo se lo lleva el aire”, reflexionó

Se presentó 50 minutos tarde y entre las primeras palabras que dijo utilizó dos veces “coño” y tres “hostia”. Pero Robe Iniesta estaba sonriendo. Era solo que el micrófono no funcionaba y emitía unos sonidos desagradables. Mucho mejor la áspera voz de Robe diciendo palabrotas. Robe Iniesta (Plasencia, 61 años) acudió ente martes a una sala de Madrid para ofrecer una rueda de prensa con motivo de su nuevo trabajo como Robe, Se nos lleva el aire, y para anunciar una gira que comenzará en mayo de 2024 y se compondrá de unas “40 fechas”. Solo hubo una pregunta sobre Extremoduro, el grupo que fundó a finales de los ochenta y que terminó abruptamente durante la pandemia. Cuando alguien le plateó la posibilidad de una última gira, la resolvió con esta contundencia: “Eso ya se perdió, forma parte del pasado. Pasó a la historia”.

El cantante estuvo escoltado por su banda actual de seis miembros a la que, en una alarde jerárquico, denomina Los Robe. Las ruedas de prensa de Robe son encuentros apacibles alejados de aquellas malencaradas puestas en escena de los años duros de Extremoduro, como cuando el cantante rompió las páginas del suplemento de EL PAÍS, Tentaciones, con un “a la mierda” porque no le gustó una fotografía y un titular. En aquella ocasión (2001) le acompañaban en la mesa Fito Cabrales, Manolo Chinato e Iñaki Uoho, ya que era la presentación del disco Extrechinato y Tú.

Pero ya decimos que aquella aspereza es cosa del pasado. Robe sabe que la mayoría de los que acuden a sus convocatorias le idolatran, así que no espera ninguna pregunta incómoda. Contó que Se nos lleva el aire se compuso durante el confinamiento y apuntó el propósito del disco: “Vivir el presente porque todo se lo lleva el aire y hay que saber disfrutar de cada momento”. Nota aquí.





Carlos Recio

 


Las Pastillas del Abuelo & El Bordo

 


Joan Manuel Serrat

 El ‘Berry’

Empezó en el oficio a mi vera y me dijo que cuando yo me retirara él también lo haría. Ha seguido un año más al lado de Joaquín Sabina y hoy dice adiós después de haber sido también el manager de Paco de Lucía, Pasión Vega, José Luis Perales o Raffaella Carrá.

Esta noche, 20 de diciembre, en el Wizink Center de Madrid, despide Joaquín Sabina su gira titulada Contra todo pronóstico. Pone así punto final a una turné que los agoreros presagiaban que no sería capaz de finalizar. Y ya ven: contra todo pronóstico, después de un chorro de conciertos de los que solo suspendió uno —que, visto lo visto en el currículum del maestro, es como decir nada— aquí tienen al ubetense más chulo que un ocho regresando sano y salvo a su reducto de Relatores.

Hay quien sospecha, incluso quien se atreve a afirmar, que esta será la noche del canto del cisne del celebrado artista. Ya veremos. Esperemos que no. Lo que parece que va de veras es la retirada, con cierre de oficinas incluido, de su manager, representante o apoderado José Emilio Navarro Viña, alias Berry, que a lo largo de su vida profesional se ha ocupado de representar, además de a Sabina, a Raffaella Carrá, a Pasión Vega, a Paco de Lucia, a José Luis Perales y a un servidor de ustedes, entre otros.

Hace tiempo que tengo decidido, por razones distintas, no escribir prólogos, pregones ni obituarios, pero en la hora del adiós del Berry, como amigo y afectado directo que soy, rompo una buena costumbre para hacer pública mi gratitud con quien he compartido medio siglo en el mundo del espectáculo.

El apodo de Berry, con el que se le reconoce, es cosa de los colegas del barrio que así lo bautizaron por su parecido con un pistolero que salía en una película del Oeste. No le parecería a nuestro protagonista tan mal el mote ya que con él se quedó para los restos.

Nació en Valencia, en el barri de Quart, en el enclave donde sienta sus reales la falla de Burrull-Socors. Hijo de carniceros, no le atraía la tradición familiar de descuartizar reses y vender al por menor chuletas, vísceras y entrecots, ni tampoco continuar sus estudios más allá del Bachillerato, así que a los 15 años ya estaba dándole al bajo con el Adam Group, un conjunto musical que por los 60 alcanzó cierta notoriedad, sobre todo en tierras del Levante. Más temprano que tarde se desbarató dejando al Berry afincado en Madrid con el propósito de seguir en la música como destino irrenunciable y la necesidad de enrolarse en la banda de Juan y Júnior, más tarde con el Dúo Dinámico y, posteriormente, con otros artistas que puntualmente lo reclamaban. Nota aquí.




Funambulista

 


Mario Vargas Llosa

 Despedida a un novelista

El punto final a la carrera de Mario Vargas Llosa me ha emocionado por lo que significó para mi experiencia de latinoamericano y para mi vocación de novelista. Sus obras forman parte de mis recuerdos tanto como mis propias vivencias.

En la última página de Le dedico mi silencio, después del punto final de la novela, Mario Vargas Llosa escribe dos párrafos sorprendentes. Ocupan el lugar de esas notas de autor, más o menos convencionales, donde se dan dos o tres precisiones sobre la escritura del libro que acabamos de leer, y así nos cuenta Vargas Llosa que terminó el borrador de esta novela en Madrid, el 27 de abril de 2022, y que pasó los meses siguientes corrigiéndolo. Pero entonces, de manera súbita, de una línea a la otra, la nota inofensiva toma el tono y el lenguaje de un diario: Vargas Llosa anuncia un viaje al norte del Perú; luego cuenta que ya lo ha hecho, y que le ha servido mucho; luego escribe: “Creo que he finalizado ya esta novela”. Su intención ahora es terminar un ensayo sobre Sartre, dice enseguida, y cierra el párrafo –y el libro– con estas palabras: “Será lo último que escribiré”.

No pensé que esa página sencilla me fuera a emocionar como lo ha hecho, a pesar de que la leí con la conciencia plena de lo que la obra de Vargas Llosa ha significado para mi experiencia de latinoamericano y mi vocación de novelista. Pues con esa despedida no se cierra solamente una de las empresas literarias más ricas, abarcadoras y ambiciosas de nuestro tiempo, sino también la obra de una generación entera que transformó dos cosas para siempre: la literatura en lengua española y el lugar de América Latina en el imaginario del mundo. Vargas Llosa es el último de una estirpe, el único superviviente de ese puñado de escritores que hemos agrupado bajo el tosco rótulo de boom latinoamericano, cuyos libros han ocupado para muchos de nosotros el lugar de una verdadera educación: literaria, como es evidente, pero también sentimental y política. Las grandes novelas del boom quisieron reescribir la historia latinoamericana; lo que también lograron fue darnos a algunos las herramientas para inventar nuestra biografía.

Así es. Yo puedo decir —y aquí ya paso a la primera persona— que mi vida civil es incomprensible sin los libros de estos escritores, desde sus ficciones a sus ensayos y desde su periodismo a su poesía. Mi relación con ellos comenzó con la lectura de El coronel no tiene quien le escriba, que hice a los 11 años como tarea escolar, y en el curso de las cuatro décadas siguientes ha sido una presencia constante: esos libros han sido a veces un modelo y un acicate, y a veces una autoridad incómoda contra la cual sólo cabe la rebeldía, pero siempre han estado allí, como una suerte de país portátil. Una parte considerable de mi vida de lector y novelista tiene lugar en otras lenguas y otras tradiciones, pero ese momento preciso de la literatura latinoamericana del siglo XX, el que empieza con Borges y termina con Vargas Llosa, es para mí un hogar, por lo menos en el sentido de aquel verso de TS Eliot: el lugar del cual partimos. Nota aquí.



Historias Y Poemas

 


Idígoras y Pachi

 


jueves, diciembre 21, 2023

Joaquín Sabina

 Joaquín Sabina culmina la gira en la que reventó todos los pronósticos, incluido el suyo

El cantante cierra en Madrid un exitoso ‘tour’ con el que ha ofrecido 56 conciertos en 12 países y en el que ha vendido más de medio millón de entradas.

Entre el si del riff de piano con el que el 25 de febrero arrancó Cuando era más joven en el Estadio Nacional de San José (Costa Rica) y el mi menor de la banda al completo que cerró ayer Pastillas para no soñar en el Wizink Center de Madrid, sucedieron muchas cosas. 56 conciertos en 34 escenarios de 12 países. Medio millón de espectadores. 22 canciones —con algún añadido puntual en función de la audiencia—. Y emoción. Mucha emoción. También incertidumbre, reflejada con ironía en el nombre de la gira: Contra todo pronóstico. Se iba a llamar Sintiéndolo mucho, pero un intercambio de pareceres con su manager, José Navarro, Berry, inspiró al cantante un nuevo nombre.

A sus 74 años, Joaquín Sabina enfocó el mes de ensayos previo con el respeto que daban tres años lejos de los directos. El 12 de febrero de 2020 se cayó del escenario del multiusos madrileño durante un concierto con Joan Manuel Serrat. “Llegó asustado a las pruebas. Y ese susto nos lo transmitía. Pero la sabiduría la lleva dentro, solo había que engrasar la máquina”, explica Antonio García de Diego, músico y compositor con más de 40 años al lado del cantante. “Teníamos miedo de verle a él teniendo miedo, pero es que no se perdió ni un ensayo y eso nos tranquilizaba mucho”, añade el guitarrista Jaime Asúa. “A mí me contagió alegría y energía por saber que quería volver a girar, puede que sea la juventud…”, dice Mara Barros, corista de la banda.

Se decidió el repertorio —”no impone, pero decide. Cuando quita y pone, sabe lo que hace”— para un espectáculo de una hora y 50 minutos. Con una mezcla de clásicos —Contigo, 19 días y 500 noches o Por el boulevard de los sueños rotos—, temas relativamente nuevos —Lo niego todo o Lágrimas de mármol— y algunas de los que la banda considera “joyas antiguas” que Sabina tenía ganas de interpretar —Cuando aprieta el frío o Mentiras piadosas—. Trabajaron los cambios de tonos y de ritmos, repartiendo la confianza en la banda para los temas en los que el jienense se encontraba menos cómodo. Y una advertencia: no sería una gira habitual, pasaría más tiempo sentado.

Tres ensayos generales con luz, sonido y decorado y arrancaba un tour que había planteado originalmente 18 fechas en España y que se tuvo que ir a las 34 ante la alta demanda de entradas. Los primeros boletos se agotaron en 12 horas. La gente que acudió al concierto final los había adquirido 10 meses antes. “Ha sido una gira en la que hemos cuidado especialmente a Joaquín. Todos estábamos muy sensibilizados”, explica Berry. Dejaron más distancia entre conciertos, hubo un mes y medio de vacaciones en el ecuador y el cantante puso mucho de su parte. “Ha dado una lección de profesionalidad. No ha salido ni a comer ni a cenar, entre concierto y concierto se encerraba, incluso ha habido días en los que se ha comunicado a través de una pizarra”.

El resultado ha sido una gira en la que Sabina ha ido creciendo en seguridad y en el que “contra todo pronóstico” —coletilla utilizada por casi todas las personas que participan en esta crónica— el cantante ha sacado adelante todas las citas, a excepción de Puebla, en donde una infección estomacal le impidió actuar. Para García de Diego, Sabina “ha ido ganando confianza desde el principio; cuando llegamos a Argentina [quinta parada de la gira, en donde se tocó Con la frente marchita y se hicieron ocho conciertos en 17 días] ya se había asentado todo y sonábamos mucho más hechos”.

Tanto que hubo momentos en los que la propia banda, completada por Borja Montenegro, Josemi Sagaste, Laura Gómez, Pedro Barceló y Paco Beneyto como sustituto puntual de Barceló, fue arrastrada por las sensaciones. “Suelo llevar una toalla para limpiarme el sudor… en esta gira la he utilizado para los rastros de la emoción”, dice García de Diego. A Asúa le llegó a suceder que, en algún concierto, se sorprendió a sí mismo escuchando las canciones como un espectador más: “Pensaba: ‘Joder, que cabrón, cómo la está cantando´”. Y Barros ha llorado en el último de México, en el último de Buenos Aires… “Es que nunca había visto a la gente tan entregada. El público se ha volcado. Creo que estaban muy agradecidos porque creían que no volveríamos. Ha sido una energía increíble e impagable”.

Para la banda, el público ha jugado un papel fundamental en el éxito de las actuaciones. “En los días en los que podía haber dudas, la gente lo ha levantado a las cuatro canciones. Eso hacía que saliera fortalecido emocionalmente. Creo que Joaquín ha vivido cosas en estos meses que nunca había vivido”, dice García de Diego. “En todas las giras hay uno o dos conciertos que se te quedan marcados, pero es que en esta ha habido 10 o 12”, añade Asúa. Nota aquí.





Quique González

 

Pez Mago

 


María Guivernau

 INVIERNO

Anoche cerré los ojos al otoño
y esta mañana
ha amanecido invierno.
Frío.
De colchón vacío,
de días a medias,
de piel vestida de deseo
y desnudada por la ausencia.
Gris.
De nubes anunciando
lluvia de agua salada en los ojos
y tormenta latiendo en el pecho.
Bajo cero.
Cubierto el cuerpo de capas,
protegido del viento.
Blanco.
De nieve hecha manto a copos
que danzan desde el cielo.
Invierno.
Y cerrar los párpados
aguardando a que tu boca
erice cada uno de mis poros
trayendo termómetro de primavera.
(Foto: madrugón de jueves)



Iván Ferreiro

 


Tute

 


miércoles, diciembre 20, 2023

Leiva & Rubén Pozo

 Leiva y Rubén reviven a Pereza en un hermoso canto a la amistad ante 15.000 personas

El dúo llena el WiZink madrileño, uno tocando como estrella y el otro como telonero, pero al final se reúnen para interpretar cinco piezas de su exgrupo.

Permítanme empezar por una vez por el telonero, porque la ocasión lo merece. Fue conmovedor asistir al concierto de Rubén Pozo, exPereza y encargado de abrir la jornada para su excompañero de grupo, Leiva, la estrella de la noche. Todo eran adversidades para Rubén: un recinto frío solo con un tercio del aforo, ausencia de pantallas de vídeo, fallos en el sonido y un repertorio demasiado delicado para euforias de pabellón. Dio igual: interpretó con orgullo sus peculiarísimas canciones, unas veces revoltosas, otras dolorosas. Qué coraje el de este músico, qué madera, qué lección para la profesión y qué humildad en un mundillo demasiadas veces arrogante. Pozo había llenado junto con Pereza el WiZink, pero ahora tocaba a la hora de la merienda y para unos pocos. “Muchas gracias a Leiva. Y a vosotros: os agradezco a los que habéis venido a las 19.30″. Fueron sus primeras palabras. Dio gracias a su banda, al de los monitores, al del sonido, al equipo de promoción, y podía haber seguido nombrando a todos los camareros y camareras del recinto si se hubiera sabido sus nombres. Tocó 45 minutos, temas del lado menos festivo de Pereza, sus composiciones, como Matar al cartero o Pirata, y piezas de su interesante carrera en solitario, como Ha llegado el día, Rucu Rucu o Guitarra española. Y se marchó tan agradecido como entró.

Luego, en la recta final del concierto de Leiva, ya con el recinto repleto (15.000 espectadores, todo vendido) regresó al escenario. Y fue bonito verlos a los dos abrazarse sobre un gran escenario después de 11 años. Rubén y Leiva, aquellos chicos del barrio madrileño de Alameda de Osuna electrocutados por el rock and roll, ellos que llenaron Las Ventas con Pereza y que supieron dejarlo justo un minuto antes de acabar a tortazos. “Compartimos pensiones con cucarachas y probamos las mieles del éxito. Y nos fuimos justo en el momento de más popularidad al anteponer nuestra amistad por encima de los réditos”, dijo Leiva momentos antes de llamar a su excompañero para interpretar primero Madrid, cantada por Rubén, y luego Pienso en aquella tarde, Como la tienes tú y Estrella Polar. Nota aquí.






Pablo Carbonell & Pancho Varona

 


Zambayonny


 

Rosa Montero

 La luz del bar

Me pregunto cuántos pueblos se habrán ido perdiendo con el cierre del modesto garito que los unía

Hay un drama terrible en la España vaciada, una tragedia cotidiana que, aunque obvia, no nos detenemos a pensar quienes residimos en zonas urbanas, y es la soledad colosal en la que viven miles de personas que jamás han querido vivir así, la mayoría hombres (las mujeres se van) que han ido quedándose progresivamente incomunicados en zonas cada vez más abandonadas, presos de su pobre economía, de sus pobres casas, de un entorno del que no pueden escapar, condenados sin culpa a una pena de reclusión en aislamiento. Somos animales sociales, y esa cadena perpetua, esa soledad no querida de colono en Marte, produce un dolor anímico tremendo y desgarrones mentales. Como dice César Alonso, un amigo guarda forestal que conoce bien el medio, es un sufrimiento que puede estar en el origen de mucha de la violencia rural.

El trasvase de la población del campo a la ciudad es un fenómeno mundial. Creo que en España nos hemos equivocado en muchas cosas, como, por ejemplo, en potenciar las líneas férreas de alta velocidad en vez de invertir en buenos trenes que lleguen a todas partes, pero de todas formas la solución es muy difícil. Por eso resultan tan conmovedores los llamamientos desesperados de los pueblos que se niegan a morir. Hace un par de semanas salió en toda la prensa la oferta de Hontanar, una villa preciosa que está en el parque nacional de Cabañeros, Toledo, y que apenas cuenta con 60 vecinos permanentes, 200 el fin de semana y en verano. Hasta 2022 tuvo un bar-restaurante que era el corazón del pueblo: ya se sabe que en España los bares son la columna vertebral de la sociedad. Allí se reunían los vecinos a comentar novedades, a jugar sus partidas, a contarse sus cuitas. El 95% de los residentes son jubilados; algunos no pueden moverse y el restaurante les llevaba las comidas a casa. Era un lugar tan necesario que se llamaba El Hogar. Pero el antiguo encargado se jubiló y, sin ese hogar, Hontanar es una hoguera que deriva a rescoldo. Me pregunto cuántos pueblos se habrán ido perdiendo justamente así, con el cierre del modesto garito que los unía y que, en las aldeas, solía ser un bar-tienda, el verdadero ombligo de la comunidad.

Así que el municipio ha decidido ofrecer una casa y el local a una pareja con hijos para que se haga cargo del bar, todo ello por un alquiler simbólico de unos 200 euros al mes y la promesa de compartir al 50% los gastos de luz y gasóleo del restaurante. “Si trabajas bien, el sitio funciona. Juanma, el anterior encargado, daba 30 o 40 comidas al día y hasta abría para desayunos. Es zona turística”, dice el concejal Braulio.

La vida es así, tozuda y peleona. Estos movimientos vecinales salvan pueblos. El más famoso fue el de Plan, en Huesca, cuyos habitantes pusieron un anuncio en 1985 pidiendo mujeres de entre 20 y 40 años para casarse. Fue la primera de las cinco celebérrimas caravanas que organizaron; algunos las tacharon de machistas, aunque yo no lo veo así. Como dije, en los pueblos que agonizan faltan sobre todo mujeres. De aquellas caravanas salieron unas 40 parejas en toda la comarca; se modernizaron las costumbres, porque ellas venían de una vida más abierta; algunas trajeron consigo hijos y varias parejas convivieron sin casarse; por último, Plan no solo no se ha despoblado en estos casi 40 durísimos años transcurridos, sino que ha aumentado ligeramente sus habitantes. Todo un éxito, en fin. Nota aquí.



Marazu

 


Kike Marcos

 

Raúl Barboza

 "Me paso la vida volviendo"

El notable acordeonista actuará a partir de las 21 en el Café Berlín. Señala que ningún show es igual al anterior.

Resulta complejo encarrilar las palabras de Raúl Barboza en una senda relacionada con clasificaciones, nombres de canciones, rutinas de ensayo, o repertorios previstos para algún concierto. Él habla como su música: libre. Prefiere orientar el curso de su relato –siempre sereno, siempre reflexivo- a cuestiones como las razones históricas y familiares que lo llevaron a ser un músico de chamamé, o los motivos que lo hacen decir que su misión no era ni es hacer música “para ganar guita”. “Allá por fines de la década del setenta, me llamó el director de la compañía en la que grababa para decirme que yo no vendía discos. Y me sugirió que tocara tanguitos de los años treinta, que hiciera un grupito de música tropical, o un trío de chamamé, con un duíto, nada más”, enmarca históricamente. “Cuando dijo eso de `duito nada más`, me imaginé que quería un dúo, porque creía que le gustaba a los paisanos. Yo por supuesto me negué, él me dijo que me iba a llenar de guita y le respondí `maestro, yo no trabajo para ganar guita, yo hago mi música, estudio cuatro horas diarias en la búsqueda de nuevos sonidos`. Y es eso: yo no me repito, no me siento con el acordeón sobre las rodillas para tocar lo que toqué la semana anterior… no soy de ese tipo de artistas”.

Es así pues, y no en forma directa, que hay que ir descubriendo lo que este acordeonista de 85 años, 70 discos y mil pergaminos viene a hacer este martes a las 21 en el Café Berlín (Avenida San Martín 6656), cuando presente su espectáculo llamado “Chamamé sin fronteras”. Y aprovechar de su voz, por supuesto, el por qué del título, vinculado a su experiencia de fines de la década del setenta junto al guitarrista Bartolomé Palermo, que derivó en el disco Los Caminantes. “Todo ese disco se improvisó. No hubo un solo ensayo… solo tocamos `a lo que salió` y esto provocó nada menos que muchos músicos del sur de Brasil, donde yo estaba en ese momento, cambiara la manera de pensar la música guaraní. Eso me puso contento, porque ellos estaban saliendo de un molde que los obligaba a tocar de una manera. De ahí viene entonces el concepto de `chamamé sin fronteras`”.

A este concepto apela una y otra vez Barboza, cada vez que tiene que referirse a un concierto por venir. Puede que los temas sean los mismos, de hecho. O que la lista cambie alguno. Pero lo que es verdad insoslayable es que nunca los toca igual. “Esto es lo que vengo a presentar ahora, como siempre… algo nuevo, ya sea por el sonido, por la distribución de los temas, o por el arranque del instrumento. Es como el día de cada día… no sabés cómo va a amanecer, pero igual hay que vivirlo”, refrenda a PáginaI12, no solo de cara al concierto en la sala porteña, sino también a la gira estival y nacional que lo tendrá como protagonista en el Festival provincial del Chamamé de Puerto Tirol, Chaco (domingo 7 de enero); en la Fiesta Nacional del Chamamé, de Corrientes, donde además recibirá el doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Nacional del Nordeste (sábado 13); y en el Festival de Cosquín, el viernes 26. “Yo toco lo que toco. Los muchachos del trío me dicen `Raúl, hace mucho que no tocamos este tema`, y entonces ahí vamos. Discutimos cómo empezar, y luego salen unas músicas que no estaban en otras grabaciones, y que tampoco estarán en las que vengan”, profundiza el músico, que viene de participar del primer Festival Internacional del Acordeón en Barra Do Ribeiro de Porto Alegre.

-¿De qué otros factores se compone eso que llamás "chamamé sin fronteras"?

-De la utilización de la percusión, por caso. Hasta me han prohibido tocar en el festival de Corrientes, porque decían que eso no era chamamé. La verdad es que si no quieren que venga, no vengo, porque hay muchos lugares del mundo en los que puedo tocar. Es más, cuando me fui a Francia porque acá no tenía trabajo, ni bien me vieron me ofrecieron grabar. Fue cuando me encontré con Hermeto Pascoal, a quien le gustó mucho mi sonido, antecedente de un montón de cruces y experiencias, durante tantos años. Nota aquí.



Miguel Dantart & Manu Clavijo

 


Eneko

 


martes, diciembre 19, 2023

Ciudad Jara

 


Amancio Prada

 


Patxi Andión

 Félix nos cuenta por Facebook.

Patxi Andión
He recordado en el día de ayer a un amigo, que se nos fue hace cuatro años. Patxi Andión era un poeta, que profesaba en la Universidad, que cantaba, que profesaba la amistad, que pensaba (su libro Breverías, publicado por Huerga y Fierro, lo certifica), que tenía nostalgia vital del futuro. Dejó escrito un libro de poemas, nos dejó el LP en que celebró el 50° de su vida en la canción. Pero, sobre todo, nos dejó más solos y muy tristes. Sólo el cariño que nos entregó libera el duelo.
Un día de abril de 2010, cuando éramos jóvenes y felices, hice estas fotos a Patxi Andión en Altzuza de Navarra. Patxi y Gloria, con sus hijos Jon, Marco e Iñigo, habían venido a visitar el Museo Oteiza. Poco días antes del fatal, comiendo una de sus paellas (era un buen cocinero) estuvimos comentando la jornada, hermosa, y Patxi me decía cómo le gustaba esta colección de fotos.
He recordado ayer lo vivido y soñado con Patxi. Pero le recuerdo con tal frecuencia y emoción que aún no me lo creo. Tras su último concierto en noviembre de 2019 en Galileo Galilei escribí un poema que va en mi reciente libro.
Agur eta ohore, lagun.




Nur y Abir

 


Hernán Casciari

 


Nelly Omar

 A 10 años de la muerte de Nelly Omar

Este miércoles se cumplen 10 años de la muerte de Nelly Omar, la "cantora nacional", figura fundamental del tango y la canción criolla, quien se convirtió en referente y fuente de inspiración para las nuevas generaciones de intérpretes del género.

Desde su voz única y privilegiada, su fraseo firme y su fuerte personalidad, marcó un antes y después en la música popular argentina, y fue la última de la camada dorada de cantantes que integraron Tita Merello, Azucena Maizani, Libertad Lamarque y Ada Falcón. Vivió hasta los 102 años, también fue actriz, aviadora y ferviente hincha de Racing, y se destacó en versiones de composiciones como "Callecita mía", "Solo para ti", "Latido tras latido", "Intriga y pasión" y "Corazón de oro", entre muchas otras.

Nació el 10 de septiembre de 1911 como Nilda Elvira Vattuone en la localidad bonaerense de Bonifacio, pero inscripta y criada en Guaminí, donde vivió hasta los 11 años, cuando falleció su padre y se trasladó a Buenos Aires con su madre y 10 hermanos.

Voz protagónica y central del tango y la canción criolla, su adhesión al peronismo le valió proscripción y listas negras; estuvo prohibida en radios y teatros luego del golpe de Estado de la autodenominada Revolución Libertadora. "Estuve 17 años sin trabajar porque me metieron en una lista negra impuesta por la revolución fusiladora, por ser peronista de Perón y amiga de Evita, una mujer con gran personalidad que se fue demasiado pronto cuando tenía mucho por hacer", recordó años atrás en un reportaje con Télam acerca de esa época.

Omar arrancó con la canción a los 17 con la interpretación de "A mi madre" en radio Splendid, pero se hizo profesional tiempo más tarde. En 1934 formó un dúo con su hermana Nélida (a quien le 'robó' el sobrenombre) y en 1937 conoció a Homero Manzi al trabajar juntos en la audición de Radio Belgrano "Pájaros ausentes", que contaba con libretos del poeta, a quien la unió un apasionado romance. Nota aquí.



Raúl Barboza

 


El Roto

 


lunes, diciembre 18, 2023

Luis Eduardo Aute

 


Zambayonny

 


Rodolfo Serrano

 Este poema lo escribí en mis sesiones de radioterapia. Ánimo a quienes están pasando por lo mismo. Saldremos

Radioterapia. Un zumbido milagroso
No hay nación ni color.
Aquí no hay nada.
La enfermedad, el hospital nos hace iguales,
y acaricia nuestra piel en este cuarto
blanco y desangelado. Luces frías.
Habla una mujer por el teléfono.
Es un idioma extraño. ¿De qué habla?
Tal vez le esté diciendo a alguien lejano
que está sola, muy sola y tiene miedo
y no conoce a nadie.
Siento que son hermanos, mis hermanos.
Unidos por la carne
en esta vida en ruinas,
en esta angustia del cuerpo que se rinde,
harto de todo ya, como un vencejo
cansado de volar en la tormenta.
Adoro sus pañuelos, la ternura
de cubrir, con nudos y colores,
la belleza deshecha. Y ese orgullo
que adivino en sus ojos de cansancio.
Hay un silencio largo. Nos miramos.
Una sonrisa amable. Cada día
llega alguien nuevo que se une
a los viejos temores.
La esperanza
se sienta con nosotros, nos abraza
misericorde y suave, tiernamente.
Y tu cuerpo desnudo, ese despojo
que apenas si te importa. Te abandonas
al amable cuidado de otras manos.
Y rezas, como siempre, al dios oculto
en el zumbido milagroso que te envuelve.
Ves el miedo del otro en la cabina.
Esa desolación de los que esperan.
Y quisieras dejarle
la palabra más dulce y más hermosa:
que en el campo han florecido los almendros,
y que ahora mismo por las calles
hay chicas que caminan y que huelen
a vida y primavera.
Pero, no dices nada. Solo buscas
su corazón doliente y asustado.
Y, saliéndote el alma por los labios,
solo dices: “Adiós. Hasta mañana”.
Y le sonríes.
Foto de Raul Cancio.



Pancho Varona

 


Manuel Cuesta

 


Tute

 


domingo, diciembre 17, 2023

Ismael Serrano

 


Noa

 Noa, cantante israelí: “Esta guerra no nos lleva a ningún lado”

La famosa y galardonada intérprete, que representó a Israel en Eurovisión en 2009 en un dúo por la paz con su amiga árabe Mira Awad, asegura que el ataque de Hamás el 7 de octubre y los bombardeos en Gaza han reforzado su convicción en la necesidad de poner fin al conflicto de Oriente Próximo.

Amanecía el 7 de octubre cuando los medios de comunicación mundiales empezaron a difundir que Hamás había aprovechado que Israel celebraba el fin de la festividad de Sucot para lanzar un ataque sorpresa en el que acabó matando a 1.200 personas y secuestrando a más de 200. Ahinoam Nini (Tel Aviv, 54 años), la exitosa cantante y compositora israelí más conocida como Noa, recibió su primer mensaje desde el extranjero interesándose por ella. Era de su amigo Joan Manuel Serrat. El segundo, de otro amigo: Joaquín Sabina. Lo cuenta en Shefayim, el kibutz al norte de Tel Aviv donde recorre cada día los pocos minutos que separan su casa del mismo mar Mediterráneo al que tanto ha cantado su amigo Serrat desde la otra punta.

En estos días de dolor, Noa necesita más que nunca esos instantes de calma y reflexión, cuenta. Las matanzas del 7 de octubre y los posteriores bombardeos masivos en Gaza le han convencido aún más del título de la canción que interpretó en 2009 en Eurovisión con Mira Awad (la primera árabe en representar a Israel): There must be another way (Tiene que haber otra manera). “Apoyo la solución de dos Estados y los derechos del pueblo palestino. Y no he cambiado en nada mis puntos de vista, al contrario. Se ha fortalecido en mí la importancia de trabajar infatigablemente por la paz. Porque mira lo que pasa cuando no se hace [...] Pararía mañana la guerra. No nos lleva a ningún lado. Y para Hamás hay soluciones”. Las dos compartirán de nuevo escenario el miércoles, para cantar con la Filarmónica de Berlín. Los fondos irán al foro israelí que representa a los familiares de los rehenes en Gaza y a dos organizaciones de mujeres por la paz, una israelí y otra palestina.

Aunque no le gustaría estar en la misma lista que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, al que critica desde hace años, el reconocimiento cosechado por Noa en premios y ventas hace que ambos sean de los pocos israelíes vivos cuyo nombre se conoce en el extranjero. La fama y décadas de activismo le abren ahora puertas privilegiadas, como la del papa Francisco, para presionar en pro de que Hamás libere a los 134 rehenes que quedan en Gaza. Porta en el cuello un símbolo de ese movimiento, en el que se ha involucrado con pasión. Es una de las chapas metálicas de identificación de los soldados, pero con el lema: Traedlos de vuelta a casa ya.

Pregunta. ¿Me la enseña?

Respuesta. Claro. Como todo el mundo en Israel, me tomo el tema de los rehenes de manera muy personal. No creo que haya una persona, no importa lo que piense, que no tenga una conexión personal con el hecho de que unas 250 personas fueron secuestradas. Muchas siguen allí. Para cualquier país sería traumático, pero para este, que es realmente pequeño, 250 rehenes son como miles de personas en otro. Es supertraumático que se los llevaran y no sepamos cuándo vendrán ni cómo están. He trabajado mucho para tratar de traerlos a casa a través de cualquier conexión que tengo en el mundo, incluido el Papa, con el que hablé muchas veces. Lamentablemente no creo que él pueda hacer mucho. También he recaudado dinero, actuado, marchado con ellos, puesto muchos mensajes en Internet... Siento que estamos en lo más profundo del trauma y lejos de su final. Nota aquí.