miércoles, noviembre 06, 2019

Rafa Mora

LEGADO (Para mi hijo Alejandro)
Si la decepción,
algún día,
brillara en tus ojos, hijo,
escucha al viento para retomar el rumbo.
No vueles en bandadas de pájaros heridos,
ni abandones las alas en orillas desiertas.
Recuerda que la luz construye el horizonte
y que las semillas repueblan la desidia.
Que la vida es hermosa,
a pesar de los pesares,
que es clara la mañana y largo el recorrido.
Pero si algún día, hijo,
la decepción te cosiera la boca con su tóxico rostro y su gris sepultura,
busca, en cualquier rincón del mundo,
una nube tranquila donde reposar el vértigo,
y sin dudarlo un instante,
alza de nuevo el vuelo.
y otorga libertad a tu memoria.


Claudio H


Ricardo Mollo

Con la poesía a otra parte !


El Roto


martes, noviembre 05, 2019

Joaquín Carbonell

Luis Pastor


Lichis



Serrat & Sabina


Tute


lunes, noviembre 04, 2019

Omar & Vitillo




Al Pacino & Robert De Niro

“El irlandés’ completa nuestro círculo profesional”

Los dos actores se reúnen con Martin Scorsese en otra historia de la mafia, ‘El irlandés’. En una entrevista en Londres confiesan que es difícil que vuelva a repetir en un proyecto parecido.


A finales de los años sesenta, en 1968 o, más probablemente, 1969, Al Pacino bajaba con su novia por la calle 14 hacia el cruce de la Avenida B, en el East Village neoyorquino, cuando chocó con Robert De Niro. Literalmente. De Niro solo había actuado en un puñado de películas de bajo presupuesto. Pacino, tres años mayor, ya era una estrella en el teatro neoyorquino, tras su paso por el Actors Studio, y había trabajado en una obra con John Cazale, otro mito de la interpretación. En 1969 ganó su primer Tony. De Niro recuerda perfectamente el encontronazo. Pacino no es capaz de ponerle fecha al momento, pero sí que conocía la fama creciente de De Niro. Y define lo que sintió en aquel primer cara a cara: "Pensé que llegaría lejos. Tenía carisma. Era obvio". Nota aquí.


Edgar & Diego

El Roto


domingo, noviembre 03, 2019

Rozalén

Serrat & Sabina

Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina celebraron otro reencuentro con su público en el Movistar Arena

Son inimputables. Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina son inimputables. Son capaces de abrir uno de sus conciertos a dúo con un supuesto documental sobre aves migratorias que aterrizan (dos de ellas) por algún problema de cálculo, en Buenos Aires. Salir de gira es un trabajo para cualquiera que se quiera ganar la vida con la música. Lo que Serrat y Sabina ostentan a su favor es que ya tienen la vida artística ganada y lo demás es una cuestión económica. Por eso se dan el gusto de subirse juntos a un avión, para comenzar una serie de conciertos, en el Movistar Arena, con la que se dejarán llevar por lo que tengan ganas de hacer, sin autocensuras.
"Esta noche contigo" abre el primero de los shows y luego de varios pasos de comedia y una seguidilla de entreveros bien guionados (porque el público responde y lo festeja) llega "No hago otra cosa que pensar en ti", con algunas licencias poéticas adaptadas a dos hombres (ya bastante) maduros. Serrat, casi en un set de stand up, ridiculiza a Sabina como preludio de "Las malas compañías". Sabina levanta el guante y le responde antes de entonar "De cartón piedra", del Nano.
El repertorio de cada uno se comparte, se intercambia. "Una canción para Magdalena", de Joaquín, se escucha en la voz de Joan Manuel. Hasta hay un tono de estudiantina cuando salen vestidos de piratas para "La del pirata cojo" y son capaces de desvariar con comentarios sobre la juventud y la vejez que el público celebra a carcajadas. Para ese momento ya estarán amigados. Brindarán con champán. Serrat otra vez lo increpará: "¿No era que de noche no bebías?". Y Sabina retrucará: "¿Qué, ya es de noche?". Nota aquí.






Marwan

Homenaje a Joaquín Sabina

NI TAN JOVEN NI TAN VIEJO: EL DISCO HOMENAJE A JOAQUÍN SABINA

La versión coral de ‘Y nos dieron las diez’, carta de presentación del tributo de 38 artistas reunido en un doble CD
  
Joaquín Sabina es uno de esos artistas capaces de poner a todo el mundo de acuerdo. No importa ser viejo o joven, acústico o eléctrico, de rumbas o de rock’n’roll. Lo que trasciende son las canciones de un talento indiscutible –uno de los más grandes de la música española contemporánea–, que han puesto de acuerdo a 38 reputados representantes del pop, el rock y la canción de autor de nuestro país en un homenaje singular. La versión coral de Y nos dieron las diez es su carta de presentación y se estrena el 1 de noviembre. El 13 de diciembre lo hará el álbum: el doble CD Ni tan joven ni tan viejo, con un total de 25 clásicos del maestro Sabina.

En Ni tan joven ni tan viejo hay casi de todo, porque el talento no conoce fronteras estilísticas y porque el cancionero de Sabina daría para muchos volúmenes más. Pero en estos dos CD hay un elenco de admiradores que miran y reinterpretan las composiciones que han acompañado las vidas de más de una generación desde finales de los años 70. Por eso el elenco incluye a: Serrat, Rufus T. Firefly, Amaral, Leiva, Rozalén, Ismael Serrano, Fito y Fitipaldis, Coque Malla, Alejandro Sanz, Manolo García, Bunbury, Pablo Alborán, Pablo López, Robe, Manuel Carrasco, Travis Birds, Benjamín Prado, Niño de Elche, Guitarricadelafuente, Dani Martín, Zahara, Vanesa Martín, Melendi, Estopa, M Clan, Alejo Stivel, Funambulista, Marwan, Kany García, Mikel Erentxun, Rubén Pozo, Lichis, Macaco, Carlos Sadness, Mara Barros, Andrés Suárez y Elvira Sastre y a Los Rodríguez, reunidos para la ocasión. Nota aquí.

Joan Manuel Serrat


Karmelo C. Iribarren

LOS DOMINGOS DE INVIERNO
Estoy junto
a la ventana,
cae una lluvia fina, en la calle
empiezan a encenderse
las farolas.

El día se ha hecho viejo
de repente
y ahora
—herido de muerte—
con su luz gastada, enfermiza,
encamina sus pasos
bajo la lluvia
hacia el cementerio
de los días.
Otro domingo
que se va
—piensas—
dejándote,
como acostumbran,
sólo su melancolía.
Y, sin embargo,
mientras lo ves alejarse
entre las luces
amarillas,
sabes
—como se saben estas cosas,
con una certeza absoluta—
que no hay para ti
en este instante
un lugar mejor en el mundo.

Sofía Ellar

El Roto


sábado, noviembre 02, 2019

Hernán Casciari

Rodolfo Serrano

El señor diputado actúa en Madrid

El cantautor José Antonio Labordeta, ahora también parlamentario en Aragón, se sube al escenario del Galileo


Así que, al levantar la vista, veremos una tierra y a un hombre más bien bajo, de frente y cabeza más que despejada -mucho más, a qué engañarse-, de poblado bigote y que, si hablase, nos daríamos cuenta de que posee una voz fuerte y seca, pero con un poso de ternura, con timbres de amistad, allá en el fondo. Se llama Labordeta, José Antonio Labordeta. El Abuelo, en esto de la música.-Y a usted, ¿por qué le llaman El Abuelo?
-Ya ve, cosas que pasan. Yo es que en esto empecé muy tarde. Tenía 33 años y era el mayor de toda aquella generación de cantautores. Así que me empezaron a llamar El Abuelo y con El Abuelo me quedé. Nota aquí.


Serrat & Sabina


Edgar Oceransky

Laura Gómez Palma


Sandro

La casona de Sandro ahora es centro cultural
El Gitano convirtió la casa chorizo en una especie de castillo medieval, y ahora el lugar es el Centro de las Artes y la Viticultura Argentina, con memorabilia del artista y talleres de formación vitivinícola y artística.
Los que lo conocieron de cerca dicen que Sandro era un tipo profundamente místico y que creía en las energías y la trascendencia. Cuando una noche el popular músico y actor se topó con la casona del barrio de Boedo supo inmediatamente que ese lugar era para él. Tal vez el destino, una señal divina o designio de los astros. Quién sabe. La cosa es que en 1980 compró la propiedad -una “casa chorizo"- y la convirtió en su oficina personal y sitio para ensayar y guardar la escenografía de sus espectáculos. Su intención era convertir el espacio en un estudio de grabación moderno, pero el proyecto nunca llegó a concretarse. Pero lo que sí hizo el cantor fue rediseñar la vivienda a su medida: la convirtió en una especie de castillo medieval. Cuentan que él mismo dibujó los planos, pensó las ideas y diseños, y se las derivó a un arquitecto para que pusiera manos a la obra. Nota aquí.


Ainoa Buitrago

Tute


viernes, noviembre 01, 2019

Joaquín Carbonell

Felipe Benítez Reyes

“Tengo la impresión desatinada de que es un libro que se ha escrito solo”


El escritor Felipe Benítez Reyes (Rota, 1960) habla con tonos cálidos, como las paredes de su hogar, demostrando que le gusta conversar contigo y contarte bien las cosas. Hemos quedado en su casa un miércoles de mediados de mayo, con el calor apretando como si estuviésemos en pleno agosto, para hablar sobre su último libro, El intruso honorífico: Prontuario enciclopédico provisional de algunas cosas materiales y conceptuales del mundo, un trabajo polifónico que revela con claridad la idea de que la literatura puede ser un constante work in progress. Ha estado trabajando en él 25 años, “quizás más”, comenta socarrón, “aunque tal vez dentro de otros 25 años se prolongue con una segunda parte”. Es un derecho que se ha ganado a pulso. Por costumbre y por recorrido profesional.
Este ensayo con el que ha ganado el Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos 2019, otorgado por la Fundación José Manuel Lara y dotado con 6.000 euros y la publicación de la obra ganadora, es una enciclopedia personal construida a través de la acumulación de entradas cortas en las que se mezclan la interpretación y el dato, la parodia y el análisis, la visión crítica y la irónica, y en el que se analizan objetos cotidianos y conceptos universales, obras artísticas de todas las disciplinas, con el foco centrado en los aspectos más extraños e imprevistos de nuestra realidad. Se parece a una botella de buen vino que al decantarlo va desplegando toda su riqueza, su sabor, su aroma, sus colores… Es, sin duda, una obra abierta como pocas que escapa a los cánones y los moldes genéricos tradicionales. Nota aquí.

Marwan

Joaquín Sabina

Joel Reyes


Lichis

Serrat & Sabina

"Cada tiempo tiene sus canciones y sus banderas"
Los cantautores españoles inician este sábado una serie de presentaciones porteñas en el flamante Movistar Arena.  Aquí hablan de música, de política y del feminismo. 
Aunque algún odioso, de los que nunca faltan, piense que este encuentro debería llamarse “La tercera es la vencida”, ellos, al fin y al cabo los protagonistas, entre el magma de frases hechas eligieron la menos apremiante “No hay dos sin tres”. Con este nombre, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina vuelven a compartir sus canciones en cuatro shows que tendrán lugar en el flamante Movistar Arena de Buenos Aires, que oficialmente inaugurará Tini Stoessel el viernes. A doce años del primer encuentro y siete años después de la última actuación juntos, el dúo comenzará la serie este sábado, para continuar el domingo 3, jueves 7 y viernes 8 de noviembre, antes de llegar a Córdoba el miércoles 13.
Serrat y Sabina son dos nombres entrañables para la sensibilidad de un gran público en esta parte del mundo. Ambos son artífices de canciones instaladas en la cultura hispanoamericana, que de distintas maneras señalaron sentidos y atravesaron generaciones. Cada uno trazó su gesta y construyó su imagen: Serrat es el libertario que llega de los ’70, Sabina el libertino que surcó los ’90. En dúo funcionan como una especie de juego de las diferencias, la pareja despareja que cuando hace falta se complementa. Basta verlos entrar al salón del hotel cajetilla donde el jueves recibieron a la prensa. Sabina con un saco de cuero y pantalones a cuadros. En la mano del anillo desproporcionado un vaso de cerveza y en la otra un cigarrillo de plástico que no deja quieto. Serrat, de saco y camisa gris y un gesto acaso más reflexivo. Nota aquí.


Estopa

Tute


jueves, octubre 31, 2019

Luis Eduardo Aute