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miércoles, julio 29, 2026

Ernest Hemingway

 


viernes, julio 17, 2026

Ernest Hemingway

 


miércoles, junio 24, 2026

Ernest Hemingway

 


lunes, abril 06, 2026

Ernest Hemingway

 "Un hombre inteligente se ve obligado a emborracharse algunas veces para poder pasar tiempo con los imbéciles".



sábado, febrero 08, 2025

Ernest Hemingway

 BEBER FREUDIANAMENTE

A la barra hay que ir solo, como hacía Hemingway. Hay pocas sensaciones tan medicinales para la autoestima como esa que se dispara cuando se llega a la barra de un bar y, antes de que otra cosa suceda o se interponga, el barman te pregunta: ¿lo de siempre?
El barman de Ernest Hemingway en La Habana, en la barra de El Floridita, lo tenía fácil porque el escritor bebía siempre un trago confeccionado a medida para él: un daiquirí de nombre papa's special, por el apodo que tenía Hemingway en la isla: papá.
Los ingredientes: chorrito de jugo de lima, chorrito de jugo de uva, un poco de hielo y 110 mililitros de ron. En una esforzada jornada, de las 10:00 a las 19:00, el escritor se bebía 15 papa's special y al terminar, como si nada, se iba a su casa a escribir algunas de sus páginas de premio Nobel. “¿Y cuál es el truco?”, le preguntó el periodista Milt Machlin, en una famosa entrevista: “Beber de pie”, respondió el escritor. Pero beber de pie es un acto poco freudiano.
El escritor Scott Fitzgerald se emborrachaba con dos tragos y enseguida se desmayaba; tenía una alergia al alcohol que no le impedía beber, esos dos tragos, con verdadera fruición, como lo cuenta su amigo Ernest Hemingway en su memoria sobre su vida en París (A Moveable Feast, 1964). Fitzgerald era adicto a esa sensación medicinal frente a la barra, era capaz de beber dos copas y desmayarse a cambio de que el barman, nada más de verlo entrar, le preguntara: ¿lo de siempre? Dicen que Fitzgerald dejó de escribir y se derrumbó el día en que entró al bar del hotel Ritz, en París, y el barman tuvo el mal tino de preguntarle: ¿qué desea tomar el señor?
A la barra hay que ir solo, pues estar volteando para conversar en esos banquitos minúsculos es incómodo; si se habla tiene que ser con brevedad y mirando siempre al frente y, sobre todo, que sea con uno mismo. Al balsámico reconocimiento del barman se añade el monólogo mirando al frente, a nadie, como si estuviéramos en el diván, en una sesión de psicoanálisis. Quizá Fitzgerald se derrumbó porque, al dejar de ir a la barra del Ritz, abandonó también esas sesiones de psicoanálisis y le crecieron los fantasmas.
-Jordi Soler en Milenio



martes, noviembre 14, 2023

Ernest Hemingway

 Ernest Hemingway en Perú

Llegó exactamente el lunes 16 de abril de 1956. El escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961) alborotó la ciudad de Talara, en Piura, a donde arribaría a las 6 y 45 de la mañana, junto con su esposa Mary Welsh, un capitán de pesca y dos amigos, uno de ellos el deportista cubano Elicin Argüelles. Los visitantes arribaron a un reluciente aeropuerto talareño, que se reinauguró justamente ese mismo día. Dos años antes, en 1954, el escritor sufrió dos accidentes aéreos en África (incluso lo dieron por muerto), pero como compensación anímica obtuvo el Premio Nobel de Literatura de ese año. Por eso llegó al Perú bañado en gloria literaria.
Hacía cuatro años, en 1952, que en las playas de Cabo Blanco habían pescado el primer merlín negro del mundo (según la prensa de unas 1.000 libras de peso que representaban 453 kilogramos). Lo tenían desde entonces disecado en el salón principal del Fishing Club de Cabo Blanco, local en el que se alojó justamente el famoso novelista.
Desde Cabo Blanco, el autor de “Por quién doblan las campanas” (1940), el hombre invencible de 1.83 m. de estatura, fue la noticia de toda la semana. El novelista hablaba un español casi perfecto, y en Piura accedió a una entrevista con el reportero peruano Saavedra-Pinón. Ese primer contacto con el periodismo nacional fue clave para medir el talante con el que visitó el país el Nobel literario: buscaba un pez, el merlín negro.
Dijo que confiaba en la potencia de la literatura latinoamericana. “Sus posibilidades son ilimitadas”, decía con certeza porque sentía que eran “pueblos con una gran historia y un rico idioma”. Citó a Ciro Alegría, Rómulo Gallegos y hasta a Gabriela Mistral, pero su percepción iba más allá: se adelantaba a la aparición de los escritores del boom literario de los años 60.
El martes 17, “Ernie”, como le decía cariñosamente su mujer, se instaló en Cabo Blanco y allí vivió semanas de relativa paz y calma. Por las mañanas leía el “New York Times” (el “Times”), pero su obsesión era el merlín. El miércoles 18 de abril aún no podía pescarlo. El mal tiempo de la zona conspiró contra la hazaña. Ese día el escritor permaneció nueve horas en alta mar. Pero nada.
Para intentar pescar el merlín, el narrador y su equipo se treparon a la lancha “Miss Texas” -escoltada por la lancha “Pescador II” donde viajaba su esposa Mary- con la que salían siempre a las 8 y 30 de la mañana y regresaban antes de las 6 de la tarde. El jueves 19 de abril, como el día anterior, viajó con el equipo de producción de Warner Bros, integrado por seis personas.Al día siguiente, el viernes 20, Hemingway declaró que, pese a su deseo, no podría ir a conocer Lima, pero prometió visitar la capital cuando sea la feria taurina. Su agenda se había complicado. Por motivos de salud de una parte de la tripulación no salieron a alta mar ese viernes.
Pero el norteamericano era una persona paciente. Estuvo en Cabo Blanco todos esos días, con la cara roja por el sol, intentando atrapar al merlín con persistencia. La mejora del tiempo prometía que ese fin de semana podía haber más posibilidades de pesca.
Por ello salió con renovadas fuerzas el sábado 21. Se debió quedar en ese puerto talareño -la mayor parte del día en alta mar- más de un mes. Hasta que consiguió pescar no solo uno sino cuatro merlines, siendo uno de ellos de más de 300 kilos de peso; es decir, casi tan grande como el que se exhibía disecado en el histórico Fishing Club de Cabo Blanco.



sábado, junio 10, 2023

Ernest Hemingway

 "Brindo para hacer a otras personas más interesantes"



sábado, abril 15, 2023

El Marsella

 El Marsella, el bar mítico barcelonés que aparece en el videoclip de Rosalía y Rauw Alejandro

En ‘Vampiros’ la pareja pide absenta, alcohol emblemático de uno de los locales más famosos de Barcelona, que atraía personalidades como Hemingway o Dalí y que estuvo a punto de cerrar.

El bar Marsella, en el corazón del Raval, abrió sus puertas nada menos que en 1820. Es el bar más antiguo de Barcelona y Rosalía y Rauw Alejandro lo han escogido para su último videoclip, ‘Vampiros’, que se rodó en gran parte por las calles desiertas del barrio de Ciutat Vella. Sus paredes desconchadas albergaron clientes como Salvador Dalí y Ernest Hemingway, quienes frecuentaban el Marsella atraídos por su absenta. El bar estuvo a punto de poner punto y final a su historia en 2013, hasta que por presión ciudadana el Ayuntamiento lo compró y este sigue abierto a día de hoy.

Sirvió como punto de encuentro para artistas, intelectuales y sindicalistas: ahora el Marsella vuelve a estar en boca de todos después que la cantante de Sant Esteve Sesrovires lo escogiera para hacer un homenaje a la noche barcelonesa en su videoclip, ‘Vampiros’, que Rauw Alejandro y ella grabaron para su EP conjunto, ‘RR’. La pareja recorre un Raval desierto en busca de fiesta en el bar emblemático, que se encuentra en las calles Sant Pau y Sant Ramon. El característico suelo, las mesas de mármol donde alguna vez se sentó Picasso, Gaudí u Ocaña, el azúcar quemándose y la pareja pidiendo absenta con colmillos, aparecen en este vídeo que recorre algunos de los lugares de la Barcelona nocturna. Nota aquí.




martes, agosto 25, 2020

Ernest Hemingway

Así coronó Hemingway al rey de los daiquiris

Un documental rescata la figura de Constante Ribalaigua, el coctelero catalán que convirtió a El Floridita en uno de los mejores bares del mundo.

“No te molestes en descubrir iglesias, edificios o plazas de una ciudad. Si quieres conocer su cultura, pasa una noche en sus bares”. La frase pertenece a Ernest Hemingway. Lo primero que hizo cuando llegó a La Habana fue bebérsela entera. El escritor estadounidense pisó Cuba por primera vez en 1928. Se alojó dos días en el hotel Ambos Mundos, en la calle Obispo, una de las más turísticas de la capital. A unos pasos, en la esquina con Monserrate, encontró El Floridita, un bar que frecuentó durante 22 años y que popularizó en Islas en el golfo, una novela publicada póstumamente. Allí entabló amistad con su propietario, Constante Ribalaigua, un emigrante catalán al que bautizó como el rey de los daiquiris. Un documental rescata ahora su figura.


Constante y El Floridita de Hemingway competirá este domingo en el XXIII Festival de Cine de Málaga dentro de la sección oficial de Cocina, que este año se estrena en el concurso. La película es el resultado de la investigación realizada por el periodista catalán Ramon Vilaró, que se topó con la historia en los años noventa. “Constante es uno de tantos jóvenes que emigraron a Cuba. Empieza a trabajar con unos parientes y en 1914 llega a El Floridita. Cuatro años más tarde se convierte en su propietario”, revela. Aquello cambiaría por completo la historia de la coctelería. Nota aquí.

jueves, junio 11, 2020

Ernest Hemingway

Ernest Hemingway o la multiplicación de los peces

El milagro literario de algunos escritores es que, al margen de lo que publicaron en vida, consiguen alimentar a una multitud de lectores con materiales inéditos. La obra del Premio Nobel de Literatura sigue creciendo con la aparición recurrente de cuentos de su autoría. La revista estadounidense The New Yorker acaba de publicar “Pursuit as Happiness”, un relato autobiográfico que transcurre en un pueblo de la costa cubana, una travesía emparentada con El viejo y el mar. 
El misterio de lo indecible es un gran golpe pagano al exceso de racionalidad. Pero hay otros golpes tanto o más sorprendentes. La multiplicación de los peces tal vez sea el milagro literario de algunos escritores que, al margen de lo que publicaron en vida, consiguen alimentar a toda una multitud de lectores con materiales inéditos. Como si estuvieran escribiendo más allá de la muerte. La obra de Ernest Hemingway (1899-1961), Premio Nobel de Literatura, sigue creciendo con la aparición recurrente de cuentos de su autoría. La revista estadounidense The New Yorker publicó “Pursuit as Happiness” (cuya traducción literal sería “búsqueda como felicidad” o “persecución como felicidad”), un relato autobiográfico que transcurre en un pueblo de la costa cubana, una travesía emparentada con El viejo y el mar, breve y bellísima novela con la que ganó el Premio Pulitzer (1953). El protagonista del relato inédito, llamado Ernest Hemingway, pesca marlines que luego regala a los lugareños. Hasta que un día emerge del agua un pez enorme que se convierte en una obsesión: “Quiero que atrapemos al maldito marlín más grande que jamás haya nadado en el océano”. Nota aquí.


lunes, octubre 19, 2015

Ernest Hemingway

Hemingway y las guerras

Su vida fue intensa, violenta, rondando siempre la muerte. Alimentó sus cuentos, novelas y reportajes con esas experiencias, de una manera tan directa que su obra literaria es, ni más ni menos, una autobiografía apenas disimulada

Sabía que Hemingway escribía de pie, en un atril, como Víctor Hugo, pero no que lo hacía con lápiz y en unos cuadernos rayados de escolar, con una caligrafía tan tortuosa que hasta en la pantalla que aumenta varias veces su tamaño resulta muy difícil descifrar sus manuscritos.
La exposición que dedica la Morgan Library de Nueva York a Hemingway y las dos guerras mundiales permite seguir buena parte de su vida y su trabajo con detalle y descubrir, por ejemplo, que este hombre de acción era también muy puntilloso a la hora de escribir, casi un flaubertiano, pues rehízo nada menos que 17 veces el comienzo de su mejor novela, The Sun Also Rises (también llamadaFiesta, como en español). Nota aquí.

miércoles, octubre 22, 2014

Ernest Hemingway

La huella de Hemingway en Cuba

Visita a Finca Vigía, casa museo del escritor en el barrio habanero de San Francisco de Paula


De vez en cuando, Cuba enseña su lado más internacional. Y cuando lo hace es con fuerza. La figura de Ernest Hemingway es uno de esos viejos símbolos sobre los que se han volcado tantos esfuerzos que ya rozan la obsesión. No es para menos: el escritor vivió aquí más de 20 años.
Lo primero que hizo Hemingway cuando llegó a La Habana fue bebérsela entera. Se hospedó en el hotel Ambos Mundos, en la concurrida calle Obispo. Y desde allí se arrastraba por las noches a dos de los bares más famosos del planeta: El Floridita, "la cuna del daiquiri", La Bodeguita del Medio. Tanto es así que el tirón de los locales se debe al autor de El Viejo y el mar. En el primero, una estatua del americano, acodado en la barra, le rinde pleitesía; en el segundo, cuyas paredes están forradas de garabatos de clientes, las perennes filas para entrar a un lugar  lo dicen todo. Nota aquí.

miércoles, noviembre 06, 2013

Ernest Hemingway

“El vino es uno de los mayores signos de civilidad del mundo”. 
~ Ernest Hemingway ~



sábado, julio 02, 2011

Ernest Hemingway

Historias y combates del último gladiador literario
El autor de El viejo y el mar y ¿Por quién doblan las campanas? se pegó un tiro después de una vida marcada por un nomadismo frenético. La guerra, los toros, la pesca, los amores y el alcohol nutrieron una escritura que se hizo inmortal exaltando el instante. Nota completa aquí.

domingo, junio 26, 2011

Ernest Hemingway

Un cubano llamado Hemingway
Un murciélago conservado en formol -"el murciélago embotellado", le llamaba Hemingway- es lo primero que salta a la vista en el cuarto de baño que utilizaba el escritor en Finca Vigía, la quinta campestre que fue su refugio cubano en los años cuarenta y cincuenta y donde escribió El viejo y el mar. Nota completa aquí.

viernes, junio 17, 2011

Ernest Hemingway

Hemingway 'regresa' a Cuba pese al embargo estadounidense
El hotel Ambos Mundos recibe estos días a su huésped más ilustre. Ernest Hemingway, o mejor dicho, su espíritu y su legado, ha regresado al establecimiento de La Habana Vieja donde empezó a escribir en 1939 el borrador final de Por quién doblan las campanas. Lo ha hecho gracias a las ponencias y ensayos de una treintena de académicos y investigadores de su obra, casi una secta, llegados de todo el mundo para rendirle homenaje al cumplirse cincuenta años de su suicidio en Idaho (el 2 de julio de 1961). Nota completa aquí.

jueves, mayo 14, 2009

Ernest Hemingway

La censura franquista obstaculizó la adaptación al cine de obras de Hemingway
El régimen consideró al novelista como "una amenaza a la moral conservadora de España", según un investigador estadounidense.-Los embajadores españoles en EE UU intentaron suprimir las producciones basadas en sus obras. Leer nota.

domingo, enero 11, 2009

Ernest Hemingway

El tesoro escondido de Finca Vigía
La apertura de los archivos de su villa cubana revela a un Hemingway popular y perfeccionista.
Papa Hemingway había recibido en Finca Vigía la noticia de que el Premio Nobel de Literatura de 1954 era suyo. Según Gabriel García Márquez, "La Habana, en general, y Finca Vigía en particular, fueron la única residencia de veras estable que tuvo Hemingway en su vida. Allí pasó casi la mitad de sus años útiles de escritor, y escribió sus obras mayores"; a saber, "parte de Por quién doblan las campanas, A través del río entre los árboles, El viejo y el mar, París era una fiesta e Islas en el Golfo". Leer nota.

martes, diciembre 30, 2008

Ernest Hemingway

El legado oculto habanero de Hemingway burla el embargo
Documentos inéditos del escritor conservados en el museo Finca Vigía, su residencia durante 20 años, acaban de ser digitalizados .
En los peores momentos de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, incluso con las administraciones bravas de los republicanos Ronald Reagan y George Bush (padre e hijo), el escritor Ernest Hemingway siempre sirvió de puente entre ambas naciones.
Leer nota.