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martes, septiembre 08, 2026

Adriana Varela

 Adriana Varela: las anécdotas con el Polaco Goyeneche, la mala costumbre que conserva y el gran logro en su vida

La cantante repasa este sábado su trayectoria en el concierto en el cine teatro El Plata, en el marco del Festival y Mundial Tango BA.

xisten varias maneras de entender la predestinación, desde las concepciones teológicas hasta la idea de lo unívoco. En el medio, encontramos aquello de que “uno propone y Dios dispone” o la posición de quienes buscan torcerlo, con todos los recursos para conseguir las metas que se proponen. A la cantante Adriana Varela, el destino la fue llevando; es posible ensayar la idea de que siempre hubo algo que le marcó el camino.

Estudió fonoaudiología. Se recibió. Trabajó en esa actividad y también fue la “esposa de” (un tenista profesional). Tuvo dos hijos. Más tarde encontró su camino sobre los escenarios. Quizá le hubiera gustado triunfar en el rock, pero su voz parece haber estado “destinada” al tango (o, predestinada). Matrimonio, separación, varios amores. Una vida que transcurrió más puertas adentro de su casa y en los escenarios que en las vidrieras artísticas de la Argentina. Construyó su propia carrera, aunque tampoco le gusta hablar de carrera: simplemente la llama profesión.

Pero más allá de cualquier conjetura sobre caminos y destinos, veamos este dato. Días atrás se inauguró el Festival y Mundial Tango BA, con un concierto de la Orquesta de Tango de la Ciudad de Buenos Aires. Y cuando el conductor mencionó a muchos de los artistas que participan en esta edición, su nombre fue uno de los más aplaudidos. Dicho sea de paso, este sábado, Adriana cantará en el Cine Teatro El Plata (Avenida Juan B. Alberdi 5765), en el marco del festival.

Cuando se busca un punto de partida en su trayectoria o los primeros mojones, se puede encontrar alguna grabación de 1988, del programa Badía y Compañía. Pero fue el padrinazgo de Roberto “Polaco” Goyeneche lo que le dio el verdadero impulso y aval para subirse a los escenarios. De hecho, su estilo tanguero siempre fue goyenecheano. Recién después vinieron los cruces musicales (hasta Cacho Castaña le dedicó una canción y de ahí le quedó el mote de “La Gata Varela”) y los discos que tuvieron líneas temáticas.

Porque la mayoría de ellos tuvo sus motivos. Discos con repertorio clásico y algún tema del rock argentino (Maquillaje); producciones con grandes invitados del género, como Osvaldo Berlingieri, Néstor Marconi, Rodolfo Mederos, Juanjo Domínguez y Leopoldo Federico (Más tango); grabaciones de dos orillas, con producción de Jaime Roos (Cuando el río suena); homenajes al rock argentino (Avellaneda) pero sin caer en los lugares comunes del cancionero.

“Para la época del programa de Badía tenía un repertorio urbano. En mi casa no se escuchaba tango, se escuchaba blues, jazz, bolero, música clásica, Edith Piaf o Jacques Brel. No tuve cuna de tango. Sigo siendo rockera. Pero lo que me cambió la cabeza fue el día que me alquilé la película Sur y vi al Polaco. Quedé completamente shockeada. Para ese momento un amigo me dijo: ‘¿Por qué no vas al Café Homero a escuchar un poquito de tango?’. Y me picó el bichito. Fui, escuché a grandes maestros como Néstor Marconi. Un día me preguntaron si podía ir [a cantar] los jueves, y me sentí como una estudiante de medicina haciendo la residencia. Y a los veinte días me agarró el dueño y me dijo: ‘Este sábado, que cierra [los shows] el Polaco, me va a faltar un cantor’. Y yo pensé: ‘Esto es rocanrol’. Y también pensaba que, en esos momentos, el rock para mí era algo más comercial y menos off, que el que yo escuchaba en los setenta", recuerda.

“Entonces fui, canté un tango con las Guitarras Argentinas, que eran extraordinarias. Recuerdo que el Polaco me escuchó. Estaba sentado de espaldas. Después, cuando terminé, se dio vuelta. Lo recuerdo como en cámara lenta. Y me dice: ‘Vení’, pero con la manito. Ahí le conté que era fonoaudióloga, que cantar era un hobby. Y entonces me dijo: ‘Yo te propongo que adonde vaya vengas conmigo’. Me quedé muy impresionada. Y después le dijo algo a su mujer, Luisa, como si me fuera a pasar la posta. Y así fue como llegué a cantar en los lugares más brutales, como el teatro Liceu de Barcelona”, suma.

-Sobre tu actuación del sábado en el Festival de Tango, el programa habla de un repaso de tu carrera... ¿Qué ves ahí y qué cosas quedan pendientes?

-Pendiente, nada. Hasta hice un disco de rock donde participaron Ricardo Mollo, Fito Páez y Pedro Aznar.

-Hablás de Avellaneda (2017), que produjo tu hijo con temas que no son los obvios. En muchos casos son poco conocidos...

-Es verdad que no hice algo más efectista con ese disco. Y mirá que pude haber cantado el “Tema de Pototo (Para saber cómo es la soledad)”, que es un hermano, un amigo del alma, Mario D’Alessandro.

“El tema de Popoto” fue originado por una “Fake News”, cuando todavía no se había acuñado el término hoy tan corriente. Spinetta recibió un telegrama equivocado que decía que su amigo había muerto en un viaje de egresados a Bariloche, lo que lo inspiró a escribir aquella canción, cuando tenía 17 años. La noticia fue desmentida, pero el tema quedó como una de esas bellas canciones del repertorio de Almendra.

-¿Cómo elegís los repertorios?

-Con mi profesión, porque no me gusta la palabra carrera, soy una inconsciente. Ni siquiera ensayo.

-¿Seguís con esa mala costumbre?

-[se ríe]. Tengo tres músicos que hace 26 años que están conmigo: Marcelo Macri, Horacio Avilano y Walter Castro. Somos familia y giramos por todo el mundo como familia.

-¿Y la familia de sangre, tus hijos?

-Julia canta y, además, es profesora de canto. Y Rafa produce muchos discos y también toca. Es muy respetado en el ambiente de la música. Mirá, cuando grabamos con Rafa Avellaneda, fue muy importante que estuvieran Mollo, Fito y Pedro porque, finalmente, los pares eran ellos. Y lo que encuentro en el tango es a los sabios. No digo que en el rock no los haya. Pero yo me curtí con la sabiduría de gente como el Polaco, Atilio [Stampone], Chupita [Héctor Stamponi], Horacio Salgán y Ubaldo De Lío. Todos me arroparon, me quisieron; jamás hubo una marca machista, todo lo contrario. Me sentaba con ellos en Homero y lo único que quería era escucharlos. El relato de aquel Buenos Aires que nosotros no vivimos. Y fíjate que coincide con el surrealismo, porque ellos eran tipos de la edad del surrealismo. Entonces, tenían un humor y unas características secretas que, por supuesto, no manifestaban en público. Y yo me moría de amor con esos sabios. Nota aquí.





lunes, agosto 17, 2026

Polaco Goyeneche

 


jueves, abril 23, 2026

Gabriel Tuya

 Gabriel nos cuenta por Facebook.

LA NOCHE DA PASO A LA MADRUGADA

Aquí en Madrid. Recién termino de ver por cuadragésima vez la película SUR de Pino Solanas. Una película tan surrealista como realista. Con un Juan Carlos Solá y una Susú Pecoraro jovencísimos... un Lito Cruz impresionante y el Polaco!!! El Polaco Goyeneche haciendo de él mismo. Para mí, no habrá cantor de tango como él... nunca lo habrá. El Polaco... el cantor del punto y coma. El que te recita cantando. La banda sonora es de Astor Piazzolla y el bandoneón de Ernesto Marconi, una canción de Zitarrosa y otra de Fito Páez... todo se junta y se mezcla en mi corazón. Sur... como si se tratara de un Torres García o las lunas de Cúneo... Tan míos... tan lejanos pero tan cerca mío. Porque como dijo el poeta... "Yo soy un hombre del sur, polvo, sol, fatiga y hambre, hambre de pan y horizontes, hambre".

viernes, enero 30, 2026

Cacho Castaña & Adriana Varela

 

jueves, enero 29, 2026

Polaco Goyeneche

 A un siglo del nacimiento del Polaco Goyeneche: de los inicios al legado del cantor de la voz áspera que hizo carne el tango

El recordado intérprete, que inspiró a Cacho Castaña a componer el clásico Garganta con arena, nació el 29 de enero de 1926 en Saavedra. “Aprendí de la vida, de la calle y de la noche…”, resumió alguna vez el recorrido que lo llevó a convertirse en una de las grandes leyendas del tango.

No tenía el physique du rôle del típico cantor de tangos. De hecho, en el imaginario colectivo, había quedado grabada la imagen de Carlos Gardel, a quien por algo habían apodado El Morocho del Abasto. Él, en cambio, era de tez blanca y cabello rubio algo rojizo. Y quizá, lo podían imaginar entonando alguna balada italiana como Doménico Modugno. O algún tema del cancionero americano, al estilo Frank Sinatra. ¿Pero tango? Tango no. Por eso, cuando en sus comienzos Roberto Goyeneche se paraba sobre el escenario para mostrar su arte, muchos lo miraban raro.

Pero el efecto duraba poco. Apenas abría su boca y dejaba salir esa voz áspera producto de una “garganta con arena”, tal como lo describió Cacho Castaña en la composición que le dedicó, todo cambiaba. Pero no porque su instrumento vocal fuera excepcional, sino porque con su fraseo lograba hacer sentir, de verdad, la letra de cada tango que decidía entonar. Y así era como este hombre de aspecto nórdico, terminaba conmoviendo hasta las entrañas a los más fieles amantes de la música del Río de la Plata.

Claro que su aspecto seguía sin corresponderse, según los prejuicios de la época, al género que él hacía. Y por eso, allá por los años ‘50, cuando ambos cantaban en la orquesta de Horacio Salgán, el gran intérprete Ángel Paya Díaz decidió rebautizarlo como El Polaco. Desde entonces, fue conocido como El Polaco Goyeneche. Y, finalmente, se convirtió en un verdadero emblema del 2 x 4.

“¿Dónde aprendió a interpretar los tangos?”, le preguntó una vez Antonio Carrizo para su programa, La vida y el canto, de Radio Rivadavia. ”Aprendí de la vida, de la calle y de la noche... de todos esos lugares donde siempre fui punto, nunca banca”, respondió el Polaco.

Había nacido el 29 de enero de 1926 en el barrio porteño de Saavedra, como descendiente de una familia de vascos, y cursó sus estudios primarios en la escuela Juan Bautista Alberdi. Su papá era tapicero y pianista, pero falleció el 14 de abril de 1931 cuando él todavía era un niño. Aunque su madre siempre contó con la ayuda económica de sus tíos, Goyeneche tuvo que empezar a trabajar siendo un adolescente para poder ayudar en la casa.

Fue taxista, colectivero y mecánico. Y soñaba con ser futbolista. Pero la música le ganó la pulseada a los potreros cuando, en 1944, se presentó en un concurso de voces del Club Federal Argentino y empezó a hacer sus primeras presentaciones junto a la orquesta de Raúl Kaplún. Al tiempo debutó en Radio Belgrano y, en 1946, grabó Celedonio, su primer tema. Su carrera siguió junto a Salgán, a quien se unió en 1952. En 1956, pasó a formar parte de la orquesta de Aníbal Troilo, quien lo alentó para que comenzara su etapa como solista. Nota aquí.






miércoles, enero 28, 2026

Polaco Goyeneche


 

martes, noviembre 18, 2025

Mercedes Sosa & Roberto Goyeneche

domingo, noviembre 16, 2025

Mercedes Sosa & Roberto Goyeneche

 

domingo, marzo 02, 2025

Rodolfo Serrano

 Nuestro tango

Suena leve un tango. Llueve lento.
Goyeneche. Garúa, de Cadícamo.
La música de Troilo se derrama,
como un vaso de sueños por la casa.
Estas noches de frío y soledades.
El corazón perdido en otros días
lejanos, ya lejanos. Tu recuerdo
es un gato dormido en la memoria.
Y yo, en medio de todo, como un ángel
que ha perdido sus alas en tus brazos.
Que se viste de olvido en la penumbra
y escribe su pasado con tu nombre.
Me muero por la vida. Ya no espero
que suba la marea, no persigo
sirenas y naufragios, ni siquiera
bocanadas de amor frente a la noche.
Ahora espero escuchando viejos tangos.
Sin brújula ni norte. Tal vez sea
la Cruz del Sur el último refugio,
muy lejos, imposible. Y añoranza.
(Que la nostalgia venza a la certeza,
la verdad que no oculta el calendario).
Foto de Raul Cancio.



domingo, diciembre 22, 2024

Horacio Ferrer

 A 10 años del adiós de Horacio Ferrer, el poeta “piantao” que le contagió al tango su fantasía y le enseñó un nuevo idioma

El 21 de diciembre de 2014 falleció el autor de “Balada para un loco” y de “Chiquilin de Bachín”. Tenía 81 años. Sus cenizas fueron arrojadas en el Río de la Plata en un punto equidistante entre Montevideo y Buenos Aires.

Hay que estar muy loco, o ser un gran poeta, para pararse frente a Dios y decirle: “Flaco, no te pongas triste; todo no fue inútil, no pierdas la fe. En un cometa con pedales, dale que te dale yo sé que has de volver”.

Y hay que tener un guiño de Dios, además de ser un gran poeta, para imaginar que un loco enamorado sale de atrás de árbol de la calle Arenales y se planta frente a la amada con esta pinta, que ella describe con asombro: “Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus. Medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.”

Eso, y mucho más, hizo por la poesía y la música Horacio Ferrer, que murió hace diez años, el 21 de diciembre de 2014, y dejó un hueco que todavía no se cubrió, como suele pasar cuando mueren los grandes de la música y la poesía populares. Junto al genio de Astor Piazzolla le hizo dar una vuelta carnero al tango; ambos lo dotaron de nuevos acordes, de nuevos arreglos, de nuevos compases; saltearon métrica y ritmos; crearon nuevos verbos, nuevos adverbios y nuevos sustantivos que fueron cantados, gritados, proclamados por voces claras o roncas, daba igual; abaritonadas o con registro de tenor, daba igual; voces masculinas o femeninas, daba igual, que respetaban el fraseo o creaban uno nuevo, con medio melón en la cabeza y las rayas de la camisa pintadas en la piel; voces como las de Héctor de Rosas, Amelita Baltar, Roberto Goyeneche, Raúl Lavié, Jairo, José Ángel Trelles, Julia Zenko entre otras voces de gloria. Nota aquí.





lunes, noviembre 25, 2024

Rodolfo Serrano

 Rodolfo nos cuenta por Facebook.

Un hermoso poema de Horacio Ferrer, convertido en tango por Astor Piazzolla.
Una letra repleta de metáforas increíbles dedicadas al magnífico Troilo. Goyeneche le da todo el dolor de la pérdida del amigo y maestro.
El GORDO TRISTE
Poema de Horacio Ferrer
Música de Astor Piazzolla
Por su pinta poeta de gorrión con gomina,
por su voz que es un gato sobre ocultos platillos,
los enigmas del vino le acarician los ojos
y un dolor le perfuma la solapa y los astros.
Grita el águila taura que se posa en sus dedos
convocando a los hijos en la cresta del sueño:
¡a llorar como el viento, con las lágrimas altas!,
¡a cantar como el pueblo, por milonga y por llanto!
Del brazo de un arcángel y un malandra
se van con sus anteojos de dos charcos,
a ver por quién se afligen las glicinas,
Pichuco de los puentes en silencio.
Por gracia de morir todas las noches
jamás le viene justa muerte alguna,
jamás le quedan flojas las estrellas,
Pichuco de la misa en los mercados.
¿De qué Shakespeare lunfardo se ha escapado este hombre
que un fósforo ha visto la tormenta crecida,
que camina derecho por atriles torcidos,
que organiza glorietas para perros sin luna?
No habrá nunca un porteño tan baqueano del alba,
con sus árboles tristes que se caen de parado.
¿Quién repite esta raza, esta raza de uno,
pero, quién la repite con trabajos y todo?
Por una aristocracia arrabalera,
tan sólo ha sido flaco con él mismo.
También el tiempo es gordo, y no parece,
Pichuco de las manos como patios.
Y ahora que las aguas van más calmas
y adentro de su fueye cantan pibes,
recuerde y sueñe y viva, gordo lindo,
amado por nosotros. Por nosotros.

miércoles, octubre 23, 2024

Roberto Polaco Goyeneche

 

martes, octubre 08, 2024

Pugliese & Goyeneche

lunes, septiembre 30, 2024

Roberto Goyeneche

 

martes, septiembre 24, 2024

Roberto Goyeneche

 

domingo, septiembre 01, 2024

Bar La Escuela

 Cafetines de Buenos Aires: el bar en el que conviven el corbatín de Goyeneche y un opinador de las radios porteñas

Se llama La Escuela porque está frente a una primara pública porteña. Predominan los colores marrón y blanco por la afinidad con el Club Atlético Platense.

En un rincón bajo de Núñez, en la esquina de Manuela Pedraza y Vidal, existe un café bar que hace honor al célebre verso “una escuela de todas las cosas” que Enrique Santos Discépolo escribió para Cafetín de Buenos Aires. Su nombre es: La Escuela. Y aunque su denominación la tomó por la Escuela ubicada enfrente, la N° 12 Profesor Rodolfo Senet, la vida familiar que hay detrás muestra gran parte de nuestra historia como sociedad.

Su dueño actual es Kike Spinelli. Fue su abuelo materno, Enrique Fernández, quien inició el legado. No bien llegó de Lugo, España, en 1929, se empleó en el Centro Galicia. A los dos años tomó la concesión del bar, conoció a su esposa y se casaron. Luego tuvo su propio bar -Los Leones- en la esquina de Congreso y Cramer. Después se mudó a un local más chico en Pedraza y Crámer. Pasó a ser El Leoncito. Hubo un tiempo en que la Argentina del trabajo y el ahorro se concretaba en ladrillos. Por entonces Don Enrique cerró El Leoncito, abrió otro pequeño bar —en Iberá y Freire— que llamó El Galeón y compró la esquina donde hoy funciona el Bar La Escuela con la idea de poner una cantina.

El tiempo pasó, Enrique Fernández se puso mayor y se convirtió en abuelo. El país ya no era el mismo. Los socios que iban a acompañarlo en el proyecto de la cantina se bajaron. Cansado de toda una vida de bar cerró El Galeón, dividió en dos la propiedad de Pedraza y Vidal y se la dejó a sus hijos. La esquina que hoy ocupa el Café Bar La Escuela se convirtió en el depósito del mobiliario cafetero ya sin uso y estuvo cuatro años cerrada.

En 1986 el papá de Kike —y yerno del abuelo Enrique— pidió el local para abrir una casa de repuestos. Un negocio de su conocimiento. La hiperinflación alfonsinista se lo llevó puesto y se fundió. Dos años más tarde desempolvó lo que tenía arrumbado en el fondo y fundó La Escuela. Kike tenía quince años y desde ese 14 de octubre de 1988, trabaja en el bar. Nota aquí.




martes, agosto 27, 2024

Roberto Goyeneche


 

miércoles, julio 17, 2024

Pichuco & El Polaco

 Troilo y Goyeneche en Carlos Calvo y Balcarce,

San Telmo,1971.



miércoles, junio 19, 2024

Sara Facio

Murió Sara Facio, cronista visual de la cultura argentina en el siglo XX

La fotógrafa, editora y gestora tenía 92 años. Deja un legado artístico inigualable, con sus retratos de Julio Cortázar, María Elena Walsh, Jorge Luis Borges y otras personalidades como legado artístico. Sus restos serán velados este miércoles 19 de 11 a 15 hs. en Avenida Congreso 1757.

La fotógrafa, curadora, periodista y editora Sara Facio murió en Buenos Aires este martes, a los 92 años. Personaje relevante de la cultura argentina durante más de 60 años, se destacó por su serie de emblemáticos retratos a artistas, escritores, músicos, deportistas y otras personalidades de la cultura en Argentina y Latinoamérica. Entre ellos, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, María Elena Walsh, Astor Piazzolla, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

Una importante colección de fotografías de su archivo personal integra el patrimonio fotográfico del Museo Nacional de Bellas Artes. Su biblioteca personal fue constituida durante sesenta años, en los que trabó vínculos con artistas e instituciones de todo el mundo, a partir de su actividad como fotógrafa, editora y gestora cultural. Está formada por más de mil volúmenes dedicados a la historia del medio, colecciones especializadas y ensayos fotográficos.

“Hoy despedimos a personalidad fundamental de nuestra cultura, fue una trabajadora incansable que jerarquizó el arte de la fotografía y nos deja en su obra un legado invaluable para el patrimonio cultural argentino y del mundo”, expresó el Secretario de Cultura, Leonardo Cifelli.

“La vida de Sara Facio está repleta de clicks, pero no solo de los que disparó con su cámara Leica a lo largo de su carrera. De hecho, el encuentro con aquella cámara, que se convertiría en su aliada para siempre, fue una cuestión azarosa. Sara, graduada en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1953, recibió una beca del Gobierno de Francia en 1955. Viajó a Europa junto a Alicia D’Amico “para tener material y ver museos y obras en vivo”, para producir un libro de la historia del arte. El destino tenía otro objetivo para su vocación artística”, escribió Juan Batalla en una entrevista a Sara Facio, publicada por Infobae Cultura en marzo de 2018. Nota aquí.






domingo, febrero 18, 2024

Polaco Goyeneche