viernes, abril 05, 2024

Joaquín Lera

 Félix nos cuenta por Facebook.

Mar de palabras
Continúa Joaquín Lera editando las canciones de su repertorio, esta es la décima, que ha compuesto sobre poemas de mi libro "El bosque no es un árbol repetido. Sonetos y soñetos" (Huerga y Fierro Editores). Sabe Joaquín lo agradecido que estoy a este esmerado trabajo que dedica a mi obra.


Álvaro Ruiz


 

Andrés Suárez

 

Marwán


 

Enrique Santos Discépolo

 - "Discepolín" (Homero Manzi)

Sobre el mármol helado, migas de medialuna
y una mujer absurda que come en un rincón ...
Tu musa está sangrando y ella se desayuna ...
el alba no perdona ni tiene corazón.
Al fin, ¿quién es culpable de la vida grotesca
y del alma manchada con sangre de carmín?
Mejor es que salgamos antes de que amanezca,
antes de que lloremos, ¡viejo Discepolín!...
Conozco de tu largo aburrimiento
y comprendo lo que cuesta ser feliz,
y al son de cada tango te presiento
con tu talento enorme y tu nariz;
con tu lágrima amarga y escondida,
con tu careta pálida de clown,
y con esa sonrisa entristecida
que florece en verso y en canción.
La gente se te arrima con su montón de penas
y tú las acaricias casi con un temblor...
Te duele como propia la cicatriz ajena:
aquél no tuvo suerte y ésta no tuvo amor.
La pista se ha poblado al ruido de la orquesta
se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín...
¿No ves que están bailando?
¿No ves que están de fiesta?
Vamos, que todo duele, viejo Discepolín...



Javier Bergia


 

Tute


 

jueves, abril 04, 2024

Feria del Libro de Madrid


 

Luis Eduardo Aute

 

Fito Mansilla


 

Ariel Lombán

 Murió el reconocido barman Ariel Lombán

La noticia fue confirmada por su colega Federico Cuco.

El barman Ariel Lombán murió este miércoles 3 de abril, luego de sufrir una fuerte enfermedad en los últimos tiempos. La noticia fue dada a conocer por su colega Federico Cuco en la red social X.

“A @arulomban lo conocí cuando trabajaba en Jack The Ripper. Siempre con algún dato histórico para contar. Defensor de la coctelería clásica argentina. Te voy a recordar en cada clarito, y cada vez que agarre una botella de aperitivos argentinos”, escribió el bartender en su cuenta.

Fue barman de Los Galgos. Desde allí, en una entrevista en 2021 dio algunas de sus definiciones sobre su trabajo que tanto lo apasionaba. “Coctelería clásica argentina es sinónimo de aperitivos, gran categoría, donde el vermú es sólo una parte”, sostuvo Ariel en una entrevista en el sitio Drinks by Marazzi.

Lombán contó que el primer cóctel nacional es el Firpo, extraído del Manual del Bar de Antonio Fernández, de 1924. “Es el más argentino de los cócteles, por sus componentes y porque se trata del primer gran boxeador nacional. De autor desconocido, fue publicado en diferentes manuales”, contó en la misma entrevista. Lleva Cinzano Rosso, Hesperidina, Pineral y Maraschino. Una combinación entre amarga, dulce y herbácea.

Otro cóctel histórico que admiraba Ariel era el llamado Mandinga, de 1973. Lleva jugo y pulpa de ananá, Cinzano Oro, whisky, bitter Cinzano, azúcar impalpable y tónica.

Además, de barman, Lombán era historiador de la coctelería Argentina. Cuenta que hay tragos en Argentina desde 1880, pero la masividad se logra con la llegada de especialistas de Estados Unidos que emigraron por la ley seca de ese país en la década del 30 del siglo XX. Nota aquí.



Liliana Herrero


 

Mikel Izal & Pablo Alborán

 

Rafa Pons


 

Gabriel Rivano

 "No es que busco hacer tango, el tango me busca a mí"

A pesar de la declaración, en su nuevo album hay deslices hacia el folklore, el jazz, la música brasilera, lo urbano. Este jueves se presenta en Hasta Trilce.

Gabriel Rivano presenta un nuevo disco. Invernal se llama, y tiene en el tango su médula expresiva. El dato no debería llamar la atención, tratándose de un bandoneonista y compositor. Pero en este caso se percibe que el músico inquieto, viajero abierto a nuevas experiencias y experimentado conciliador de diferencias, propone una sutil forma de regreso, acaso para desde allí partir de nuevo. “No se si es tan así. Es cierto que en mis discos siempre aparecen otras cosas, como el folklore, por ejemplo, pero este salió muy urbano”, aclara Rivano en el inicio de la charla con Página/12. 

“Invernal tiene mucho tango, pero también un poco de jazz, algo de música brasilera. Creo que de todos modos mantengo una línea compositiva y más allá de los detalles, lo que lo une a mis discos anteriores es la búsqueda de un equilibrio entre el rigor de los arreglos y los imprevistos de la ejecución, una tensión que siempre es fructífera”, agrega el músico.

Por lo pronto, Invernal, que ya navega en las plataformas, tendrá dos presentaciones en Buenos Aires, que sin ser distintas no serán iguales. La primera –“en formato camarístico”, detalla la gacetilla– será el jueves 4, a las 22.30 en Hasta Trilce (Maza 177). Con Rivano estarán Sebastián Jakimczuk (piano), Diego Suárez (flautas), Fabrizio Zanella (violín) y Carlos Vega (contrabajo). La segunda –“en formato jazzístico”–, será el miércoles 8 de mayo en Bebop Club (Uriarte 1658), junto a Abel Rogantini (piano), Fernando Galimany (contrabajo), Leandro Savelón (batería) y Diego Suárez (flautas), además del violonchelista Patricio Villarejo como invitado.

“Le había perdido el gusto a grabar discos, hasta que en 2022 salió Tango feliz, un trabajo que me hizo mucho bien en este sentido”, detalla Rivano. El disco anterior a Tango feliz había sido Tangos nuevos, de 2009. En el medio, hubo para el músico un período de reflexión ante las nuevas circunstancias para la circulación de la música, que lo tuvo empeñado sobre todo en la composición y en las presentaciones en vivo, en Europa y Argentina, con variadas formaciones. “Estuve mucho tiempo sin grabar. Con las transformaciones en los formatos y en el mercado le había perdido el gusto a hacer discos. Desde Tango feliz me propuse hacer un disco al año, sobre todo porque tengo mucha música compuesta. En ese camino, fui pensando en armar Invernal”, asegura el bandoneonista. Nota aquí.



César de Centi


 

Eneko


 

miércoles, abril 03, 2024

Rodolfo Serrano

 Querido Bradomin

“Mi amor adorado, estoy
muriéndome y sólo deseo verte”.
. Ay! Aquella carta de la pobre
Concha se me extravió hace
mucho tiempo.
Valle Inclán. Sonata de Otoño
La vida, Bradomin, son estas cosas:
recuerdos de un amor que se nos muere,
la carta de pasión y soledades,
las nieblas de una noche recordada,
el golpe de un postigo contra el alma.
Seguro que usted sabe, amigo mío,
lo que cuesta olvidar el amor último.
Yo nunca supe hacerlo y siempre tuve,
como el castigo cruel de un dios pagano,
la añoranza más hermosa del pecado.
Ahora, en estas tardes en que el miedo
se asoma por la puerta de mi casa,
se vienen a mi boca las palabras,
las promesas eternas que en su cuerpo
escribí cuando el mundo aún era joven.
Mas todo pasó ya. Como usted hizo,
corro al viejo Palacio de Brandeso
y busco entre sus muros los fantasmas
de los viejos amores que acarician
mi corazón cansado y ya vencido.
Espero, pues, la noche, mientras rezo
a todas las mujeres que me amaron
y dejo que el dolor de lo perdido
me bese, como un soplo, y que me arrope
en los brazos abiertos de la noche.
(Hoy siento que la vida es un latido
que muere en el silencio y el olvido)
Foto de Raul Cancio



Sofia Ellar


 

Miguel Dantart

 


Volad, Canciones Volad


 

Mateo Sujatovich

 


Daniel Hare


 

El Roto


 

martes, abril 02, 2024

Joel Reyes

 ‘Ni permiso, ni perdón’: Nuevo disco de Joel Reyes

Grabación del décimo trabajo en solitario de Joel Reyes. El músico tarraconense vuelve a la carga con ‘Ni permiso, ni perdón'.

LANZARÉ UNA MONEDA MÁS

Dos fueron las veces que recurrí al crowdfunding para financiar mis trabajos.

La primera de ellas fue para poder grabar ‘El fuego amigo’ (2015) y la segunda para registrar ‘Respira’(2017) Recuerdo perfectamente mi promesa de no volver a recurrir a esta fórmula por el desgaste que me provocaban las campañas y por esa sensación de ‘presionar’ a mis seguidores y amigos a ayudarme con la financiación de mi trabajo. La última de mis campañas terminó el 25 de diciembre de 2016. Han pasado 7 años desde entonces.

Siempre he sido un defensor del ‘nunca digas nunca’. Las circunstancias cambian y con ellas nuestra visión de las cosas, y las mías han cambiado radicalmente desde aquel lejano 2016. En aquel tiempo mi carrera era el centro de mi universo. El centro del mismo, a día de hoy, es mi familia, su bienestar y su felicidad. Una de las canciones del nuevo disco lo deja claro: ‘ya somos 5 en la casa, ‘¡joder!, ¡cómo ha cambiado el cuento!’.

NO SÉ BAJARME DE ESTA NORIA

Pero la música sigue siendo un pilar imprescindible en mi vida para mi equilibrio mental y mi felicidad; es mi reducto inexpugnable, mi evasión, mi consuelo, mi vía de escape. Podría seguir, pero creo que, quién me conoce, ya lo sabe. Necesito escribir y echar mis canciones a volar, principalmente por mí, también por aquellos que confían en ellas y me transmiten su valor.

Creo que muchos de los que me seguís, a estas alturas de la película, ya sois bastante conscientes de lo que supone cada nuevo trabajo. Horas y horas en casa, componiendo, arreglando, maquetando, haciendo, deshaciendo y volviendo a empezar. Después llega el momento del estudio, horas de trabajo junto a grandes profesionales (y sin embargo amigos) que tienen la mala costumbre de comer y pagar facturas (músicos, productores, técnicos). Sumamos viajes, dietas, etc, etc, etc. Después llega el trabajo del arte, diseño y edición del formato físico (sí, ya sé que son malos tiempos para el formato físico y bla, bla, bla). Soy de la vieja escuela y no concibo mi música sin poder convertirla en algo tangible. No hay que olvidar los videoclips, la promo y todo lo necesario para que, una vez el disco ve la luz, se visibilice lo más posible Crónica aquí.

Benditos Malditos


 

León Gieco

 


Don Vilanova


 

Paris Joel

 Tus Manos

En tus manos recita el gorrión herido de vida
El buenos días del agua bendita,
En tus manos navega el deseo del roce
Por toda tu orografía,
Y aunque el otoño haya dejado su poso indeleble,
Tus árboles dedos pueden acariciar fácilmente
Mis escasas primaveras.
Manos de labor, amor, rubor adolescente,
Playa que quiere besar toda ola contenida,
Manos que a veces duermen
para soñar noches encendidas.
Manos que leen, que consuelan, que me habitan,
Dadme el sentido del tacto
Como un don de Lázaro,
Para hacer poesía.



Leiva & El David Aguilar

 

Rayden


 

Tute


 

lunes, abril 01, 2024

Supersubmarina

 Supersubmarina: la historia jamás contada

En el verano de 2016, la banda sufrió un terrible accidente de tráfico que truncó su fulgurante éxito. Aunque la herida está aún sin cerrar y el futuro es incierto, José, Juanca, Pope y Jaime han decidido finalmente romper el silencio.

La canción Cientocero fue la última que sonó pasadas las dos de la madrugada sobre un escenario del Medusa Festival. Después, llegaron ocho años de silencio tras la tragedia camino de vuelta a casa. Sucedió el 14 de agosto de 2016. Ese día, ya cerca de las ocho de la mañana, un monovolumen viajaba a unos 90 kilómetros por hora por la carretera N-322 cuando en su interior se oyeron unos gritos: “¡Cuidado! ¡Cuidado!”. Fue solo un instante, tiempo suficiente para que fuera demasiado tarde, como siempre en los accidentes de tráfico. En una curva, el vehículo se estrelló contra una furgoneta de reparto de pan, que circulaba a la misma velocidad, en el kilómetro 168 de una vía que une Valencia con Jaén. El tremendo choque frontolateral se produjo en la localidad jiennense de Úbeda, a pocos kilómetros de Baeza, hogar de José Marín, Chino; Juan Carlos Gómez, Juanca; Antonio Cabrera, Pope, y Jaime Gandía, los cuatro miembros de la banda Supersubmarina que se encontraban dentro del monovolumen que acabó hecho chatarra. Junto a ellos estaba su road manager, Fran Chicharro, y en el otro vehículo, de mayor volumen, el repartidor Miguel Ángel Lanzas. El golpazo fue tan bestia que cualquiera podría haber muerto.

Marzo de 2024. Aquel recuerdo del demonio vuelve a revivirse en Baeza, ciudad en la que José (37 años), Juanca (37 años), Pope (36 años) y Jaime (36 años) nacieron y crecieron hasta formar Supersubmarina, uno de los grupos más exitosos y queridos del pop-rock español en el siglo XXI. Es una fría mañana cuando los cuatro se sientan en un bar y hablan del día en el que la muerte les enseñó los dientes y casi acaba con ellos. El road manager y el repartidor de pan salieron por su propio pie, aunque con fuertes contusiones y vértebras rotas. Ellos cuatro sufrieron las peores consecuencias del siniestro.

“Fue en un abrir y cerrar de ojos”, cuenta el baterista, Juanca. “Grité: ‘¡Cuidado, cuidado! ¡Pope!’. Después, ya no recuerdo ninguna imagen porque, al despertar, me desmayaba. Mis únicos recuerdos están asociados a dos sensaciones: el miedo y el dolor”, añade. Toma la palabra el bajista, Pope, quien, pasadas las seis de la mañana de aquel día, se puso al volante para relevar al road manager por cansancio: “Cuando desperté, no podía respirar porque tenía el volante como incrustado en mi pecho. Tuve que romper la ventana con el puño para poder salir. Tenía el fémur de la pierna izquierda roto y varias costillas destrozadas. Me arrastré para ver cómo estaban los demás”. En el momento del golpe, Pope conducía el Seat Alhambra, Chicharro iba de copiloto y atrás, en el vehícu­lo de siete plazas, estaban José, Juanca y Jaime. “Solo veía sangre y sentía como un soplete quemándome el cuerpo”, rememora el guitarrista, Jaime Gandía, cuyos gritos, a causa de la rotura de la tibia y el peroné de la pierna derecha, rajaron el silencio de la comarca de La Loma a primera hora de aquel domingo de verano. El único que no puede recordar nada es el cantante y compositor, José: “Iba durmiendo. Todo lo que sé me lo han contado. Lo único que puedo decir es que ese día mi vida cambió”. Él sufrió las peores lesiones, entre ellas un gravísimo traumatismo craneoencefálico. Llegó inconsciente al hospital, más muerto que vivo. Nota aquí.





Ángel Martín

 


Pez Mago


 

Celeste Carballo

 Celeste Carballo prepara conciertos tangueros en Bebop

Mientras prepara otro disco rockero, la cantante hará dos shows junto al Quinteto Revolucionario por invitación de la Fundación Piazzolla. 

Hay toda una vertiente interna, una vía central en la larga vida musical de Celeste Carballo que debe su caudal al rock y alrededores. No es pretensión aquí historiar sobre ello, claro. Apenas, recordar -para no olvidar- que la cantante, multiinstrumentista y compositora debe su inserción en la cosa a discos de la talla del primigenio Me vuelvo cada día más loca; del subsiguiente, Mi voz renacerá; o del preferido de ella, Tercer infinito. También gravitan en este sentido la rebelión que propuso con Celeste y La Generación allá por principios de los '80. Su voz picando cerca de las de Fito Páez, Peter Gabriel o Charly García. Y una intensa vida de 67 años, que en los últimos siete entregó dos trabajos más, en clave de renovadas rémoras: ¡Se vuelve cada día más loca… por amor al blues y Chocolate inglés Rock.

Ahora bien, hay toda otra corriente interna en la vida musical de Celeste que no necesariamente es medular –al menos en términos conocimiento popular- pero que sí lo es para ella y sus allegados: la tanguera. Del idilio entre artista y género devendrán pues los conciertos que la tendrán como protagonista este viernes 5 de abril a dos funciones (a las 20 y las 22.45) en BeBop Club (Uriarte 1658) junto al Quinteto Revolucionario, integrado por cinco ases del tango actual: Cristian Zarate al piano; el bandoneonista, Joaquín Benítez Kitegroski; Sebastián Prusak, en violín; Sergio Rivas, en contrabajo y el guitarrista Esteban Falabella.

La idea de una y de otros es fundirse bajo el fin de tomar piezas de Astor Piazzolla y ponerles algo de aroma de rock. “Todo, todo, no voy a contar”, advierte Carballo, entre risas, ante la pregunta de cuál será el repertorio. Uno de los temas que sí revela es “Oblivion”. “Para mí es un descubrimiento”, admite, sobre su acercamiento con aquella gema instrumental compuesta por el marplatense, en 1982. “Me atrapó. Encontré su partitura y hace un mes estoy todos los días desentrañando maravillada sus bemoles con el piano, encontrando frases armónicas”. Deja entrever que también sonarán “Preludio para el año 3001”, y una que fue su caballito de batalla cuando tenía 12 años: “Chiquilín de Bachín”. “La cantaba los domingos en la quinta de mi hermano Eduardo, en General Rodríguez, donde pasábamos todo el verano, cada año”, recuerda ella. Nota aquí.



Diego Savoretti

Ignacio Pato


 

Familia Zapp

 Son argentinos, viajaron 22 años por el mundo en un auto de 1928 y tuvieron cuatro hijos en el camino

Herman Zapp y Candelaria Chovet partieron del Obelisco en el año 2000 a bordo de un Graham-Paige de 1928 con la idea de llegar a Alaska, y el viaje se estiró 22 años: hicieron 360.000 kilómetros, visitaron 102 países y tuvieron sus cuatro hijos en el recorrido.

Hay historias que merecen un libro y a veces suele ocurrir que los tiempos de los sucesos se invierten, a punto tal que parece que la obra se escribió antes que la aventura. Son de esas historias que tienen todos los condimentos de leyenda que uno se pueda imaginar. Ésta es una de ellas, de las más particulares entre las particulares. La de una familia que se formó mientras daba la vuelta al mundo.

La aventura de los Zapp es, como mínimo, increíble, porque sus memorias tienen matices de guion cinematográfico, repletas de carga emocional y ribetes de inspiración, mucho de riesgo y una buena dosis de locura. Recorrer más de 360.000 kilómetros por cinco continentes, visitar 102 países y volver 22 años después habiendo procreado cuatro hijos durante el viaje, no es cosa de todos los días. Y menos aún, hacerlo en un auto que para cuando partieron tenía más de 70 años y casi 100 a su regreso.

Candelaria Chovet y Herman Zapp se conocieron cuando ella tenía 8 años y se hicieron novios empezada la adolescencia. El primer sueño que se propusieron fue el de envejecer juntos, y a la siguiente quimera la arrancaron cuando ella tenía 29 años y él cantaba 31. Acordaron salir al mundo a vivir aventuras, sabiendo que los hijos irían llegando. El destino original era Alaska, como mochileros, en un periodo estimado de no más de seis meses. Y ocurrió que esa primera etapa se estiró a cuatro años y la hicieron en auto. En diálogo con LA NACION, el matrimonio, junto a sus hijos, rememoran el periplo y todo lo que dejó en sus vidas.

Un ancestral auto como compañero de gira

Cuenta Herman, que cuatro meses antes de salir hacia el hemisferio norte le ofrecieron un auto del cual se enamoró de inmediato. Era un Graham-Paige de 1928, ese que los llevaría a dar la vuelta al globo. “Un auto viejo, que parecía frágil y que finalmente se portó de maravillas, superando obstáculos que hoy a la distancia parecen imposibles. Desde arenales en Namibia y terrenos imposibles en Botsuana, a los desafíos del desierto de Atacama y hasta un tremendo barrial de decenas de kilómetros en Mozambique”, dice este hombre que hoy tiene 55 años y que dejó su emprendimiento de instalaciones eléctricas/fibra óptica para sumergirse en semejante periplo.

“Si bien tuvimos algún percance con ‘Macondo Cambalache’ –así se llama el auto- resultó ser cómodo, noble y sencillo porque permite arreglar todo bastante fácil. Lo lindo e increíble es el carácter que tiene, ya que le tomás una foto en la Quinta Avenida de Nueva York o en el parque nacional del Serengueti en África junto a las jirafas, y en ambas sale hermoso, con mucho estilo”. “Fue nuestra casa perfecta”, sentencia Candelaria mientras le dedica una mirada con absoluta devoción. Nota aquí.








El Roto