jueves, septiembre 04, 2025

El Plan de la Mariposa


 

Tute

 


miércoles, septiembre 03, 2025

Rodolfo Serrano

 Habitación de hotel

Habíamos quedado
en la gris cafetería de un hotel.
Fue hace ya muchos años.
Tenías prisa.
Alguien que te esperaba, me dijiste.
Una cita imposible de evitar.
Hablamos cuatro cosas, tonterías.
Yo te escuchaba.
¡Estabas tan hermosa! Adivinaba
debajo de tu ropa el cuerpo amado.
Y bebía,muy despacio, un café tibio,
para que el tiempo se quedara con nosotros.
Mas yo sabía muy bien que aquel encuentro
era el final de todo. Hubiera dado
la misma eternidad
para que nunca te marcharás
y que fuera una tarde como tantas,
amándonos tú y yo. Y en cualquier sitio.
En las mesas, la gente en sus asuntos,
la rutina del tiempo en esa tarde
de un otoño de lluvias y de frío.
Llevabas, lo recuerdo, un jersey rojo,
el vaquero de pana y el perfume
que me llena aún el pecho cuando cierro
los ojos y recuerdo
tu nombre en el vacío de mi cama.
Por el cristal empañado se veía
la silueta de la Puerta de Toledo.
Y nos llegaba a ráfagas el ruido
de diez mil automóviles,
un semáforo en rojo entre la lluvia.
Qué suave es la tristeza de los bares
cuando en la misma barra está el olvido
y bebe con su ausencia el abandono.
Tengo prisa, repetiste. Y te marchaste,
presurosa, hacia la calle.
Un ligerísimo roce en la mejilla,
recuerdo muy liviano de los días
de amor que había tachado el calendario.
Te miré mientras salías
de la cafetería del hotel. En mi bolsillo,
absurdo y sin sentido,
sentía el peso insoportable de la llave
de la soñada habitación que, poco antes,
había yo reservado para dos.
Foto de Raul Cancio.



Arde Bogotá

 

Maggie Cullen


 

Félix Maraña

 Zurriola Beach

Cuando el sol se recata
buen día cata.
Vuelve el sol porque es muy fiel,
para que nazca otro día,
suple a la luna en porfía
y ésta lo reemplaza a él.
Porque ambos tienen su aquel,
ambos son de igual entraña,
discuten, pero sin saña
y cumplen con su función,
no parecen pero son
gente de buena calaña.
Y parece que se esconde
en un destino fatal
y se va no sabes dónde
para volver puntual.
Especialista en fingir,
se va pero no se pierde,
enseña su rayo verde
y se retira a dormir.
Pero, si estoy en lo cierto,
duerme con un ojo abierto.
Si el sol se enojase un día,
por cansancio, por pereza,
por dolor o por tristeza
y su luz no relucía;
si le echara esa porfía
a nuestra luna lunera,
si el sol dolido dijera
me he cansado de servir,
si durmiera sin dormir,
¿habría más primavera?
[Respondiendo a Valentin Martin ].



Zenet

 

Javier Malosetti


 

Ángel González

 PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...



Fito y Fitipaldis

 

Jorge Drexler


 

Graham Greene

 Muere el actor nativoamericano Graham Greene, intérprete de ‘Bailando con lobos’

Procedente de la llamada Primera Nación de Canadá, fue nominado al Oscar por su papel como el sioux ‘Ave que patea’ en el filme de Kevin Costner.

Nacido hace 73 años en Ontario en la reserva de las Seis Naciones, en el seno de una familia de la Nación Oneida, el canadiense Graham Greene construyó, contra pronóstico, una notable carrera como actor, primero en teatro y más adelante en cine y televisión. Su mayor éxito fue su encarnación de Ave que patea, el sioux amigo de Kevin Costner en Bailando con lobos, que le valió una nominación al Oscar. Considerado toda una celebridad en Canadá, donde cuenta con una estrella en el paseo de la fama, falleció tras una larga enfermedad en un hospital en Toronto. “Con profunda tristeza comunicamos el tranquilo deceso del premiado y legendario actor canadiense, Graham Greene”, anunció este lunes su agente, Gerry Jordan.

Greene trabajaba como técnico de sonido antes de dar el salto a la interpretación. Aquel primer giro hacia el teatro, según recordaba en una entrevista, sucedió en los setenta en Reino Unido. Durante la siguiente década siguió trabajando principalmente en los escenarios británicos y canadienses. Su debut televisivo fue en 1979 y cinematográfico en 1983, en un episodio de la serie El gran detective y en el biopic El corredor valiente, respectivamente.

En 1990 el intérprete conquistó Hollywood gracias a su interpretación de Ave que patea, el miembro de la tribu Sioux que se convierte en amigo del teniente John J. Dunbar en la película de Kevin Costner Bailando con Lobos. Aquel papel le valió una nominación al Oscar (la película se llevó finalmente siete estatuillas). Después llegaron sus trabajos en Corazón trueno (1992), Maverick (1994), Jungla de cristal: la venganza (1995), La milla verde (1999) o la segunda película de la saga Crepúsculo (2009).

Recientemente, había participado en la serie de HBO The Last of Us, la producción de Marvel Echo y en 1883 y Tulsa King, ambas escritas por Taylor Sheridan, que también le dio un papel en Wind River (2017). Quedan otros proyectos en los que ha participado en los últimos años pendientes de estreno. Nota aquí.




Mafalda


 

martes, septiembre 02, 2025

Bar Helvética

 Cafetines de Buenos Aires: el recuerdo del bar centenario que fue atacado a cañonazos en el golpe de 1955 y cerró hace medio siglo

Situado en la esquina de Corrientes y San Martín, la Helvética abrió en 1860, a pocos metros del hogar de Bartolomé Mitre, quien al finalizar su mandato como presidente creó el diario que funcionó en su casa hasta tener edificio propio. Al instante el café se convirtió en una extensión de su despacho, lugar de encuentro de periodistas y las plumas más destacadas del Río de la Plata. Esta es la historia de un bar centenario que poco después de los bombardeos del 16 de junio fue reducido a escombros.

Hoy estreno formato: contar un café que ya no funciona y que cerró hace muchos años. El relato es una suerte de spin off —como se dice en la actualidad— de una mención que, al pasar, escribí en la última reseña del Bar Guanabara. Me refiero a la anécdota ocurrida durante el derrocamiento del segundo gobierno democrático del presidente Juan Domingo Perón. Por entonces, Hipólito Gasamanes —dueño del Guanabara— era un muchacho que trabajaba en el Bar 9 de Julio. En esos revoltosos días, el patrón del bar, para resguardar la integridad de los empleados, no tuvo mejor idea que trasladarlos hasta su casa en Corrientes y San Martín. En ese cruce de calles, tanques del Ejército dispararon 24 cañonazos al Bar Helvética. Vengo a completar la historia.

Una década después del final de la Segunda Guerra Mundial, en plena Guerra Fría, cuando los bombardeos de aviones militares sobre las grandes capitales europeas eran testimonios publicados en los libros de historia, Buenos Aires tuvo su bautismo de fuego. Salvaje, desproporcionado y sangriento, como son nuestros desencuentros. El dramático episodio aún hoy nos interpela.

En junio de 1955 aviones de la Marina descargaron toneladas de furia en modo bombas sobre la Casa Rosada y la Plaza de Mayo con la intención de matar al presidente. El objetivo no fue alcanzado, pero dejaron más de un millar de muertos y heridos entre los inocentes que transitaban por ahí. Y como en todo episodio de nuestra historia, siempre existe un café que acompaña los hechos.

Unas semanas más tarde del bombardeo, en septiembre —en pocos días se cumplen 70 años del episodio—, las Fuerzas Armadas le pusieron fin al gobierno constitucional. En esa jornada destituyente el Regimiento Motorizado Buenos Aires recibió desde la plana mayor del Ejército la orden de trasladarse hasta Corrientes 502 para cañonear la esquina donde funcionaba un bar casi centenario: la Helvética.

¿Por qué ese bar? ¿Qué cosas habían ocurrido en su interior? El Bar Helvética abrió en 1860, en la esquina sudoeste de Corrientes —cuando era angosta— y San Martín. A poco de abrir, un ilustre vecino de la cuadra, domiciliado en San Martín 336, Bartolomé Mitre, fue electo presidente de la república. Al finalizar su mandato, en 1870, cuando Mitre pasó al llano, creó el diario La Nación, que comenzó a funcionar en su casa hasta la inauguración de un edificio propio también en la calle San Martín pero en 350. Por lo que la Helvética, de inmediato, se convirtió en un café de redacción. Las mejores plumas de la prensa y la literatura se sentaron a sus mesas de madera. Los cierres de notas y los titulares se definían en el salón. Los periodistas extranjeros acreditados en el país lo frecuentaban sabiendo que las noticias se conocían en la Helvética antes que en la Rosada. Nota aquí.






Revolver


 

Florencia Núñez

 

Rafa Mora

 DE LA TRISTEZA

Nacemos con ella.
Su marca hundida en el pecho.
Nadie nos enseña a sentirla.
A templarla.
A escudriñar su mirada.
Llega así, sin más,
de puntillas bajo el aire de las cosas.
Se posa y se enreda entre bambalinas.
Es el aullido de la sangre.
El afilado vaho del aliento de un dios sibilino.
La dentellada sutil en tardes de luz clara.
Nadie conoce su rostro,
pero todos lo hemos vislumbrado.
Crea desiertos y mares repletos de grietas.
De rendijas sin aire.
Aprieta el corazón y en su hueco se hunde sin medida.
Rompe el esquema de la razón.
Desarma las entrañas de la luz.
Conversa, pausada,
con nosotros,
en una lengua ilegible y envenenada.
Hay que saber mirarla.
Abrazarla en pequeños fragmentos.
Sumergirla en el ocaso.
Beberla a sorbos.
Porque ella,
pasado un tiempo,
necesitará respirar.
Y entonces,
habrá que dejar que lo haga,
o de lo contrario
la tendrás en ti,
de por vida.



Carlos Salem


 

Paris Joel

 

Andrea Mazas

 LA ALEGRÍA

En algún momento,
por cierta pena o derrota,
comprendí que la alegría
no es para mí
una flor que crece sola,
un regalo o un derecho
sino un vasto bosque
que desconozco,
una responsabilidad y una tarea,
que asumí y emprendí.
La casa en que vivo no reluce
sin mi esfuerzo.
Algunos días me agoto
en este feroz empeño
porque no cae en la cuenta
esta torpe aprendiz y peregrina
que la alegría es a veces
más que el fruto la simiente
o incluso algo que a los ojos
no colma y no se ofrece:
el deseo, el impulso
que me inflama y enciende.



Yoly Saa

 


Andrés Suárez

 

Ana Montojo

 EL SUEÑO

Cuando llega la fecha
marcada en el reverso de la vida,
la de caducidad de la esperanza,
necesito decirte tantas cosas...
Esa fecha, amor mío, que me dice
que hay que tirarla al cubo, aunque parezca
que aún podría ser aprovechable
y me la beba en una de esas noches
que encuentro la nevera desolada,
a riesgo de enfermar de algo muy serio.
Necesito decirte que fue hermoso
despertar cada día con tu nombre,
ser una adolescente al menos por un rato,
resucitar antiguas emociones,
que volviera a alumbrarme algún destello,
un sentimiento dulce entre mi carne rota .
Yo sé que aquí se muere
una historia que no llegó a nacer,
que a partir de ahora mismo ya no podré salvarme
acudiendo a tu imagen guardada en la memoria,
que volverá lo cierto, lo tangible,
la desnuda verdad sin horizonte.
Mi sueño está cansado de soñarse
una noche tras otra, escuchando la lluvia
o llenando el silencio de canciones
que nunca oímos juntos.
Es un sueño gastado por el uso,
está lleno de arrugas y le duelen los huesos.
Porque también los sueños envejecen.
Y un día de repente se nos marchan
y nos dejan más tristes y más solos.



El Drogas


 

Marta Gómez

 

Joaquín Pérez Azaústre

 Resistiremos

En todas las canciones del Dúo Dinámico hay un vago aire de irrealidad que nos parece estar llamando desde un lugar que una vez existió. No hablo de una época concreta, no hablo del comienzo del pop ni tampoco de cuando un joven llamado Miguel Ríos trabajaba en una tienda de discos, mucho antes de dedicarse a cantar, y lo que más vendía eran los discos del Dúo Dinámico. Tampoco hablo de las películas como Búsqueme a esa chica, con Marisol, los tebeos o los álbumes de cromos que la muchachada reunía, con las aventuras del Dúo Dinámico siempre a bordo de cada canción, como un futuro continente no perdido aún que entonces restallaba de cromatismo vibrante, con brindis a mediodía de champán y una ligera confianza en que todo, en algún momento, podría ser mejor. Porque mucho antes de Los Brincos, mucho antes de Los Gritos y del propio Miguel Ríos, cuando se anunciaba como Mike en los posters, mucho antes incluso de saber que los chicos con las chicas deben estar gracias a otro Mike, Kennedy, y Los Bravos, en España teníamos el Dúo Dinámico para saber que la vida podía ser un largo crepúsculo con reverso de twist y un suave sentimiento de nostalgia con palabras poéticas.

Cada canción del Dúo Dinámico te está contando una historia que se resuelve mal o regular, o incluso que no se llega a resolver de ninguna manera, pero con un encanto que en sí mismo desvela la parte de nosotros que jamás deberíamos perder. Pienso ahora en Amor misterioso, que comienza así: Qué misterio hay en tus ojos / que no acierto a adivinar. / Y tus labios tan hermosos / qué secreto guardarán. Estos días se ha escuchado mucho El final del verano, porque parece haber llegado en serio con la muerte de Manolo de la Calva. Pero algo había también de atmósfera de hechizo juvenil o yeyé que lanzó a Ramón Arcusa a trabajar con Julio Iglesias en Miami, cuando muchos aún encontraban en él un continuador de Frank Sinatra. Perdóname, Eres tú, Quisiera ser, Quince años tiene mi amor o Noches de Moscú son clásicos vivos que siempre elevan al éxtasis todas las verbenas de verano. Tanto hay de nosotros al detener el baile, con un calor estival todavía en los hombros mientras suena la orquesta, como en estas canciones planetarias.

Pero luego está Resistiré, que es un himno infinito digno de figurar al frente de la vida de cualquiera. Resistiré, más que otro tema, es una oración cantada hacia uno mismo ante los escenarios más sombríos. El Dúo Dinámico también parecía resistir, más allá de su época, porque siempre volvían para evocar los días que nunca viviremos, el pasado que a menudo se embosca en la memoria de esas tardes soñadas de piscina y música lejana, cuando el futuro aún mojaba nuestras manos. Nota aquí.



Amancio Prada


 

Idígoras y Pachi

 


lunes, septiembre 01, 2025

Litto Nebbia

 Litto Nebbia y una nueva visita a un disco indiscutible

Fue una noche inolvidable destinada centralmente a desempolvar completo el álbum Melopea, aunque el músico rosarino también interpretó otros clásicos y algunas perlitas.

Ya dos horas de concierto y, cuando parece que todo termina ahí, Litto Nebbia, lúcido como siempre, tira una de lujo. “Esta es una canción muy vieja, pero contiene la novedad de lo viejo. Seguramente la habrán escucharon en algún lado, pero nunca la he tocado en vivo”, admite él, ante ojos, oídos, almas y cuerpos que atiborran La Trastienda. Ese “algún lado” refiere a El extraño de pelo largo, película que el rosarino protagonizó en 1969. Y la gran sorpresa de la noche es “Deja que conozca el mundo de hoy”, una de las canciones que Litto cantó en el film, a capela y golpeando una mesa con cubiertos, “a la memoria”  de Brian Jones, el stone fallecido mientras la película se estaba filmando. El público, lógico, muere de amor ante ella porque fue, es y suena hermosa.

Tanto como todas las que toca el rosarino de 77 años durante una noche inolvidable destinada centralmente a desempolvar completo el disco Melopea, medio siglo después de su edición original en 1974 –se atrasó un año por el accidente que Nebbia tuvo en una de sus piernas- y colar en medio de esas joyas un preciado puñado de clásicos. Por ese andarivel sonaron -además- una impecable versión de “Fuera de la ley”, tema emblema de Los Gatos época Pappo. Sublime cuelgue que dio lugar a otra pieza de esas que jamás se oxidan, por sus señas de identidad para con una cultura que deviene –o tendría que- sin perder esencias: “Nueva zamba para mi tierra”.

Fibras emotivas profundas dentro de este repertorio por fuera del disco en cuestión tocaron también “El rey lloró”; “Cadenas & Moneda”, perpetuo blusazo de Huinca; “Mujer de carbón”, otra de Los Gatos era Pappo, con Litto descociéndola en un solo de guitarra a tono con el rock and roll que la impregna. La calma “Está en tus manos” y “El otro cambio, los que se fueron” –dos que sí suele hacer Litto en vivo- más “La operación es simple”, “Yo no permito”, “Mendigo de la luna” y la compañera “Quien quiera oír que oiga” –coreada por los presentes con los dedos en V- completaron el recorrido extra Melopea.

La vuelta sobre el disco que Nebbia hizo cuando apenas tenía 26 años transcurrió a su turno por carriles sólidos, muy armoniosos. A una apertura a teclado solo, que combinó dos finos instrumentales de Melopea (“Apelación de otoño” y “Los lunes de la humanidad”) Nebbia sumó “Amor imbécil”, bellísima canción que mostró de entrada la solidez de la banda que acompañó al rosarino: Ariel Minimal en guitarra más Nica Corley y Tomás Corley, atildada base bajo-batería de Los Reyes del Falsete. El suave solo del líder de Pez, sumado a la delicada solvencia que aportaron los Corley a la versión de "Amor Imbécil" fue otra constante en la noche.

“Melopea era una palabra que yo tenía en ese momento como una especie de cábala, nada más que porque me gustaba su sonido y visualmente era linda, escrita, pero no tenía la menor idea de qué quería decir. El día que me enteré en el diccionario que la traducción del latín era `componer canciones`, y también la embriaguez, borrachera, dije `esta es la mía` y la empecé a usar como nombre de fantasía para algunas producciones que hacía por ahí, sin siquiera tener un lugar físico o un teléfono, hasta que se lo puse al sello”, contó entre risas Nebbia, antes de encarar otra canción del disco homenajeado que justamente habla del valor de palabra como modificadora del todo: la rockera “¿Qué clase de amor tendrás?”. Nota aquí.



La Trova Rosarina

 

Claudia Puyó


 

Fernando Tejero

 Fernando Tejero revela su increíble infancia: “Tenía todas las papeletas para acabar yonqui o alcohólico”

El actor de ‘Aquí no hay quien viva’ y ‘El cautivo’, de Amenábar, tiene una de las caras más reconocibles de España pero también un pasado no tan conocido: el de un bebé cuya madre dejó en manos de otra mujer durante 14 años.

“Tengo la autoestima a la altura de las rodillas. Pero es que antes la tenía por los tobillos”.

Fernando Tejero (Córdoba, 60 años) proyecta esta mañana una serenidad casi extraña; extraña quizá porque está a años luz de los personajes que suelen llevar su rostro, tan desafiantes, tan derrotados, en ocasiones directamente turbios. A veces, no muchas, entre confesiones sobre sus recuerdos y su autoestima, Tejero mira a sus interlocutores en el jardín de su casa en El Escorial, o al menos les lanza fugacísimas miradas (es tan tímido que el contacto visual se le resiste) y se le intuye una cierta vulnerabilidad, como de animal fuera de su caparazón. Como si algo hubiera cambiado en él. Como si importase lo que él pueda cambiar a estas alturas. En el fondo, por muchos años que viva, la primera frase de su obituario ya está escrita. Él es Emilio Delgado, el portero de Aquí no hay quien viva, la mayor comedia de la televisión en España, emitida entre 2003 y 2009 en Antena 3 y todavía hoy desempolvada a diario, sobre todo entre menores de 30 años, a veces muy por encima de la mayoría de las novedades de las plataformas. La cara de Tejero es la cara del portero, y el portero, quizás el mayor perdedor de una serie esencialmente sobre perdedores, es la cara más representativa de este fenómeno. En 2013, además, empezó a encarnar a Fermín Trujillo en La que se avecina, continuación apócrifa del proyecto.

—Todo esto creo que viene de mi infancia y de mi adolescencia.

En muchos sentidos, seguimos en el mismo punto, entre el presente y un obituario que ya está escrito; un punto por el que cualquier actor mataría (Tejero el primero, y esto lo puntualiza con frecuencia), aunque tampoco es especialmente justo: puede que todo Emilio esté en Tejero pero no todo Tejero está en Emilio. De hecho, el actor tiene un Goya por Días de fútbol (2003), dos nominaciones más, una docena de obras de teatro y una treintena de películas en su haber. Y todavía le queda dentro mucho por ubicar.

Por eso, en otros muchos sentidos, este punto es distinto. Si nos ponemos verdaderamente honestos, y él últimamente está en esas, puede que haya algo más, que la historia no esté entre la serie y todo lo que no es la serie, sino en una tercera cosa. Como actor, el pasado febrero dejó La que se avecina y en septiembre mostrará una renovada madurez dramática en el papel de monje (gay y homófobo) en El cautivo, de Alejandro Amenábar. Como persona, últimamente nota que lo que le tira es algo hondo y remoto, su vida antes de los personajes, los ficticios y el suyo público, un pasado que ha intentado obviar y que solo ahora está logrando verbalizar. Si nos ponemos verdaderamente honestos, la historia va de esto.

—Yo es que me crie con mi tía abuela.

Esto va de un bebé en la Córdoba de los sesenta que no tenía ni un año cuando su madre le entregó a otra mujer. “Nueve meses tenía. Todavía no sé la versión real porque en casa de mi tía, que ya no vive, me decían que a mi madre la tuvieron que operar de apendicitis. En esa época operarte de apendicitis al parecer era como hacerlo casi a corazón abierto. Te retiraba como tres semanas”.

Prosigue: “Durante esas tres semanas me llevan a casa de mi tía abuela, la tía de mi madre. Me dejan ahí un par de días o tres porque mi madre tenía tres hijos más. Y mi padre, un bar y una pescadería. Hay un momento que se agobian y me dejan ahí un par de días más. Luego mi madre, yo creo que para justificarse, y en cierto modo culpar a mis tíos, me dice que cuando iban a recogerme, le respondían: ‘Déjame al niño un tiempo más, solo un tiempo más’. Y ese tiempo se convierte en 14 años”. Nota aquí.



María Ruiz

 

Maggie Cullen


 

Ramón Serrano

 ÁBRETE

De noche te veo distante
como huida al negro cielo
donde las estrellas son cuerpos inertes
cuando la luz se hace
nacida de algún lucero
estás a flor de mi piel
tan cerca como mi amor quiere
es un fulgor lo que en mí viene
que mi sombra logra abrir
las puertas de tus sueños
tal como el cariño merece
no te encierres entre las sábanas
de tus pesadillas negras
ábrete
que ha venido la mañana
y en el horizonte nace un sol
sin la palabra poniente
verás como en lontananza
la luz nos pertenece
y la noche será una aurora
que iluminará septiembre
levántate de las sombras negras
en tus sueños las puertas son puentes
ábrete
no te escondas en tu mente
cualquier mañana al levantarte
en mi sombra no sólo verás la Muerte
verás la Aurora cruzar el puente
si no estás distante
anda
ponte guapa y vente.



Paula Mattheus

 

Miryam Quiñones

 


"Teatro x la Identidad"

 "Teatro x la Identidad" celebra 25 años de lucha junto a las Abuelas

Dramaturgos, directores, actores y actrices participarán este año del ya clásico ciclo que incluirá once monólogos. "Hubo un recambio necesario y vital porque hoy son lxs nietxs quienes aparecen al final de cada función para dar su testimonio", señala Cristina Fridman, una de las fundadoras de esta iniciativa. 

Once monólogos. Once historias. Once personajes. Un grupo de dramaturgxs, directorxs, actores y actrices se juntan una vez más a celebrar un rito que viene sucediendo de manera milagrosa y convencida desde el 2000. Un cuarto de siglo no es poca cosa. Se trata del ciclo Teatro x la Identidad, que este año se desarrollará los lunes de septiembre a las 20 en el ND Teatro (Paraguay 918). Las entradas gratuitas se entregarán en la boletería del teatro, los días de función, desde las 18.30 hasta agotar el aforo disponible.

Cristina Fridman es una de las fundadoras de este hecho cultural y, en diálogo con Página/12, asegura que "todos los recuerdos son hermosos" aunque en aquel momento "no teníamos idea de lo que íbamos a hacer". La semilla fue A propósito de la duda, un semimontado escrito por Patricia Zangaro y dirigido por Daniel Fanego (a quien está dedicada la edición 2025). "A partir de ese suceso pensamos que había que continuar porque venía mucha gente joven. Eso fue a fines de los 90 y era impresionante porque prácticamente no hacíamos publicidad, funcionaba con el boca a boca. Había filas larguísimas para ver la obra. Teníamos programada una única función y terminó prolongándose todo el año", cuenta la productora.

Después de ese acontecimiento inédito que podría asemejarse a los orígenes de la gesta de Teatro Abierto, los organizadores convocaron a otros artistas y empezaron a juntarse para pensar nuevos cruces creativos. "Había mucha avidez por hacer este tipo de cosas. Después del menemismo todo era muy bien recibido", comenta. El productor Miguel Rottenberg había ofrecido su espacio, Entrecasa del Espectáculo, para hacer las reuniones y así se gestó el primer ciclo oficial. Cristina recuerda que en esa época no había tantos celulares entonces tenían que ser muy creativos a la hora de pensar las estrategias de comunicación: "Armamos una comisión de difusión: pedimos poner un puestito en el Teatro San Martín, volanteábamos en las plazas, hacíamos afiches y performances. Había mucha polenta y mucha gente joven".

Muy pronto se dio el cruce entre aquel grupo de artistas y las Abuelas de Plaza de Mayo. Consultada por ese vínculo inspirador, Fridman subraya: "Las Abuelas fueron, son y serán un faro para todos los que estamos en TxI. Son un ejemplo de lucha y coherencia. Creo que cualquier persona de bien, con sentido común, va a coincidir en que es una lucha genuina. Más allá de todo lo que puedan discutir, esta es una verdad irrefutable: los militares se robaron a esos bebés, entregaron sus nietos a otras familias y hoy no conocen su identidad". Además, la actriz señala que las Abuelas "siempre se manejaron de manera pacífica, pidiendo justicia con respeto; nunca hubo agresiones ni odio" y "siempre sumaron a otros sectores como la ciencia o la cultura, porque la búsqueda no es solo de ellas sino de toda la sociedad". Nota aquí.



El Roto

 


domingo, agosto 31, 2025

Nach & Trueno