lunes, julio 28, 2025

Mafalda


 

domingo, julio 27, 2025

Ismael Serrano

 

Marilia


 

Café San Bernardo

 Cafetines de Buenos Aires: la leyenda de Villa Crespo que recibe a sus fieles con ping pong, billar, cartas y dominó desde 1912

Ubicado en el corazón del barrio, con el correr de la historia ha sabido ganarse la lealtad inquebrantable de diferentes generaciones de clientes, lo que hoy se observa en la convivencia etaria de sus fieles. El bar que para sus adeptos es un templo, que adoptó el nombre de la parroquia vecina, que fue declarado de interés cultural y luego alcanzó la categoría de “Notable”; el sitio donde Atlanta y Chacarita se enfrentan a diario es el café San Bernardo y esta es su historia

El Café San Bernardo es un emblema de Villa Crespo. ¿Por qué me aventuro a iniciar el relato con esa afirmación? Los motivos son varios. Voy con tres. El primero es su ubicación, donde el barrio parece latir: Corrientes 5436, entre Acevedo y Gurruchaga. En segundo lugar porque tomó su nombre de la parroquia vecina San Bernardo. Y, por último, el Sanber —como lo llama la feligresía— abrió en 1912. Dato: ese mismo año se inauguró la Confitería Ideal de Suipacha 444. Menciono el sincronismo solo para poner en contexto la Buenos Aires de principios del siglo XX. La Ideal era el salón pituco de un Centro que dejaba atrás el perfil aldeano para presumir de capital imperial. Mientras que el arrabal seguía manteniendo su ecosistema de descampado, en este caso en particular, atravesado por el arroyo Maldonado. Lo explico un poco más.

El 3 de junio de 1888 se colocó la piedra fundamental para la construcción de la Fábrica Nacional de Calzado (FNC) en la manzana delimitada por las actuales calles Padilla, Gurruchaga, Murillo y Acevedo. Tan trascendente resultó el hito para la posterior barriada que esa misma fecha se la tomó como Día de Villa Crespo. Fue Leopoldo Marechal en su novela Adán Buenosayres quien estableció la Fundación Mítica del barrio en las mismas calles. Y para acentuar el carácter novelesco, hay quienes aseveran que Villa Crespo no existe de manera oficial, que ningún decreto le dio origen. En definitiva, que es un mito. Tampoco se puede confirmar el origen de su nombre. El consenso general dice que con motivo de la construcción de la FNC comenzó el interés por la zona y que todos la llamaban Villa Crespo por Antonio Crespo quien fuera intendente de Buenos Aires en 1887. Es cierto que Crespo favoreció el loteo y destinó el espacio necesario para el diseño de una villa con una plaza, la comisaría y la escuela. Sin más.

No tengo información fehaciente sobre los socios fundadores del Café San Bernardo. Pero sí del ingreso como lavacopas de Jesús Fernández en los años 60. Prometo listar todos los cafés y bares de Buenos Aires manejados por españoles llamados Jesús. Refuerza el concepto de que para los porteños el café es religión. Como también el de la misión evangelizadora de los “gallegos” arribados a mediados del siglo pasado. Jesús Fernández fue escalando posiciones —e incorporando activos a su economía— a través de la compra de “puntitos” de una sociedad que, al momento de su ingreso, estaba integrada por diez miembros. Hasta que quedaron solo tres. Tuvo que cambiar el siglo para que, en 2006, el 100% quedara en manos de los hijos de Jesús Fernández, fallecido en 1993. Nota aquí.









Nach

 

Colectivo Panamera


 

Federico García Lorca & Miguel Hernández

 Miguel Hernández y Lorca, una amistad forzada y con tiranteces

Las cartas que se cruzaron los poetas, que se custodian en Jaén, revelan la relación distante y los recelos entre dos autores de mundos muy distintos.

“Moléstate un poco más por mí (…) Si para ti no significa nada mi amistad, para mí mucho la tuya”. El 1 de febrero de 1935 Miguel Hernández fechó en Orihuela (Alicante) la que sería la cuarta y última carta enviada a su admirado Federico García Lorca. El poeta granadino solo le contestó a la primera misiva, en abril de 1933: “No te he olvidado. Pero vivo mucho y la pluma de las cartas se me va de las manos”.

Las cartas que se cruzaron estos dos genios de la literatura española, ambos víctimas de la represión franquista, son uno de los mayores reclamos que atesora la Fundación Legado Miguel Hernández de la Diputación de Jaén. La institución se hizo, en 2014, con los más de 5.600 registros, entre manuscritos, poemas y otros documentos, que los descendientes de Miguel Hernández heredaron de Josefina Manresa, la mujer de Quesada (Jaén) que se casó con el poeta alicantino y fue la principal guardiana de su legado.

“Esa tirantez entre los dos poetas era hasta cierto punto comprensible, por varias razones: pertenecían a mundos muy distintos, tanto de extracción familiar como de personalidad. Federico pertenecía a una clase acomodada y en algunos aspectos era un dandi de la época, mientras que Miguel era en ocasiones rudo y directo”, explica José M. Liébana, director de la Fundación Legado Miguel Hernández de Jaén. A su juicio, en las cartas se percibe ese distanciamiento, la delicadeza aparente y educación con la que le escribe Lorca, frente a las puyas que le lanza Miguel.

“Miguel admiraba la obra de Federico, pero este no le correspondía en la misma medida, quizás por su insistencia, por su ambición o por su carácter tosco”, sostiene Liébana. Y un ejemplo de ello, añade, es este párrafo de la única carta que le escribió Lorca al poeta de Orihuela: “Me acuerdo mucho de ti porque sé que sufres con esas gentes puercas que te rodean y me apeno de ver tu fuerza vital y luminosa encerrada en el corral y dándose topetazos por las paredes”.

García Lorca, miembro de la Generación del 27, era 12 años mayor que el poeta alicantino, al que se considera epígono de esa Generación ya que, aunque era más joven, trabó relación o amistad con ellos. “Dime, en cambio, que has visto algún amigo tuyo político influyente como me ofreciste”, le dice Miguel en febrero de 1935 en la que, casi de forma desesperada, le pide ayuda para encontrar un trabajo con el que salir de su “situación penosísima”. “Si sigo así un mes más me iré Dios sabe dónde en busca de un ganado y un mendrugo”, le comenta. Nota aquí.




Antonio Garcia de Diego

 

Pasión Vega


 

Gaza

 Gaza se muere de inanición: “¿Por qué nos están matando de hambre?”

El bloqueo israelí empuja a más de dos millones de personas a sobrevivir sin apenas alimentos. Más de 100 organizaciones denuncian una catástrofe humanitaria provocada deliberadamente.

La arena quema bajo el sol abrasador en el campamento de Al Mawasi, pero Hamza, de tres años, apenas lo nota. Sus diminutas manos aprietan puñados de tierra que lanza contra su madre mientras agita una hoja de palma como si fuera un arma. “¡Tengo hambre, quiero comida!”, grita en un árabe entrecortado, con la voz quebrada por la desesperación.

Wafa Mohammed se arrodilla junto a su hijo menor mientras lo ve desplomarse por el agotamiento. El arrebato del niño se prolongará desde esa tarde hasta la única comida del día siguiente: unas cucharadas de lentejas compartidas entre seis miembros de la familia. Desde hace 11 días, ninguno ha probado el pan, un alimento básico que se convirtió en el pilar de la subsistencia cuando escasearon los demás. Ahora, no hay harina, por lo que el pan ha desaparecido por completo.

“Esta es, con mucho, la peor situación de hambre que hemos vivido”, dice esta madre de cinco hijos a EL PAÍS. “Desde que comenzó la guerra hemos contado cada bocado que podíamos permitirnos de cada comida, porque nunca sabíamos cuándo llegaría la siguiente. Pero ahora sabemos que simplemente no hay nada que comer”, afirma con impotencia y frustración, mientras intenta calmar a su hijo. Al menos 127 personas han muerto de hambre en Gaza, buena parte de ellos en los últimos días. El Gobierno de Gaza ha avisado este sábado de que más de 100.000 niños, incluidos 40.000 bebés, se enfrentan a la “amenaza de muerte”.

“¿Dónde está el mundo que dice preocuparse por los derechos humanos?”, clama Mohammed, con una voz que resuena por todo el campamento de desplazados. “Son cómplices de la ocupación en nuestra exterminación”, clama la mujer. Nota aquí.





El Roto

 


sábado, julio 26, 2025

María Ruiz & Pedro Pastor

 

Kevin Johansen & Liniers


 

Rodolfo Serrano

 De un tiempo y un lugar. Siempre volviendo, como decía el gran Troilo.

Atardecer
En un pueblo olvidado, ya muy lejos de todo,
escribo, me acomodo a este tiempo tan lento.
Pocas veces deseo lo que está prohibido
y duermo como un niño, con la ventana abierta.
He perdido las prisas, ¿sabe usted?, y no tengo
muchas preocupaciones, salvo las naturales
de ir al baño a mi hora o que el vino que bebo
no esté, en la taberna, demasiado caliente.
Y, muy de tarde en tarde, me llegan las noticias
de premios, vanidades, camarillas. Soporto
con humor y paciencia las pugnas literarias.
(Confieso que aún no pude librarme de la envidia).
Por más que yo lo quiera, no salgo en ningún sitio,
ni en Babelias ni en nada. Me consuelo pensando
que soy autor maldito para exquisitas almas.
Vamos, lo que se llama un escritor de culto.
Así que, satisfecho por tan justas excusas,
miro la luna alta, o veo como un tonto
estos atardeceres que convierten en polvo
el mejor de mis versos.
(Y que, además, son gratis y vienen cada día,
como un dulce regalo de los dioses antiguos).
La foto es de Raul Cancio.



Santiago Motorizado

 

Rozalén


 

Carlos Santana

 Carlos Santana, músico: “Vengo a España para traer, como Paco de Lucía, la luz en mis notas”

El guitarrista regresa este sábado a los escenarios españoles tras 20 años de ausencia con una gira que hará parada en Barcelona, Madrid, Valencia, Murcia, Marbella y Jerez de la Frontera.

Asegura el guitarrista mexicano Carlos Santana (Autlán de Navarro, Jalisco, 78 años) que, cada vez que visita España, realiza “el mismo ritual”: acercarse a Málaga en busca, una y otra vez, del genio de Pablo Picasso. Lo ha hecho en diferentes visitas privadas: encerrarse en el museo dedicado al pintor en su ciudad natal, como una suerte de güija que conecta a los artistas más allá de la vida. “Yo me identifico con Picasso, que era una persona brava. Él, para comenzar una obra nueva, dejaba todo lo demás de lado: su vida personal, las mujeres, la familia, cualquier distracción... Se deshacía de todo brutalmente para pintar y solo así podía crear una masterpiece [obra maestra] completamente diferente”. Sombrero calado y discurso a medio camino entre la experiencia religiosa y la memoria artística, esta leyenda viva de la guitarra eléctrica atiende a EL PAÍS por videoconferencia desde un hotel de Milán, al norte de Italia, antes de pisar suelo español este verano en la que será su primera gira por el país en veinte años.

Habla con emoción de este reencuentro: del maestro de la guitarra flamenca Paco de Lucía, con el que visitó Andalucía también en varias ocasiones; de Joaquín Rodrigo y su Concierto de Aranjuez —“que aprendí a tocar de chiquito”, aclara—, y de toda la mezcolanza de culturas y músicas que, filtradas, dan como resultado lo que él llama “sonidos de España”. “Tenemos en común eso, ¿cómo lo llaman? El duende. Y todo lo que dejaron los moros, y los gitanos. Venimos de África, lo que la gente llama música latina es música africana”, se explica en una conversación salpicada de inglés, de múltiples referencias a Dios y a su infancia. También de recuerdos del hijo del violinista de un conjunto mariachi que traicionó el instrumento que le había tocado en herencia al descubrir la guitarra con ocho años, influenciado principalmente por Ritchie Valens, el músico estadounidense que comparte con Santana su origen mexicano y por el que, el día que murió en un accidente de avión antes de cumplir los 20 años, fue bautizado como “el día que murió la música”. Nota aquí.



Eladio y los Seres Queridos

 

Christian Masello


 

Ramón Serrano

 SÍ QUIERO

Me preguntas si quiero algo y respondo que no
luego pienso que es precipitado
quiero muchas cosas ahora mismo
quiero aquel amor que me arropaba
quiero aquel mar
aquel azul que me bañaba
aquella serenidad que me mantenía incólume
ante los destrozos de las olas traidoras
las espumas que me ahogaban
quiero aquellas musicas que sonaban en la otra esquina
hoy ya tan lejanas
sí quiero aquellas tus fragancias
aquel parque de madrugada
donde los besos me besaban
que sabían a miel y a tierras extrañas
quiero viajar de nuevo por el horizonte donde las esperanzas crecían altas y delgadas
quiero volver a quererme
como antes
cuando en lontananza
el bosque verde y las rubias montañas
el claro de luna
el jardín marino
y los gigantes enrojecidos
todos juntos
navegaban por los mares del sur
repletos de amor y de esmeraldas.



Tute


 

viernes, julio 25, 2025

Rafa Mora

 APENAS NADA

Yo no pido apenas nada.
Seguir con el vuelo tranquilo que acompañe a la madrugada.
La breve luz de un amanecer.
El hermoso ocaso de las nubes.
La mano que busca la mía.
La paz del tiempo.
El espejo invertido.
Yo no pido apenas nada.
Seguir con el dolor compartido.
El color de la risa.
Los ojos que calman los desiertos abruptos.
El amor en barca pequeña.
El humor como principio y fin.
Yo no pido apenas nada.
Seguir una vida distinta.
Un árbol de noche.
Una orilla y un puente.
Otras formas de amar.
Un suspiro en la niebla.
La locura y su boca.
La infinidad del mar.
También su calma.
Yo no pido apenas nada,
aunque parezca mucho,
-porque lo entiendo todo-
Tan solo lo que nos falta.
El resto no importa.



Mon Laferte & Conociendo Rusia

 

Fran Espinosa & Luis María Pérez


 

Edelmiro Molinari

 "La guitarra es un instrumento para soñar"

Hace unos días, el artista elevó la voz en redes para señalar la precaria situación que viven él y muchos colegas. "Fue una manifestación de corazón, la vida de música aquí es durísima", explica.

Mediando mayo, aquejado por una crisis económica que lo afecta bravo como a muchos músicos de su generación, Edelmiro Molinari echó mano a su red social y la picó fuerte: “Te ponen en un sistema donde sos un ‘chow’ más y con las condiciones que a ellos se les antoja. En los festivales no te llaman excepto que alguna compañía imponga su voluntad (Para las compañías estamos encajonados)”, escribió el guitarrista, en obvia referencia a las formas magras, irrespetuosas, con que se maneja buena parte de la industria musical argentina, hoy. A colación, se refirió también a cómo esa situación lo afecta personalmente, al punto extremo de temer por quedarse sin la vivienda que alquila en Florida, donde vive con su familia. El mensaje duró poco en Instagram, pero lo suficiente como para que medio mundo sepa de él, y prenda su mecha de amor.

Que el tipo que diga algo así sea Edelmiro Molinari es demasiado. Alcanza con echar un vistazo a su pasado. Desde aquel 1965 en que compartía albores musicales en Los Sbirros junto a Emilio Del Guercio y el nacimiento de Almendra dos años después, fruto de la unión con Los Larkins (Luis Alberto Spinetta + Rodolfo García), hasta este presente, han pasado seis décadas de música. En el temprano devenir no solo se transformó en un guitarrista estupendo, groovero, creador de climas tan espesos como oníricos, sino también en un cantante de fornida y singular voz. 

Y en un gran compositor, claro. De su pluma emergieron gemas de Almendra como “Color Humano”, “No tengo idea”, “Mestizo”, “Amor de aire”, “Verde llano” y “Aire de amor”. Suyas también son todas las de Color Humano, aquella banda de sonido extraño y maravilloso que Edelmiro armó en la década del setenta, yendo más allá de su búsqueda con Almendra. Y que desarmó –temporalmente- cuando emigró a California, donde tocó el bajo en Romances de Gesta, segundo disco solista de Ricardo Soulé (guitarrista de Vox Dei), y se nutrió de inspiración tocando con negros bluseros. 

Previo retorno de Almendra entre 1979 y 1980, llegaron su disco debut como solista, secundado por Skay Beilinson (Edelmiro y la Galletita), y el retorno de Color Humano a caballo de un disco en vivo en The Roxy. Hasta que, entrado el nuevo milenio, el guitarrista publicó dos trabajos más: Expreso de agua santa (“un disco con un sonido y una onda impresionantes”, recuerda ahora) y Contacto, último trabajo a la fecha en que participaron Chizzo Napoli, Gabriel Jolivet, Uki Tolosa y Skay. 

“El mensaje que publiqué en las redes sociales fue una manifestación de corazón acerca de lo que me está pasando, y de lo que nos está pasando a muchos músicos argentinos porque, salvo aquellos que tienen la suerte de pegarla y hacerse millonarios, la vida del músico aquí es durísima. Incluso para aquellos que tenemos una trayectoria, una historia”, retoma Edelmiro, dos meses después de la catarsis, y con dos shows que suceden como reacción. Uno, muy emotivo, que ya dio en el Teatro Gardel de Lanús el sábado 12 de julio. Y otro que dará el martes 29 de julio a las 22.30 en Bebop Club (Uriarte 1658). “La repercusión que tuvo mi mensaje entre la gente me insufló de ánimo positivo, porque esto le está pasando a muchos, también”.

-Duele doble lo que está pasando porque ustedes fueron los que fundaron el rock argentino, y no solo eso. También le dieron un desarrollo, una identidad hermosa, única en el género de habla hispana, para que luego se monte en nombre de esa historia un negoción que los deja afuera.

-La solución está en entrar en acción y que se generen cosas, creo. Es lo que venimos haciendo desde que empezamos.

La acción directa e inmediata será pues el concierto en Bebop donde Edelmiro, fiel a su estilo, no quiere anticipar qué temas tocará, simplemente porque no lo sabe. “Cuando tocás, cada lugar en que lo hacés te sugiere cosas distintas. Vos podés programar algo, sí, pero lo que se va a dar ahí es único. Así son las cosas en la vida”, señala, con 78 años y tras dos delicadas intervenciones quirúrgicas de las que salió airoso. Lo único seguro es que se presentará en formato dúo con Sebastián Peyceré en batería, y él en todo lo demás.

“Me gusta este formato porque vengo con el ritmo de siempre, de toda la vida, y me interesa tocar con una persona que siga eso, ese ritmo. La intención, quiero decir, es tocar con un músico de ritmo y listo, porque si el flujo musical se da, se da así”, asegura. “Con la guitarra vos podés tocar los acordes, el ritmo, un poquito de la melodía, un poco de los bajos y simular que tocás todo. Y es muy divertido eso, una manera muy linda de encarar un instrumento que es para soñar, para tirarse a la pileta. Sobre todo cuando con tu compañero trabajás con total libertad ¿no? Con Sebas puedo tocar la viola eléctrica con total libertad, porque ralentamos, aceleramos, movemos el ritmo tal como lo sentimos en cada momento.”. Nota aquí.



Santero y los Muchachos & Coque Malla

 

Pancho Varona


 

Sebastián Zuccardi

 Sebastián Zuccardi a The Drinks Business: “Una de las mayores revoluciones que está ocurriendo hoy en Argentina está en el vino blanco”

Además, el productor anuncia el lanzamiento “El Camino de las Flores”, un Chardonnay de altura que requirió gran tiempo de estudio e investigación.

Hablando en una clase magistral y degustación en Londres esta semana, el enólogo argentino Sebastián Zuccardi argumentó que durante muchos años los productores argentinos pensaron que no podían hacer grandes blancos “porque estábamos lejos del océano”, pero que hacer su primer Chardonnay de San Pablo en 2018 “cambió su vida”.

“Pensábamos que si queríamos hacer un gran vino blanco, teníamos que ir a la zona oceánica, pero en los últimos 15 años, hemos comprendido que las montañas pueden brindar condiciones únicas para el vino blanco, porque tenemos un clima frío, luz solar muy pura y suelos únicos”, explicó. “Cuando vamos a la parte más alta del Valle de Uco, como Monasterio, creo que el Chardonnay es la mejor uva para expresar el lugar. ¿Por qué? Porque le encanta el clima frío, no es muy comunicativo (a diferencia del Sauvignon Blanc, no muestra mucho carácter de las uvas) y prefiere los suelos calcáreos”.

El productor ha lanzado una expresión diferente de Chardonnay de altura, El Camino de la Flores 2024, que nace en Monasterio de Tupungato, al norte del Valle de Uco, a 16 km de los Andes y a una altitud de 1.400 m sobre el nivel del mar (s.n.m.), aunque en una cantidad muy limitada de solo 2.000 botellas.

Argumentó que, si bien Gualtallary era un lugar muy bueno en general, al igual que Altamira, algunas zonas dentro de él son mejores que otras. “Y en mi opinión, esta zona, Monasterio, es la más interesante de Gualtallary, no por el monasterio que hay allí, sino por su geología”, explicó Zuccardi.

La pequeña región alberga los suelos aluviales más antiguos del Valle de Uco, depositados por movimientos geológicos hace millones de años. Al mismo tiempo, algunas colinas fueron empujadas hacia arriba, lo que resultó en la formación de una pequeña cadena montañosa entre los Andes y donde ahora se encuentran los viñedos, lo que protegió los suelos de los movimientos aluviales más recientes. Como resultado, sus suelos consisten en una capa dura de caliche rosado, una compactación de arenisca y caliza, que tuvo que romperse para permitir el desarrollo de las raíces.

Los vinos se elaboran a partir de una cuidadosa selección de uvas que crecen junto a la vegetación autóctona (de ahí el nombre Camino de la Flores) con el fin de aportar frescura. Nota aquí.

El Roto

 


jueves, julio 24, 2025

Alejandro Lerner

 

Caetano Veloso & Maria Bethania

 "Nuestras voces y sensibilidades confluyen en una memoria común" 

En agosto del año pasado, los artistas emprendieron una gira de conciertos de varios meses por Brasil. Los hermanos se reencontraron sobre el escenario después de mucho tiempo. ”Caetano e Bethania. Ao vivo" es la segunda colaboración de los hermanos solos, 47 años después de aquella que dejó un disco emblemático. "Cantamos desde siempre", dice Caetano. 

En agosto del año pasado, Caetano Veloso y Maria Bethania emprendieron una gira de conciertos de varios meses por Brasil. Los hermanos se reencontraron sobre el escenario después de mucho tiempo y en torno a canciones que por aura, sustancia y resonancias hoy se escuchan como formas domésticas de eternidad, trazaron una dramaturgia de sus propias vidas, que es también la de una parte importante de la cultura musical brasilera –y no sólo– de los últimos 60 años. De ese periplo de conciertos quedó un registro, editado por Sony Music, que desde hace algunas semanas navega en las torrenciales aguas de las plataformas digitales.

Caetano e Bethania. Ao vivo, se llama el álbum que distribuye las 42 canciones del espectáculo, en 33 tracks. Entre señales del tropicalismo, aires de bossa nova, toques samba, rock, evocaciones de psicodelia y sucesivos aditivos de época, el tiempo se encauza en dirección de canciones entrañables que van tallando recuerdos. Es ahí, en la memoria, donde sin ser iguales, los hermanos son unidos. “Y sí, somos hermanos. Aunque ella sea un fenómeno de energía dramática sobre el escenario y yo sea un compositor que apenas intenta cantar lo que compone, o algo de otros que le parezca íntimo, nuestras voces y sensibilidades confluyen en una memoria común”, asegura Caetano Veloso a Página/12. “Bethânia y yo somos distintos, claro, nuestros caminos musicales corrieron por carriles diferentes y de las propias experiencias cada uno elaboró un estilo, pero somos semejantes en algo fundamental, que está en nuestra raíz”, agrega.

Caetano e Bethania. Ao vivo es la segunda colaboración de los hermanos solos, 47 años después de aquella que dejó un disco que con un nombre parecido –Maria Bethânia e Caetano Veloso. Ao Vivo– reflejaba otro tiempo, otras urgencias. Antes, en 1976, bajo el nombre de Doces Bárbaros, los hermanos se habían unido a otras dos grandes figuras del Brasil: Gilberto Gil y Gal Costa. “Esta vez fue Bethânia quien tuvo la idea de hacer una gran gira por Brasil cantando en grandes estadios y arenas. Enseguida pensé que sería una buena oportunidad para reencontrarnos en esos espacios”, continua Caetano.

Presente continuo

Más allá de los 80 él y poquito más acá ella, en un estado de la vida en el que resulta natural que haya más para recordar que para proyectar, Caetano y Bethânia representan dinámicos monumentos de la MPB. Tanta energía juvenil que cada uno supo destilar a su manera a lo largo de décadas, se reintegra ahora en un estilo tardío que los muestra acaso más reflexivos y menos expansivos, pero cómodos en esa manera señorial de asumir el tiempo que se agita en cada canción. Enteros y afectuosos, los cantantes dominan cada uno de los registros expresivos que ponen en juego, cantan a favor de la felicidad de los que escuchan sintiendo que cada cosa sigue en su lugar. En eso se parecen a lo que cantan. 

“Cuando comenzamos a imaginar cómo sería el show, no proyectamos un recorrido preciso de canciones, ni pensamos reflejar con ellas una idea determinada de cómo las recibiría el público. En efecto, no discutimos sobre qué cosas compondrían el repertorio, sino que en cada noche de ensayo probábamos canciones que nos venían a la cabeza y elegíamos las que nos decían algo. Era sobre todo Bethânia quien lo hacía. Debo decir que en eso también es mucho mejor que yo”, sigue halagando Caetano. Nota aquí.



Patricia Ballote Álvarez

 


Leonel García & Natalia Lafourcade

 

Félix Maraña

 Español que vas a misa

Su programa de gobierno,
un mantra muy repetido,
escaso, triste, podrido,
nos conducirá al infierno,
por ser producto ya enfermo
antes de venderlo a saldo,
como frugal aguinaldo
pero de plata en Suiza.
Español que vas a misa
roba y corre más que un galgo.
Español que vas a misa
y repites con tu voto,
España, país de El Roto,
España, vieja camisa,
tu coordenada y abcisa,
tu retardado horizonte,
que tira cual cabra al monte,
arisca, agreste, cabrona,
un país sin punto y coma,
desde Irún hasta Ayamonte.
País de cultura coto,
de otra mirada carente,
maltratador de su gente,
disimulas, pero noto
que prefieres un ex voto
a un tratado de moral.
Conozco bien tu percal,
tu picaresca heredada
y tu historia ensangrentada
por un cainita puñal.



Luis Pastor


 

Alejandro Sanz & Manuel Turizo

 

Elisa Collarte

 “La viticultura requiere pasión, pero es muy gratificante”

Elisa Collarte, cosechera pionera en la D.O. Ribeiro, será reconocida con el galardón Vida entre Vides en los Premios Ribeiro 2025, una distinción a su trayectoria profesional en el sector vitivinícola.

Cosechera pionera en la denominación de origen, Elisa Collarte comenzó a trabajar activamente en la bodega familiar en 1989 y ha dedicado buena parte de su vida a la producción de vino artesanal con variedades autóctonas. Hoy está jubilada y es uno de sus hijos quien ha tomado el relevo al frente del proyecto. En esta entrevista, repasa sus inicios, los cambios en el sector y el valor del trabajo en familia.

– Vas a ser reconocida con el galardón Vida entre Vides, de los Premios Ribeiro 2025. ¿Qué significa para ti este reconocimiento?

Es un orgullo y una gran ilusión. Es un reconocimiento a muchos años de trabajo y dedicación. En este momento de mi vida, ha sido una gran alegría, porque también supone valorar todo el esfuerzo realizado. Lo he recibido con muchísima ilusión y alegría.

– La familia Collarte tiene una larga vinculación con la viticultura, ¿verdad? ¿Cómo era vuestra bodega en 1989, cuando te incorporaste plenamente al sector?

En 1989 yo era una de las primeras cosecheras, y nuestra bodega era una de las más antiguas del Ribeiro. No encontré demasiadas barreras porque mi marido también me ayudó mucho, pero bueno… una mujer en un mundo de hombres… lo fui llevando.

Comenzamos con una bodega tradicional, pequeña, en casa, con cubas de madera. Aquí, antiguamente, las viñas eran muy pequeñas. Después llegó la reestructuración parcelaria, y ya se hicieron algo más grandes, ya se podía trabajar con tractor. Antes, tenías que ir con la mochila, sulfatar, cavar con la azada… Poco a poco, a lo largo de estos años, todo fue transformándose. Modernizamos la bodega, y hoy tenemos un proyecto familiar, pero profesional.

– ¿Cómo ha evolucionado hasta hoy vuestra bodega familiar y los viñedos? ¿Cómo vivisteis el proceso de reconversión varietal del Jerez a las castas autóctonas?

Antes de la reconversión, lo que más había aquí era Jerez y Alicante. Luego se introdujeron las castas autóctonas, y hoy trabajamos únicamente con estas variedades. Tenemos sobre todo Treixadura, en un 75%, pero también Godello, Albariño, Mencía, Sousón y Caíño. La calidad ha mejorado muchísimo, y el vino se vende y se comercializa mucho mejor.

Antes, el Jerez era conocido como “vino toldado”, también porque no se seguían los procesos actuales, como los trasiegos semanales en el vino blanco… Después de vendimiar, había que trabajar en la bodega para mantener el vino en buen estado, sobre todo al principio. Nota aquí.



Aksak

Tute

 


miércoles, julio 23, 2025

Café Central

 Cierra el Café Central, meca del jazz en Madrid

Los propietarios del negocio de la plaza del Ángel se ven abocados a poner fin a 43 años de historia y 35 trabajadores perderán su empleo el próximo 12 de octubre

La música en el Café Central está afrontando sus últimos compases. No hay manera de encontrarle remedio al final abrupto para unas citas melómanas que, salvo en lo peor de la pandemia, acontecían todas las noches del año desde hace más de cuatro décadas. El escenario más paradigmático del jazz en Madrid y en buena parte de Europa habrá de guardar el más doloroso de los silencios una vez finalice la actuación del próximo domingo 12 de octubre. A partir de ese instante, el rincón por el que han desfilado casi todos los grandes artistas, nacionales e internacionales, que la música más libre e improvisada ha dado en las tres o cuatro últimas generaciones, pasará a ser un mero recuerdo.

Salvo milagro, no hay vuelta atrás. Las familias propietarias del inmueble del número 10 de la plaza del Ángel (distrito Centro) se han negado en redondo a renovar el contrato de alquiler con los socios del Central, que ya han asumido la imposibilidad material de continuar con el negocio de hostelería y música en directo una vez finalicen estas 11 últimas y agónicas semanas de vida. La mala noticia se hará pública mediante un comunicado la próxima semana, pero entre el martes y el miércoles se le ha ido trasladando a los 35 trabajadores y trabajadoras en nómina; camareros, cocineros, programadores y encargados que se ven abocados a una pérdida inminente de empleo.

“Ni siquiera sabemos qué quieren hacer con el local”, expresaba este mediodía el programador del Café, el asturiano Javier González, con voz desolada. “Sus abogados solo nos han transmitido que no hay negociación posible. Desde el Central disponíamos de derecho de tanteo y podríamos optar a igualar una eventual oferta, si se nos comunicase, pero sencillamente quieren rescindir el contrato, sin más explicaciones”.

La decisión supone poner fin de un plumazo a una historia de pasión musiquera que arrancó un ya lejano 12 de agosto de 1982 y ha ido sumando, noche tras noche, más de 14.500 actuaciones y un total de 1,3 millones de espectadores. Y todo ello a golpe de tenacidad y gracias a la búsqueda de un lugar singular y con encanto: en cada concierto del Central apenas hay sitio para 70 espectadores y el escenario, relegado a un esquinazo, es de una estrechez angustiosa, puesto que el piano y la batería apenas dejan espacio para el resto de intérpretes. Pero todos los popes del género han dejado su impronta en esos exiguos metros cuadrados. “El Central es pura autenticidad”, exclamaba Joshua Edelman, pianista estadounidense afincado en Bilbao que ha ofrecido más de 700 conciertos en este recinto. “Esa esquina te hace sentir en el meollo mismo de la vida. Puedes tocar en lugares más despejados, pero el ruido de los cubiertos y los vasos se convierte ahí en parte de la propia música”. Nota aquí.